viernes, 5 de junio de 2026

 


Monólogo: La Robotina


Hola a todos, soy vuestro amigo César y os voy a hacer un monólogo humorístico muy cortito porque hay que comer. Antes os voy a decir que si os sabeís o sentís curiosidad por mi uniforme, es el uniforme del club de los dinosaurios; que fundé hace doce años, bueno, un poco menos. Ya en otra ocasión si tenéis tiempo y os apetece ya os hablaré de él, perohoy toca hablar de la Robotina. Antes de comenzar permitir que dedique este monólogo a mi querida amiga Ana, vamos a comenzar.


Hace algún tiempo, no sé cuánto, yo estaba en un cuerno perdido aquí en la Rioja, en el quinto pino, y estaba en una casa de alquiler, con un jardín cuidando de los gatos y aquellatarde, precisamente aquella tarde, estaba viendo un documental del famoso periodista Iñaki Gabilondo, ¿le conocéis no? Estaba entrevistando a un ingeniero informático japonés experto en robótica y a su lado tenía una preciosidad, una chica japonesa ¡maravillosa! Cómodescribirla: el óvalo perfecto, los ojos claros, la piel blanca fina, todas las proporciones perfectas y yo me quedé pasmado cuando a lo largo de la entrevista dijo el informático “Te presento a una robot en la que estoy trabajando"  Yo a las mujeres robot las llamo Robotinas yo me quedé asombrado, no puede ser, es la mujer más maravillosa del mundo, una voz súper agradable, dulce, un físico impresionante y era una robot.


Cuando terminó el documental, a mi se me encendió la bombilla en la cabeza, y me dije: Si en el internet profundo o internet oscuro, como lo llamen, se puede conseguir todo, incluso he oído en los medios que alguno ha pedido un sicario para matar a su peor enemigo, digo, malo será que no encuentre una Robotina, entonces me senté delante del ordenador. En el buscador escribí: Robotina doméstica precios, le di al intro y me salió un catálogo largo, largo, y la primera era precisamente esta Robotina, aquí el que no corre, vuela.

 Ya la habían clonado y la habían sacado a la venta, entonces digo: bueno la compro me cueste lo queme cueste, y ¿qué me costó? Un ojo de la cara, el izquierdo, lo veis en su estado natural,pero no, es artificial y al cabo de unos días, no sé cuántos, apareció por el pueblo una empresa de transporte y los empleados venían quejándose, “este pueblo está en el quinto pino, este pueblo está en el quinto pino, y esta caja como pesa, esta caja como pesa”. Tuve que darles una propina, cuando les di la propina me entraron la caja a la cocina donde estaba y lo primero que hice cuando se marcharon fue salir corriendo corriendo, busqué la caja de herramientas, el destornillador, el martillo, los alicates y quité todas las tablas, todo yquiero ver a mi Robotina, no os asustéis, la Robotina no venía desnuda, venía con un Kimono japonés precioso que la tapaba hasta las sandalias, entonces me fijé en que venía ahí junto al ombligo había un escrito, era el manual de instrucciones, era muy sencillito, estaba en español y decía: para activar la robot toque el botón del ombligo; el segundo dato era importante, haga el favor de cambiarle el nombre al Español porque aunque el nombrejaponés es maravilloso pues no va a ser capaz de recordarlo, entonces yo abrí un poco el kimono, toqué con el dedo el ombligo, era un botón, se activó la Robotina, abrió los ojos yme miró dulcemente y yo le dije: Robotina, te vas a llamar Ana.Anita para los amigos, ella abrió la boca y me dijo: César, Cesarito para los amigos, ¿que quieres de mi? Y yo le dije hombre eres una Robotina que me ha costado un ojo de la cara, por lo menos tendrás que hacerme las tareas de la casa y alguna cosa, miré hacia el fregadero que estaba lleno de cacharros, luego miré a la Robotina y ella me sonrió y le dije:


Oye, creo haber leído en el catálogo que tú estabas programada para prestaciones sexuales, se enfadó muchísimo y me dijo: ¿tú crees que los robotines somos automáticos, que somos maquinas?, no, somos igual de humanos que vosotros, vale, que vosotros tenéis el ombligo para dentro como un agujerito y nosotros lo tenemos para afuera como un botón.

Fue en aquel momento cuando descubrí la diferencia que hay entre los robots y los humanos. Vosotros pensaréis que mi obsesión por los ombligos es un poco patológica, bueno sí y no, porque a mi lo que me obsesiona es que los robots están entre nosotros, están disimulados entre nosotros y la única manera de descubrirlos es viéndoles el ombligo, entonces, claro hay que esperar al verano, a la ola de calor y entonces vamos a la piscina y vamos mirando ombligos, uno tras otro, el que tenga el ombligo para afuera es robot, y el que lo tenga para adentro pues es un humano más.


Bien, debo deciros que yo lo que quería obtener, relaciones sexuales con la robotina, eran maravillosos, pero ella me dijo: No no, nosotros, yo completamente soy humana y quiero un cortejo, quiero una solución, quiero tener amor ¿?; entonces yo le dije: Vale, haré un poema, te cortejaré, etc, etc. para cortar un poco, porque ya hay que comer, os daré un final a esta historia que tiene muchos episodios, uno de ellos ya os lo contaré en otro momento, pero ahora, ¿Qué pasó? La Robotina me pidió que la pagara, por su trabajo, es decir, fregar los cacharros, me pidió que hiciéramos un convenio, que le dijera de alta en la seguridad social y al cabo de un tiempo, no mucho, desapareció, yo bajé un día y había desaparecido.

Entonces lo mismo que me pasó con mi gatito Zapi, no la he vuelto a ver, si ahora entrara por la puerta, yo iría, me tiraría al suelo y le diría: pídeme lo que quieras que yo te lo concedo, pero no va a entrar porque estos acontecimientos maravillosos de la vida solo ocurren una vez, y ahora me permitireis que termine con una pretina que ya conocéis todos;

y colorín colorado, este cuento japonés se ha terminado, muchas gracias!


https://youtu.be/C3u0lhEO4nY?si=tnIiIlhFJg_00erx

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