A cargo de Slictik, escritor autodidacta y coordinador en Internet durante más de cinco años de un taller de creación de personajes humorísticos: “El hotel de los disparates”.
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viernes, 26 de junio de 2015
jueves, 23 de abril de 2015
RELATOS ERÓTICOS VIRTUALES III
EL INFIERNO DE LOS TIMADORES

En Internet, visto lo visto, debe haber más timadores por metro virtual que en la sección correspondiente del infierno. Es curioso, pero antes de que comenzara mi aventura apocalíptica en las páginas de contactos, cayó en mi mano una curiosa novela, un best-seller, sobre un timador arrepentido que luchaba contra una caterva de timadores, muy astutos y peligrosos. La novela negra está muy bien, la leí casi de un tirón. Entonces poco podía imaginar que yo iba a ser el timador arrepentido que lucha contra la caterva de timadores. Bueno, en realidad yo no soy un timador. ¿O sí? Busco sexo gratis a cambio de nada, de mi cara bonita. Y en este mundo sabemos que no hay nada gratis. Mi madre solía repetir aquello de que nadie nada duros a cuatro pesetas. Hoy me ofrecen sexo gratis a cambio de unos euros. Recuerda, hijito, nadie da duros gratis a cuatro pesetas o sexo gratis por tu cara bonita.
Pero los divorciados somos así de idiotas, bueno, al menos yo, los demás creo que son más listos, pero no lo tengo claro. Y nadie es más cabeza cuadrada que yo, de eso estoy seguro. Tras el sexo telefónico gratis, caí en las páginas de contactos, donde solo tienes que caer bien y te dan una cita y sexo gratis por un tubo. Como ninguna española quería saber de mí, lo intenté con las guiris, con las extranjeras, o ellas lo intentaron conmigo. Debieron oler sangre en mi perfil, no precisamente fresca, pero sangre al fin y al cabo para la vampira de turno. Divorciado madurito, con un físico ramplón y poco cuidado y además con un trabajo fijo, la diana perfecta, el tonto del culo que me va a dar unos euritos para pagarme Internet -muchas- para pagar el alquiler porque mi casero se quiere cobrar en carne -una- para una tablet, así podemos estar todo el día raca que raca y además te mando más fotos, que estoy tan buena que se te van a poner los dientes como los de un vampiro -otra- para el billete de avión y la visa -un montón- para... ¡Por Dios! Deben creer que yo recojo billetes de los árboles o que soy el nuevo Onasis reencarnado y dispuesto a enmendarse de su racanería.
Mi estúpida estadística, que repito aquí para que todo el mundo sepa lo idiota que soy, hizo que de pronto tuviera una ciudad virtual de guiris tras mis huesos.

En las páginas de contactos de cada cien con las que contactes, una te responderá. De cada cien que te respondan, una aceptará tomar café contigo, solo para conocernos un poco. De cada mil que tomen café conmigo, una aceptará acostarse con este saquito de huesos que tintinea al caminar.
Con semejante estadística no es de extrañar que ocurriera lo que ocurrió. Me asaetearon como a San Sebastián, ¿o fue a San Lorenzo?, no, creo que a ese lo quemaron en la parrilla, vuelta y vuelta. Así hicieron conmigo. De pronto me inundaron con fotos de guiris tan estupendas que estuve a punto de preguntar por dónde paseaban todas juntas, para irme para allá en cohete sin motor. No hubiera podido atender a tanto correo junto de no ser por mi “velocitas teclae” o dicho de otra manera, por mi capacidad de golpear mil teclas por minuto. Miraba sus fotos, me relamía, las guardaba cuidadosamente en un archivo, en un almacén de “tías buenas”, en mi tesoooro Golum lujurioso y no avaricioso, y luego me ponía como un loco a responder.

Gracias, gracias, traductor de Google, sin tu inestimable ayuda hubiera tenido que aprender inglés, ruso, japonés (no, ninguna japonesa, es broma) y francés, bueno, francés no, que me manejo. Ninguna italiana, ni alemana, holandesa sí, una o dos, pero todas estaban en África. ¡Qué curioso! Estuvieran donde estuviesen todas terminaban en algún país africano, por un motivo u otro. Ya entonces comencé a pensar que mis corresponsales eran todas africanas que se hacían pasar por europeas, sajonas, blancas y con un cuerpo de no menees que te rompes. Creo que yo hubiera hecho lo mismo si estuviera pasando hambre y tuviera Internet a mano. Me haría un perfil falso, adecuado a las víctimas que busco; enchufaría el Google images y me pasaría horas buscando fotos. Las almacenaría por carpetas y parecidos y sabría utilizarlas como un tahúr los naipes. Porque esa es otra, juraría que algunas fotos no se parecían en nada a otras. En estoy como en todo hay auténticos chapuzas y verdaderos genios de la lámpara. Hay quien te hace creer lo increíble y te acabas convenciendo de que se han enamorado de ti, vamos que han caído de culo, o dicho en francés, tomber de amour, expresión que me encanta, porque eso es el enamoramiento, caer de culo, y hay otras, u otros, porque en ningún momento he tenido claro que tras el falso perfil no estuviera un tío con bigote, que son tan chapuceros que te da la risa tonta. Eso sí, en algunos casos, puedes ver con la cámara web a la chica de tus sueños, pero qué curioso, siempre se les estropea a las primeras de cambio. En otras ocasiones pueden hablar con una voz femenina, sensual y maravillosa, pero eso no significa nada, si yo fuera un timador le pediría a una amiga que se pusiera un rato ante la cámara web y sonriera y parpadeara un poco con sus ojitos de paloma mensajera o que contestara una llamada corta, porque o hablas inglés como los ángeles ingleses o te resulta complicado hilvanar más de dos palabras seguidas, aunque chapurrees un poco el francés, el alemán, el italiano o lo que se tercie, el ruso no, por Dios, que no entiendo ni papa.


Si yo fuera un timador... qué fácil ponerme en la piel del personaje, como en una de mis novelas. Si yo fuera “picaor”,cantaba un “guaje” en la mina, a mi amor le compraría... lo que ella quisiera, hasta ese vestido de quinientos euros que me pidió una porque ya éramos novios, lo había decidido ella solita. Dos palabras cariñosas, je taime, moi non plus, y estamos enamorados, somos novios, somos serios (todas quieren que seas serio) nos amaremos para la eternidad, etc, etc, etc. La inventiva no es muy amplia, hay poca creatividad en esto del timo del romance virtual, muy poca. Creo que si yo fuera timador, repito, lo haría mucho mejor, eso sí, me costaría pedir pasta gansa a unas desconocidas. ¡Con qué facilidad lo hacen ellas, o ellos, o la mafia bendita que ha visto en Internet la gallina de los huevos de oro! Alguna hasta se enfada porque no tienes confianza, porque “no la crees, porque por mucho que te hayan timado ella es “seria” y romántica y dulce, y tan...tan... tan... que no encuentro las palabras. E insisten e insisten, te vuelven tarumba. ¿Pero cómo voy a confiar en ti, cándida palomita, si no te conozco de nada, si me han timado antes, si yo mismo podría hacer tu perfil y decirte las cosas que tú me has dicho y mejor, mucho mejor? ¿Cómo no invertir unos “euritos” de nada en un amor para la eternidad?
¡Jozú, mi arma! Que esto no se lo cree nadie. Yo, porque lo he vivido en primera persona. Eso sí, una vez agotado mi presupuesto para la ruleta, ya no me sacan un euro más ni con sacacorchos. Soy como un tonto que entrara a un c ... y
y jugara hasta que se le termina el dinero que se ha metido en el bolsillo. Entonces sale del c... y se olvida para siempre. Pero yo es que soy muy cabezón, tengo la cabeza de “cemento armao”, así que decidí seguir jugando. Había hecho un esquema del timo y lo bordaba respondiendo a cada fase. Nunca duran mucho. Es lógico porque si se están muriendo de hambre necesitan comer hoy y no mañana, si es la bendita mafia necesita rendimiento y si un tonto se resiste... pues van por otro y santas pascuas. Y si necesitan dinero para pagarse Internet no pueden pasarse un año haciéndote la pelota, como en Pretty woman, solo que yo no soy Julia Roberts, porque descubrirías que ya habían pagado una anualidad de Internet, de la Net, como dicen las francesas. Es de una lógica aplastante. Deberían hacerme un regalo por aventurarme a machetazo limpio en la selva virtual y pasar tanto tiempo haciendo inventario de los depredadores que la pueblan. Claro que yo no quiero otro regalo que un beso y no de los hombres, que serían los beneficiados con este serial. Y las mujeres no me lo van a dar porque las estoy poniendo a caer de un burro. ¡Y mira que lo siento porque a lo mejor todos los timador@s son hombres! En Internet todos los malos somos hombres y las mujeres solo ponen las fotos. Es una máxima para mis Máximas del pardillo en Internet, que estoy escribiendo. Suena un tanto machista y tal vez lo sea, porque hay muchas mujeres en el mundo virtual que están como yo o peor, buscando un amor que no llegará nunca, y sufren como yo o más, y eso es algo que debo tener en cuenta. Pero tampoco soy tan ingenuo como para creerme que ninguna chica guapa, con ese cuerpo que Dios las dio, y no a mí, porque no me lo merezco, no sienta la tentación de aprovecharlo para sacar al tonto de turno, en este caso yo, unos euros para una tablet, o para pagarse Internet, o un vestidito guay o incluso al casero, por qué no, que quiere que pague en carne. Si yo tuviera un cuerpo como ellas y ni un euro en el bolsillo tal vez lo hiciera también. Y si yo me estuviera muriendo de hambre, seguro que lo haría. Pero eso no es disculpa, si me tratan como a un idiota, me enfado, lógico, y si quieren sacarme el dinero que tanto me cuesta conseguir con mi trabajito de mierda para comprarse un vestido de quinientos euros, pues me sulfuro, y con mucha razón. Incluso aunque se estén muriendo de hambre, sacarían más de mi si me lo dijeran. Hasta podría ir a verlas, cerciorarme y darles un dinero gratis, no a cambio de sexo, porque no soy un canalla, pero al menos quiero saber que mi dinero se lo gastan en un buen bocata y no en tomarme el pelo, que me queda ya poco.
¿Que por qué sigo en esto? Pues verán, porque aún creo en los milagros, y tal vez me ocurra alguno. Es posible que ese cuerpo de H, una jovencita inglesa maravillosa, dulce como la miel y con un cuerpo con el que Dios rompió el molde al terminarlo, no sea un perfil falso y no me pida dinero, que venga ella solita, a acostarse conmigo, el gordito tonto. Lo cierto es que todas las fotos son auténticas, es la misma chica, en su cocinita de un apartamento lujoso e impoluto, en su camita (hasta me mandó un vídeo erótico en toplés, en gratuitas, acariciándose, metiendo su manita bajo las braguitas, y voy a dejar los diminutivos que no pegan con cómo se me está poniendo eso que ya saben) y el rostro es el mismo y el cuerpo también, y las fotos de sus pechos en su salón de estudios, delante del ordenador, son tan reales y tan suyos, y tan...tan...tan... que me estoy poniendo cachondo y tengo que ir al servicio un momento... ustedes me disculparán.

Ya he vuelto, más aliviado. Con ella me pasé un par de meses soñando, que si vendría o me dejaría ir a verla, que si me amaría tanto como yo la amo a ella. Que si viviríamos un romance de película, de comedia rosa, que si yo me pasaría el resto de mis vidas en la cama, con ella, sin saciarme nunca... Esto es casi mejor que mis novelas eróticas... y me beso porque no tengo abuela. ¡Y mira que son buenos mis relatos eróticos! Jajá, pues soñar con ella era mejor, mucho mejor. Ponía una de sus fotos como fondo de escritorio y la cambiaba cada día. Y antes de irme a la cama y de abrazarme a la almohada visualizaba todas sus fotos, una por una, sin prisa, de forma fría y objetiva, y luego me empapaba tanto en ella que empapaba la almohada y tenía sueños románticos...y. Sí, pues “y”, que hasta la he convertido en personaje de uno de mis relatos. Sí, efectivamente es ella, es Gilda, la prostituta de los Relatos eróticos morbosos, es ella, sí. ¡Qué Dios la bendiga por darme tantas buenas noches! En realidad no es prostituta, como sabrán mis lectores, si siguen leyéndome. La historia es un tanto rocambolesca y delirante y dará muchas vueltas y habrá muchas sorpresas, pero no las voy a desvelar, ni tampoco mis sueños románticos en los que desvelaba de sus braguitas a H.
¡Oh my God! ¿Por qué no habrá cuajado nuestra historia, querida H., aunque no pudiéramos entendernos en inglés, para qué necesitaba yo que nos entendiéramos? Conservo tu precioso vídeo y tus fotos con esas braguitas rojas que me vuelven loco y sigo viendo tus pechos erguidos, casi tocando la pantalla de tu ordenador, y sigo soñando contigo, todas las noches, sin fallar ni una. Y para más INRI y REQUIESCAT IN PACEM mío, ella no me pidió dinero, no, milagro, auténtico milagro. ¿Qué ocurrió? No lo sé, tal vez me pasé mandándole una foto de mi pene erecto. Tal vez le pareciera pequeño. O tal vez fuera una mojigata y eso la asustara. No lo entiendo porque si ella me mandaba un vídeo masturbándose y sus pechos al aire, y en braguitas rojas y... ¡Ya estamos con el “y”! Pues que no lo entiendo. Cierto que quería una relación “seria” y que yo la dijera que era la mujer de mi vida y que nos casaríamos y tendríamos muchos hijos. Pero es que a mí no me costaba nada prometérselo y jurárselo. Nada. El problema es cómo nos íbamos a ver si ella no podía venir, a pesar de que su entorno era de chica burguesa, y yo no podía ir a verla porque estaba ahorrando con mi sueldo proletario para el billete de avión.
Siempre te recordaré, querida H., me pasaré la vida soñando contigo. ¡Lástima no tener un jet privado! Para una que no me pide dinero no puedo convertirla en el amor de mi vida. Esto es mala suerte, la mala suerte de un divorciado al que intentan comerse todas las depredadoras-ores en las páginas de contactos. Sigo en ello, día tras día, buscando un poco de sexo gratis, o el amor de mi vida, o lo que sea. ¿Que por qué sigo en ello? Porque es lo mejor que puedo hacer solo en mi apartamento. Porque no me gusta ver la televisión y he dejado de escribir mis novelas. Solo pensando en ellas, en el sexo que nunca llegará. Al final me iré otra vez con una prostituta, utilizaré el despreciado sexo mercenario. Pagaré y recibiré algo a cambio. Al día siguiente regresaré a mis contactos, al hombre invisible, a la triste y dura realidad de la vida. ¿Pero es que no habrá una mujer que me conceda una cita, aunque solo sea para tomar café? Yo pongo el puro.
Cientos y cientos de mujeres, tal vez miles, tal vez millones, después. Cientos y miles y millones de correos y de fotos, seguiré buscando en el sexo mercenario el único sexo posible. ¿Por qué el sexo es la perdición de los hombres y por qué las mujeres solo lo entregan a cambio de un billete para la Eternidad?
Continuará.
Continuará.

En Internet, visto lo visto, debe haber más timadores por metro virtual que en la sección correspondiente del infierno. Es curioso, pero antes de que comenzara mi aventura apocalíptica en las páginas de contactos, cayó en mi mano una curiosa novela, un best-seller, sobre un timador arrepentido que luchaba contra una caterva de timadores, muy astutos y peligrosos. La novela negra está muy bien, la leí casi de un tirón. Entonces poco podía imaginar que yo iba a ser el timador arrepentido que lucha contra la caterva de timadores. Bueno, en realidad yo no soy un timador. ¿O sí? Busco sexo gratis a cambio de nada, de mi cara bonita. Y en este mundo sabemos que no hay nada gratis. Mi madre solía repetir aquello de que nadie nada duros a cuatro pesetas. Hoy me ofrecen sexo gratis a cambio de unos euros. Recuerda, hijito, nadie da duros gratis a cuatro pesetas o sexo gratis por tu cara bonita.
Pero los divorciados somos así de idiotas, bueno, al menos yo, los demás creo que son más listos, pero no lo tengo claro. Y nadie es más cabeza cuadrada que yo, de eso estoy seguro. Tras el sexo telefónico gratis, caí en las páginas de contactos, donde solo tienes que caer bien y te dan una cita y sexo gratis por un tubo. Como ninguna española quería saber de mí, lo intenté con las guiris, con las extranjeras, o ellas lo intentaron conmigo. Debieron oler sangre en mi perfil, no precisamente fresca, pero sangre al fin y al cabo para la vampira de turno. Divorciado madurito, con un físico ramplón y poco cuidado y además con un trabajo fijo, la diana perfecta, el tonto del culo que me va a dar unos euritos para pagarme Internet -muchas- para pagar el alquiler porque mi casero se quiere cobrar en carne -una- para una tablet, así podemos estar todo el día raca que raca y además te mando más fotos, que estoy tan buena que se te van a poner los dientes como los de un vampiro -otra- para el billete de avión y la visa -un montón- para... ¡Por Dios! Deben creer que yo recojo billetes de los árboles o que soy el nuevo Onasis reencarnado y dispuesto a enmendarse de su racanería.
Mi estúpida estadística, que repito aquí para que todo el mundo sepa lo idiota que soy, hizo que de pronto tuviera una ciudad virtual de guiris tras mis huesos.
En las páginas de contactos de cada cien con las que contactes, una te responderá. De cada cien que te respondan, una aceptará tomar café contigo, solo para conocernos un poco. De cada mil que tomen café conmigo, una aceptará acostarse con este saquito de huesos que tintinea al caminar.
Con semejante estadística no es de extrañar que ocurriera lo que ocurrió. Me asaetearon como a San Sebastián, ¿o fue a San Lorenzo?, no, creo que a ese lo quemaron en la parrilla, vuelta y vuelta. Así hicieron conmigo. De pronto me inundaron con fotos de guiris tan estupendas que estuve a punto de preguntar por dónde paseaban todas juntas, para irme para allá en cohete sin motor. No hubiera podido atender a tanto correo junto de no ser por mi “velocitas teclae” o dicho de otra manera, por mi capacidad de golpear mil teclas por minuto. Miraba sus fotos, me relamía, las guardaba cuidadosamente en un archivo, en un almacén de “tías buenas”, en mi tesoooro Golum lujurioso y no avaricioso, y luego me ponía como un loco a responder.
Gracias, gracias, traductor de Google, sin tu inestimable ayuda hubiera tenido que aprender inglés, ruso, japonés (no, ninguna japonesa, es broma) y francés, bueno, francés no, que me manejo. Ninguna italiana, ni alemana, holandesa sí, una o dos, pero todas estaban en África. ¡Qué curioso! Estuvieran donde estuviesen todas terminaban en algún país africano, por un motivo u otro. Ya entonces comencé a pensar que mis corresponsales eran todas africanas que se hacían pasar por europeas, sajonas, blancas y con un cuerpo de no menees que te rompes. Creo que yo hubiera hecho lo mismo si estuviera pasando hambre y tuviera Internet a mano. Me haría un perfil falso, adecuado a las víctimas que busco; enchufaría el Google images y me pasaría horas buscando fotos. Las almacenaría por carpetas y parecidos y sabría utilizarlas como un tahúr los naipes. Porque esa es otra, juraría que algunas fotos no se parecían en nada a otras. En estoy como en todo hay auténticos chapuzas y verdaderos genios de la lámpara. Hay quien te hace creer lo increíble y te acabas convenciendo de que se han enamorado de ti, vamos que han caído de culo, o dicho en francés, tomber de amour, expresión que me encanta, porque eso es el enamoramiento, caer de culo, y hay otras, u otros, porque en ningún momento he tenido claro que tras el falso perfil no estuviera un tío con bigote, que son tan chapuceros que te da la risa tonta. Eso sí, en algunos casos, puedes ver con la cámara web a la chica de tus sueños, pero qué curioso, siempre se les estropea a las primeras de cambio. En otras ocasiones pueden hablar con una voz femenina, sensual y maravillosa, pero eso no significa nada, si yo fuera un timador le pediría a una amiga que se pusiera un rato ante la cámara web y sonriera y parpadeara un poco con sus ojitos de paloma mensajera o que contestara una llamada corta, porque o hablas inglés como los ángeles ingleses o te resulta complicado hilvanar más de dos palabras seguidas, aunque chapurrees un poco el francés, el alemán, el italiano o lo que se tercie, el ruso no, por Dios, que no entiendo ni papa.
Si yo fuera un timador... qué fácil ponerme en la piel del personaje, como en una de mis novelas. Si yo fuera “picaor”,cantaba un “guaje” en la mina, a mi amor le compraría... lo que ella quisiera, hasta ese vestido de quinientos euros que me pidió una porque ya éramos novios, lo había decidido ella solita. Dos palabras cariñosas, je taime, moi non plus, y estamos enamorados, somos novios, somos serios (todas quieren que seas serio) nos amaremos para la eternidad, etc, etc, etc. La inventiva no es muy amplia, hay poca creatividad en esto del timo del romance virtual, muy poca. Creo que si yo fuera timador, repito, lo haría mucho mejor, eso sí, me costaría pedir pasta gansa a unas desconocidas. ¡Con qué facilidad lo hacen ellas, o ellos, o la mafia bendita que ha visto en Internet la gallina de los huevos de oro! Alguna hasta se enfada porque no tienes confianza, porque “no la crees, porque por mucho que te hayan timado ella es “seria” y romántica y dulce, y tan...tan... tan... que no encuentro las palabras. E insisten e insisten, te vuelven tarumba. ¿Pero cómo voy a confiar en ti, cándida palomita, si no te conozco de nada, si me han timado antes, si yo mismo podría hacer tu perfil y decirte las cosas que tú me has dicho y mejor, mucho mejor? ¿Cómo no invertir unos “euritos” de nada en un amor para la eternidad?
¡Jozú, mi arma! Que esto no se lo cree nadie. Yo, porque lo he vivido en primera persona. Eso sí, una vez agotado mi presupuesto para la ruleta, ya no me sacan un euro más ni con sacacorchos. Soy como un tonto que entrara a un c ... y
y jugara hasta que se le termina el dinero que se ha metido en el bolsillo. Entonces sale del c... y se olvida para siempre. Pero yo es que soy muy cabezón, tengo la cabeza de “cemento armao”, así que decidí seguir jugando. Había hecho un esquema del timo y lo bordaba respondiendo a cada fase. Nunca duran mucho. Es lógico porque si se están muriendo de hambre necesitan comer hoy y no mañana, si es la bendita mafia necesita rendimiento y si un tonto se resiste... pues van por otro y santas pascuas. Y si necesitan dinero para pagarse Internet no pueden pasarse un año haciéndote la pelota, como en Pretty woman, solo que yo no soy Julia Roberts, porque descubrirías que ya habían pagado una anualidad de Internet, de la Net, como dicen las francesas. Es de una lógica aplastante. Deberían hacerme un regalo por aventurarme a machetazo limpio en la selva virtual y pasar tanto tiempo haciendo inventario de los depredadores que la pueblan. Claro que yo no quiero otro regalo que un beso y no de los hombres, que serían los beneficiados con este serial. Y las mujeres no me lo van a dar porque las estoy poniendo a caer de un burro. ¡Y mira que lo siento porque a lo mejor todos los timador@s son hombres! En Internet todos los malos somos hombres y las mujeres solo ponen las fotos. Es una máxima para mis Máximas del pardillo en Internet, que estoy escribiendo. Suena un tanto machista y tal vez lo sea, porque hay muchas mujeres en el mundo virtual que están como yo o peor, buscando un amor que no llegará nunca, y sufren como yo o más, y eso es algo que debo tener en cuenta. Pero tampoco soy tan ingenuo como para creerme que ninguna chica guapa, con ese cuerpo que Dios las dio, y no a mí, porque no me lo merezco, no sienta la tentación de aprovecharlo para sacar al tonto de turno, en este caso yo, unos euros para una tablet, o para pagarse Internet, o un vestidito guay o incluso al casero, por qué no, que quiere que pague en carne. Si yo tuviera un cuerpo como ellas y ni un euro en el bolsillo tal vez lo hiciera también. Y si yo me estuviera muriendo de hambre, seguro que lo haría. Pero eso no es disculpa, si me tratan como a un idiota, me enfado, lógico, y si quieren sacarme el dinero que tanto me cuesta conseguir con mi trabajito de mierda para comprarse un vestido de quinientos euros, pues me sulfuro, y con mucha razón. Incluso aunque se estén muriendo de hambre, sacarían más de mi si me lo dijeran. Hasta podría ir a verlas, cerciorarme y darles un dinero gratis, no a cambio de sexo, porque no soy un canalla, pero al menos quiero saber que mi dinero se lo gastan en un buen bocata y no en tomarme el pelo, que me queda ya poco.
¿Que por qué sigo en esto? Pues verán, porque aún creo en los milagros, y tal vez me ocurra alguno. Es posible que ese cuerpo de H, una jovencita inglesa maravillosa, dulce como la miel y con un cuerpo con el que Dios rompió el molde al terminarlo, no sea un perfil falso y no me pida dinero, que venga ella solita, a acostarse conmigo, el gordito tonto. Lo cierto es que todas las fotos son auténticas, es la misma chica, en su cocinita de un apartamento lujoso e impoluto, en su camita (hasta me mandó un vídeo erótico en toplés, en gratuitas, acariciándose, metiendo su manita bajo las braguitas, y voy a dejar los diminutivos que no pegan con cómo se me está poniendo eso que ya saben) y el rostro es el mismo y el cuerpo también, y las fotos de sus pechos en su salón de estudios, delante del ordenador, son tan reales y tan suyos, y tan...tan...tan... que me estoy poniendo cachondo y tengo que ir al servicio un momento... ustedes me disculparán.
Ya he vuelto, más aliviado. Con ella me pasé un par de meses soñando, que si vendría o me dejaría ir a verla, que si me amaría tanto como yo la amo a ella. Que si viviríamos un romance de película, de comedia rosa, que si yo me pasaría el resto de mis vidas en la cama, con ella, sin saciarme nunca... Esto es casi mejor que mis novelas eróticas... y me beso porque no tengo abuela. ¡Y mira que son buenos mis relatos eróticos! Jajá, pues soñar con ella era mejor, mucho mejor. Ponía una de sus fotos como fondo de escritorio y la cambiaba cada día. Y antes de irme a la cama y de abrazarme a la almohada visualizaba todas sus fotos, una por una, sin prisa, de forma fría y objetiva, y luego me empapaba tanto en ella que empapaba la almohada y tenía sueños románticos...y. Sí, pues “y”, que hasta la he convertido en personaje de uno de mis relatos. Sí, efectivamente es ella, es Gilda, la prostituta de los Relatos eróticos morbosos, es ella, sí. ¡Qué Dios la bendiga por darme tantas buenas noches! En realidad no es prostituta, como sabrán mis lectores, si siguen leyéndome. La historia es un tanto rocambolesca y delirante y dará muchas vueltas y habrá muchas sorpresas, pero no las voy a desvelar, ni tampoco mis sueños románticos en los que desvelaba de sus braguitas a H.
¡Oh my God! ¿Por qué no habrá cuajado nuestra historia, querida H., aunque no pudiéramos entendernos en inglés, para qué necesitaba yo que nos entendiéramos? Conservo tu precioso vídeo y tus fotos con esas braguitas rojas que me vuelven loco y sigo viendo tus pechos erguidos, casi tocando la pantalla de tu ordenador, y sigo soñando contigo, todas las noches, sin fallar ni una. Y para más INRI y REQUIESCAT IN PACEM mío, ella no me pidió dinero, no, milagro, auténtico milagro. ¿Qué ocurrió? No lo sé, tal vez me pasé mandándole una foto de mi pene erecto. Tal vez le pareciera pequeño. O tal vez fuera una mojigata y eso la asustara. No lo entiendo porque si ella me mandaba un vídeo masturbándose y sus pechos al aire, y en braguitas rojas y... ¡Ya estamos con el “y”! Pues que no lo entiendo. Cierto que quería una relación “seria” y que yo la dijera que era la mujer de mi vida y que nos casaríamos y tendríamos muchos hijos. Pero es que a mí no me costaba nada prometérselo y jurárselo. Nada. El problema es cómo nos íbamos a ver si ella no podía venir, a pesar de que su entorno era de chica burguesa, y yo no podía ir a verla porque estaba ahorrando con mi sueldo proletario para el billete de avión.
Siempre te recordaré, querida H., me pasaré la vida soñando contigo. ¡Lástima no tener un jet privado! Para una que no me pide dinero no puedo convertirla en el amor de mi vida. Esto es mala suerte, la mala suerte de un divorciado al que intentan comerse todas las depredadoras-ores en las páginas de contactos. Sigo en ello, día tras día, buscando un poco de sexo gratis, o el amor de mi vida, o lo que sea. ¿Que por qué sigo en ello? Porque es lo mejor que puedo hacer solo en mi apartamento. Porque no me gusta ver la televisión y he dejado de escribir mis novelas. Solo pensando en ellas, en el sexo que nunca llegará. Al final me iré otra vez con una prostituta, utilizaré el despreciado sexo mercenario. Pagaré y recibiré algo a cambio. Al día siguiente regresaré a mis contactos, al hombre invisible, a la triste y dura realidad de la vida. ¿Pero es que no habrá una mujer que me conceda una cita, aunque solo sea para tomar café? Yo pongo el puro.
Cientos y cientos de mujeres, tal vez miles, tal vez millones, después. Cientos y miles y millones de correos y de fotos, seguiré buscando en el sexo mercenario el único sexo posible. ¿Por qué el sexo es la perdición de los hombres y por qué las mujeres solo lo entregan a cambio de un billete para la Eternidad?
Continuará.
Continuará.
RELATOS ERÓTICOS VIRTUALES II
RELATOS ERÓTICOS VIRTUALES II

UN DIVORCIADO AL ATAQUE
EL ROMANTICISMO EN LA RED
Sí, soy el mismo divorciado idiota del relato anterior. Y es que hay algunos que no escarmientan, erre que erre, soy como un torito bravo al que hubieran puesto delante un capote rojo y grana, solo que en este caso se trata de la minifalda roja de Caperucita roja o encarnada, por la vergüenza, si es que las rojas de las páginas de contacto tienen vergüenza, lo que dudo.
Soy idiota y no escarmiento, pero hasta el más lerdo toma precauciones cuando le engañan. Si te engañan una vez puede que no sea culpa tuya, si te engañan dos veces es culpa tuya, aunque tal vez tengas alguna disculpa... si la buscas mucho, si te engañan tres veces eres rematadamente tonto, y si no tienes remedio, al menos trata de llevar tu tontería con una cierta dignidad.
Me dije que como un ludópata incorregible, al menos debería poner un tope máximo al dinero que me voy a jugar a la ruleta, a la ruleta rusa, por ejemplo, dos balas y si no te metes una en la sien, lo dejas. Bueno, también se puede jugar al p.. o al bacarrá, o a... en un buen siempre encuentras juegos suficientes para jugarte la pasta. Abrí una libreta, como una cartilla de ahorros, y me dije, te vas a jugar esto, y luego que juegue su padre. Regatearé si es preciso, pero de ahí no paso, pondré solo una ficha en cada tirada de la ruleta, solo una. Diseñé una estrategia, me puse mi smoking de las ocasiones, mi pajarita, mis zapatitos de charol y me lancé al ruedo, bueno al tapete.

Calculé riesgos, hice estadísticas. De cada cien contactos uno me responderá, de cada uno que me responda, uno aceptará conocerme y tomar un café conmigo, de cada mil que tomen café conmigo, una aceptará llevarme a la cama, porque no seré yo quien lleve a nadie a la cama, no soy tan tonto, serán ellas las que me conduzcan al lecho por el camino que quieran. Y allí ya será cuenta mía lo que haga o lo que no haga.
Y comencé por el principio. Primero fui prudente, solo contactaré con aquellas que pongan en su perfil que lo que desean es una aventura de una noche, una noche loca. Nada de romanticismos. Luego, como las respuestas no llegaban, me volví loco y contacté con todas las que pude, cada día una buena remesa. Y esperé...y esperé... y esperé... Internet es como un universo en expansión, a velocidad de vértigo, pero me equivoqué. Si hubiera puesto un perfil falso, una foto de un musculitos joven y arrogante, tal vez ellas no resistirían a la tentación de contestarme el primero. Pero fui horado, sincero, idiota. Y ellas debieron ponerme el último de la cola, cuando ya no le quede otro con quien probar. Y si yo era su único contacto, cosa que dudo, esperarían un tiempo prudencial...por si llegaba un mejor partido.
Ni un solo contacto nativo respondió. Las mujeres de este país, o no son tontas, y quieren carne fresca o buscan juventud, o son unas remilgadas de mucho cuidado. Las primeras respuestas llegaron y eran todas extranjeras, inglesas, americanas, francesas, belgas, holandesas... Ni una italiana, curioso, o portuguesa, o... Una chica inglesa, de London-Londres. Un par de fotos de una chica joven, con buena delantera, buenas piernas y un culito... bueno el culito vino en una segunda entrega, en la primera enseñaba piernas y se adivinaban unos buenos pechos sin sujetador bajo el top o como se diga. El traductor hace milagros... aunque el verdadero milagro lo haces tú si quieres entender algo. Tal vez fuera el traductor, porque algo no encajaba, una chica que en realidad quiere una aventura seria y romántica pero que te dice que te va a follar hasta en la Torre de Londres. Tal vez sea el traductor, seguro, pero es que me puse como la grana con aquellas expresiones, y grana y oro me quedé. ¿Quieres una aventura seria y dices esas cosas, y enseñas ese delicioso culito, de espaldas, enseñando parte de la braguita? ¿Me estás poniendo cachondo antes de enamorarme? Buena estrategia. D. parecía una anglicana, puritana y tonta, suponiendo que así sean las anglicanas, que lo dudo. O como son las baptistas-adventistas del último día, que ignoro en realidad cómo son y cómo se lo montan. Algo no encajaba y no tuve que pensar mucho para descubrirlo. Una chica romántica y sensible rara vez escogerá a un vejestorio como yo, salvo que no tenga ojos en la cara o le guste la fruta madura, cosa que en la fruta se entiende, pero en los hombres no, seamos claros y honrados. Y por cada parrafito diciendo que busca un hombre serio y que si yo soy serio y no la engañaré como a una pardilla, le sigue otro que me pone la cara como un tomate, que si me va a comer el nabo, que si no aguanta más, que si la excitación le sube y le baja hasta encontrarse entre los muslos, que si... Esto es cosa del traductor de Google, dices pene o miembro y te traduce polla, polla loca, como la novela de Henry Miller. Dices labios de arriba y te pone labios de abajo y dices sexo y te pone chochito, coño y ordinarieces semejantes.
Y su ansia viva, que diría el admirado Mota, hace que al tercer correo, con más fotos guarras, te diga que quiere venir a verte, ya, ipso facto, sin esperar más. Y tu le dices, ven mi amor, que aquí te espero, comiendo un huevo, patatas fritas y un caramelo, y el pene enhiesto ( a saber cómo lo traducirá el desvergonzado del traductor de Google). Y ella, a vuelta de correo, a bote pronto, te dice que es estudiante y no tiene dinero para el avión...pues que venga nadando, leche, y que cruce el canal de la Mancha, como haría yo si estuviera claro que iba a catar ese culito rico. Y tú contestas que los divorciados estamos más tiesos que la mojama, y no precisamente abajo, sino en la cuenta bancaria. Y decides no poner una ficha en el tapete de la ruleta, porque todo está más claro que el agua, blanco y en botella... semen. Y también porque ya invertiste un par de fichas en otra chica, un bombón, del que te enamoraste locamente a las primeras de cambio, pero que no te lo comiste porque te dejó tirado en el aeropuerto, con un ramo de rosas, y una vez y dos veces. Y ni siquiera tuviste ánimo de regalárselo a una nativa. Los tiraste directamente a la papelera. Pero todo esto lo ocultas porque te da una vergüenza del carajo. ¡Eres tan tímido y vergonzoso! Como una novicia, como un divorciado timorato. Y esta es una historia para otra ocasión.
Y miras tu libreta y restas. Ana-María y Cia te llevaron un pico, no mucho, en el sexo gratis telefónico, el bombón se llevó un par de fichas y dos ramos de rosas, y... dos tonterías a... son... te quedan... Y culito rico, con el que sueñas de día y de noche, empalmado como un tren dispuesto a horadar un túnel, y delantera oculta bajo un top, sin sujetador ( al menos se lo podía haber quitado para la foto si el ansia viva era tan viva) insiste y te cuenta que su casero, viejo rijoso Londinense, quiere que le pague el alquiler que le debe en carne. Que le mandes el importe. Aquí culito rico ha cometido un error imperdonable. Quiere que le mandes dinero para el alquiler, pero no para el avión, no para que ese culito rico se ponga a tiro de nabo-enhiesto. Respondes con discreción, por si te equivocaras y al cabo de un tiempo pudieras darle un tiento. Divorciado sigue tieso como una mojama. Te olvidas de ella.

Junto con D. respondieron a tus requerimientos una docena de guiris o extranjeras, que no suecas, ni una. Tú te apresuraste a cantar una loa de sus cuerpos y almas. El ansia viva, romántica, porque ellas eran muy románticas, te impelió a invitarlas a tu cutre apartamento; la tiesez de la crisis económica te impedía a ti volar hacia ellas, cosa que hubieras hecho de tener alas, o con los brazos; lo intentaste desde la ventana, pero no te elevaste un palmo, lo que sí conseguiste elevar fue tu nabo, como traduce el bueno de Google, que tú pusiste muy claro eso del pene o miembro viril. Ellas enseguida estuvieron dispuestas, pero empezaron los problemas, no “moning”, ¿y si pudieras enviarme para el equipaje que el billete ya lo tengo? ¡Pero cómo os tengo que decir que estoy tieso!
A la diosa K... que no Kafka, hasta la escribiste un poema, y eso que te mandó un montón de fotos y ninguna coincidía con la otra. Una preciosa chica americana en un descapotable que te quitó el hipo de por vida; en la India, con Kim de la India, digo con la estatua de un elefante, y en tanga leopardo y... El almacén del timador o timadora de turno era bastante cutre, mezclaba tantos perfiles y tantas fotos recogidas en Google images que todo rechinaba, hasta los dientes, apretados cuando te dolían los testículos o gónadas ( cómo traducirá eso el enano infiltrado del traductor de Google, ¿como “huevos”, como “te duelen los huevos”?).
La diosa K... te acaba pidiendo dinero. Contestas que no entiendes cómo con semejante descapotable puede tener necesidad de dinero. ¿Y tu que esperabas que viniera a verte en su jet privado? Preguntas de dónde ha sacado las fotos. Ella se hunde con todo su equipaje. Te dice que necesita dar de comer a su hija y que es de Nigeria, no americana. Ya estamos con la mafia nigeriana, con la mafia africana. ¡Cuántas veces te las encontrarás a lo largo de tu andadura! ¿Será cierto que son todas africanas? De no serlo, ¿por qué será que lo dicen? ¿Piensan que los occidentales en crisis seguimos teniendo el concepto de la mujer africana esclava sexual? ¿Y si fuera realmente una chica nigeriana que gasta sus ahorros en intentar dar el timo del romance virtual en el locutorio más próximo a su chabola para alimentar a su bebé? Se te caería el corazón a los pies si fuera cierto, hasta renunciarías a tu arroz a la cubana con dos huevos y salchicha, para mandarle algo de pasta. Pero piensas que lo más probable es que se trate de la mafia nigeriana, todos sentados en sus sillas paticojas en una oficina cutre del centro de Nairobi...digo no, que es la capital de Kenia...creo, y la de Nigeria era Lagos pero ahora es Abuja. He tenido que mirar la wiki de las narices. ¡Cómo me hacen trabajar para nada!
La diosa K... desaparece de tu vida, con su descapotable y su jet privado y todos tus sueños románticos de casarte con una millonaria que está como... como... (no me quedan palabras para describir su cuerpo, sus cuerpos) todos esos sueños, repito, porque uno es un romántico empedernido aunque sea un separado de mierda, tirados por el retrete, junto con las lentejas que se te quemaron hoy.
¡Maldita sea! ¿Piensan que soy tonto? Lo piensan y lo eres. Porque Adele H. en la que habías puesto tus esperanzas, una mujer con cuerpo robusto, tanto como el tuyo, no diría que gordita, porque eso es un insulto en una mujer y una realidad evidente en un hombre, o sea yo, y con una mentalidad del siglo pasado-antepasado-y-ante-ante-ante-pasado, que buscaba una relación seria, romántica y que deseaba le prometieras amor eterno antes de conoceros, imaginado solo ese cuerpo robusto entre tus brazos, esa mujer que está harta de mangantes con el nabo enhiesto que solo buscan el refocile y la lujuria, esa mujer que promete, porque nadie cuelga unas fotos falsas de una mujer con un cuerpo tan robusto si pretende timarte, ni te dice esas cosas que te hacen pensar en una anabaptista del séptimo día, con el gurka hasta las orejas...esa mujer, repito, con la lengua fuera, agotado de tanto teclear, de tanto ratoncito de las narices subiendo y bajando fotos, que prometía tanto, ahora te canta una milonga y te cuenta una de esas delirantes historias humorísticas que ni tú mismo has podido imaginar nunca. Que tiene dos millones de dólares. Que su novio, el mal nacido, se llevó el dinero de su padre, una especie de empresario o encargado de plataformas de petroleo, con las orejas llenas de billetes que pretende esconder en el fondo de su cabeza. Ella, Adele H., que no es tonta, se quedó con ese pico de dos millones de dólares y quiere regalarte un veinte por ciento, que son... a la mierda la calculadora de Windows, no puede ser verdad, se ha vuelto loca. A cambio tienes que... mejor dejarlo. Me rasco la calva de divorciado casposo y elucubro quién está detrás de esa foto de gordita de buen ver y mejor tocar durante mucho rato, con la que has tenido sueños eróticos después de repasar las fotos de todas tus “contactas” románticas. Y si será hombre o mujer y qué estrategia delirante ha diseñado, como una basta red para cazar elefantes rosas-idiotas como yo. Me pierdo, se me va la cabeza. Y harto, hasta los mismísimos, respondo que a la mierda el dinero, que yo no busco dinero, que busco sexo, SEXO, para que me entiendas SEXO-SEXO, nada de romanticismos ni promesas de amor eterno a una foto y a dos millones de dólares de cuento de hadas. Y que si quiere venir a follar conmigo que te iré a esperar al aeropuerto... esta vez sin flores ( lo pienso no lo escribo). Y me salta con algo que me tumba de espaldas... tiene que pagar el hotel y necesita unos mil dólares. ¿Pero no tienes dos millones de dólares, alma cándida, no puedes tomar un fajito, que ni se nota, y pagar el hotel, y pagar el avión, y pagar el taxi desde el aeropuerto, y venir a verme y desnudarte en mi dormitorio y enseñarme esas carnes prietas donde yo me perderé a gusto una noche, dos noches, tres noches... como un globo dos globos -¡menudos globos se te adivinan!- porque estoy tan hambriento que me comería... bueno dejémoslo. Dejémoslo todo.

¡Maldito imbécil! Pierdes más tiempo que un corrupto recogiendo dádivas sin compromisos para el futuro. Eres un verdadero idiota. Menos mal que vas a escribir estas historias y todos se van a desternillar de la risa. Menos mal, porque mientras se rían el mundo será mejor e Internet no será una selva plagada de terribles y a veces idiotas depredadores virtuales. Y repasas tu almacén de fotos y te pones como una moto y te vas a la cama y te abrazas con la almohada y copulas con la copulativa, con la “y” que te sale por las orejas, como te salen por las orejas las fotos de Google images recopiladas por mafias del romance virtual y de la cretinez congénita. Y sufres un orgasmito de la señorita Pepis. Y te preguntas si no habrá otra forma de conseguir sexo, para un divorciado solitario y triste, que el puto dinero o prometiendo amor eterno a una mujer tras otra, hasta que una te haga caso y en la noche de bodas te castigue sin sexo porque no has sido suficiententemente romántico. El sexo es la caja de Pandora. Cuando alguien lo abra todos los males se extenderán por el mundo y llegará el Apocalipsis. Y sueñas que tú serás quien abra esa maldita caja tabú desde el principio de los tiempos hasta el final de los tiempos y antes de que llegue tu fin te habrás follado a todas tus “contactas” virtuales y morirás con la sonrisa copulativa “y” en la boca mientras el mundo se convierte en una orgía dantesca y todos palman-empalman de ataques al corazón. Porque no se puede follar tanto, que no, que ya lo decía mi abuelita a quien Dios tenga en su gloria, que por el pito muere el pez y por el chochito la hez depravada.
EL ROMANTICISMO EN LA RED
Sí, soy el mismo divorciado idiota del relato anterior. Y es que hay algunos que no escarmientan, erre que erre, soy como un torito bravo al que hubieran puesto delante un capote rojo y grana, solo que en este caso se trata de la minifalda roja de Caperucita roja o encarnada, por la vergüenza, si es que las rojas de las páginas de contacto tienen vergüenza, lo que dudo.
Soy idiota y no escarmiento, pero hasta el más lerdo toma precauciones cuando le engañan. Si te engañan una vez puede que no sea culpa tuya, si te engañan dos veces es culpa tuya, aunque tal vez tengas alguna disculpa... si la buscas mucho, si te engañan tres veces eres rematadamente tonto, y si no tienes remedio, al menos trata de llevar tu tontería con una cierta dignidad.
Me dije que como un ludópata incorregible, al menos debería poner un tope máximo al dinero que me voy a jugar a la ruleta, a la ruleta rusa, por ejemplo, dos balas y si no te metes una en la sien, lo dejas. Bueno, también se puede jugar al p.. o al bacarrá, o a... en un buen siempre encuentras juegos suficientes para jugarte la pasta. Abrí una libreta, como una cartilla de ahorros, y me dije, te vas a jugar esto, y luego que juegue su padre. Regatearé si es preciso, pero de ahí no paso, pondré solo una ficha en cada tirada de la ruleta, solo una. Diseñé una estrategia, me puse mi smoking de las ocasiones, mi pajarita, mis zapatitos de charol y me lancé al ruedo, bueno al tapete.
Calculé riesgos, hice estadísticas. De cada cien contactos uno me responderá, de cada uno que me responda, uno aceptará conocerme y tomar un café conmigo, de cada mil que tomen café conmigo, una aceptará llevarme a la cama, porque no seré yo quien lleve a nadie a la cama, no soy tan tonto, serán ellas las que me conduzcan al lecho por el camino que quieran. Y allí ya será cuenta mía lo que haga o lo que no haga.
Y comencé por el principio. Primero fui prudente, solo contactaré con aquellas que pongan en su perfil que lo que desean es una aventura de una noche, una noche loca. Nada de romanticismos. Luego, como las respuestas no llegaban, me volví loco y contacté con todas las que pude, cada día una buena remesa. Y esperé...y esperé... y esperé... Internet es como un universo en expansión, a velocidad de vértigo, pero me equivoqué. Si hubiera puesto un perfil falso, una foto de un musculitos joven y arrogante, tal vez ellas no resistirían a la tentación de contestarme el primero. Pero fui horado, sincero, idiota. Y ellas debieron ponerme el último de la cola, cuando ya no le quede otro con quien probar. Y si yo era su único contacto, cosa que dudo, esperarían un tiempo prudencial...por si llegaba un mejor partido.
Ni un solo contacto nativo respondió. Las mujeres de este país, o no son tontas, y quieren carne fresca o buscan juventud, o son unas remilgadas de mucho cuidado. Las primeras respuestas llegaron y eran todas extranjeras, inglesas, americanas, francesas, belgas, holandesas... Ni una italiana, curioso, o portuguesa, o... Una chica inglesa, de London-Londres. Un par de fotos de una chica joven, con buena delantera, buenas piernas y un culito... bueno el culito vino en una segunda entrega, en la primera enseñaba piernas y se adivinaban unos buenos pechos sin sujetador bajo el top o como se diga. El traductor hace milagros... aunque el verdadero milagro lo haces tú si quieres entender algo. Tal vez fuera el traductor, porque algo no encajaba, una chica que en realidad quiere una aventura seria y romántica pero que te dice que te va a follar hasta en la Torre de Londres. Tal vez sea el traductor, seguro, pero es que me puse como la grana con aquellas expresiones, y grana y oro me quedé. ¿Quieres una aventura seria y dices esas cosas, y enseñas ese delicioso culito, de espaldas, enseñando parte de la braguita? ¿Me estás poniendo cachondo antes de enamorarme? Buena estrategia. D. parecía una anglicana, puritana y tonta, suponiendo que así sean las anglicanas, que lo dudo. O como son las baptistas-adventistas del último día, que ignoro en realidad cómo son y cómo se lo montan. Algo no encajaba y no tuve que pensar mucho para descubrirlo. Una chica romántica y sensible rara vez escogerá a un vejestorio como yo, salvo que no tenga ojos en la cara o le guste la fruta madura, cosa que en la fruta se entiende, pero en los hombres no, seamos claros y honrados. Y por cada parrafito diciendo que busca un hombre serio y que si yo soy serio y no la engañaré como a una pardilla, le sigue otro que me pone la cara como un tomate, que si me va a comer el nabo, que si no aguanta más, que si la excitación le sube y le baja hasta encontrarse entre los muslos, que si... Esto es cosa del traductor de Google, dices pene o miembro y te traduce polla, polla loca, como la novela de Henry Miller. Dices labios de arriba y te pone labios de abajo y dices sexo y te pone chochito, coño y ordinarieces semejantes.
Y su ansia viva, que diría el admirado Mota, hace que al tercer correo, con más fotos guarras, te diga que quiere venir a verte, ya, ipso facto, sin esperar más. Y tu le dices, ven mi amor, que aquí te espero, comiendo un huevo, patatas fritas y un caramelo, y el pene enhiesto ( a saber cómo lo traducirá el desvergonzado del traductor de Google). Y ella, a vuelta de correo, a bote pronto, te dice que es estudiante y no tiene dinero para el avión...pues que venga nadando, leche, y que cruce el canal de la Mancha, como haría yo si estuviera claro que iba a catar ese culito rico. Y tú contestas que los divorciados estamos más tiesos que la mojama, y no precisamente abajo, sino en la cuenta bancaria. Y decides no poner una ficha en el tapete de la ruleta, porque todo está más claro que el agua, blanco y en botella... semen. Y también porque ya invertiste un par de fichas en otra chica, un bombón, del que te enamoraste locamente a las primeras de cambio, pero que no te lo comiste porque te dejó tirado en el aeropuerto, con un ramo de rosas, y una vez y dos veces. Y ni siquiera tuviste ánimo de regalárselo a una nativa. Los tiraste directamente a la papelera. Pero todo esto lo ocultas porque te da una vergüenza del carajo. ¡Eres tan tímido y vergonzoso! Como una novicia, como un divorciado timorato. Y esta es una historia para otra ocasión.
Y miras tu libreta y restas. Ana-María y Cia te llevaron un pico, no mucho, en el sexo gratis telefónico, el bombón se llevó un par de fichas y dos ramos de rosas, y... dos tonterías a... son... te quedan... Y culito rico, con el que sueñas de día y de noche, empalmado como un tren dispuesto a horadar un túnel, y delantera oculta bajo un top, sin sujetador ( al menos se lo podía haber quitado para la foto si el ansia viva era tan viva) insiste y te cuenta que su casero, viejo rijoso Londinense, quiere que le pague el alquiler que le debe en carne. Que le mandes el importe. Aquí culito rico ha cometido un error imperdonable. Quiere que le mandes dinero para el alquiler, pero no para el avión, no para que ese culito rico se ponga a tiro de nabo-enhiesto. Respondes con discreción, por si te equivocaras y al cabo de un tiempo pudieras darle un tiento. Divorciado sigue tieso como una mojama. Te olvidas de ella.
Junto con D. respondieron a tus requerimientos una docena de guiris o extranjeras, que no suecas, ni una. Tú te apresuraste a cantar una loa de sus cuerpos y almas. El ansia viva, romántica, porque ellas eran muy románticas, te impelió a invitarlas a tu cutre apartamento; la tiesez de la crisis económica te impedía a ti volar hacia ellas, cosa que hubieras hecho de tener alas, o con los brazos; lo intentaste desde la ventana, pero no te elevaste un palmo, lo que sí conseguiste elevar fue tu nabo, como traduce el bueno de Google, que tú pusiste muy claro eso del pene o miembro viril. Ellas enseguida estuvieron dispuestas, pero empezaron los problemas, no “moning”, ¿y si pudieras enviarme para el equipaje que el billete ya lo tengo? ¡Pero cómo os tengo que decir que estoy tieso!
A la diosa K... que no Kafka, hasta la escribiste un poema, y eso que te mandó un montón de fotos y ninguna coincidía con la otra. Una preciosa chica americana en un descapotable que te quitó el hipo de por vida; en la India, con Kim de la India, digo con la estatua de un elefante, y en tanga leopardo y... El almacén del timador o timadora de turno era bastante cutre, mezclaba tantos perfiles y tantas fotos recogidas en Google images que todo rechinaba, hasta los dientes, apretados cuando te dolían los testículos o gónadas ( cómo traducirá eso el enano infiltrado del traductor de Google, ¿como “huevos”, como “te duelen los huevos”?).
La diosa K... te acaba pidiendo dinero. Contestas que no entiendes cómo con semejante descapotable puede tener necesidad de dinero. ¿Y tu que esperabas que viniera a verte en su jet privado? Preguntas de dónde ha sacado las fotos. Ella se hunde con todo su equipaje. Te dice que necesita dar de comer a su hija y que es de Nigeria, no americana. Ya estamos con la mafia nigeriana, con la mafia africana. ¡Cuántas veces te las encontrarás a lo largo de tu andadura! ¿Será cierto que son todas africanas? De no serlo, ¿por qué será que lo dicen? ¿Piensan que los occidentales en crisis seguimos teniendo el concepto de la mujer africana esclava sexual? ¿Y si fuera realmente una chica nigeriana que gasta sus ahorros en intentar dar el timo del romance virtual en el locutorio más próximo a su chabola para alimentar a su bebé? Se te caería el corazón a los pies si fuera cierto, hasta renunciarías a tu arroz a la cubana con dos huevos y salchicha, para mandarle algo de pasta. Pero piensas que lo más probable es que se trate de la mafia nigeriana, todos sentados en sus sillas paticojas en una oficina cutre del centro de Nairobi...digo no, que es la capital de Kenia...creo, y la de Nigeria era Lagos pero ahora es Abuja. He tenido que mirar la wiki de las narices. ¡Cómo me hacen trabajar para nada!
La diosa K... desaparece de tu vida, con su descapotable y su jet privado y todos tus sueños románticos de casarte con una millonaria que está como... como... (no me quedan palabras para describir su cuerpo, sus cuerpos) todos esos sueños, repito, porque uno es un romántico empedernido aunque sea un separado de mierda, tirados por el retrete, junto con las lentejas que se te quemaron hoy.
¡Maldita sea! ¿Piensan que soy tonto? Lo piensan y lo eres. Porque Adele H. en la que habías puesto tus esperanzas, una mujer con cuerpo robusto, tanto como el tuyo, no diría que gordita, porque eso es un insulto en una mujer y una realidad evidente en un hombre, o sea yo, y con una mentalidad del siglo pasado-antepasado-y-ante-ante-ante-pasado, que buscaba una relación seria, romántica y que deseaba le prometieras amor eterno antes de conoceros, imaginado solo ese cuerpo robusto entre tus brazos, esa mujer que está harta de mangantes con el nabo enhiesto que solo buscan el refocile y la lujuria, esa mujer que promete, porque nadie cuelga unas fotos falsas de una mujer con un cuerpo tan robusto si pretende timarte, ni te dice esas cosas que te hacen pensar en una anabaptista del séptimo día, con el gurka hasta las orejas...esa mujer, repito, con la lengua fuera, agotado de tanto teclear, de tanto ratoncito de las narices subiendo y bajando fotos, que prometía tanto, ahora te canta una milonga y te cuenta una de esas delirantes historias humorísticas que ni tú mismo has podido imaginar nunca. Que tiene dos millones de dólares. Que su novio, el mal nacido, se llevó el dinero de su padre, una especie de empresario o encargado de plataformas de petroleo, con las orejas llenas de billetes que pretende esconder en el fondo de su cabeza. Ella, Adele H., que no es tonta, se quedó con ese pico de dos millones de dólares y quiere regalarte un veinte por ciento, que son... a la mierda la calculadora de Windows, no puede ser verdad, se ha vuelto loca. A cambio tienes que... mejor dejarlo. Me rasco la calva de divorciado casposo y elucubro quién está detrás de esa foto de gordita de buen ver y mejor tocar durante mucho rato, con la que has tenido sueños eróticos después de repasar las fotos de todas tus “contactas” románticas. Y si será hombre o mujer y qué estrategia delirante ha diseñado, como una basta red para cazar elefantes rosas-idiotas como yo. Me pierdo, se me va la cabeza. Y harto, hasta los mismísimos, respondo que a la mierda el dinero, que yo no busco dinero, que busco sexo, SEXO, para que me entiendas SEXO-SEXO, nada de romanticismos ni promesas de amor eterno a una foto y a dos millones de dólares de cuento de hadas. Y que si quiere venir a follar conmigo que te iré a esperar al aeropuerto... esta vez sin flores ( lo pienso no lo escribo). Y me salta con algo que me tumba de espaldas... tiene que pagar el hotel y necesita unos mil dólares. ¿Pero no tienes dos millones de dólares, alma cándida, no puedes tomar un fajito, que ni se nota, y pagar el hotel, y pagar el avión, y pagar el taxi desde el aeropuerto, y venir a verme y desnudarte en mi dormitorio y enseñarme esas carnes prietas donde yo me perderé a gusto una noche, dos noches, tres noches... como un globo dos globos -¡menudos globos se te adivinan!- porque estoy tan hambriento que me comería... bueno dejémoslo. Dejémoslo todo.
¡Maldito imbécil! Pierdes más tiempo que un corrupto recogiendo dádivas sin compromisos para el futuro. Eres un verdadero idiota. Menos mal que vas a escribir estas historias y todos se van a desternillar de la risa. Menos mal, porque mientras se rían el mundo será mejor e Internet no será una selva plagada de terribles y a veces idiotas depredadores virtuales. Y repasas tu almacén de fotos y te pones como una moto y te vas a la cama y te abrazas con la almohada y copulas con la copulativa, con la “y” que te sale por las orejas, como te salen por las orejas las fotos de Google images recopiladas por mafias del romance virtual y de la cretinez congénita. Y sufres un orgasmito de la señorita Pepis. Y te preguntas si no habrá otra forma de conseguir sexo, para un divorciado solitario y triste, que el puto dinero o prometiendo amor eterno a una mujer tras otra, hasta que una te haga caso y en la noche de bodas te castigue sin sexo porque no has sido suficiententemente romántico. El sexo es la caja de Pandora. Cuando alguien lo abra todos los males se extenderán por el mundo y llegará el Apocalipsis. Y sueñas que tú serás quien abra esa maldita caja tabú desde el principio de los tiempos hasta el final de los tiempos y antes de que llegue tu fin te habrás follado a todas tus “contactas” virtuales y morirás con la sonrisa copulativa “y” en la boca mientras el mundo se convierte en una orgía dantesca y todos palman-empalman de ataques al corazón. Porque no se puede follar tanto, que no, que ya lo decía mi abuelita a quien Dios tenga en su gloria, que por el pito muere el pez y por el chochito la hez depravada.
viernes, 9 de enero de 2015
RELATOS ERÓTICOS VIRTUALES I
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