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viernes, 26 de junio de 2015

RELATOS ERÓTICOS VIRTUALES III

EL INFIERNO DE LOS TIMADORES



En Internet, visto lo visto, debe haber más timadores por metro virtual que en la sección correspondiente del infierno. Es curioso, pero antes de que comenzara mi aventura apocalíptica en las páginas de contactos, cayó en mi mano una curiosa novela, un best-seller, sobre un timador arrepentido que luchaba contra una caterva de timadores, muy astutos y peligrosos. La novela negra está muy bien, la leí casi de un tirón. Entonces poco podía imaginar que yo iba a ser el timador arrepentido que lucha contra la caterva de timadores. Bueno, en realidad yo no soy un timador. ¿O sí? Busco sexo gratis a cambio de nada, de mi cara bonita. Y en este mundo sabemos que no hay nada gratis. Mi madre solía repetir aquello de que nadie nada duros a cuatro pesetas. Hoy me ofrecen sexo gratis a cambio de unos euros. Recuerda, hijito, nadie da duros gratis a cuatro pesetas o sexo gratis por tu cara bonita.

Pero los divorciados somos así de idiotas, bueno, al menos yo, los demás creo que son más listos, pero no lo tengo claro. Y nadie es más cabeza cuadrada que yo, de eso estoy seguro. Tras el sexo telefónico gratis, caí en las páginas de contactos, donde solo tienes que caer bien y te dan una cita y sexo gratis por un tubo. Como ninguna española quería saber de mí, lo intenté con las guiris, con las extranjeras, o ellas lo intentaron conmigo. Debieron oler sangre en mi perfil, no precisamente fresca, pero sangre al fin y al cabo para la vampira de turno. Divorciado madurito, con un físico ramplón y poco cuidado y además con un trabajo fijo, la diana perfecta, el tonto del culo que me va a dar unos euritos para pagarme Internet -muchas- para pagar el alquiler porque mi casero se quiere cobrar en carne -una- para una tablet, así podemos estar todo el día raca que raca y además te mando más fotos, que estoy tan buena que se te van a poner los dientes como los de un vampiro -otra- para el billete de avión y la visa -un montón- para... ¡Por Dios! Deben creer que yo recojo billetes de los árboles o que soy el nuevo Onasis reencarnado y dispuesto a enmendarse de su racanería.

Mi estúpida estadística, que repito aquí para que todo el mundo sepa lo idiota que soy, hizo que de pronto tuviera una ciudad virtual de guiris tras mis huesos.



En las páginas de contactos de cada cien con las que contactes, una te responderá. De cada cien que te respondan, una aceptará tomar café contigo, solo para conocernos un poco. De cada mil que tomen café conmigo, una aceptará acostarse con este saquito de huesos que tintinea al caminar.

Con semejante estadística no es de extrañar que ocurriera lo que ocurrió. Me asaetearon como a San Sebastián, ¿o fue a San Lorenzo?, no, creo que a ese lo quemaron en la parrilla, vuelta y vuelta. Así hicieron conmigo. De pronto me inundaron con fotos de guiris tan estupendas que estuve a punto de preguntar por dónde paseaban todas juntas, para irme para allá en cohete sin motor. No hubiera podido atender a tanto correo junto de no ser por mi “velocitas teclae” o dicho de otra manera, por mi capacidad de golpear mil teclas por minuto. Miraba sus fotos, me relamía, las guardaba cuidadosamente en un archivo, en un almacén de “tías buenas”, en mi tesoooro Golum lujurioso y no avaricioso, y luego me ponía como un loco a responder. 



Gracias, gracias, traductor de Google, sin tu inestimable ayuda hubiera tenido que aprender inglés, ruso, japonés (no, ninguna japonesa, es broma) y francés, bueno, francés no, que me manejo. Ninguna italiana, ni alemana, holandesa sí, una o dos, pero todas estaban en África. ¡Qué curioso! Estuvieran donde estuviesen todas terminaban en algún país africano, por un motivo u otro. Ya entonces comencé a pensar que mis corresponsales eran todas africanas que se hacían pasar por europeas, sajonas, blancas y con un cuerpo de no menees que te rompes. Creo que yo hubiera hecho lo mismo si estuviera pasando hambre y tuviera Internet a mano. Me haría un perfil falso, adecuado a las víctimas que busco; enchufaría el Google images y me pasaría horas buscando fotos. Las almacenaría por carpetas y parecidos y sabría utilizarlas como un tahúr los naipes. Porque esa es otra, juraría que algunas fotos no se parecían en nada a otras. En estoy como en todo hay auténticos chapuzas y verdaderos genios de la lámpara. Hay quien te hace creer lo increíble y te acabas convenciendo de que se han enamorado de ti, vamos que han caído de culo, o dicho en francés, tomber de amour, expresión que me encanta, porque eso es el enamoramiento, caer de culo, y hay otras, u otros, porque en ningún momento he tenido claro que tras el falso perfil no estuviera un tío con bigote, que son tan chapuceros que te da la risa tonta. Eso sí, en algunos casos, puedes ver con la cámara web a la chica de tus sueños, pero qué curioso, siempre se les estropea a las primeras de cambio. En otras ocasiones pueden hablar con una voz femenina, sensual y maravillosa, pero eso no significa nada, si yo fuera un timador le pediría a una amiga que se pusiera un rato ante la cámara web y sonriera y parpadeara un poco con sus ojitos de paloma mensajera o que contestara una llamada corta, porque o hablas inglés como los ángeles ingleses o te resulta complicado hilvanar más de dos palabras seguidas, aunque chapurrees un poco el francés, el alemán, el italiano o lo que se tercie, el ruso no, por Dios, que no entiendo ni papa.






Si yo fuera un timador... qué fácil ponerme en la piel del personaje, como en una de mis novelas. Si yo fuera “picaor”,cantaba un “guaje” en la mina, a mi amor le compraría... lo que ella quisiera, hasta ese vestido de quinientos euros que me pidió una porque ya éramos novios, lo había decidido ella solita. Dos palabras cariñosas, je taime, moi non plus, y estamos enamorados, somos novios, somos serios (todas quieren que seas serio) nos amaremos para la eternidad, etc, etc, etc. La inventiva no es muy amplia, hay poca creatividad en esto del timo del romance virtual, muy poca. Creo que si yo fuera timador, repito, lo haría mucho mejor, eso sí, me costaría pedir pasta gansa a unas desconocidas. ¡Con qué facilidad lo hacen ellas, o ellos, o la mafia bendita que ha visto en Internet la gallina de los huevos de oro! Alguna hasta se enfada porque no tienes confianza, porque “no la crees, porque por mucho que te hayan timado ella es “seria” y romántica y dulce, y tan...tan... tan... que no encuentro las palabras. E insisten e insisten, te vuelven tarumba. ¿Pero cómo voy a confiar en ti, cándida palomita, si no te conozco de nada, si me han timado antes, si yo mismo podría hacer tu perfil y decirte las cosas que tú me has dicho y mejor, mucho mejor? ¿Cómo no invertir unos “euritos” de nada en un amor para la eternidad?

¡Jozú, mi arma! Que esto no se lo cree nadie. Yo, porque lo he vivido en primera persona. Eso sí, una vez agotado mi presupuesto para la ruleta, ya no me sacan un euro más ni con sacacorchos. Soy como un tonto que entrara a un c ... y 
y jugara hasta que se le termina el dinero que se ha metido en el bolsillo. Entonces sale del c... y se olvida para siempre. Pero yo es que soy muy cabezón, tengo la cabeza de “cemento armao”, así que decidí seguir jugando. Había hecho un esquema del timo y lo bordaba respondiendo a cada fase. Nunca duran mucho. Es lógico porque si se están muriendo de hambre necesitan comer hoy y no mañana, si es la bendita mafia necesita rendimiento y si un tonto se resiste... pues van por otro y santas pascuas. Y si necesitan dinero para pagarse Internet no pueden pasarse un año haciéndote la pelota, como en Pretty woman, solo que yo no soy Julia Roberts, porque descubrirías que ya habían pagado una anualidad de Internet, de la Net, como dicen las francesas. Es de una lógica aplastante. Deberían hacerme un regalo por aventurarme a machetazo limpio en la selva virtual y pasar tanto tiempo haciendo inventario de los depredadores que la pueblan. Claro que yo no quiero otro regalo que un beso y no de los hombres, que serían los beneficiados con este serial. Y las mujeres no me lo van a dar porque las estoy poniendo a caer de un burro. ¡Y mira que lo siento porque a lo mejor todos los timador@s son hombres! En Internet todos los malos somos hombres y las mujeres solo ponen las fotos. Es una máxima para mis Máximas del pardillo en Internet, que estoy escribiendo. Suena un tanto machista y tal vez lo sea, porque hay muchas mujeres en el mundo virtual que están como yo o peor, buscando un amor que no llegará nunca, y sufren como yo o más, y eso es algo que debo tener en cuenta. Pero tampoco soy tan ingenuo como para creerme que ninguna chica guapa, con ese cuerpo que Dios las dio, y no a mí, porque no me lo merezco, no sienta la tentación de aprovecharlo para sacar al tonto de turno, en este caso yo, unos euros para una tablet, o para pagarse Internet, o un vestidito guay o incluso al casero, por qué no, que quiere que pague en carne. Si yo tuviera un cuerpo como ellas y ni un euro en el bolsillo tal vez lo hiciera también. Y si yo me estuviera muriendo de hambre, seguro que lo haría. Pero eso no es disculpa, si me tratan como a un idiota, me enfado, lógico, y si quieren sacarme el dinero que tanto me cuesta conseguir con mi trabajito de mierda para comprarse un vestido de quinientos euros, pues me sulfuro, y con mucha razón. Incluso aunque se estén muriendo de hambre, sacarían más de mi si me lo dijeran. Hasta podría ir a verlas, cerciorarme y darles un dinero gratis, no a cambio de sexo, porque no soy un canalla, pero al menos quiero saber que mi dinero se lo gastan en un buen bocata y no en tomarme el pelo, que me queda ya poco.

¿Que por qué sigo en esto? Pues verán, porque aún creo en los milagros, y tal vez me ocurra alguno. Es posible que ese cuerpo de H, una jovencita inglesa maravillosa, dulce como la miel y con un cuerpo con el que Dios rompió el molde al terminarlo, no sea un perfil falso y no me pida dinero, que venga ella solita, a acostarse conmigo, el gordito tonto. Lo cierto es que todas las fotos son auténticas, es la misma chica, en su cocinita de un apartamento lujoso e impoluto, en su camita (hasta me mandó un vídeo erótico en toplés, en gratuitas, acariciándose, metiendo su manita bajo las braguitas, y voy a dejar los diminutivos que no pegan con cómo se me está poniendo eso que ya saben) y el rostro es el mismo y el cuerpo también, y las fotos de sus pechos en su salón de estudios, delante del ordenador, son tan reales y tan suyos, y tan...tan...tan... que me estoy poniendo cachondo y tengo que ir al servicio un momento... ustedes me disculparán.



Ya he vuelto, más aliviado. Con ella me pasé un par de meses soñando, que si vendría o me dejaría ir a verla, que si me amaría tanto como yo la amo a ella. Que si viviríamos un romance de película, de comedia rosa, que si yo me pasaría el resto de mis vidas en la cama, con ella, sin saciarme nunca... Esto es casi mejor que mis novelas eróticas... y me beso porque no tengo abuela. ¡Y mira que son buenos mis relatos eróticos! Jajá, pues soñar con ella era mejor, mucho mejor. Ponía una de sus fotos como fondo de escritorio y la cambiaba cada día. Y antes de irme a la cama y de abrazarme a la almohada visualizaba todas sus fotos, una por una, sin prisa, de forma fría y objetiva, y luego me empapaba tanto en ella que empapaba la almohada y tenía sueños románticos...y. Sí, pues “y”, que hasta la he convertido en personaje de uno de mis relatos. Sí, efectivamente es ella, es Gilda, la prostituta de los Relatos eróticos morbosos, es ella, sí. ¡Qué Dios la bendiga por darme tantas buenas noches! En realidad no es prostituta, como sabrán mis lectores, si siguen leyéndome. La historia es un tanto rocambolesca y delirante y dará muchas vueltas y habrá muchas sorpresas, pero no las voy a desvelar, ni tampoco mis sueños románticos en los que desvelaba de sus braguitas a H. 

¡Oh my God! ¿Por qué no habrá cuajado nuestra historia, querida H., aunque no pudiéramos entendernos en inglés, para qué necesitaba yo que nos entendiéramos? Conservo tu precioso vídeo y tus fotos con esas braguitas rojas que me vuelven loco y sigo viendo tus pechos erguidos, casi tocando la pantalla de tu ordenador, y sigo soñando contigo, todas las noches, sin fallar ni una. Y para más INRI y REQUIESCAT IN PACEM mío, ella no me pidió dinero, no, milagro, auténtico milagro. ¿Qué ocurrió? No lo sé, tal vez me pasé mandándole una foto de mi pene erecto. Tal vez le pareciera pequeño. O tal vez fuera una mojigata y eso la asustara. No lo entiendo porque si ella me mandaba un vídeo masturbándose y sus pechos al aire, y en braguitas rojas y... ¡Ya estamos con el “y”! Pues que no lo entiendo. Cierto que quería una relación “seria” y que yo la dijera que era la mujer de mi vida y que nos casaríamos y tendríamos muchos hijos. Pero es que a mí no me costaba nada prometérselo y jurárselo. Nada. El problema es cómo nos íbamos a ver si ella no podía venir, a pesar de que su entorno era de chica burguesa, y yo no podía ir a verla porque estaba ahorrando con mi sueldo proletario para el billete de avión.

Siempre te recordaré, querida H., me pasaré la vida soñando contigo. ¡Lástima no tener un jet privado! Para una que no me pide dinero no puedo convertirla en el amor de mi vida. Esto es mala suerte, la mala suerte de un divorciado al que intentan comerse todas las depredadoras-ores en las páginas de contactos. Sigo en ello, día tras día, buscando un poco de sexo gratis, o el amor de mi vida, o lo que sea. ¿Que por qué sigo en ello? Porque es lo mejor que puedo hacer solo en mi apartamento. Porque no me gusta ver la televisión y he dejado de escribir mis novelas. Solo pensando en ellas, en el sexo que nunca llegará. Al final me iré otra vez con una prostituta, utilizaré el despreciado sexo mercenario. Pagaré y recibiré algo a cambio. Al día siguiente regresaré a mis contactos, al hombre invisible, a la triste y dura realidad de la vida. ¿Pero es que no habrá una mujer que me conceda una cita, aunque solo sea para tomar café? Yo pongo el puro.

Cientos y cientos de mujeres, tal vez miles, tal vez millones, después. Cientos y miles y millones de correos y de fotos, seguiré buscando en el sexo mercenario el único sexo posible. ¿Por qué el sexo es la perdición de los hombres y por qué las mujeres solo lo entregan a cambio de un billete para la Eternidad?

Continuará.

jueves, 23 de abril de 2015

RELATOS ERÓTICOS VIRTUALES III

EL INFIERNO DE LOS TIMADORES




En Internet, visto lo visto, debe haber más timadores por metro virtual que en la sección correspondiente del infierno. Es curioso, pero antes de que comenzara mi aventura apocalíptica en las páginas de contactos, cayó en mi mano una curiosa novela, un best-seller, sobre un timador arrepentido que luchaba contra una caterva de timadores, muy astutos y peligrosos. La novela negra está muy bien, la leí casi de un tirón. Entonces poco podía imaginar que yo iba a ser el timador arrepentido que lucha contra la caterva de timadores. Bueno, en realidad yo no soy un timador. ¿O sí? Busco sexo gratis a cambio de nada, de mi cara bonita. Y en este mundo sabemos que no hay nada gratis. Mi madre solía repetir aquello de que nadie nada duros a cuatro pesetas. Hoy me ofrecen sexo gratis a cambio de unos euros. Recuerda, hijito, nadie da duros gratis a cuatro pesetas o sexo gratis por tu cara bonita.

Pero los divorciados somos así de idiotas, bueno, al menos yo, los demás creo que son más listos, pero no lo tengo claro. Y nadie es más cabeza cuadrada que yo, de eso estoy seguro. Tras el sexo telefónico gratis, caí en las páginas de contactos, donde solo tienes que caer bien y te dan una cita y sexo gratis por un tubo. Como ninguna española quería saber de mí, lo intenté con las guiris, con las extranjeras, o ellas lo intentaron conmigo. Debieron oler sangre en mi perfil, no precisamente fresca, pero sangre al fin y al cabo para la vampira de turno. Divorciado madurito, con un físico ramplón y poco cuidado y además con un trabajo fijo, la diana perfecta, el tonto del culo que me va a dar unos euritos para pagarme Internet -muchas- para pagar el alquiler porque mi casero se quiere cobrar en carne -una- para una tablet, así podemos estar todo el día raca que raca y además te mando más fotos, que estoy tan buena que se te van a poner los dientes como los de un vampiro -otra- para el billete de avión y la visa -un montón- para... ¡Por Dios! Deben creer que yo recojo billetes de los árboles o que soy el nuevo Onasis reencarnado y dispuesto a enmendarse de su racanería.

Mi estúpida estadística, que repito aquí para que todo el mundo sepa lo idiota que soy, hizo que de pronto tuviera una ciudad virtual de guiris tras mis huesos.




En las páginas de contactos de cada cien con las que contactes, una te responderá. De cada cien que te respondan, una aceptará tomar café contigo, solo para conocernos un poco. De cada mil que tomen café conmigo, una aceptará acostarse con este saquito de huesos que tintinea al caminar.

Con semejante estadística no es de extrañar que ocurriera lo que ocurrió. Me asaetearon como a San Sebastián, ¿o fue a San Lorenzo?, no, creo que a ese lo quemaron en la parrilla, vuelta y vuelta. Así hicieron conmigo. De pronto me inundaron con fotos de guiris tan estupendas que estuve a punto de preguntar por dónde paseaban todas juntas, para irme para allá en cohete sin motor. No hubiera podido atender a tanto correo junto de no ser por mi “velocitas teclae” o dicho de otra manera, por mi capacidad de golpear mil teclas por minuto. Miraba sus fotos, me relamía, las guardaba cuidadosamente en un archivo, en un almacén de “tías buenas”, en mi tesoooro Golum lujurioso y no avaricioso, y luego me ponía como un loco a responder. 




Gracias, gracias, traductor de Google, sin tu inestimable ayuda hubiera tenido que aprender inglés, ruso, japonés (no, ninguna japonesa, es broma) y francés, bueno, francés no, que me manejo. Ninguna italiana, ni alemana, holandesa sí, una o dos, pero todas estaban en África. ¡Qué curioso! Estuvieran donde estuviesen todas terminaban en algún país africano, por un motivo u otro. Ya entonces comencé a pensar que mis corresponsales eran todas africanas que se hacían pasar por europeas, sajonas, blancas y con un cuerpo de no menees que te rompes. Creo que yo hubiera hecho lo mismo si estuviera pasando hambre y tuviera Internet a mano. Me haría un perfil falso, adecuado a las víctimas que busco; enchufaría el Google images y me pasaría horas buscando fotos. Las almacenaría por carpetas y parecidos y sabría utilizarlas como un tahúr los naipes. Porque esa es otra, juraría que algunas fotos no se parecían en nada a otras. En estoy como en todo hay auténticos chapuzas y verdaderos genios de la lámpara. Hay quien te hace creer lo increíble y te acabas convenciendo de que se han enamorado de ti, vamos que han caído de culo, o dicho en francés, tomber de amour, expresión que me encanta, porque eso es el enamoramiento, caer de culo, y hay otras, u otros, porque en ningún momento he tenido claro que tras el falso perfil no estuviera un tío con bigote, que son tan chapuceros que te da la risa tonta. Eso sí, en algunos casos, puedes ver con la cámara web a la chica de tus sueños, pero qué curioso, siempre se les estropea a las primeras de cambio. En otras ocasiones pueden hablar con una voz femenina, sensual y maravillosa, pero eso no significa nada, si yo fuera un timador le pediría a una amiga que se pusiera un rato ante la cámara web y sonriera y parpadeara un poco con sus ojitos de paloma mensajera o que contestara una llamada corta, porque o hablas inglés como los ángeles ingleses o te resulta complicado hilvanar más de dos palabras seguidas, aunque chapurrees un poco el francés, el alemán, el italiano o lo que se tercie, el ruso no, por Dios, que no entiendo ni papa.








Si yo fuera un timador... qué fácil ponerme en la piel del personaje, como en una de mis novelas. Si yo fuera “picaor”,cantaba un “guaje” en la mina, a mi amor le compraría... lo que ella quisiera, hasta ese vestido de quinientos euros que me pidió una porque ya éramos novios, lo había decidido ella solita. Dos palabras cariñosas, je taime, moi non plus, y estamos enamorados, somos novios, somos serios (todas quieren que seas serio) nos amaremos para la eternidad, etc, etc, etc. La inventiva no es muy amplia, hay poca creatividad en esto del timo del romance virtual, muy poca. Creo que si yo fuera timador, repito, lo haría mucho mejor, eso sí, me costaría pedir pasta gansa a unas desconocidas. ¡Con qué facilidad lo hacen ellas, o ellos, o la mafia bendita que ha visto en Internet la gallina de los huevos de oro! Alguna hasta se enfada porque no tienes confianza, porque “no la crees, porque por mucho que te hayan timado ella es “seria” y romántica y dulce, y tan...tan... tan... que no encuentro las palabras. E insisten e insisten, te vuelven tarumba. ¿Pero cómo voy a confiar en ti, cándida palomita, si no te conozco de nada, si me han timado antes, si yo mismo podría hacer tu perfil y decirte las cosas que tú me has dicho y mejor, mucho mejor? ¿Cómo no invertir unos “euritos” de nada en un amor para la eternidad?

¡Jozú, mi arma! Que esto no se lo cree nadie. Yo, porque lo he vivido en primera persona. Eso sí, una vez agotado mi presupuesto para la ruleta, ya no me sacan un euro más ni con sacacorchos. Soy como un tonto que entrara a un c ... y 
y jugara hasta que se le termina el dinero que se ha metido en el bolsillo. Entonces sale del c... y se olvida para siempre. Pero yo es que soy muy cabezón, tengo la cabeza de “cemento armao”, así que decidí seguir jugando. Había hecho un esquema del timo y lo bordaba respondiendo a cada fase. Nunca duran mucho. Es lógico porque si se están muriendo de hambre necesitan comer hoy y no mañana, si es la bendita mafia necesita rendimiento y si un tonto se resiste... pues van por otro y santas pascuas. Y si necesitan dinero para pagarse Internet no pueden pasarse un año haciéndote la pelota, como en Pretty woman, solo que yo no soy Julia Roberts, porque descubrirías que ya habían pagado una anualidad de Internet, de la Net, como dicen las francesas. Es de una lógica aplastante. Deberían hacerme un regalo por aventurarme a machetazo limpio en la selva virtual y pasar tanto tiempo haciendo inventario de los depredadores que la pueblan. Claro que yo no quiero otro regalo que un beso y no de los hombres, que serían los beneficiados con este serial. Y las mujeres no me lo van a dar porque las estoy poniendo a caer de un burro. ¡Y mira que lo siento porque a lo mejor todos los timador@s son hombres! En Internet todos los malos somos hombres y las mujeres solo ponen las fotos. Es una máxima para mis Máximas del pardillo en Internet, que estoy escribiendo. Suena un tanto machista y tal vez lo sea, porque hay muchas mujeres en el mundo virtual que están como yo o peor, buscando un amor que no llegará nunca, y sufren como yo o más, y eso es algo que debo tener en cuenta. Pero tampoco soy tan ingenuo como para creerme que ninguna chica guapa, con ese cuerpo que Dios las dio, y no a mí, porque no me lo merezco, no sienta la tentación de aprovecharlo para sacar al tonto de turno, en este caso yo, unos euros para una tablet, o para pagarse Internet, o un vestidito guay o incluso al casero, por qué no, que quiere que pague en carne. Si yo tuviera un cuerpo como ellas y ni un euro en el bolsillo tal vez lo hiciera también. Y si yo me estuviera muriendo de hambre, seguro que lo haría. Pero eso no es disculpa, si me tratan como a un idiota, me enfado, lógico, y si quieren sacarme el dinero que tanto me cuesta conseguir con mi trabajito de mierda para comprarse un vestido de quinientos euros, pues me sulfuro, y con mucha razón. Incluso aunque se estén muriendo de hambre, sacarían más de mi si me lo dijeran. Hasta podría ir a verlas, cerciorarme y darles un dinero gratis, no a cambio de sexo, porque no soy un canalla, pero al menos quiero saber que mi dinero se lo gastan en un buen bocata y no en tomarme el pelo, que me queda ya poco.

¿Que por qué sigo en esto? Pues verán, porque aún creo en los milagros, y tal vez me ocurra alguno. Es posible que ese cuerpo de H, una jovencita inglesa maravillosa, dulce como la miel y con un cuerpo con el que Dios rompió el molde al terminarlo, no sea un perfil falso y no me pida dinero, que venga ella solita, a acostarse conmigo, el gordito tonto. Lo cierto es que todas las fotos son auténticas, es la misma chica, en su cocinita de un apartamento lujoso e impoluto, en su camita (hasta me mandó un vídeo erótico en toplés, en gratuitas, acariciándose, metiendo su manita bajo las braguitas, y voy a dejar los diminutivos que no pegan con cómo se me está poniendo eso que ya saben) y el rostro es el mismo y el cuerpo también, y las fotos de sus pechos en su salón de estudios, delante del ordenador, son tan reales y tan suyos, y tan...tan...tan... que me estoy poniendo cachondo y tengo que ir al servicio un momento... ustedes me disculparán.




Ya he vuelto, más aliviado. Con ella me pasé un par de meses soñando, que si vendría o me dejaría ir a verla, que si me amaría tanto como yo la amo a ella. Que si viviríamos un romance de película, de comedia rosa, que si yo me pasaría el resto de mis vidas en la cama, con ella, sin saciarme nunca... Esto es casi mejor que mis novelas eróticas... y me beso porque no tengo abuela. ¡Y mira que son buenos mis relatos eróticos! Jajá, pues soñar con ella era mejor, mucho mejor. Ponía una de sus fotos como fondo de escritorio y la cambiaba cada día. Y antes de irme a la cama y de abrazarme a la almohada visualizaba todas sus fotos, una por una, sin prisa, de forma fría y objetiva, y luego me empapaba tanto en ella que empapaba la almohada y tenía sueños románticos...y. Sí, pues “y”, que hasta la he convertido en personaje de uno de mis relatos. Sí, efectivamente es ella, es Gilda, la prostituta de los Relatos eróticos morbosos, es ella, sí. ¡Qué Dios la bendiga por darme tantas buenas noches! En realidad no es prostituta, como sabrán mis lectores, si siguen leyéndome. La historia es un tanto rocambolesca y delirante y dará muchas vueltas y habrá muchas sorpresas, pero no las voy a desvelar, ni tampoco mis sueños románticos en los que desvelaba de sus braguitas a H. 

¡Oh my God! ¿Por qué no habrá cuajado nuestra historia, querida H., aunque no pudiéramos entendernos en inglés, para qué necesitaba yo que nos entendiéramos? Conservo tu precioso vídeo y tus fotos con esas braguitas rojas que me vuelven loco y sigo viendo tus pechos erguidos, casi tocando la pantalla de tu ordenador, y sigo soñando contigo, todas las noches, sin fallar ni una. Y para más INRI y REQUIESCAT IN PACEM mío, ella no me pidió dinero, no, milagro, auténtico milagro. ¿Qué ocurrió? No lo sé, tal vez me pasé mandándole una foto de mi pene erecto. Tal vez le pareciera pequeño. O tal vez fuera una mojigata y eso la asustara. No lo entiendo porque si ella me mandaba un vídeo masturbándose y sus pechos al aire, y en braguitas rojas y... ¡Ya estamos con el “y”! Pues que no lo entiendo. Cierto que quería una relación “seria” y que yo la dijera que era la mujer de mi vida y que nos casaríamos y tendríamos muchos hijos. Pero es que a mí no me costaba nada prometérselo y jurárselo. Nada. El problema es cómo nos íbamos a ver si ella no podía venir, a pesar de que su entorno era de chica burguesa, y yo no podía ir a verla porque estaba ahorrando con mi sueldo proletario para el billete de avión.

Siempre te recordaré, querida H., me pasaré la vida soñando contigo. ¡Lástima no tener un jet privado! Para una que no me pide dinero no puedo convertirla en el amor de mi vida. Esto es mala suerte, la mala suerte de un divorciado al que intentan comerse todas las depredadoras-ores en las páginas de contactos. Sigo en ello, día tras día, buscando un poco de sexo gratis, o el amor de mi vida, o lo que sea. ¿Que por qué sigo en ello? Porque es lo mejor que puedo hacer solo en mi apartamento. Porque no me gusta ver la televisión y he dejado de escribir mis novelas. Solo pensando en ellas, en el sexo que nunca llegará. Al final me iré otra vez con una prostituta, utilizaré el despreciado sexo mercenario. Pagaré y recibiré algo a cambio. Al día siguiente regresaré a mis contactos, al hombre invisible, a la triste y dura realidad de la vida. ¿Pero es que no habrá una mujer que me conceda una cita, aunque solo sea para tomar café? Yo pongo el puro.

Cientos y cientos de mujeres, tal vez miles, tal vez millones, después. Cientos y miles y millones de correos y de fotos, seguiré buscando en el sexo mercenario el único sexo posible. ¿Por qué el sexo es la perdición de los hombres y por qué las mujeres solo lo entregan a cambio de un billete para la Eternidad?

Continuará.




Continuará.

RELATOS ERÓTICOS VIRTUALES II

RELATOS ERÓTICOS VIRTUALES II



UN DIVORCIADO AL ATAQUE

EL ROMANTICISMO EN LA RED

Sí, soy el mismo divorciado idiota del relato anterior. Y es que hay algunos que no escarmientan, erre que erre, soy como un torito bravo al que hubieran puesto delante un capote rojo y grana, solo que en este caso se trata de la minifalda roja de Caperucita roja o encarnada, por la vergüenza, si es que las rojas de las páginas de contacto tienen vergüenza, lo que dudo.

Soy idiota y no escarmiento, pero hasta el más lerdo toma precauciones cuando le engañan. Si te engañan una vez puede que no sea culpa tuya, si te engañan dos veces es culpa tuya, aunque tal vez tengas alguna disculpa... si la buscas mucho, si te engañan tres veces eres rematadamente tonto, y si no tienes remedio, al menos trata de llevar tu tontería con una cierta dignidad.

Me dije que como un ludópata incorregible, al menos debería poner un tope máximo al dinero que me voy a jugar a la ruleta, a la ruleta rusa, por ejemplo, dos balas y si no te metes una en la sien, lo dejas. Bueno, también se puede jugar al p.. o al bacarrá, o a... en un buen siempre encuentras juegos suficientes para jugarte la pasta. Abrí una libreta, como una cartilla de ahorros, y me dije, te vas a jugar esto, y luego que juegue su padre. Regatearé si es preciso, pero de ahí no paso, pondré solo una ficha en cada tirada de la ruleta, solo una. Diseñé una estrategia, me puse mi smoking de las ocasiones, mi pajarita, mis zapatitos de charol y me lancé al ruedo, bueno al tapete.





Calculé riesgos, hice estadísticas. De cada cien contactos uno me responderá, de cada uno que me responda, uno aceptará conocerme y tomar un café conmigo, de cada mil que tomen café conmigo, una aceptará llevarme a la cama, porque no seré yo quien lleve a nadie a la cama, no soy tan tonto, serán ellas las que me conduzcan al lecho por el camino que quieran. Y allí ya será cuenta mía lo que haga o lo que no haga.

Y comencé por el principio. Primero fui prudente, solo contactaré con aquellas que pongan en su perfil que lo que desean es una aventura de una noche, una noche loca. Nada de romanticismos. Luego, como las respuestas no llegaban, me volví loco y contacté con todas las que pude, cada día una buena remesa. Y esperé...y esperé... y esperé... Internet es como un universo en expansión, a velocidad de vértigo, pero me equivoqué. Si hubiera puesto un perfil falso, una foto de un musculitos joven y arrogante, tal vez ellas no resistirían a la tentación de contestarme el primero. Pero fui horado, sincero, idiota. Y ellas debieron ponerme el último de la cola, cuando ya no le quede otro con quien probar. Y si yo era su único contacto, cosa que dudo, esperarían un tiempo prudencial...por si llegaba un mejor partido.

Ni un solo contacto nativo respondió. Las mujeres de este país, o no son tontas, y quieren carne fresca o buscan juventud, o son unas remilgadas de mucho cuidado. Las primeras respuestas llegaron y eran todas extranjeras, inglesas, americanas, francesas, belgas, holandesas... Ni una italiana, curioso, o portuguesa, o... Una chica inglesa, de London-Londres. Un par de fotos de una chica joven, con buena delantera, buenas piernas y un culito... bueno el culito vino en una segunda entrega, en la primera enseñaba piernas y se adivinaban unos buenos pechos sin sujetador bajo el top o como se diga. El traductor hace milagros... aunque el verdadero milagro lo haces tú si quieres entender algo. Tal vez fuera el traductor, porque algo no encajaba, una chica que en realidad quiere una aventura seria y romántica pero que te dice que te va a follar hasta en la Torre de Londres. Tal vez sea el traductor, seguro, pero es que me puse como la grana con aquellas expresiones, y grana y oro me quedé. ¿Quieres una aventura seria y dices esas cosas, y enseñas ese delicioso culito, de espaldas, enseñando parte de la braguita? ¿Me estás poniendo cachondo antes de enamorarme? Buena estrategia. D. parecía una anglicana, puritana y tonta, suponiendo que así sean las anglicanas, que lo dudo. O como son las baptistas-adventistas del último día, que ignoro en realidad cómo son y cómo se lo montan. Algo no encajaba y no tuve que pensar mucho para descubrirlo. Una chica romántica y sensible rara vez escogerá a un vejestorio como yo, salvo que no tenga ojos en la cara o le guste la fruta madura, cosa que en la fruta se entiende, pero en los hombres no, seamos claros y honrados. Y por cada parrafito diciendo que busca un hombre serio y que si yo soy serio y no la engañaré como a una pardilla, le sigue otro que me pone la cara como un tomate, que si me va a comer el nabo, que si no aguanta más, que si la excitación le sube y le baja hasta encontrarse entre los muslos, que si... Esto es cosa del traductor de Google, dices pene o miembro y te traduce polla, polla loca, como la novela de Henry Miller. Dices labios de arriba y te pone labios de abajo y dices sexo y te pone chochito, coño y ordinarieces semejantes.

Y su ansia viva, que diría el admirado Mota, hace que al tercer correo, con más fotos guarras, te diga que quiere venir a verte, ya, ipso facto, sin esperar más. Y tu le dices, ven mi amor, que aquí te espero, comiendo un huevo, patatas fritas y un caramelo, y el pene enhiesto ( a saber cómo lo traducirá el desvergonzado del traductor de Google). Y ella, a vuelta de correo, a bote pronto, te dice que es estudiante y no tiene dinero para el avión...pues que venga nadando, leche, y que cruce el canal de la Mancha, como haría yo si estuviera claro que iba a catar ese culito rico. Y tú contestas que los divorciados estamos más tiesos que la mojama, y no precisamente abajo, sino en la cuenta bancaria. Y decides no poner una ficha en el tapete de la ruleta, porque todo está más claro que el agua, blanco y en botella... semen. Y también porque ya invertiste un par de fichas en otra chica, un bombón, del que te enamoraste locamente a las primeras de cambio, pero que no te lo comiste porque te dejó tirado en el aeropuerto, con un ramo de rosas, y una vez y dos veces. Y ni siquiera tuviste ánimo de regalárselo a una nativa. Los tiraste directamente a la papelera. Pero todo esto lo ocultas porque te da una vergüenza del carajo. ¡Eres tan tímido y vergonzoso! Como una novicia, como un divorciado timorato. Y esta es una historia para otra ocasión.

Y miras tu libreta y restas. Ana-María y Cia te llevaron un pico, no mucho, en el sexo gratis telefónico, el bombón se llevó un par de fichas y dos ramos de rosas, y... dos tonterías a... son... te quedan... Y culito rico, con el que sueñas de día y de noche, empalmado como un tren dispuesto a horadar un túnel, y delantera oculta bajo un top, sin sujetador ( al menos se lo podía haber quitado para la foto si el ansia viva era tan viva) insiste y te cuenta que su casero, viejo rijoso Londinense, quiere que le pague el alquiler que le debe en carne. Que le mandes el importe. Aquí culito rico ha cometido un error imperdonable. Quiere que le mandes dinero para el alquiler, pero no para el avión, no para que ese culito rico se ponga a tiro de nabo-enhiesto. Respondes con discreción, por si te equivocaras y al cabo de un tiempo pudieras darle un tiento. Divorciado sigue tieso como una mojama. Te olvidas de ella.




Junto con D. respondieron a tus requerimientos una docena de guiris o extranjeras, que no suecas, ni una. Tú te apresuraste a cantar una loa de sus cuerpos y almas. El ansia viva, romántica, porque ellas eran muy románticas, te impelió a invitarlas a tu cutre apartamento; la tiesez de la crisis económica te impedía a ti volar hacia ellas, cosa que hubieras hecho de tener alas, o con los brazos; lo intentaste desde la ventana, pero no te elevaste un palmo, lo que sí conseguiste elevar fue tu nabo, como traduce el bueno de Google, que tú pusiste muy claro eso del pene o miembro viril. Ellas enseguida estuvieron dispuestas, pero empezaron los problemas, no “moning”, ¿y si pudieras enviarme para el equipaje que el billete ya lo tengo? ¡Pero cómo os tengo que decir que estoy tieso!

A la diosa K... que no Kafka, hasta la escribiste un poema, y eso que te mandó un montón de fotos y ninguna coincidía con la otra. Una preciosa chica americana en un descapotable que te quitó el hipo de por vida; en la India, con Kim de la India, digo con la estatua de un elefante, y en tanga leopardo y... El almacén del timador o timadora de turno era bastante cutre, mezclaba tantos perfiles y tantas fotos recogidas en Google images que todo rechinaba, hasta los dientes, apretados cuando te dolían los testículos o gónadas ( cómo traducirá eso el enano infiltrado del traductor de Google, ¿como “huevos”, como “te duelen los huevos”?).

La diosa K... te acaba pidiendo dinero. Contestas que no entiendes cómo con semejante descapotable puede tener necesidad de dinero. ¿Y tu que esperabas que viniera a verte en su jet privado? Preguntas de dónde ha sacado las fotos. Ella se hunde con todo su equipaje. Te dice que necesita dar de comer a su hija y que es de Nigeria, no americana. Ya estamos con la mafia nigeriana, con la mafia africana. ¡Cuántas veces te las encontrarás a lo largo de tu andadura! ¿Será cierto que son todas africanas? De no serlo, ¿por qué será que lo dicen? ¿Piensan que los occidentales en crisis seguimos teniendo el concepto de la mujer africana esclava sexual? ¿Y si fuera realmente una chica nigeriana que gasta sus ahorros en intentar dar el timo del romance virtual en el locutorio más próximo a su chabola para alimentar a su bebé? Se te caería el corazón a los pies si fuera cierto, hasta renunciarías a tu arroz a la cubana con dos huevos y salchicha, para mandarle algo de pasta. Pero piensas que lo más probable es que se trate de la mafia nigeriana, todos sentados en sus sillas paticojas en una oficina cutre del centro de Nairobi...digo no, que es la capital de Kenia...creo, y la de Nigeria era Lagos pero ahora es Abuja. He tenido que mirar la wiki de las narices. ¡Cómo me hacen trabajar para nada!

La diosa K... desaparece de tu vida, con su descapotable y su jet privado y todos tus sueños románticos de casarte con una millonaria que está como... como... (no me quedan palabras para describir su cuerpo, sus cuerpos) todos esos sueños, repito, porque uno es un romántico empedernido aunque sea un separado de mierda, tirados por el retrete, junto con las lentejas que se te quemaron hoy.

¡Maldita sea! ¿Piensan que soy tonto? Lo piensan y lo eres. Porque Adele H. en la que habías puesto tus esperanzas, una mujer con cuerpo robusto, tanto como el tuyo, no diría que gordita, porque eso es un insulto en una mujer y una realidad evidente en un hombre, o sea yo, y con una mentalidad del siglo pasado-antepasado-y-ante-ante-ante-pasado, que buscaba una relación seria, romántica y que deseaba le prometieras amor eterno antes de conoceros, imaginado solo ese cuerpo robusto entre tus brazos, esa mujer que está harta de mangantes con el nabo enhiesto que solo buscan el refocile y la lujuria, esa mujer que promete, porque nadie cuelga unas fotos falsas de una mujer con un cuerpo tan robusto si pretende timarte, ni te dice esas cosas que te hacen pensar en una anabaptista del séptimo día, con el gurka hasta las orejas...esa mujer, repito, con la lengua fuera, agotado de tanto teclear, de tanto ratoncito de las narices subiendo y bajando fotos, que prometía tanto, ahora te canta una milonga y te cuenta una de esas delirantes historias humorísticas que ni tú mismo has podido imaginar nunca. Que tiene dos millones de dólares. Que su novio, el mal nacido, se llevó el dinero de su padre, una especie de empresario o encargado de plataformas de petroleo, con las orejas llenas de billetes que pretende esconder en el fondo de su cabeza. Ella, Adele H., que no es tonta, se quedó con ese pico de dos millones de dólares y quiere regalarte un veinte por ciento, que son... a la mierda la calculadora de Windows, no puede ser verdad, se ha vuelto loca. A cambio tienes que... mejor dejarlo. Me rasco la calva de divorciado casposo y elucubro quién está detrás de esa foto de gordita de buen ver y mejor tocar durante mucho rato, con la que has tenido sueños eróticos después de repasar las fotos de todas tus “contactas” románticas. Y si será hombre o mujer y qué estrategia delirante ha diseñado, como una basta red para cazar elefantes rosas-idiotas como yo. Me pierdo, se me va la cabeza. Y harto, hasta los mismísimos, respondo que a la mierda el dinero, que yo no busco dinero, que busco sexo, SEXO, para que me entiendas SEXO-SEXO, nada de romanticismos ni promesas de amor eterno a una foto y a dos millones de dólares de cuento de hadas. Y que si quiere venir a follar conmigo que te iré a esperar al aeropuerto... esta vez sin flores ( lo pienso no lo escribo). Y me salta con algo que me tumba de espaldas... tiene que pagar el hotel y necesita unos mil dólares. ¿Pero no tienes dos millones de dólares, alma cándida, no puedes tomar un fajito, que ni se nota, y pagar el hotel, y pagar el avión, y pagar el taxi desde el aeropuerto, y venir a verme y desnudarte en mi dormitorio y enseñarme esas carnes prietas donde yo me perderé a gusto una noche, dos noches, tres noches... como un globo dos globos -¡menudos globos se te adivinan!- porque estoy tan hambriento que me comería... bueno dejémoslo. Dejémoslo todo.




¡Maldito imbécil! Pierdes más tiempo que un corrupto recogiendo dádivas sin compromisos para el futuro. Eres un verdadero idiota. Menos mal que vas a escribir estas historias y todos se van a desternillar de la risa. Menos mal, porque mientras se rían el mundo será mejor e Internet no será una selva plagada de terribles y a veces idiotas depredadores virtuales. Y repasas tu almacén de fotos y te pones como una moto y te vas a la cama y te abrazas con la almohada y copulas con la copulativa, con la “y” que te sale por las orejas, como te salen por las orejas las fotos de Google images recopiladas por mafias del romance virtual y de la cretinez congénita. Y sufres un orgasmito de la señorita Pepis. Y te preguntas si no habrá otra forma de conseguir sexo, para un divorciado solitario y triste, que el puto dinero o prometiendo amor eterno a una mujer tras otra, hasta que una te haga caso y en la noche de bodas te castigue sin sexo porque no has sido suficiententemente romántico. El sexo es la caja de Pandora. Cuando alguien lo abra todos los males se extenderán por el mundo y llegará el Apocalipsis. Y sueñas que tú serás quien abra esa maldita caja tabú desde el principio de los tiempos hasta el final de los tiempos y antes de que llegue tu fin te habrás follado a todas tus “contactas” virtuales y morirás con la sonrisa copulativa “y” en la boca mientras el mundo se convierte en una orgía dantesca y todos palman-empalman de ataques al corazón. Porque no se puede follar tanto, que no, que ya lo decía mi abuelita a quien Dios tenga en su gloria, que por el pito muere el pez y por el chochito la hez depravada.

viernes, 9 de enero de 2015

RELATOS ERÓTICOS VIRTUALES I

RELATOS ERÓTICOS VIRTUALES

EL SEXO CON HUMOR SE DIGIERE MEJOR



SEXO GRATIS



I

ANA-MARÍA

Desconozco si todos los divorciados son como yo, o les pasan las mismas cosas, o tienen los mismos sentimientos y deseos o acaban actuando igual, como una manada de toros tras la capa roja o tras Caperucita roja, que viene a ser lo mismo. Creo que hay muchos divorciados sobre el planeta y también muchas divorciadas, casi el mismo número, y desconozco cómo actúan las divorciadas. Por eso mi historia es única e irrepetible, aunque tal vez tenga concomitancias y parecidos con algunas otras o con casi todas... A saber... porque yo no sé nada. Solo sé lo que me pasó a mí, y eso porque lo anoté en una libreta.

Cuando me divorcié me puse fúnebre, incluso me acerqué a un cementerio para imaginar lo bien que estarían los muertos. Dejé de comer y adelgacé tanto que hasta yo me encontraba guapo. Finalmente abrí los ojos y vi mujeres, un mundo repleto de mujeres y todas querían acostarse conmigo porque era el único hombre divorciado y porque los solteros son una raza aparte, hay que echarles de comer aparte... y ni siquiera te comen. Y vi la capa roja y embestí, y me dije que estamos en el siglo XXI, ahora se liga por Internet. Todo es más fácil, más sencillo, basta un ratón y ¡zás! Ya estás dentro. 

Y me conecté, sino lo estaba ya, porque no me había dado ni cuenta, y navegué y navegué, como un barquito velero. Y me encontré con lo inesperado... Sexo gratis. ¿Desde cuándo el sexo es gratis? O pagas o no hay sexo. O te casas o no hay sexo. O te haces pareja de hecho y para mucho tiempo... o no hay sexo. ¿Sexo gratis? ¿Milagritos a mí? Esto es un timo como una casa, como una catedral.

¡Pues que me timen! Yo nunca desaprovecharé el sexo gratis. Y contesté al anuncio de la ejecutiva, 37 años, rubia, ojos azules, muy necesitada de sexo. ¿Cómo puede una mujer de 37 años, rubia, ojos azules, 1,75, tipo de modelo estar hambrienta de sexo? Esto es un timo como... como lo que sea, como una galaxia, pongamos por caso. Pues piqué. No desaprovecho una ejecutiva y menos rubia y con los ojos azules ni así me ahorquen. Y no solo eso. Esto es un timo, seguro, así que contesto a la empresaria que me va a poner un pisito, como mínimo. Y como esto es un timo, seguro, contesto también a la azafata y a...

Je,jé, pensé, en menudo lío de tres pares me estoy metiendo. Ponía un teléfono de contacto, pero no llamé. Aquí tienen mi correo electrónico, para lo que gusten. Je,jé. No me contestaron y acabé llamando, y colgué, no fuera que me cobraran mil euros por la llamada. Y me dije que era un primo, un panolí y me olvidé...

Me olvidé veinticuatro horas, porque la ejecutiva me mandó un SMS, que quería conocerme, que estaba ansiosa, que llamara a ese número... Y llamé, vaya si llamé, cómo iba a dejar a una ejecutiva en pura ansia viva. Y me dijeron que cada minuto se cobraba a dos euros, y calculé... aguantaré cinco minutos. Se estaba descodificando el aparato ( no sé qué aparato ni el de quién) y ahora me darían su teléfono... ahorita mismo... en cuanto suba la tarifa. Y de pronto... y de pronto... y de pronto... se cortó.

¡Maldita sea mi suerte! Pues no vuelvo a llamar. Pero al día siguiente la ejecutiva venga a insistir, pero qué ansiosa estoy, mira que te pago los gastos, mira que no me dejes tirada, aquí en la cama, con las piernas abiertas. ¿Y quién dice que no a una ejecutiva con las piernas abiertas? Y llamé, y esperé, y me dije que esta vez, esta vez sí. Y esta vez... pues que fue si (¿alguien había pensado lo contrario?) Una voz sensual, maravillosa, me habló, sí me habló a mí, al único divorciado del planeta y me dijo cosas muy lindas y me preguntó por mi vida... y la tarifa continuaba subiendo. Y me dijo que tomara nota de su teléfono... Y yo me puse a ello como un desesperado, como un sediento en el desierto del Sáhara. Y cuando había tomado la mitad de los números... pues se cortó.

¡Maldita sea mi suerte! Pero esta vez no fue culpa suya, esta vez me falló el móvil, se le acabó la batería. Había pensado que me duraría todo el día, hasta que lo recargara por la noche, pero me falló, me falló en el momento cumbre del orgasmo. ¡Maldito cabrón! Y eso fue lo que me perdió, pensar que todo había sido culpa mía, del cabrón de mi móvil. Y llegué a casa y lo cargué y llamé. Quiero hablar con Ana-María (así me había dicho que se llamaba la ejecutiva de voz sensual) y quiero hablar ya, que estoy empalmado. Y espera que decodifico y espera que esto va lento y... Y aguanté una hora, y desesperado colgué y lo mandé todo a la mierda, a la puta mierda. Y por primera vez mi operadora de telefonía vino en mi ayuda y me bloqueó el número. Ya no podría llamar a ese número. Y llamé a información y me dijeron lo que había gastado. Un pastón, con ese pastón yo habría podido pagar a dos prostitutas una hora o incluso hacer un trío con las dos. Y como andaba a dos velas me privé de comer, para adelgazar un poco más y me dije que no hay mal que por bien no venga.

Y me olvidé...y me olvidé hasta que la empresaria me dijo que estaba ansiosa y me esperaba en su casa. ¿Qué casa? ¿Dónde vivía la ansiosa empresaria? No me lo dijeron. Y mandé un SMS, que eso sí me lo permitía la operadora, y pregunté en qué casa. Y me dijeron que llamara al número de marras. Y contesté por SMS que tenía bloqueado el teléfono y que por Dios bendito, que la ansiosa empresaria me diera su teléfono o su dirección, que iba como un cohete... Pero no me lo dieron.

Y maldije y me olvidé...hasta que la azafata y luego el ama de casa hambrienta me pedían que por favor las satisficiera. Y contesté por SMS que tenía el teléfono bloqueado y que me dieran el suyo, o su dirección. Nada.

Y me olvidé, hasta el día siguiente, en que la ejecutiva, Ana-María, la voz sensual, me citaba en una cafetería a las cuatro. Y me pedía que confirmara. Y confirmé por SMS y me fui a la cafetería y esperé y esperé y esperé y me tomé café y miré por ver si ella, la bendita Ana-María, con blusa blanca y pantalón negro aparecía por allí... y no apareció. Pensé que tal vez no le había llegado mi SMS de confirmación. Y pensé que aquello era un timo como una catedral. Y razoné, si es que podía razonar pensando en Ana-María, la ejecutiva, 1,75, 37 años, rubia, ojos azules. Y fantaseé lo que pude. Y... decidí que se fuera todo a la mierda. A un divorciado se le puede timar una vez, pero no dos, y como ahora estás solo puedes permitirte tirar unos billetes a la basura, al fin y al cabo con no comer una semana o quince días arreglado.

Y me olvidé...Hasta que Rocío, una doctora hambrienta, rubia y guapa como ella sola, me pedía ayuda. Y yo de nuevo con el SMS. No puedo gastar mucho con unos cuantos SMS. Y comencé a elucubrar cómo funcionaba el tinglado.

Ellas se apuntaban para tener sexo con desconocidos. ¿Pero no podían salir y hacérselo con el primero que encontraran? Claro, están casadas y no quieren que se entere su marido. Pero bueno, si lo hacen con discreción no se enterará, no veo para que necesitan del maldito teléfono de la esperanza. Sí, debe ser esto tan moderno que vi en un documental, se codifica todo para que los empleados no tomen nota y hagan chantaje. ¿Seguro? Eso no lo entiendo. ¿Y por qué tengo yo que pagar la tarifa extra del teléfono si es sexo gratis y ellas, las muy pudientes, lo pagan todo? ¿Y dónde se apuntan ellas? ¿Van a una agencia? Y busco por Internet, esta empresa solo tiene apartado de correos. Y no hay datos. Bueno, sí, en un foro unos cuantos se quejan de que no dejan de mandarles SMS y hay uno que dice que él no ha hecho nada, que se los mandan porque sí. ¡Ay picarón! Seguro que tú has picado como yo.

Y sigo elucubrando. Junto con el teléfono de pago hay otro, se supone que de la interesada, ejecutiva o empresaria o azafata, que parece normal. Llamo, comunicando, llamo al de la ejecutiva, Ana-María, que ya me ha enamorado. Y comunica, y llamo a las otras, y comunican, menos uno, buzón de voz. Dejo un mensaje, expreso mi situación angustiosa y le dejo teléfono y dirección. Yo no tengo nada que ocultar, soy divorciado. Si ellas son ricas, si pagan por un polvo con un desconocido, pueden permitirse el lujo de pagar tarifa extra por escuchar mi mensaje. Lógico, de una lógica aplastante. ¿Pero hay algo lógico en esta vida? Creo que no. ¿Cuánto pagaran, de qué forma, cómo contratan este servicio? ¿Y si son tan ricas y generosas por qué no pagan el polvo, todo gratis para mí, y pagan mi tarifa y así puedo llamar gratis, a cobro revertido por ejemplo? ¡Ah,ya! Es la codificación, la maldita codificación. No lo entiendo, de verdad que no lo entiendo.

Y me olvido... hasta que insiste la ejecutiva, Ana-María, te quiero,te adoro, lindo tesoro, ¡qué no haría yo por echarte un buen polvo! Y creo un mensaje estandar, diciendo que den mi número de teléfono y dirección a todo el mundo, a ver si me llaman todas las ejecutivas del planeta o a ver si forman cola ante mi puerta, o a ver... Yo no veo nada, tengo los ojos rojos y el cerebro a punto de sufrir un ictus. Y mando el mensaje y me olvido. Y espero... y nada.



Al día siguiente un mensaje de Ana-María, y me derrito. Llamo a los buzones de voz, y esta vez sale una voz, sensual, que responde a todos, sea la ejecutiva, la empresaria, la azafata, el ama de casa... Todas tienen la voz, la misma voz sensual que Ana-María, la ejecutiva. Y pienso que tal vez han puesto la misma voz en todos los buzones de voz. ¿Pero porqué la voz de Ana-María? ¿No es una cliente? ¿Entonces? No entiendo nada. Y dejo un mensaje desesperado en el buzón de Ana-María. Te quiero, te adoro, lindo tesoro, me muero por ti. No me dejes así, haz algo si me quieres tanto... No hace nada.

Y elucubro y elucubro sobre esta empresa y si es un timo porqué no la han denunciado y enchironado a todas... a todas... a toditas. Porque no solo he recibido mensajes de Ana-María o de las restantes, es que me mandan mensajes las empleadas diciendo que no sea tonto y llame, que la empresaria me ha prometido el oro y el moro,que Ana-María se muere por mí, que la ansiosa me invita a comer. ¡Oh my God! ¡Con lo hambriento que estoy yo! 



¿Y si no es un timo? Entonces no entiendo a las ansiosas. Si tanto me desean por qué no hacen algo. ¿Por qué me desean a mí, un miserable divorciado del que no conocen nada, ni la edad, porque no me la han preguntado, ni si soy un flanín o un yogurín que está para comerse? ¿Qué ocurre aquí? 

Y me dice la coordinadora que es urgente, que la llame, que no quiere que me pierda lo que me ofrecen, que no quiere que tenga yo problemas. ¿Problemas yo? Llevo un montón de días empalmado, cada vez que oigo el sonido de recepción de un mensaje se me pone tan dura que sufro mucho. ¿Por qué insisten conmigo, es que no hay más machos en el planeta? ¿Es que las he enamorado a todas, las he vuelto locas, tarumbas perdidas? Pero si ni me conocen. 

Y recuerdo que por una posible confusión en la llamada larga, larga, larga, carísima, me dieron una contraseña y una dirección, pero parecía el laberinto de Creta, no una dirección de mi ciudad. Y por lo complicado de esa dirección a mi me pareció que podía ser un edificio con contraseñas, más propio de unas fulanas de lujo que de un edificio normal, donde viven todos los corrientes de este mundo. ¿Se habían equivocado? Una operadora, con voz del otro lado del charco, me dijo también en la llamada larga, larga, que yo no era el único al que se le había cortado la comunicación. Vale. No soy el único, ¡bendito sea Dios!

Y recapitulo, primero pensé que era un timo, luego que eran fulanas que te daban su sexo gratis a cambio de que lo pagaras previamente en la llamada telefónica, luego que eran casadas pingüinas que no querían que se enterara el marido y la decodificación era algo muy raro pero tal vez funcionara como ocultación de adulterios. ¿Cómo podía funcionar de esa manera? Cosas más raras nos ocurren todos los días. Y finalmente... me volví loco. Y decidí que iba a visitar el cementerio, para ver lo bien que estaban los muertos.

Y olvidé... hasta que la ejecutiva insistió, lo poco que había hablado conmigo por teléfono la había enamorado. Y llamé al teléfono privado de la coordinadora, no al de tarifa, y tuve la inmensa suerte de que no estaba lleno o comunicando, y le dejé un mensaje, que me diera de baja...Y recordé que ya se lo había pedido en la llamada larga, larga, y me pasó con otra operadora, con voz del otro lado del charco, y para darme de baja tenía que esperar a que el sistema se descodificara, y colgué, porque iba a tener que pagar y mucho por darme de baja. 



Y recapitulé y me olvidé de algunos detalles, porque eran muchos, muchísimos y tenía mi móvil lleno de mensajes, de la operadora, de la coordinadora, de Ana-María, de Rocío, de la empresaria, de la...Y yo estaba tan empalmado y sufría tanto que decidí cortármela con el cuchillo de cocina,pero cuando iba a hacerlo recibí otro mensaje de Ana-María y sufrí tanto como debió sufrir Tristán cuando Isolda le dijo que llamara al … que le iba a dar todo lo que tenía y más. Y morir de amor fue una opción... pero no morí.

Y finalmente todo se calmó y no recibí mensajes durante unos días, y de pronto otro número me mandó mensajes y como no tenía ese número bloqueado por mi operadora decidí llamar porque tal vez Ana-María, mi Isolda, había logrado la fórmula de comunicarse conmigo. Y la operadora, del otro lado del charco, me dijo que tenía mensaje urgente pero tenía que esperar a que se descodificara. No me dijeron que fuera tarifa extra, pero no me fié. Otra vez... y esperé cinco minutos y colgué. Ese número era nuevo. ¿Cómo se habían enterado de mi número? ¿Se lo había dado la otra empresa, lo había encontrado en Internet, dónde?

Y me fui de putas, y pagué por un servicio, la tarifa acordada, ni más ni menos, y ella me dio lo acordado, ni más ni menos. Y me fui satisfecho de haber pagado, porque sabía a lo que iba y lo que recibiría. No fue sexo gratis, pero fue sexo y me desempalmé por un rato.

Y de allí me fui al cementerio, para imaginar lo bien que estarían los muertos. Y entonces pensé que si me suicidaba me iría al infierno y como allí se tenían que haber modernizado, tal vez las demonias me tentaran exhibiéndose desnudas ante mí, y cuando estuviera empalmado y sufriendo como un condenado me darían un teléfono y me dirían que llamara a ese número... a ese maldito número... a ese número infernal. Claro que allí no podría cobrarme mi operadora telefónica... Pero no, ni por Ana-María ni por ninguna otra, yo no volvería a llamar a ese teléfono ni desde el infierno. Y me imaginé siendo torturado de esa manera en el infierno, por toda la Eternidad, y se me quitaron las ganas de suicidarme, aunque pudiera seguir pensando en Ana-María, mi ejecutiva sensual, de 1,75, rubia, ojos claros, tipo de modelo, voz de demonia tentadora del infierno, mientras la pez hirviendo de la caldera de Pedro Botero me cocía los testículos. 

Y decidí no suicidarme y marcharme del cementerio, pensando en Ana-María, empalmándome, y haciéndome cruces de los inventos modernos.

Y llegado a casa recibí un nuevo mensaje de Ana-María,que era la empresaria, que me esperaba en su casa y que blá, blá y blá.¿Pero Ana-María no era la ejecutiva? ¿Ahora resulta que empresarias y ejecutivas son lo mismo? Y me desvestí y me pegué una ducha de agua fría de no te menees y como no fue bastante me fui a la cocina, a por el cuchillo, y cuando me había abierto la bragueta recibí un mensaje en el móvil.

Esto parece el cuento de la buena pipa que me contaba mi padre de niño. ¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa? Sí ¿Pero tu quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?

¡Maldita pipa de mierda! Me la voy a cortar.