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sábado, 8 de mayo de 2021

DICCIONARIO ZOOANTROPOLÓGICO VII



DICCIONARIO ANTROPOLÓGICO VII











MONUS SALTARÍN, BROMISTA USQUE AD NAUSEAM

https://s.amsu.ng/X9TCBLY1O7dN

PERFIL
Se trata de un monito muy alegre, saltarín, pequeñito, de lo contrario no sería monito sino gorilus. Brazos y piernas muy largos, lo que le permite saltar de rama en rama, de árbol en árbol, e incluso se mueve en tierra con gran velocidad. Es delgadito, vegano, no come mucho por miedo a resultar atrapado debido a un peso excesivo. Se pasa la vida buscando a quienes hacer objeto de sus chanzas, no le importa que sean incluso congéneres, aunque procura escoger víctimas que no le puedan replicar con sus mismas bromitas. Se dice que prefiere a los humanos, porque cree que somos más tontos, aunque no desdeña a otros animales, incluso plantas. Un zoólogo, apasionado de esta especie, llegó a grabar en vídeo un intento de un especimen de gastar bromas a piedras y minerales, abandonando la experiencia, decepcionado por su falta de reacción. Este mismo zoólogo documentó también en vídeo su portentosa inteligencia, al dejar caer, como al descuido, su móvil. El especimen se hizo con él y lo manipuló, consiguiendo dominar su tecnología en mucho menos tiempo que los niños tecnológicos humanos, un portento con las nuevas tecnologías. De esta forma atrajo, mandando wasap y todo tipo de mensajes a un buen número de senderistas y montañeros que atravesaban el bosque, a los que hizo objeto de todo tipo de bromas, algunas muy creativas, logrando hacerles perder el control y hasta el sentido del humor. Estos humanos intentaron atraparlo y acabar con él, pero desistieron al ver que lo único que hacían era seguir sus estratagemas y caer cada vez en bromas más y más pesadas.

Su físico, que ya hemos descrito someramente, se completa con un rostro barbudo, que rodea todo su rostro, como una máscara y que le hace parecer un niño grande, casi un adulto. A pesar de su pequeñez y delgadez extremas, sus graciosos puñetazos pueden dejar k.o. a humanos, como quien lava, y a otros animales de mayor embergadura.

ENTORNO

Les gusta vivir en los bosques y selvas, cuanto más tupidos mejor. Necesita árboles y cuanto más altos mejor, para escapar con facilidad de todo intento de sus víctimas por atraparle. Esto supone un evidente obstáculo para sus juegos. La mayoría se dedica a gastar bromas a otros animales del bosque o selva, incluso depredadores, pero, como hemos visto, pueden utilizar todo tipo de argucias para atraer humanos, sus presas favoritas, incluso señales de humo, habiendo aprendido a hacer fuego mucho mejor que los ancestros humanos. Suelen habitar solos en un territorio lo más amplio que pueden defender y solo se reúnen para juegos comunitarios o para el apareamiento, que ocurre una vez al año y no durante mucho tiempo, en su época de celo, muy corta, gracias al diseñador de la naturaleza, porque de otra forma su número sería tal que habrían invadido ya las ciudades humanas, se habrían hecho con móviles de última generación, robándolos en tiendas, al menor descuido de sus propietarios, y ahora dominarían de tal forma esa tecnología que todos los humanos tecnológicos estaríamos sufriendo todo tipo de pesadas bromas. Algo que a este estudioso no le parecería mal si hicieran objeto de ellas a los políticos, aunque mucho me temo que, con lo listos que son, se darían cuenta que les había salido un competidor peligroso capaz de gastarles bromas aún más pesadas.

POR UN ESBOZO DE LA ESPECIE PARA UN ESTUDIO MÁS DOCUMENTADO DE LA MISMA

Se sugiere a los etólogos que abandonen por un tiempo el estudio de otros animales y se dediquen a este monus, monitus graciosillus, que así es como se llama esta subespecie, para evitar que en un futuro no muy lejano se apoderen del planeta y nos gasten alguna broma apocalíptica. Así mismo deberían convencer, en sus documentales, al resto de la especie humana, tecnológica, que ya es casi toda, excepto los que se mueren de hambre y no pueden comprar móviles, para que visitaran el entorno de esta especie, los bosques y selvas del planeta, y dejaran caer sus móviles, como al descuido, con el fin de observar hasta dónde llegan estos inteligentísimos animalillos. Se sugiere que utilicen los datos de los políticos en primer plano y arriba del todo de sus listas de contactos con el fin de que sean las primeras víctimas de sus bromitas. También se les puede enseñar juegos políticos con el fin de prepararlos para presentarse a las elecciones humanas. La política sería mucho más divertida y no peor que la actual.

Se sugiere que al mismo tiempo se vaya terraformando Marte y construyendo naves espaciales enormes, muy enormes para poder escapar si fuere preciso cuando ya nadie sea capaz de convivir con estos graciosos monitos.

martes, 25 de junio de 2019

DICCIONARIO ZOOANTROPOLÓGICO VI

  DICCIONARIO ZOOANTROPOLÓGICO VI



   BUITRE CARROÑERUS DISCRETUS

 PERFIL: A diferencia del buitre común o carroñerus indiscretus esta subespecie suele pasar desapercibida, ya que no da vueltas en círculos sobre las carroñas o futuras carroñas, sino que se oculta entre otros pájaros o en el arbolado o en los vertederos o allí donde no pueda ser identificado y fotografiado por los etólogos especializados en conductas animales. Su mimetismo es tal que también es llamado buitris cameleonis. Oculto entre los animalis políticus resulta casi indetectable. Apenas se distingue del resto de pájaros, cantores o no, puesto que su envergadura es mucho menor que la del carroñerus normalis, tampoco tiene un pelaje marrón sucio, ni otras características que lo destaquen en el paisaje ornitológico. Por si fuera poco una glándula muy especial de la que carecen los de su especie, pero que esta subespecie ha desarrollado, nadie sabe cómo puesto que contradice toda lógica, le permite mantener siempre un olor exquisito como de colonia aristocrática. No habla, ni pía, ni grazna, apenas te mira porque sus párpados se mueven a gran velocidad y cuando lo hace fija los párpados con gran esfuerzo y su mirada parece amable y generosa.Tampoco acecha a sus presuntas víctimas, ni las sigue de lejos, se limita a identificarlas cuando se las encuentra en el camino de la vida y aprovechándose de sus debilidades para picotear sus órganos más sabrosos mientras duermen. Les es indiferente vivir solos o en pareja o compañía o de cualquier manera, siempre que puedan desarrollar sus aptitudes naturales para alimentarse de la semi-carroña. Su hambre se despierta cuando ven posibles víctimas, mientras tanto pasan desapercibidos comiendo aparentemente como los demás.

MORFOLOGÍA

Ni grande ni chico sino todo lo contrario. Pico escondido como nariz. Patas extensibles, habitualmente escondidas. Ojos de águila, disimulados con feos párpados muy veloces. Alas aparentemente frágiles pero de una dureza quitinosa casi pétrea. Buen olor, indetectable cuando así lo desea. Sin las facultades del camaleón, todo en su cuerpo ayuda a disimular su presencia. Sus finas garras y afilado pico le permiten llegar a los órganos del moribundo o dormido sin que éste se entere, o casi. Dada su envergadura no necesitaría comer mucho pero lo hace y en grandes cantidades, siempre en privado, no como los de su especie común que lo hacen en público, en gran número y dándose banquetazos estrambóticos.

ENTORNO

No se les encuentra revoloteando sobre los cuerpos desfallecidos de sus futuras víctimas, como sería lógico pensar, sino en cualquier entorno de cualquier tipo, en cualquier parte. No buscan, encuentran. En todo caso se podría decir que el entorno político es bueno para ellos por alguna de sus múltiples características, aunque nunca les encontrarás en primera fila, ni en las fotos, ni en cargos destacables, ni exhibirán carnets o hablarán a micrófonos. Apenas vuelan cuando no pueden disimularse entre otras bandadas o nubes de alados, permanecen entre la hojarasca de los árboles o en basureros visitados por todo tipo de carroñeros y pajarillos hambrientos. Como son casi indetectables los estudios realizados hasta el momento no son muy fiables y no dicen con certeza dónde se les ha encontrado y dónde no. Puede, tal vez, es posible, eso es todo lo que nos dicen de ellos.

POR UN ESBOZO DE LA ESPECIE PARA UN ESTUDIO DOCUMENTADO DE LA MISMA

Se aconseja a los etólogos que rastreen hacia atrás todo lo que puedan, desde el cadáver de la víctima o el posible cadáver con el tiempo, ya que esta especie nunca remata de forma ostensible a sus presas. Así podrán saber, acumulando experiencias, cómo son sus estrategias depredatorias, sus camaleónicas facultades para pasar desapercibidos en cualquier circunstancia de la vida. Solo analizando meticulosamente los pocos datos que se obtengan se podrá llegar a un esbozo, esbocito, de su perfil, y eso cuando tengan la suerte de que las víctimas sean todas del mismo carroñero, si son diferentes víctimas de diferentes carroñeros, es posible que la confusión impida una visión objetiva y generalista de cómo funciona la especie como tal.

Dado que el mundo natural es depredador por naturaleza y esencia, el estudio de las presas encontradas puede generar mucha confusión cuando no están claras las causas de su muerte y la forma de la misma. Si, podemos saber que a una presa la ha mordido un león porque su enorme y drástica boca deja huellas irrefutables; sí, podemos saber que ha sido pasto de una manada de hienas, porque apenas quedan restos; sí, sabemos con certeza que se trata de una manada de lobos por la delicadeza de su apresamiento, el traslado a un lugar adecuado y el jerárquico desgarramiento del cuerpo. Pero en el caso del buitre carroñerus discretus será complicado distinguir sus víctimas de las del resto de carroñeros o depredadores, salvo que sean muy evidentes, como hemos visto. Mucho me temo que hasta las propias víctimas tendrán dudas de estar siendo depredadas salvo que se despierten del sueño reparador y se encuentren con sus entrañas "reparadas" de forma extraña.

Se desconocen sus estrategias, salvo que son camaleónicos y muy discretos, por lo que se recomienda la huida en el caso de que no sepan a qué se enfrentan, pero sí que su vitalidad disminuya a ojos vistas. Podrían parecer vampiros sino fuera porque los vampiros son exclusivamente humanos, mientras que esta especie es híbrida.


martes, 22 de enero de 2019

DICCIONARIO ZOOANTROPOLÓGICO V



AVESTRUZ TONTORRONA/AVESTRUS TONTORRONIS

ESPECIE/TONTORRONIS
SUBESPECIE/AVESTRUS
NOMBRE COMÚN/AVESTRUZ





PERFIL/Especie de largas patas, cabeza pequeña con duro pico capaz de abrir las cabezas màs duras ,de alcanzar altas velocidades pero no obstante es incapaz de enfrentarse al agresor màs indefenso e incluso de huir a toda velocidad cuando es necesario .Es tontorrona hasta decir basta.A veces descarga con el animal màs cariñoso y generoso que se encuentra,creyèndole un peligroso agresor.Siempre en el lugar y momento equivocado.



MORFOLOGÍA: Piernas largas, torneadas, atléticas, con la fuerza de la coz de un elefante, si el elefante diera coces. Minifalda plumífera, tanto en machos como en hembras. Cuello largo, fuerte, perfecto periscopio si quisiera utilizarlo como tal. Cabeza pequeña donde no cabe un gran cerebro, pero sí podría tener un cerebro pequeño pero inteligente, sutil, discriminador, práctico, con las capas necesarias y ni una más, nada de restos de cerebros de reptil u otros tan inútiles como deformadores de la personalidad. Podría ser hermos@ si quisiera, pero no quiere. Prefiere andar como si pisara huevos, deformada, exhibiendo su peor estética.

ENTORNO: Prefiere siempre la llanura, la más llana posible, fiándolo todo a carrera olímpica. Podría adaptarse a la montaña y trepar por las laderas en mejores condiciones que el resto de especies. Se le podría decir aquello de "échale un galgo". Sería imbatible en alta montaña y todos los depredadores sacarían la lengua y se dejarían resbalar por las laderas. No se sabe si permanece en la llanura porque es allí donde está el alimento o porque es tonta. Dada su personalidad cobarde o medrosilla, según sus partidarios, seguidores o fans. Teniendo en cuenta que en una llanura despejada, sin árboles, sin arbustos, sin hierba, sin otra cosa que polvo no puede pasar desapercibida, la conclusión que llegan los etólogos es que la avestruz es tonta y no hay que buscarle más patas al gato que las que tiene, en este caso dos.

LA LEYENDA URBANA DEL AVESTRÚZ QUE NUNCA VIVE EN URBES, NI SIQUIERA EN CAUTIVIDAD

Dice la leyenda que cuando al avestruz no quiere ver el peligro, esconde su cabeza bajo el ala o bien hace un agujero en la tierra con el pico y allí esconde la cabeza. Dice la leyenda que es tan tontorrona que cree que puede esconder su cuerpo de pivot de baloncesto superdesarrollado si esconde su cabecita. Que se deja cortar el cuello por sus depredadores, a pesar de que puesta en pie y mirando cara a cara no podrían llegar a su cuello de cisne ni con escaleras. La leyenda dice muchas cosas, todas o casi todas inciertas, porque puede ganar los cien metros lisos a casi todo el mundo y en caso de necesidad podría patear a cualquier dientes largos con una formidable coz. Al parecer fue la estupidez de un tal Plinio, historiador humano que nada sabía de animales y menos de avestruces, la causa generadora de la leyenda. Es cierto que el avestruz es muy alta y cuando baja la cabecita hasta el suelo para comer piedrecitas que ayuden a su digestión, puede dar la impresión de que esconde la cabeza, y cuando mueve los huevos donde están sus polluelos, para evitarles un sobrecalentamiento global, puede dar la impresión de que no quiere ver lo que hay a su alrededor. Pero todo esto es falso y si Plinio hubiera sido mejor observador animal que humano no habría dicho las estupideces que dijo.

LA VERDADERA HISTORIA DE LA AVESTRUZ TONTORRONA

No ha sido hasta tiempos modernos, que con la evolución darwiniana, se creó una especie nueva denominada "tontorronis" por los biólogos y etólogos. Dentro de esta especie globalizada caben todo tipo de subespecies atontadas por la vida en las grandes urbes, que con el tiempo han ido perdiendo su capacidad para sobrevivir, su astucia e inteligencia. En este caso la avestrus tontorronis es uno de los ejemplos más preclaros de hasta dónde puede llegar una especie que ha perdido el instinto de supervivencia, que ha ido reduciendo su cabeza hasta comprimir el cerebro en un espacio minimalista.

Esta especie que habita en suburbios y solo se acerca por el centro cuando llegan las rebajas, es el paradigma universal de la huida de la realidad. Sus machos se dejan atrapar por los capitalistas que los encierran en corrales donde les hacen trabajar de sol a sol y de ocaso a alborada, por toda comida les dan piedrecitas, y son despedidos mediante ERES subrepticias o arrojados directamente al paro. En lugar de correr tras estos depredadores de tres al cuarto y picotearles el culo con denuedo, buscan cualquier lugar, lejos del asfalto, tierra reseca y estéril, esperan a que llueva y cuando se forma barro esconden la cabeza bajo tierra, a la espera de que llegue el capitalista de turno y les corte el cuello con su motosierra multiusos. Dada su envergadura, sus dotes atléticas, su capacidad para enfrentarse a cualquier depredador, están capacitadas para acabar con el capitalismo en dos días y medio, pero en lugar de hacerlo con dos coces prefieren esconder la cabeza bajo el barro y además de uno en uno, con lo que son liquidados por las multinacionales capitalistas que dejan tras de sí cadáver y más cadáveres, en un genocidio familiar sin precedentes. Se van a otros lugares del globo terráqueo, sin resbalar nunca porque llevan botas de clavos, y allí establecen sus nuevos corrales, buscando especies tontorronas que trabajen las veinticuatro horas y solo se alimenten de piedrecillas.

La hembra de esta especie tiene un serio problema a la hora de deambular por las urbes, dado que su plumaje natural, hace pensar a algunos depredadores sexuales que viste minifalda porque quiere provocar. De ahí que hayan surgido manadas de pequeños depredadores, casi ratoniles, con una envergadura tan diminuta que podría ser pisoteada por la avestrus, quienes atacan a los ejemplares solitarios que intentan vivir su vida como los demás. Incluso a pesar de su soledad las manadas ratoniles no se fían ni un pelo y procuran drogarlas con cualquier truco al alcance de sus cerebros de ratón. Necesitan que la avestrus esté drogada, incapacitada, para atreverse con ella, y eso que van en manada. Su cobardía y envergadura ratonil es tal que no se atreven con la avestrus despierta y menos de uno en uno, e incluso tienen que justificarse luego proclamando a voz en grito que ella les provocó con su minifalda de plumas. Tiempo llegará en que las avestrus solitarias se unirán y cocearán a las manadas ratoniles hasta hacerlas correr más que un avestrus atléticus. Tiempo llegará en que la avestrus proletarius no esconderá su cabeza en el barro y se enfrentará a los depredators internacionales corriendo tras ellos y picoteando sus orondos traseros hasta decir basta.

La avestrus tontorronis tiene los días contados, o bien evoluciona y rápido y se convierte en la avestrus inteligentísimus o será depredada en un entorno hostil, como es el urbanita. Dada su envergadura sólo necesita dejar de esconder la cabeza en el barro, alzar su cuello como un periscopio, observar a sus depredadores -si son ratoniles, bajando un poco la cabeza- y enfrentarse a ellos con formidables coces. A veces no les quedará otro remedio que salir corriendo, porque la vida es así, el que no corre vuela, pero correrá con razón y cuando el otro tenga la lengua fuera se volverá y correrá tras él con el pico en ristre.

Dicen los etólogos que esta especie está preparada para adueñarse del planeta en unos años, basta con que deje de esconder la cabeza, bajo el barro o bajo el ala, con que observe su entorno con ojos astutos, con que se una contra los depredadores y proteja a sus hembras que a su vez se protejan en grupos convenientemente preparados en gimnasios donde aprenderán las artes de la defensa personal, para que de aquí a unos pocos años serán los depredadores los que escondan sus cabecitas ratoniles bajo el barro y sean bombardeados con piedrecitas que la entonces avestrus intelligentísima dejará caer sobre sus cabecitas de chorlito.

domingo, 10 de junio de 2018

DICCIONARIO DE ZOOANTROPOLOGÍA IV

NOTA DE AVISO: Olvidado completamente de esta serie humorística, la casualidad ha querido que recuperando antiguos textos, ancestrales diría yo, en viejos formatos que han tenido que ser reconvertidos, me encontrara con numerosos aunque no muy extensos esbozos de personajes zooantropológicos que he decidido merece la pena poner al día. Pido disculpas si se me escapa algo, porque "in illo tempore" yo era otra persona distinta a la actual, por lo que si alguno se siente ofendido deberá pedirle cuentas al yo que era y no al que soy. Cierto que la personalidad se prolonga en el tiempo, pero pueden creerme que aquella personalidad y la actual tienen poco que ver. Pido disculpas a todos los animales, a los que siempre he querido, pero ahora muchísimo más tras mi aleccionadora, tierna y dramática experiencia gatuna. Sé que estoy entre la espada y la pared, porque pidiendo disculpas a los animales ofendo a los humanos y si pido disculpas a los humanos ofenderé a los animales, esto no tiene remedio, así que mis disculpas a todos y si alguno, animal o humano, se siente ofendido puede retarme a mortal duelo, que yo me dejaré morir de mil amores. A quien no pediré disculpas es al vulpes aviesus de las finanzas, porque no se lo merece, y si me reta a duelo, haré lo posible por sobrevivir. 

ZORRO AVIESO/VULPES AVIESUS 




Dice la leyenda que John “Cabezaprivilegiada” y nuestro querido amigo “Hipopótamus Hipocondriacus” llegaron a ser excelentes amigos a pesar del abismo que les separaba, tanto en cuanto al carácter e ideas de ambos como en cuanto al físico –John fino como un Quijote amojamado e Hipopótamus obscenamente gordo como cuatro Sancho Panzas. No faltaron bromistas, nunca faltan, que llegaron a compararles con los personajes inmortales del genial manco aun cuando John poco más tenía de Quijote que su llamativo físico. En cuanto a Hipopátamus aparte de su físico y su desmedida afición a la comida era difícil encontrar algún rasgo de carácter que le asemejara a Sancho Panza puesto que era un hombre extremadamente idealista y soñador. 

Continua contando la leyenda que al lamentarse Hipopótamus, a quien desde ahora vamos a llamar por su nuevo apodo, Slim el vengativo, puesto es así como él quiso ser conocido en la historia, sobre lo que podría comer de allí en adelante John sintió tanta compasión al verle hincarse de rodillas y lamer el césped en un vano intento de arrancar hasta las raíces, que le ofreció un puesto de trabajo como su ayudante, cuyo sueldo sería suficiente para alimentar todo su corpachón. John, siempre amable, le sugirió se pusiese a dieta al menos durante un par de meses al año para evitar los achaques que padecen todos los gordos. Slim, por no decepcionarlo, aceptó la sugerencia aunque para su coleto se dijo que ya haría él lo que le pareciese más conveniente al respecto. 

Este editor, convertido en narrador por azares de la fortuna, no puede dejar pasar la tentación de hacer una reflexión candorosa como todas las suyas respecto a la leyenda y la historia. Si bien la historia tiene muy pocos casos o "ixiemplos" de parejas famosas, de amistades nacidas contra viento y marea, de esa poco frecuente generosidad de dos corazones tan opuestos como el círculo y el cuadrado, la leyenda es mucho más generosa al respecto puesto que aparte de Quijote y Sancho, tenemos a Romeo y Julieta, a Tristan e Isolda, a.... por cierto que no me vienen a la mente otras parejas de leyenda que no estén formadas por macho y hembra, algo no tan difícil de comprender teniendo en cuenta la atracción que el sexo ejerce sobre todos nosotros. Ya metidos en harina esta editorial ofrece una sustanciosa recompensa a quien le cite parejas de hecho sin atracción sexual. Pueden llamar ustedes al 000..., en fin que ya se lo saben. Nuestro dúo cervantino pronto se convertiría en pareja imprescindible en todo acto social que se preciara. Slim ponía la salsa picante y John el postre empalagoso. El primero se dedicaba con gran placer por su parte a hacer retratos zooantropológicos a los asistentes más osados y temerarios de las fiestas y John después curaba las heridas producidas por Slim con el mimo de una dulce enfermera. 

Se dice que concretamente este retrato que les vamos a mostrar hoy se hizo en un cóctel promovido por un conocido político que quiso congraciarse con el mundillo de la cultura y la farándula en general. Lo cierto es que no puede saberse a ciencia cierta este extremo puesto que otros le ponen causa en un avieso decana que cumplió su corto mandato en la universidad Galacticiensis cuando Slim, entonces Hipopótamus, daba sus primeras clases como profesor de psicología en aquella universidad. Se dice de dicho decano que era muy, muy avieso, pero avieso como una vulpejo con un gen canallesco de cuarta generación al menos. Lo que más le dolió fue que dicho decano, tras una mala inversión en bolsa, intentara recuperar parte de las pérdidas con un recorte drástico en los emolumentos de nuestro amigo. Se cuentan encantadoras anécdotas del ingenio de ambos contendientes, pero parece ser que Hip... digo Slim, salió vencedor gracias a una serie de demoledores epigramas (aún no se conocía la ciencia de la zooantropología) en los que utilizaba la gracia ácida de los fabulistas clásicos sin el empalago moralista que les es propio. Pero los editores se niegan a dar más datos al respecto, lean ustedes el segundo libro de la nueva colección “Ciencias del futuro” donde por un módico precio podrán ustedes disfrutar de esto y de muchas más cosas. John y Slim estudian todos los aspectos de la vida humana con la sagacidad y delectación a que ya nos tienen acostumbrados. Llamen, llamen al 00.. ( para qué repetir un número telefónico ya tan conocido) y recibirán un gracioso regalo de nuestro nuevo fichaje Slictik con sus ya famosas Quijotadas. Y aquí, y sin más rodeos, vaya un aperitivito más. 

VULPES AVIESUS( El más zorro entre todos los zorros)




ESPECIE: Zorruna

SUBESPECIE: Aviesa

MORFOLOGÍA: Fina, escurridiza, pelambrera difuminada, cabecita enternecedora y seductora, dan ganas de acaricierle detrás de las orejas. Ojos que intentan ser perrunos pero son zorrunos en cuanto se descuida. 

ENTORNO: Urbanitas de alto standing, depredador financiero, resulta atractivo por su fino traje, una segunda piel, a veces se deja llevar por su imaginación y entra en el mundo de fantasía también llamado Internet y allí desarrolla todas sus cualidades zorrunas que en el mundo real encuentran demasiados obstáculos. Puede adaptarse a cualquier entorno para sobrevivir, incluso en los entornos de clases medias o aún más, puede esconderse en guetos donde la pobreza todo lo pone a la vista. No importa su astucia le permitirá engañar a quien no tiene nada y sacar algo, cualquier cosa. Su especialidad son los gallineros de las gallinas de los huevos de oro.


BREVE CRÓNICA DEL VULPES AVIESUS

Dentro de la especie zorruna existe una subespecie especialmente retorcida y sutil en su conducta, capaz de engañar incluso a los depredadores más terribles e inteligentes. La jauría de perros pierde el rastro fácilmente de este espécimen debido a que por el camino “vulpes aviesus” va dejando chismes de cada uno de los miembros perrunos de la jauría de forma tal que no paso mucho tiempo antes de que se queden detrás enzarzados en una pelea terrible a mordiscos. Ya sean perros o cualquier otro perseguidor, todos se quedan atrás, discutiendo si lo dicho o no dicho era verdadero, falso o semi de ambas,el zorro avieso ya está a salvo en su madriguera. Cuando esto no da resultado su falta de olor y su capacidad de imitar el de los demás crea confusiones de tal calibre que nadie sabe a qué atenerse sobre la bondad o maldad de los demás. Suele acabar mal ya que con el tiempo termina irremisiblemente por encontrarse con el ingenuo cazador que,sin encomendarse ni a Dios ni al diablo y sin preguntarse por olores que no percibe, dado su nulo olfato,dispara su escopeta de amplios cañones hacia su primera presa, y nunca suele fallar, la suerte del primerizo. 

Puede que algunas leyendas zooantropológicas sean solo leyendas urbanas o selváticas. Puede que la especie zorruna sea mejor de lo que algunos piensan, especialmente, aquellos ejemplares de zorros que se dedican exclusivamente a sobrevivir, utilizando para ello las facultades que les dio la naturaleza, tales como su astucia zorruna para difundir bulos, manipular, mentir con impasible ademán, sembrar falsos rastros, esconderse en la espesura, asaltar gallineros con pocas medidas de seguridad... Bueno, esto es más difícil de tragar, porque las gallinitas están indefensas y sus huevos son futuros pollitos y los pollitos son tan tiernecitos y están tan indefensos que por mucho que el zorro nos intente convencer de que él tiene que sobrevivir no podemos aceptar que sea de esa manera. Lo que de ninguna manera podemos aceptar es la conducta patológica del vulpes aviesus, también conocido como zorro de las finanzas. Bien trajeado, encorbatado, zapatos brillantes, cartera de ejecutivo de alto standing, con mucha labia, sonrisa amplia, vestido con la piel del pragmático idealista y romántico, con sinuosos movimientos se cuela en la sede de la bolsa, crea empresas financieras, especula como un canalla y se esconde en los reptilíneos escondrijos de la libertad de mercado, de la democracia, de la libertad a cualquier precio, y con dientes afilados sangra los cuellos de las ingenuas presas cuando pasan descuidadas por rincones oscuros no detectados por la señalización vial. El vulpes aviesus puede causar verdaderas masacres en su búsqueda de los gallineros con los huevos de oro, pero siempre saldrá bien librado alegando el liberalismo, la libertad de mercado, la democracia y que el capitalismo no puede ser perfecto, por mucho que se intente. He dicho "siempre" pero no es así, porque algún cazador primerizo le puede cazar en un disparo afortunado y cuando no es un cazador es un periodista o un juez incorruptible. 

Algunos ejemplares de "vulpes aviesus" se cuelan en entornos propicios a sus zorrerías, tales como los partidos políticos, el mundo empresarial, el deporte... lo que sea, con tal que haya muchas gallinas en el gallinero y las posibilidades de encontrar los huevos de oro suban exponencialmente. No perdonan, sus rapiñas son antológicas, y las suelen guardar en espacios boscosos especialmente densos, cercanos a pantanos o territorios de arenas movedizas. Sus nidos, cuando son descubiertos, sorprenden por la cantidad de huevos de oro allí almacenados. No importa porque el vulpes aviesus encontrará disculpas para todo, razones verosímiles, y con impasible ademán y rostro tranquilo, alegará que le persiguen por envidia cochina, porque nadie es tan astuto como ellos para aprovechar los agujeros legales, reglamentarios, administrativos, las zonas boscosas del mercado libre, del liberalismo más democrático, de la democracia más democrática, para deslizarse en las sombras diurnas o nocturnas hasta los gallineros más escondidos, realizando verdaderas zarrazinas de pollitos indefensos, de gallinas cluecas e incluso no desdeñan los gallineros más pobres y miserables, donde gallinas y pollitos, donde todos, todos, pasan hambre. Luego dirán, con sonrisa zorruna, que son gajes del oficio y que la libertad de mercado tiene sus efectos secundarios.

Jamás aceptarán verse en los álbumes de los depredadores más sanguinarios de la selva, ellos son otra cosa, sutiles y astutos zorritos que hasta pueden resultar simpáticos si uno ignora sus andanzas. Hasta ahora no se han cuantificado las pérdidas en vidas y gallineros que ellos han ocasionado. Tan astutos y zorrunos como siempre comparan sus limitados huevos de oro con los presupuestos nacionales o internacionales, con la suma de todos los sueldos de todos los trabajadores del planeta y dicen que eso no es nada, que un país, un planeta, se lo puede permitir. No se dejen engañar, en cuanto vean un vulpes aviesus, salgan corriendo, y miren a ver si le ha mangado la cartera... digo los huevos de oro. 


viernes, 18 de septiembre de 2015

DICCIONARIO DE ZOOANTROPOLOGÍA III


CANDOROSA LABIALIS
ESPECIE: Paloma candorosa.
SUBESPECIE: Picus labialis.

Imagen

DESCRIPCIÓN: 

No confundir con la famosa “paloma de la paz”. Al contrario, esta especie solo es capaz de generar guerra, allá por donde pasa o donde se encuentra o hacia donde vuela. Suele volar bajo y no por desear convertirse en meteoróloga, imitando al grajo, que vuela bajo cuando hace un frío del carajo, sino porque su mirada está siempre fija en la tierra, y concretamente en los habitantes terráqueos, y más concretamente en lo que dicen, hacen, e incluso piensan. 

Su físico no suele despertar libidinosidad, al contrario de lo que le sucede a la paloma de la paz, a quien todos los señores de la guerra quieren llevar al huerto. Más bien feúcha y flacucha, suele tener pocos pretendientes, aunque si encuentra alguno suele retirarla de estos aleteos tan pedrestres.

Sus orejas están tan desarrolladas que podría escuchar una conversación a varias leguas de distancia, y si no es capaz de hacerlo… se la inventa. Su vista no es lo que era, por ello suele llevar gafas, de culo de vaso. Con la tecnología moderna es posible que alguna utilice también prismáticos. 

Pero es su pico, un pico de oro, un pico capaz de picotear mil granos a la vez y en diferentes corrales, la que hace de esta especie algo único y estremecedor. Donde picotea no crece la hierba, como le sucedía al huno Atila.

ETOLOGÍA O CONDUCTA

Aunque necesita del grupo tanto para informarse como para “desfogarse”, gusta de salir en solitario buscando la aventura. Todo lo observa, todo lo estudia, todo lo analiza. Hace tesis doctorales sin ir a la universidad y termina por saber todo de todos…o al menos eso cree todo el mundo, porque cuando necesitan saber algo de alguien a ella acuden.

Sus dotes de observación no son nada comparadas con sus dotes de transmisión. En tiempos en los que no existía el teléfono, el telégrafo o incluso las señales de humo, se las apañaba para enterar a un barrio en un par de horas y a una ciudad en un día. Todo gracias a su pico de oro.

Sus dotes interpretativas son paupérrimas, aunque ella cree ser una actriz de primera. Baja la mirada, pide perdón, habla bajito, mira con dulzura, se retuerce las manos por miedo a ofender. Habla con un candor tan extraordinario de las más terribles tragedias, de las obscenidades más truculentas, de las más pantanosas conductas, que esta cualidad ha sido elegida por los ornitólogos para definir la subespecie. Candorosa. ¡Quién podría ni siquiera imaginar que lo que dice es para hacer daño! En cuanto al adjetivo “labialis” al parecer le fue impuesto por un ornitólogo que metió el dedo en el pico y se encontró con una lengua afilada que se lo dejó hecho trizas. Su labia es portentosa, te podría contar el Quijote en tres horas y cuarto y aún le sobraría tiempo para narrar alguna breve anécdota de algún vecino.

PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE LA ESPECIE

En otros tiempos buscaban las porterías de las casas por su frescor en verano y por su trasiego en todo tiempo. Alguna elegía una vieja casa abandonada y se escondía detrás de los visillos. De ahí que el humorista José Mota haya catalogado una rama de la especie a la que ha llamado “La viejalvisillo”. 

Como en toda especie hay hembras y machos, machos y hembras. En esta especie el macho suele intentar pasar desapercibido tras la hembra, pero cuando sale a campo abierto resulta en extremo peligroso porque no es tan candoroso y su labia está sembrada de todo tipo de palabras malsonantes.

En el pasado fue una subespecie muy apreciada porque entre col y col lechuga y entre picoteo y picote uno se enteraba de algo, aunque fuera de poco y muy tergiversado. Con los nuevos tiempos uno ya no sabe si la especie está en peligro de extinción o todos los que “tuitean” son palomas o palomos virtuales, de la especie “candoroso tecleo”. En realidad puede que todos nos hayamos transformado en “candorosos tecleros” y por eso hace ya años que ningún ornitólogo ha podido capturar a esta especie con red.

Sin duda el futuro estará en las manos, mejor dicho, en los picos, mejor dicho, en la lengua, mejor dicho, en las teclas de esta especie, a quien la tecnología ha dotado de un poder tal que mucho me temo que el resto del zoo perecerá antes o después… me temo que antes.

jueves, 4 de septiembre de 2014

DICCIONARIO DE ZOOANTROPOLOGÍA II

LEÓN-LEONADO-SIN GARRAS



ESPECIE: Felina.
SUBESPECIE: Felina sin garras.
MORFOLOGÍA: La del león común, solo pequeños detalles ocultos hacen de esta especie algo muy particular.
ENTORNO: La gran ciudad, la masa, habitual en lugares donde la jefatura y el liderazgo están muy bien vistos. Gusta de la burocracia, de entornos frecuentados por ejecutivos y yupis. 

ETOLOGÍA: No soporta la competencia, necesita ser el "p... amo", el jefe de la manada y sobre todo del harén. Cuando los machos jóvenes se aproximan a sus leonas abre la boca como un hipopótamo y ruge como un huracán. Se pasea majestuoso por la sabana y espera a que sus leonas corran como desesperadas tras las presas y las abatan, entonces hace su aparición, moviéndose como un titán entre las nubes, mueve la cabeza, enseña los dientes y si tiene que dar un buen "rabazo" lo da para quedarse solo. Se pone "morao" él solito, no soporta compartir ni que le atosiguen. Cuando termina se aleja enseñando sus majestuosas posaderas y se tumba a la sombra de un ombú donde hace una siesta atemporal y plácida, propia de quienes tienen la conciencia tranquila. Se pasa un tercio de su vida durmiendo, otro tercio descansando, abriendo la boca, rugiendo, moviendo el rabo a la sombra del arbolado y el tercio que falta lo dedica a coitos rápidos, solo en época de celo, a alejar a los machos jóvenes, a comer cuando procede y sus sirvientas han cazado, a mirar el horizonte como un romántico, como un nostálgico de viejos tiempos y a dar vueltas y vueltas en círculo alrededor de su harén, mira a las leonas solo de espaldas o de través y vigila que no se le alborote el gallinero. Lo peor que puede ocurrir en su vida es que una leona se le rebele, que los cachorros salgan ranas y deban ser defendidos por las leonas, y sobre todo que un macho joven y atrevido se acerque con ganas de juerga y sin el menor miedo a sus rugidos.

DEBILIDADES O CÓMO CAZAR AL CAZADOR

Sus rugidos hielan el corazón, pero si un macho joven y valiente se le acerca, dispuesto a la batalla, los rugidos se harán cada vez menos frecuentes y menos fieros. Si una hembra le planta cara descubrirá que no tiene garras y que sus zarpazos son más propios de un fofo grasoso que de un culturista. Si macho joven o hembra peleona están dispuestos a morder, nuestro ejemplar hará gala de su morfología majestuosa, de sus rugidos horrísonos, de su envergadura grasosa y de toda su fama para lograr atemorizar al contrario antes de que se acerque demasiado, pero si lo hace y tiene que morder todo el mundo descubrirá que se le están cayendo los dientes por una piorrea maloliente, que sus mordiscos son apenas lenguetazos de gato, que sus zarpazos solo te hacen daño si te pillan en mala posición y que su figura de Titán es solo un holograma proyectado y aumentado por sus numerosos parásitos dérmicos.

¿ESPECIE EN PELIGRO DE EXTINCIÓN?

Al contrario, mientras el león con garras y las leonas lo tienen cada vez más difícil debido a cazadores sin escrúpulos que disparan desde lejos, el león-leonado-sin garras parece medrar entre las masas hacerse un lugar allí donde falta verdadero liderazgo. Se trata de un verdadero incordio puesto que suplanta a los verdaderos líderes y no permite que los jóvenes leones y las sacrificadas leonas lleguen a una entente cordial para perpetuar la especie y repartirse las tareas con la igualdad que debería presidir siempre en la sabana y en cualquier selva que se precie.


   CANDOROSA LABIALIS
ESPECIE: Paloma candorosa.
SUBESPECIE: Picus labialis.



DESCRIPCIÓN: 

No confundir con la famosa “paloma de la paz”. Al contrario, esta especie solo es capaz de generar guerra, allá por donde pasa o donde se encuentra o hacia donde vuela. Suele volar bajo y no por desear convertirse en meteoróloga, imitando al grajo, que vuela bajo cuando hace un frío del carajo, sino porque su mirada está siempre fija en la tierra, y concretamente en los habitantes terráqueos, y más concretamente en lo que dicen, hacen, e incluso piensan. 

Su físico no suele despertar libidinosidad, al contrario de lo que le sucede a la paloma de la paz, a quien todos los señores de la guerra quieren llevar al huerto. Más bien feúcha y flacucha, suele tener pocos pretendientes, aunque si encuentra alguno suele retirarla de estos aleteos tan pedrestres.

Sus orejas están tan desarrolladas que podría escuchar una conversación a varias leguas de distancia, y si no es capaz de hacerlo… se la inventa. Su vista no es lo que era, por ello suele llevar gafas, de culo de vaso. Con la tecnología moderna es posible que alguna utilice también prismáticos. 

Pero es su pico, un pico de oro, un pico capaz de picotear mil granos a la vez y en diferentes corrales, la que hace de esta especie algo único y estremecedor. Donde picotea no crece la hierba, como le sucedía al huno Atila.

ETOLOGÍA O CONDUCTA

Aunque necesita del grupo tanto para informarse como para “desfogarse”, gusta de salir en solitario buscando la aventura. Todo lo observa, todo lo estudia, todo lo analiza. Hace tesis doctorales sin ir a la universidad y termina por saber todo de todos…o al menos eso cree todo el mundo, porque cuando necesitan saber algo de alguien a ella acuden.

Sus dotes de observación no son nada comparadas con sus dotes de transmisión. En tiempos en los que no existía el teléfono, el telégrafo o incluso las señales de humo, se las apañaba para enterar a un barrio en un par de horas y a una ciudad en un día. Todo gracias a su pico de oro.

Sus dotes interpretativas son paupérrimas, aunque ella cree ser una actriz de primera. Baja la mirada, pide perdón, habla bajito, mira con dulzura, se retuerce las manos por miedo a ofender. Habla con un candor tan extraordinario de las más terribles tragedias, de las obscenidades más truculentas, de las más pantanosas conductas, que esta cualidad ha sido elegida por los ornitólogos para definir la subespecie. Candorosa. ¡Quién podría ni siquiera imaginar que lo que dice es para hacer daño! En cuanto al adjetivo “labialis” al parecer le fue impuesto por un ornitólogo que metió el dedo en el pico y se encontró con una lengua afilada que se lo dejó hecho trizas. Su labia es portentosa, te podría contar el Quijote en tres horas y cuarto y aún le sobraría tiempo para narrar alguna breve anécdota de algún vecino.

PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE LA ESPECIE

En otros tiempos buscaban las porterías de las casas por su frescor en verano y por su trasiego en todo tiempo. Alguna elegía una vieja casa abandonada y se escondía detrás de los visillos. De ahí que el humorista José Mota haya catalogado una rama de la especie a la que ha llamado “La viejalvisillo”. 

Como en toda especie hay hembras y machos, machos y hembras. En esta especie el macho suele intentar pasar desapercibido tras la hembra, pero cuando sale a campo abierto resulta en extremo peligroso porque no es tan candoroso y su labia está sembrada de todo tipo de palabras malsonantes.

En el pasado fue una subespecie muy apreciada porque entre col y col lechuga y entre picoteo y picote uno se enteraba de algo, aunque fuera de poco y muy tergiversado. Con los nuevos tiempos uno ya no sabe si la especie está en peligro de extinción o todos los que “tuitean” son palomas o palomos virtuales, de la especie “candoroso tecleo”. En realidad puede que todos nos hayamos transformado en “candorosos tecleros” y por eso hace ya años que ningún ornitólogo ha podido capturar a esta especie con red.

Sin duda el futuro estará en las manos, mejor dicho, en los picos, mejor dicho, en la lengua, mejor dicho, en las teclas de esta especie, a quien la tecnología ha dotado de un poder tal que mucho me temo que el resto del zoo perecerá antes o después… me temo que antes.

DICCIONARIO DE ZOOANTROPOLOGÍA I




PRESENTACIÓN

Este es un nuevo experimento en el taller del loco, no sé si también en el Teatro mágico, porque algo de magia si tiene esta historia. Os voy a presentar a un nuevo personaje que aún no conocéis. Se trata de "Hipo" Hipopótamus Hipocondriacus. Tiene ya muchos años de existencia. Fue de los primeros personajes que creé, como una autoparodia divertida. Por entonces alcancé mi peso record (actualmente mi señora me mira y no cesa de decirme que estoy como en aquel tiempo, pero no es cierto, que conste) y decidí que mi primer personaje sería un gordito amable, aunque algo resentido, un compañero inseparable del profesor Cabezaprivilegiada al que ya conocéis por sus regalos y del que pronto subiré una biografía a su lugar correspondiente. 

El diccionario de zooantropología comenzó mal porque fue una pequeña o gran venganza contra el mundo, el demonio y la carne, los mayores enemigos del alma. En realidad mis enemigos eran entonces otros. Sufría de acoso, de mobbing en el trabajo, y como no podía morder a nadie, solo soportar mordiscos, me dije que si me inventaba un diccionario zooantropológico tal vez calmara mis ansias de venganza.

Eso hice, pero ahora quiero atenuar aquellas terribles semblanzas "zooantropológicas" y repasaré, antes de subirlas, cada una de ellas, para darles otro toque, más generoso y bondadoso, si eso es posible.

Además de invitar a mi buen amigo Mr. Bernie,académico y participante activo en el taller del loco, a participar en este nuevo diccionario, también quedan invitados ustedes, amables lectores, y sonymageros en general, a colaborar en este diccionario de la forma que estimen oportuno. Si quieren figuras amables y entrañables, como pueden ser sus amadísimas mascotas, pueden "humanizarlas" y hacerlas un homenaje. Claro que tal vez "humanizarlas" no sea una buena idea, mejor nos "mascotizamos" nosotros, pero sea como sea, están ustedes invitados.



UNA HISTORIA SURREALISTA

“HIPOPOTAMUS HIPOCONDRIACUS”

Nadie, de no haber sido John "Cabezaprivilegiada", hubiera logrado el milagro de dar forma y peso específico a la nueva ciencia. Recién salida de la nada, como un pan del horno aún calentito, el feliz acontecimiento se debía en gran parte a la delicadeza y buen hacer de la comadrona: un anónimo catedrático de universidad conocido por compañeros y alumnos por el cariñoso apodo de "Hipopotamus Hipocondriacus". Aunque no lo confesaran todos sus alumnos sentían un gran cariño hacia la oronda figura del profesor, lo que les llevaba a la exagerada manifestación de que sin duda era el genio más grande desde Einstein.

Como nos ocurre a todos –siempre, antes o después, terminamos por encontrar la horma de nuestro zapato -el admirado profesor la encontró en forma de alumno, vago y vengativo como los dioses mitológicos. Su malevolencia tenía que llevarle necesariamente a la venganza debido a los suspensos que con dolosa reiteración hacía caer sobre su cabeza de chorlito el admirado profesor. Venganza que decidió enfocar mediante un contundente argumento "ad hominem", que por ser anónimo resultó aún más demoledor, no se puede replicar a un anónimo como no se puede contestar a las acusaciones de una pared.

Precisamente el vengativo alumno decidió utilizar una de las numerosas paredes que salpicaban el Campus como lechugas en una huerta y que el alumnado respetaba tanto como a los profesores. Allí dibujó lo que él consideró un nuevo espécimen biológico, mitad hombre, mitad bestia. La parte de bestia correspondía a un enorme hipopótamo, todo barriga, y la parte humana, más pequeña, estaba ocupada por la presunta cabeza de nuestro hombre, un cráneo mondo y lirondo ostentando un único pelo en lo alto como si se tratara de la bandera de un nuevo país adjudicado a la especie recién salida de la espuma de las olas, como Afrodita pero en gordo. Al lado del dibujo rezaba una leyenda: "conozca al nuevo espécimen, mitad hombre, mitad bestia, conozca a Hipopótamus Hipocondriacus".

¿Quién hubiera podido imaginar que de algo tan pueril surgiría una nueva ciencia?. Evidentemente nadie en su sano juicio, ni siquiera los que aún siguen creyendo que en los áridos desiertos del planeta algún día brotaran jugosas cebollas capaces de alimentar las lágrimas de todos nosotros como lo consiguieron en su día los profetas bíblicos y lo conseguirán también los otros, esos que sin duda nos deparará el próximo futuro, tan jugositos ellos y llorones como cebolla que se pela a sí misma.

Resulta de todo punto increíble cómo los acontecimientos se precipitaron en una catarata de escenas que muy bien hubieran podido sacarse de alguna película cómica, una de esas películas en las que el autor aún no tiene claro el final. Hipopótamus Hipocondriacus, herido en su amor propio, escribió debajo del dibujo de su esperpéntica figura la descripción en latín del nuevo espécimen. No contento con ello dedicó todas sus energías a crear un zoológico, recolectando, como trigo maduro, los ejemplares más vistosos del Campus. Emborronó las paredes de todos y cada uno de los edificios del complejo universitario con torpes dibujos y descripciones detalladas, en latín, de cada uno de los ejemplares. Naturalmente que fue despedido, aunque costó arrojar su voluminosa figura fuera de los límites del Campus. De hecho se necesitó a todo el equipo de rugby de la universidad, dándole patadas en su redondo trasero, para conseguir que atravesara los límites del reputado centro.

Coincidencias geniales, extrañas y milagrosas coincidencias, de las que muchas ciencias han sorbido todo su néctar divino (Newton sorbió el néctar de la manzana y vean la que armó). Con la última patada Hipopótamus Hipocondriacus cayó encima de John "Cabezaprivilegiada" que se apresuraba por llegar puntual a la conferencia que sobre las leyes matemáticas de la violencia debía dictar dentro de quince minutos en el amplio salón "Newton". John fue derribado, aplastado y al mismo tiempo librado de una muerte agónica por el propio Hipopotamus, que con agilidad felina, pudo levantarse a tiempo de salvar, de algo peor que la muerte, el fibroso cuerpo de la conocida eminencia.

Cuenta la historia que John "Cabezaprivilegiada" no solo no pudo llegar puntual, por primera vez en su larga vida docente a una cita, sino que ni siquiera llegó. Al conocer de primera mano la causa de aquel sorprendente evento decidió hacerse acompañar por Hipopótamus recorriendo todas y cada una de las paredes pintarrajeadas, donde tomó abundantes notas en su agenda azul que muchos hubieran dado media cabeza por llegar a leer. Al tiempo que su acompañante le contaba toda la historia, globalmente y con pelos y señales, en la fibrosa cabeza de John empezaron a surgir las simientes de la nueva ciencia.
La denominó "Zooantropología", nombre rimbombante como el de casi todas las ciencias, que prefieren ostentar títulos aristocráticos en lugar de nombres comunes que cuadrarían más a esa recolecta de observaciones y datos, hecha por concienzudos servidores del agro - lo que en realidad son las ciencias, no nos llamemos a engaño-.

Ediciones "La Mente Despierta" tiene el honor y el privilegio de adelantar para ustedes la primera descripción de espécimen que aparece en el libro de John "Cabezaprivilegiada", titulado "Zooantropología" o la ciencia del futuro. Libro que John ha aceptado encantado -por la elevada suma que se ha embolsado- publicar en nuestra editorial que acaba de dar sus primeros pasos con este libro, iniciando así su andadura hacia, solo los dioses saben, qué nuevos horizontes editoriales.

El libro estará pronto en sus librerías habituales, pero antes pueden llamarnos al 00-000-0000, prefijo 0-0-0, y les remitiremos por correo totalmente gratuito un vale por descuento de hasta un cincuenta por ciento del precio del nuevo best-seller. Además, y aunque no se lo crean, acompañaremos el ejemplar, preciosamente encuadernado en oro y platino, de otro completamente gratuito debido a la pluma del reputado estudioso de las ciencias sociales, profesor Tiquis Miquis, se trata de su obra maestra "Politología, maravillas de la naturaleza". 

Y ahora queridos amigos -llamen, llamen, no sean tontos, ni desconfíen, ese número existe- les daremos un pequeño adelanto para que vayan abriendo boca, no tanto como para que parezcan hipopótamos, pero algo es algo, queridos amigos.




Hipopotamus Hipocondriacus

Ejemplar único en su especie- o casi único porque sino no podríamos explicarnos el olvido de haber sido excluido de las especies en peligro de extinción- aún más voluminoso que la media de sus congéneres de la otra especie "hipopótamus normalis" o "dicharacherus". Su incapacidad para moverse en tierra y la gran capacidad de desalojo de toneladas cúbicas de agua, le hacen un ejemplar solitario e hipocondríaco, de ahí su nombre. Su tendencia a la hipocondría va en sus genes -tan locos que han convertido la espiral del ADN en un laberinto inextricable- lo que le hace especialmente querido por doctores y psiquiatras, cuyas consultas llena, no sólo con su volumen, sino aún más con sus berridos lamentosos sobre la desgracia de haber recibido genes no merecidos de sus progenitores.

Su desgracia no es aparente al observador puesto que la esconde bajo toneladas de comida que el caudaloso río de la vida va introduciendo de lleno en su enorme boca desdentada hasta llenar sus ocultos vacíos internos. gourmet incorregible, siempre disfrutará de una buena comida, esté donde esté, y aunque el cielo, sacudidas sus columnas sustentadoras por cualquier Sansón vengativo de tres al cuarto, esté a punto de caer, no únicamente sobre su cabeza, sino sobre el resto de animales de la sabana.

Suele reproducirse tarde, si es que lo hace -muchos prefieren no dejar descendencia tras las enormes huellas que van dejando sus patas- y solo si la suerte le resulta propicia, puesto que las hembras de la especia compatible "hipopótamus dicharacherus" huyen de él como de la sarna y las escasas hembras de "hipopótamus hipocondriacus" necesitan un severo cortejo para ser convencidas de un apareamiento que puede costarles la vida.

Suele morir de inanición, a avanzada edad, debido a haberse enamorado locamente y sin posibilidades de una hembra de "gacela felina" que tan solo sus ojos húmedos podrían alcanzar. Su hipocondría ha pasado a la historia y está en todos los manuales del "buen psiquiatra". Nos abstendremos de leerles la reseña de referido manual por temor a un nuevo diluvio universal que con la que está cayendo no imagino dónde nos podríamos refugiar. Me da risa lo del arca de Noé.

Nota del autor.
"Por Dios, que no se preocupen los amables y afectuosos lectores, el autor se ha puesto a dieta y en unos años espera alcanzarla estética adecuada para desenvolverse en esta sociedad a la que tanto quiere y tanto le quiere".

Nota de los editores
"los editores advierten que caso de encontrar ejemplares de este nuevo y raro espécimen, así como de los restantes del libro, les llamen rápidamente al 0...( para qué repetirlo, ustedes ya se lo han aprendido de memoria). Prometen una recompensa del 20% de lo que obtengan con la distribución de fotografías y videos (lo de la contabilidad creativa corre de nuestra cuenta).

"Por cierto que somos estúpidos. Que no llame nadie si se encontrare ejemplares de estas especies, podríamos terminar querellados y "apuñalaos". Solo deseamos que ustedes lo pasen bien y por favor que nadie se ofenda si se siente "retratao" que por lo visto el autor se ha puesto a parir y ninguna comadrona le ha "echao" una mano".

Nota del lector.
"Buff... ¡Cómo han degenerado los surrealistas!.

Nota del verdadero autor( el otro es un usurpador que se ha colado de rondón)
Que el autor, el verdadero, está escribiendo una novela en la que la nueva ciencia de la "Zooantropología" tendrá todo un capítulo. Solicita la colaboración de los amables lectores con sus sugerencias. Promete enviarles un cheque, si la novela se convierte en best-seller mundial, desde su residencia de ancianos para que todos los colaboradores puedan costearse la suya en cualquier lugar del planeta. Caso de no llegar a best-seller mundial, lo que es harto probable, les incluirá en su página de agradecimientos, algo es algo.


Slictik