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jueves, 30 de julio de 2015

EL GRAN TEATRO DEL MUNDO...ANIMAL




Esta escena la he escrito para un grupo de amigos que acostumbran a hacer un pequeño sketch en sus cenas. Este fin de semana tienen una. Se me ocurrió porque hace una semana estuve en "la granja" de Bautista, el mismo que viste y calza en las Historias de Bautista. Su cerdita había tenido ocho cerditos, preciosos. El cerdito Vicente comía apaciblemente. La tortuga Milenaria le seguía para ver si le daba un buen remojón con la manguera. El gallito peleón no cesaba de cantar y de pasearse enseñando el pecho. Había patitos, pollitos, una oca que marchaba a paso militar. Aquello era como la granja de George Orwell, solo que en bueno, un lugar apacible y maravilloso. Saqué unas cuantas fotos que espero pueda subir para ilustrar este texto. Luego hablamos, espero contar la conversación en un próximo capítulo de las Historias de Bautista.

Esta fábula animal está dedicada a Helena que subió un hermoso fotopoema del que se deduce su inmenso amor a los animales. Y por supuesto, también está dedicado a todos los que aman a los animales.





EL GRANJERO FELIZ

FÁBULA CÓMICA EN UN ACTO

PERSONAJES
EL GRANJERO FELIZ
LA VACA PACA
EL TORO HELIODORO
LA CERDITA HACENDOSA
EL CERDITO VICENTE
EL GALLITO PELEÓN
LA GALLINA CLUECA
LA PATITA CUAQUITA
EL PATITO CUAQUITO


ESCENARIO

El granjero feliz está de pie, delante de su silla. A su alrededor, sentados en sus correspondientes sillas están el resto de los personajes. Pueden llevar máscaras del correspondiente animal o simplemente se presentan imitando el sonido del animal.

EL GRANJERO FELIZ, dirigiéndose al público.



-Todos los días, al caer la tarde, mientras se pone el sol, sea verano o invierno, me reúno delante de mi granja con todos los animalitos. Son mi única compañía desde la muerte de mi esposa. Mis hijos están lejos. En mi granja no hay Internet, ni televisión, no tengo teléfono ni whasap. Solo les tengo a ellos. Hablamos como amigos y nos contamos nuestras cuitas.

Dirigiéndose a los animalitos sentados frente a él.

-¿Alguno de vosotros quiere contarnos algo?

Se levanta la vaca Paca.

-Muu, muu, muuuu. Yo tengo algo que decir. Soy una vaca feliz, me conformo con un poco de hierba fresca y algo de terreno para pasear. Pero debo protestar. Quiero que mi protesta conste en acta.

El granjero feliz que ha sacado de su bolsillo una libreta y un bolígrafo comienza a escribir. Luego levanta la vista y habla con Paca.

-Tu protesta constará en acta. ¿De qué quieres protestar?

-Protesto de que todas las noches me toques las ubres para sacarme la leche. No me gusta y además te quedas con todas las ganancias.

-¿No te parece justo? Yo pongo la granja, pongo los medios de producción, os doy de comer gratis. ¿No es justo que me quede con las ganancias? Además, ¿para qué las quieres tú?

-No es justo. Yo como la hierba, la rumio, produzco la leche y no recibo nada a cambio.

-¿Quieres dinero a cambio? ¿Lo vas a rumiar también?

-Quiero más campos de hierba y quiero que compres más vacas. El toro Heliodoro no me deja en paz, quiere hacerme terneritos a todas horas, terneritos para el matadero y para que tú tengas más dinero en el banco.

-Que hable el toro Heliodoro.

-Muu, muu, requetemuu. Bueno, ejém, a mí no me importaría que compraras más vacas, así dejaría en paz a Paca, solo le haría terneritos una vez a la semana, o puede que ni eso. En cuanto a los terneritos son mis hijos y no me parece bien que los vendas para carne y que humanos caníbales se los coman. Quiero que conste en acta mi protesta y quiero más vacas. He dicho.

-Está bien, tu protesta queda registrada. ¿Alguien más quiere hablar?

-Yo, soy la cerdita hacendosa. Gruf, gruf y gruf. Yo soy muy feliz cuidando de mi casita y de mis numerosos cerditos, pero no soporto estar encerrada todo el día. Quiero que conste en acta mi protesta. Quiero poder pasear, dos veces al día, sin bozal, con todos mis cerditos a mi lado. Y quiero que compres otro cerdo. Vicente está ya viejo, le cuesta hacerme cerditos. Resopla como una locomotora cada vez que tiene que hacer cerditos. Un día de estos le va a dar algo.

-Que hable el cerdito Vicente.



-Gruf, gruf y más gruf. Reconozco que estoy viejo. Tal vez debería irme a un asilo para cerdos. Pero si compraras otra cerdita, más joven, tal vez no resoplara tanto haciendo cerditos. Quiero poder pasear también, todo el día encerrado en la celda, no puedo ni dar dos pasos para estirar las piernas. Y quiero que mis hijos tengan una vida libre y respetable. No quiero que sean alimento para caníbales. He dicho.

-¿Alguien más quiere hablar?

-Yo, yo quiero hablar. Kikiriḱí, el gallito peleón está aquí. Soy feliz, muy feliz, paseando entre mi harén, la cresta alta, picoteando donde quiero. Todos me respetan. Pero hay demasiadas gallinas en el gallinero. Deberías comprar otro gallo, aunque nos tuviéramos que partir la cresta a espolonazos de vez en cuando. Uno siempre debe aspirar a más, a ser más feliz. Y quiero que mis pollitos sean felices, comer pollo es canibalismo. Todos los huevos deberían ser fecundados. He dicho.

-Yo soy la gallina clueca. Po-po-po poponé. Po-po-pó poponé. Quiero un gallo para cada gallina, y que trabaje duro, nada de estar todo el día cantando y sacando pecho. Que cuide a sus pollitos como lo hago yo. Que colabore en las faenas del corral. En nombre de todas mis hermanas quiero la igualdad, quiero la libertad de elegir gallo y que se legalice la pareja de hecho. 

-Cuá, cuá, cua-cuá. Soy la patita Cuaquita y quiero expresar mi agradecimiento al señor granjero. Nos da de comer, nos permite bañarnos en el estanque, nos permite pasear por donde queremos. Que cada uno viva como quiera. Vive y deja vivir. Nosotros somos muy felices. El patito Cuaquito me quiere mucho, nuestros patitos nos quieren y nos dan piquitos todo el día. Somos un matrimonio feliz. Solo queremos que se deje de fabricar el foi de pato. ¡Abajo el foi de pato!

Todos, incluido el granjero, gritan.

¡Abajo el foi de pato!

De pronto el granjero se rasca la cabeza.

-Esto. A mí me gusta mucho el foi de pato. Pero desde mañana untaré foi de soja en mi tostada.

Bien, bien. El granjero presidente, el granjero presidente. Gritan todos.

-Bueno, esto es una democracia- dice el granjero- todos a votar.

-Cuá, cuá y requetecuá. Falto yo por hablar. Soy el patito Cuaquito. Me parece mal que siempre se me deje el último y no se me permita hablar. Soy igual que los demás, aunque tenga una pata a la birulé. No es culpa mía. Me pisó el toro Heliodoro. Debería haber urbanizaciones para cada raza. El que quiera hacer visitas que las haga.

Todos gritan: ¡Abajo el racismo! ¡Abajo el racismo! 

-No soy racista. Solo realista. Los grandes con los grandes y los chicos con los chicos.

El granjero que ha estado sentado escribiendo se levanta. Se dirige al público.

-Y así todos los días. Somos felices, nos queremos, pero cada cual tiene su protesta diaria. Todo es mejorable, hasta la democracia. Ñoras, ñores, ustedes también pueden ser felices. Trabajar duro y tener amigos, no le pido más a la vida.

TELÓN

jueves, 23 de abril de 2015

EL GRAN TEATRO ERÓTICO DEL MUNDO III

ESCENA TERCERA QUE SIGUE A LA SEGUNDA, LEAN ANTES LA SEGUNDA QUE LA TERCERA

Se abre el telón. Estamos viendo el salón-comedor de un piso corriente, con agua corriente y todo lo demás, quiero decir. Decoración corriente, comprada en Ikea o en una tienda de barrio. Vemos a nuestro hombre, el de la escena anterior, el que le tocó sin disimulo el trasero a la dama en la escena anterior. Está sentado a la mesa, con una bata que le ha debido prestar la buena mujer abierta de arriba abajo. Se le ven los calzoncillos de hombre mayor y barrigudo, se le ven los pelos de las piernas. ¡Por Dios que las señoras espectadoras no miren! Se está sirviendo un café cuando aparece ella, la dama, con una bata abierta, se le ven las braguitas, se le ven las tetitas… ¡Que los señores miren todo lo que quieran! 



-¿Mi niño quiere tostadas? Tengo mantequilla y mermelada de frambuesa.

-Si te pones así de generosa me podrías hacer un par de huevos fritos con beicon, si tienes beicon, porque huevos seguro que tienes.

-No, mi amor los huevos los tienes tú, y de gallo grande, si los gallos tienen huevos, que no lo sé, porque nunca fui de pueblo.

La dama ha dejado una bandeja sobre la mesa y se dedica a magrearle los huevos al caballero, con placer de este, que suspira, bosteza y se estira.

-Sigue, sigue, mi amor. Por cierto que huevos solo tienen las gallinas, salvo las gallinitas como tú, que tienen unos huevos muy grandes que se le convierten en pechos.

El caballero magrea los pechos de la señora y los espectadores creen estar viendo una película porno, pero no es así porque: a) el caballero la tiene pequeña, aunque no se le vea, de momento; b) la dama no se ha depilado el sexo, como ocurre en las películas porno, para que se le vea bien, sin que estorbe el bosque, y c)… no vamos a entreteneros ahora con estas tonterías. Dejan de acariciarse y magrearse para hablar, porque aunque muchos crean que sí no se pueden hacer estas dos cosas a la vez, simultáneamente.

-Todo para mi niño bonito, que ha trabajado mucho esta noche.

Y la dama hace un ruido por la boca parecido a “cuchi-cuchi” o algo parecido, con los labios fruncidos. Desaparece del salón, en dirección a la cocina, que no se ve, ni tiene por qué verse, porque estamos en una representación teatral y los huevos y el beicon crujiente lo tendrá un ayudante del director que está esperando con el plato humeante detrás del decorado. El hombre aprovecha para rascarse sin disimulo la barriga e introduce la mano bajo los calzoncillos y se rasca a conciencia y luego parece que le pica el culo y luego… ¡So guarro! ¡Que te están viendo, hombre!

Entretenemos a los espectadores con un vídeo. Baja la pantalla del techo, que este teatro es muy moderno, y se enciende y vemos un escritorio de ordenador. Una mano invisible maneja un ratón invisible, como el del hombre invisible, quiero decir como el ratón del hombre invisible, no sé si me entienden, si les hago gracia o no. Lo que en realidad vemos es la flechita, lo demás lo intuimos. Estamos en una página web de contactos, arriba podemos leer en letras grandes, que las puedan ver todos los espectadores ADMINISTRADOR. La flecha entra en la cuenta de nuestro hombre que se hace llamar HOMOSEPARATUS y sabemos que es su cuenta porque la bandeja de correo interno está casi vacía, ni una de las infinitas damas dispuestas a que los hombretones les hagan cosquillas se ha dignado mirar su perfil ni mucho menos mandarle un correo interno diciéndole algo así como “¿Es que no hay machos muy machos por aquí para una hembra ardiendo? ¿Un bombero que apague este fuego?”

La flechita, o sea, la mano del administrador abre los pocos correos que tiene, tal ven en respuesta a los suyos, que deben ser muy numerosos, mucho, para que una dama, la que ahora está preparando los huevos con beicon haya podido caer en sus redes tupidas, de Spiderman de pacotilla. Por los altavoces del teatro se escucha una risita sardónica. Se supone que es del administrador y los espectadores, especialmente las espectadoras, sonríen y se animan a echar una risita sarcástica. Se reirían a mandíbula batiente si no fuera por la mañana y todos y todas y tod@es no estuvieran dormidos y bostezantes… ¡Qué digo! En realidad esta es la sesión de las 22,30 en el teatro Alfil enrocado de la capital. Es de noche. Será mañana en el escenario, pero esto es una representación teatral, no la vida real, en la vida real no pasan estas cosas. ¡En qué estaré yo pensando!

En la parte superior derecha, quiero decir izquierda, según miran los espectadores, se ve un colt, un supercolt reluciente. La flechita cliquea en la punta del colt y aparece una muesca luminosa, en color verde, pongamos por caso. Se escucha la misma risita del administrador.

Sale, entra en la cuenta de nuestra mujer y en la parta superior aparece una cueva, grande, ande o no ande, la cueva siempre grande. Y entonces aparece un oso, grande, grandote, que está delante de la puerta de la cueva y se pone a llamar como Pedrito Picapiedra. Y la puerta se abre y el oso entra. Y entonces, al lado de la puerta aparece un osito pequeño, como de gominota que se ilumina y se pone a dar saltitos. Escuchamos otra vez la risita sardónica del administrador.
Y entonces, sin más “cirimonias” se apaga el vídeo, sube la pantalla y aparece nuestra deliciosa damita con una bandeja en la que, entre otras cosas, hay un plato con dos huevos fritos y beicon, crujiente, uuuummmm, ñám, ñám, qué rico. Y lo pone delante del hombretón, su osote favorito. Y también trae una cestita con rodajas de pan crujiente, ¡cómo huele!

Por supuesto que aún no hemos dicho que nuestros personajes son los de la escena anterior y que esta bien podría ser la mañana del sábado, tras una noche del viernes apoteósica. Porque al parecer todos en las páginas de contactos quedan los fines de semana, porque durante la semana curran, o sea que son currantes, porque los ejecutivos y los yupis y los adinerados solo tienen que alzar el teléfono de horquilla, como los de antes, y llamar a madame Lulú y por allí aparecen tres o trescientas chicas desmpampanantes, aún más que las chicas de las páginas de contactos que están muy buenas, buenísimas. Creo que excepto yo, Homoseparatus, el autor de esta pieza teatral, todo el mundo está bueno en las páginas de contactos. Será por eso que aún no he conseguido una cita. Vamos chicas, a qué esperáis, cuando sea famoso como un oso podréis salir en los reality shows diendo que me disteis la primera cita. ¡Y cómo lo pasamos! Bueno y si no lo pasamos por lo menos cómo nos reímos, como diría el genial Gila. 

No hemos dicho que debe ser muy temprano, porque por la supuesta ventana que hay a la izquierda del espectador apenas entra un hilillo de luz de la calle, no debe ni estar amaneciendo, o tal vez sea que los productores no tienen mucha “guita” y lo han arreglado con una linterna comprada en los chinos. No hemos dicho aún muchas cosas, pero las diremos.

La dama se sienta al lado del hombre y comienza a picotear los huevos, quiero decir los huevos fritos, no los otros, no sean ustedes mal pensados, por favor. El hombre le da un pellizco cariñoso en el muslo.

-Yo también he trabajado, cariño. ¿O no? Tengo que reponer fuerzas.

Risita del hombre.

-Nunca imaginé que lo fuéramos a pasar tan bien.

Risita de la mujer, que tiene un trozo de crujiente beicon en la boca. Los espectadores ensalivan, tiene que estar riquísimo.

-Es que estábamos muy hambrientos, jeje. ¿Por qué dices que no imaginabas que lo íbamos a pasar tan bien? ¿Crees que soy una reprimida?

Y aquí lo dejamos porque la escena se alarga. Los espectadores que vayan a por palomitas y refrescos, o a por un chocolate con churros, que aunque es de noche, la escena ha generado ganas de chocolate con churros en todos, para mojar el churro en el chocolate o introducir el churro por el donus y comerse todo lo que esté al alcance.

Continuará.

_________________
El miedo es el peor enemigo del hombre de conocimiento (Carlos Castaneda). El humor es el mejor amigo del hombre de conocimiento(Slictik)
Mi blog: "El guerrero impecable"
 

EL GRAN TEATRO ERÓTICO DEL MUNDO II






ESCENA SEGUNDA

Un parque público en una ciudad cualquiera. Es de noche. Hay algunas farolas diseminadas que no dan mucha luz, estamos en penumbra. Hay algunos bancos de madera y otros de piedra. Hay árboles de los que se desgaja alguna rama de vez en cuando. Hay setos, algún perro perdido que levanta la pata donde puede. En el centro del escenario un banco de madera, apenas alumbrado por una farola lejana. Una estatua de algún prócer, no se sabe cuál, ¡hay tantos! Un hombre maduro, barriguitas, calvo (lo intuimos porque la luz es muy pobre). Fuma, se levanta pasea. Se oye un ladrido de un perro rabioso Todo está despoblado. Se oyen las campanas de un reloj lejano, no sabemos la hora porque apenas se oyen y los espectadores no son capaces de contarlas, ni con los dedos. El hombre fuma otro pitillo, se levanta, se apoya en la estatua del prócer, se vuelve a sentar. Entonces se escuchan unos tacones lejanos. El hombre se pone tenso, se sienta, tira el pitillo. Se atusa la calva, intenta adoptar varias posturas, probando la más seductora. Los tacones están encima. Aparece en el escenario una señora, madura, viste discretamente y parece tímida. Se dirige al hombre del banco.

-Lo siento, el metro estaba imposible. ¿Es usted mi cita?

-Si es usted "Dama romántica" soy su cita. Yo soy "Necesitado de sexo".

- ¿Me permite que me siente a su lado? Pero no me meta mano, que acabamos de conocernos.

La señora se sienta, dejando un espacio entre ambos. El la mira de arriba a abajo, ella se deja mirar.

-¿Ha conseguido usted muchas citas?

-No me trate de usted que me ruborizo. En realidad usted es la única. Ya sabía yo que nadie se tragaría lo del jet privado. Fue una tontería.

-Pues yo me lo creí... un poco... bueno, en realidad como nadie quiere disfrutar de mis encantos me daba lo mismo que no fueras joven ni tuvieras un jet privado.

-Esto de las páginas de contactos sexuales es una tomadura de pelo. Solo ligan los jóvenes, que podrían ligar en cualquier parte. Los maduros no recibimos ni un beso virtual. Claro que si subimos una foto juvenil podríamos arrasar como ellos.

-No serviría de nada. En la primera cita se darían cuenta y saldrían corriendo.

-¡Pero lo divertido que sería! 

El hombre toma la mano de la mujer. Esta se deja,como sino lo notara.

-En tu perfil pusiste que te gustaba el sexo cariñoso. Creo que yo soy tu hombre, puedo darte todo el cariño que necesites y más. ¿En tu casa o en la mía, o vamos a un hotel? Pago yo, por supuesto.

-Lo siento, pero me gusta el romanticismo y no llevamos aquí ni cinco minutos.

-¿Pues no me digas que no te he citado bien? Un parque público desierto, de noche, la luz de las farolas solo nos permite vislumbrarnos. Solo me ha faltado la tuna, pero seríamos demasiados. Mira, podría darte un masaje para ir entrando en calor y acercar nuestros cuerpos. Pero antes me gustaría darte un beso en la boca.

El acerca su cabeza como a cámara lenta, ella no dice nada, se encoje un poco, tiembla un poco, se ruboriza un poco, pero los espectadores apenas lo intuyen porque hay poca luz. Se besan, bueno él la besa a ella. Ella se deja y al fin sus manos se agarran al pescuezo del hombre y no lo sueltan. Al fin se separan jadeando.

-Creo que estoy ya caliente. No puede ser otra cosa porque aquí comienza a hacer frío. Mira, mejor vamos a mi casa que estará más ordenada.

-Me parece muy bien. Tengo el coche cerca y ahora no habrá mucho tráfico. Tú me guías y por el camino me puedes ir contando lo que te gusta y lo que no te gusta. ¿Te gusta el sexo oral?

-¡Por Dios qué dices! Yo soy muy tradicional y además el Sida aún no está erradicado.

-He traído una caja de preservativos, espero que tengamos para toda la noche. No debes tener tanto miedo al SIDA al fin y al cabo creo que también se puede contagiar con un beso. ¿Qué es una relación íntima sin besos? Un sueño, una ilusión, que toda la vida es sueño y los sueños sueños son.

-Te dejaré besarme, pero tienes que jurarme que no eres promiscuo.

-¿Promiscuo? ¿Yo? La última vez me lo hice con la almohada y no creo tuviera muchos bichos porque la señora de la limpieza acababa de poner la funda.

-¡Qué cosas dices! Me estás poniendo cachonda. ¿Por qué no nos vamos ya?

-Ipso facto. Por cierto que no te he dicho mi verdadero nombre.

-Ni falta que hace. ¿Te has creído que busco a un hombre para casarme?

-No, pero saber un nombre no lleva al altar.

Se levantan. Caminan con muy poco espacio entre ambos, como dos tortolitos. Él la ha tomado de la cintura. Ella ha bajado la mano, como al descuido y la ha retenido un instante, una pizca de tiempo, casi no hay tiempo, sobre su bragueta. Ella ha lanzado un gritito. 

-Cariño, es un vibrador de bolsillo que acabo de comprar en un sexshop, por si eres tan insaciable que no puedo satisfacerte.

Risitas. Abandonan el escenario-parque. Se oye un ladrido lejano. Las campanas del reloj de una iglesia dan las medias o tal vez sean los cuartos o tal vez no sea nada. Antes de abandonar el escenario el hombre toca, sin disimulo, el trasero de la señora y ella da un gritito.

TELÓN


lunes, 23 de febrero de 2015

LA ESTACIÓN DE METRO

EL GRAN TEATRO DEL MUNDO



LA ESTACIÓN DE METRO

]

Acotación del autor, con breve narrativa descriptiva.



Estación de metro de una gran ciudad, pongamos Madrid, una estación sencilla, nada de metro Sol. Un pasillo amplio donde está tocando un joven melenudo su guitarra y lo que sea. El joven se llama Billy Alinferno, un trovador moderno, y se encuentra pidiendo en el metro porque sus actos de rebeldía social han obligado a su Cia. discográfica a echarle a la calle, quedándose con el derecho de todas sus canciones, tras un largo y penoso pleito. Sus compañeros de banda le han abandonado, aunque de vez en cuando alguno se deja caer por allí, lo mismo que otros músicos callejeros y metrónomos (¿se dice así?) para quienes Billy se está convirtiendo en un líder, es decir lo que es Pablo Iglesias a Podemos. 

Tras un telón, casi transparente, que el atrezzista puede descorrer a gusto, se encuentra el andén de la estación, donde los viajeros esperan a los trenes o metro...politanos. Más allá están las vías y el otro andén, se verán, cuando sea el momento en un gran monitor de tv (el teatro moderno debe aprovechar los inventos modernos)

Al comenzar la escena Billy toca la guitarra eléctrica e improvisa una canción. El pasillo está vacío. Al fondo se oye un altavoz.

ALTAVOZ

Se recuerda a los señoraes viajeros que la línea 3 está cortada en San Pito Pato, dirección San Antonio de Piwi.

La voz, a pesar de que debería ser masculina, por ser "el" altavoz y no "la" altavoz, es femenina y muy, pero que muy insinuante. Billy se dejaría insinuar si el sonido de la guitarra le permitiera escucharla.

ESCENA PRIMERA (PASILLO DE METRO) BILLY RASGUEA LA GUITARRA E IMPROVISA UNA CANCIÓN


-Soy un pobre "desgraciao" que canta para vivir
y vive para morir en cualquier metro madrileño.


-Los burgueses me dejaron sin "guita"
los discógrafos sin camisa
y ahora me quieren quitar la libertad
de cantar en cualquier lugar
y lo que me de la gana.

-Soy un pobre "desgraciao" y estoy "desesperao"
no me afecta la guerra en Ucrania ni en Palestina
pero aquí no tengo trabajo, por eso pido limosna.
Señora, que pasa, tire un euro en mi estuche
y si no puede deme un beso en el buche,
que eso no cuesta nada y anima al personal.
Señor ejecutivo, que corre veloz, momento atroz,
por un metro madrileño, porque se j... la limusina,
ande, no sea gallina y suelte esa guita, hombre
o al menos deme unas preferentes, antes de que
su amable señora, se los ponga en la frente....

TEATRO LA PERINOLA





TEATRO LA PERINOLA

PRESENTAAAAA

FESTIVAL DE TEATRO BREVE

HOYYYYY


UN PERSONAJE EN BUSCA DE AUTOR POR SLICTIK


El teatro está a oscuras, como boca de lobo. Se enciende un foco que apunta al lado derecho del escenario. Se escuchan pasos, pero no se ve la figura. Los pasos se van acercando. Entra en escena un señor mayor, en pijama, no vamos a describirlo porque los espectadores lo están viendo. Camina por el escenario, a un lado y al otro, va hacia el fondo, regresa. El escenario está completamente vacío. El foco le sigue en su deambular, con discreción. El personaje se queda mirando al público, se rasca la cabeza y habla como para sí mismo.

-A veces me siento como un personaje que sigue un guión escrito por alguien en alguna parte. A veces intento rebelarme, ser libre a pesar de todo y de todos, pero es inútil. El guión dice... A la m... el guión, me cisco en el guión. ¿Por qué debo ser soltero y deambular por mi dormitorio haciéndome preguntas idiotas? ¡Con lo bien que estaría yo roncando... o mejor, haciendo el amor con mi señora y luego a roncar... o mejor aún con una rubia despampanante a la que acabo de seducir... le enseño la casa, le pregunto si quiere una copa... Esto son guiones y lo demás vainas. O llaman a la puerta y son varias señoritas que se han equivocado de dirección y están agotadas del viaje y solicitan por favor que las deje dormir en mi apartamento... O algo más arriesgado, más violento, con más adrenalina... Llaman a la puerta y es un criminal fugado que me utiliza como rehén y yo...

Yo nada, me mata, muero, "palmo", eso es lo malo de cualquier guión, que siempre ocurren cosas, y la mayoría malas, como sucede en la vida. Vale, estoy haciendo el amor con mi señora y luego ronco, vale, pero mañana hay bronca y separación y drama... y la repera. 

¿Y la rubia desmpampanante? Resulta ser un travesti y me roba hasta la camisa, o tiene una enfermedad infecciosa y maldito polvo antológico.

¿Y las señoritas que se han equivocado? Pues nada, les dejo mis dos habitaciones, el sofá, y me voy a a la bañera. Al día siguiente se han ido y ni me han dado las gracias. 

Todo en la vida tiene su doble cara, su envés, como la hoja, o sus facetas como la perinola, o sus traspiés como en el cine mudo. Alguien nos escribe el guión, alguien que nos quiere mal, alguien que busca nuestra perdición, y cuando llega el momento solo puedes escoger entre lo malo, lo peor y que te peguen un tiro de m... Lo bueno sería que uno pudiera escribir su propio guión... ¿y si te equivocas? Nada, lo rompes y a otra cosa, mariposa. Eso debe hacer el bendito Dios con nosotros, escribe guiones que no le gustan, y a nosotros menos, y luego los rompe, nos mata... y a la papelera. Me gustaría conocer algún día a ese señor y decirle lo que pienso, pero estando vivo, nada de muerto, que sufres estrés postraumático y estás para que te encierren...



El personaje he dicho parte de la parrafada al público, luego se ha movido como un fantasma en la oscuridad. El foco ha ido disminuyendo su luz. El último párrafo se ha dicho a oscuras. De pronto se enciende un foco potentísimo y una voz profunda se escucha por el sistema de sonido, retiemblan las butacas.

-¿Me has llamado, carapijo? Soy tu Dios, tu guionista, bastante trabajo me das con buscarte algo que te guste, porque no te gusta nada, salvo acostarte con rubias despampanantes. No se puede estar todo el rato en la cama con una rubia o con mil rubias, te cansas tú se cansan ellas... La vida es mucho más que eso. ¿Qué quieres hacer tú en la vida? Eres un vago de siete suelas, un hedonista, te gusta "el dolce far niente" el no hacer nada, que te lo den todo a la boca. No soportas los traspiés y hasta cuando te pinchas con un alfiler sales corriendo para el hospital. ¿Qué puedo hacer yo con un personaje tan memo? Si quieres un buen papel, tendrás que ganártelo.

-Vale, vale, me dices que eres dios y te creo... pero tienes que hacerte un milagrito, haz aparecer una rubia despampanante y que se enamore de mí y entonces yo seré tu personaje y nunca más me volveré a quejar de tus guiones.


La voz divina carraspea, un foco se enciende tras el escenario y se oye un repiqueteo de zapatos de tacón. Aparece una mujer, caminando sin prisa. Viste un vestido rojo muy bonito, que ciñe su talle y cae sobre sus caderas, moviéndose con exquisita sensualidad. El personaje mira sus zapatos de tacón, sus hermosas piernas, su cinturita de avispa, sus pechos, su cuello de cisne, su precioso rostro de muñequita rusa, sus ojos azules, su cabello rubio, que cae en cascada sobre su nuca. Sonríe, se acerca al personaje y se presenta:

-Hola, querida, soy Olga, de Moscú y me gustaría que fueras mi amado, mi amante, que fueras toda mi vida y yo la tuya. Nos querremos para siempre y haremos el amor todos los días, a todas las horas, si tú quieres. Ven toca mi piel, suave como la seda y toca mi cuerpo, tan real como el tuyo.

El personaje se mueve hacia ella, dubitativo.

- ¡Oh my God! Dios mío. ¿Esto es real? ¿Y ahora qué hago? Siempre quise amar a una rubia moscovita, delicada como una muñequita, con ese rostro tan suave y tan bello, con ese cuerpo... y esa voz tan dulce y tan ardiente. Siempre quise ser James Bond, Bond, James Bond, y marcharme al frío de Moscú y encontrar a Olga, la mujer que surgió del frío, la condesita de mis sueños... ¿Y ahora qué?

-Soy toda tuya.

Dice Olga. Y entonces se oye el vozarrón de Dios.

-¿Desprecias mi regalo? Espera que ahora cambio el guión.

En una pantalla al fondo se ven imágenes de una mujer morena que se mueve triste por una casa. La voz de Dios va narrando.

-¿Dónde vas, adultero, alma cándida, tontorrón de tres al cuarto? Estás casado y Olga es un sueño virtual. Si quieres poseerla tendrás que divorciarte y sufrir los trámites y el dolor y la angustia y algo se te desgarrará por dentro, porque llevas muchos años casado. Eres un viejo, pellejo, un viejo verde que se lo cree todo. Eres tan tonto que ni te regalarían en una rifa. Y ahora decide y sufre....

El personaje se mueve como un borracho. Se enfrenta al público y habla.

-Me quedo con la rubia, con Olga, es maravillosa, pero quién me dice que no es un sueño y que al despertar estaré solo durmiendo en una bañera. Esto no puede ser real, esto es un truco de guión. ¿Y si realmente estuviera casado con una preciosa morena que me quiere y...? Todo tirado por la borda por un sueño... ¿Y si las cosas iban mal y lo mejor es decir adiós al pasado? ¿Y ahora tengo que decidir? Eso no me gusta, se sufre. Quiero tener a Olga sin sufrir y quiero que en el guión solo haya sexo, romanticismo, viajes turísticos y que el tiempo no pase y que yo no me haga viejo mientras ella sigue joven, y ...

Mientras se oye la voz de Dios el foco que ilumina a Olga pierde intensidad, la mujer va retrocediendo y se va convirtiendo en una figura muy difusa, como entre la niebla. 

-Tú quieres que sea yo quien escriba el guión y que el guión te guste y que en él no haya sufrimiento, solo una rubia moscovita que te quiere. Y deseas que tu pasado no exista y que tu futuro se detenga mientras haces el amor con Olga. Quieres ser un personaje de pacotilla, sin pasado, sin futuro, con un presente que te quite el hipo y mucho caviar y champán. Pues no, amigo, la vida es otra cosa y los que viven la vida tienen que tomar decisiones y el pasado les persigue y nada se consigue sin dolor y cuando se consigue se pierde y hay más dolor. Si fueras Dios escribirías tu propio guión, pero seguro que te aburrías y creabas personas tan tontos como tú o tan hermosos como Olga. La vida es lo que es porque el guionista es bueno, si fuera malo ahora irías tras Olga y te desvanecerías en la niebla.

Olga desaparece, el personaje corre tras ella y desaparece. Se van apagando los focos y la oscuridad se hace absoluta. Se escucha la voz de Dios.

-Si no fuera por estos y otros ratos, la eternidad sería muy aburrida.

TELÓN

EL GRAN TEATRO ERÓTICO DEL MUNDO (3 ESCENA)

ESCENA TERCERA QUE SIGUE A LA SEGUNDA, LEAN ANTES LA SEGUNDA QUE LA TERCERA

Se abre el telón. Estamos viendo el salón-comedor de un piso corriente, con agua corriente y todo lo demás, quiero decir. Decoración corriente, comprada en Ikea o en una tienda de barrio. Vemos a nuestro hombre, el de la escena anterior, el que le tocó sin disimulo el trasero a la dama en la escena anterior. Está sentado a la mesa, con una bata que le ha debido prestar la buena mujer abierta de arriba abajo. Se le ven los calzoncillos de hombre mayor y barrigudo, se le ven los pelos de las piernas. ¡Por Dios que las señoras espectadoras no miren! Se está sirviendo un café cuando aparece ella, la dama, con una bata abierta, se le ven las braguitas, se le ven las tetitas… ¡Que los señores miren todo lo que quieran! 



-¿Mi niño quiere tostadas? Tengo mantequilla y mermelada de frambuesa.

-Si te pones así de generosa me podrías hacer un par de huevos fritos con beicon, si tienes beicon, porque huevos seguro que tienes.

-No, mi amor los huevos los tienes tú, y de gallo grande, si los gallos tienen huevos, que no lo sé, porque nunca fui de pueblo.

La dama ha dejado una bandeja sobre la mesa y se dedica a magrearle los huevos al caballero, con placer de este, que suspira, bosteza y se estira.

-Sigue, sigue, mi amor. Por cierto que huevos solo tienen las gallinas, salvo las gallinitas como tú, que tienen unos huevos muy grandes que se le convierten en pechos.

El caballero magrea los pechos de la señora y los espectadores creen estar viendo una película porno, pero no es así porque: a) el caballero la tiene pequeña, aunque no se le vea, de momento; b) la dama no se ha depilado el sexo, como ocurre en las películas porno, para que se le vea bien, sin que estorbe el bosque, y c)… no vamos a entreteneros ahora con estas tonterías. Dejan de acariciarse y magrearse para hablar, porque aunque muchos crean que sí no se pueden hacer estas dos cosas a la vez, simultáneamente.

-Todo para mi niño bonito, que ha trabajado mucho esta noche.

Y la dama hace un ruido por la boca parecido a “cuchi-cuchi” o algo parecido, con los labios fruncidos. Desaparece del salón, en dirección a la cocina, que no se ve, ni tiene por qué verse, porque estamos en una representación teatral y los huevos y el beicon crujiente lo tendrá un ayudante del director que está esperando con el plato humeante detrás del decorado. El hombre aprovecha para rascarse sin disimulo la barriga e introduce la mano bajo los calzoncillos y se rasca a conciencia y luego parece que le pica el culo y luego… ¡So guarro! ¡Que te están viendo, hombre!

Entretenemos a los espectadores con un vídeo. Baja la pantalla del techo, que este teatro es muy moderno, y se enciende y vemos un escritorio de ordenador. Una mano invisible maneja un ratón invisible, como el del hombre invisible, quiero decir como el ratón del hombre invisible, no sé si me entienden, si les hago gracia o no. Lo que en realidad vemos es la flechita, lo demás lo intuimos. Estamos en una página web de contactos, arriba podemos leer en letras grandes, que las puedan ver todos los espectadores ADMINISTRADOR. La flecha entra en la cuenta de nuestro hombre que se hace llamar HOMOSEPARATUS y sabemos que es su cuenta porque la bandeja de correo interno está casi vacía, ni una de las infinitas damas dispuestas a que los hombretones les hagan cosquillas se ha dignado mirar su perfil ni mucho menos mandarle un correo interno diciéndole algo así como “¿Es que no hay machos muy machos por aquí para una hembra ardiendo? ¿Un bombero que apague este fuego?”

La flechita, o sea, la mano del administrador abre los pocos correos que tiene, tal ven en respuesta a los suyos, que deben ser muy numerosos, mucho, para que una dama, la que ahora está preparando los huevos con beicon haya podido caer en sus redes tupidas, de Spiderman de pacotilla. Por los altavoces del teatro se escucha una risita sardónica. Se supone que es del administrador y los espectadores, especialmente las espectadoras, sonríen y se animan a echar una risita sarcástica. Se reirían a mandíbula batiente si no fuera por la mañana y todos y todas y tod@es no estuvieran dormidos y bostezantes… ¡Qué digo! En realidad esta es la sesión de las 22,30 en el teatro Alfil enrocado de la capital. Es de noche. Será mañana en el escenario, pero esto es una representación teatral, no la vida real, en la vida real no pasan estas cosas. ¡En qué estaré yo pensando!

En la parte superior derecha, quiero decir izquierda, según miran los espectadores, se ve un colt, un supercolt reluciente. La flechita cliquea en la punta del colt y aparece una muesca luminosa, en color verde, pongamos por caso. Se escucha la misma risita del administrador.

Sale, entra en la cuenta de nuestra mujer y en la parta superior aparece una cueva, grande, ande o no ande, la cueva siempre grande. Y entonces aparece un oso, grande, grandote, que está delante de la puerta de la cueva y se pone a llamar como Pedrito Picapiedra. Y la puerta se abre y el oso entra. Y entonces, al lado de la puerta aparece un osito pequeño, como de gominota que se ilumina y se pone a dar saltitos. Escuchamos otra vez la risita sardónica del administrador.
Y entonces, sin más “cirimonias” se apaga el vídeo, sube la pantalla y aparece nuestra deliciosa damita con una bandeja en la que, entre otras cosas, hay un plato con dos huevos fritos y beicon, crujiente, uuuummmm, ñám, ñám, qué rico. Y lo pone delante del hombretón, su osote favorito. Y también trae una cestita con rodajas de pan crujiente, ¡cómo huele!

Por supuesto que aún no hemos dicho que nuestros personajes son los de la escena anterior y que esta bien podría ser la mañana del sábado, tras una noche del viernes apoteósica. Porque al parecer todos en las páginas de contactos quedan los fines de semana, porque durante la semana curran, o sea que son currantes, porque los ejecutivos y los yupis y los adinerados solo tienen que alzar el teléfono de horquilla, como los de antes, y llamar a madame Lulú y por allí aparecen tres o trescientas chicas desmpampanantes, aún más que las chicas de las páginas de contactos que están muy buenas, buenísimas. Creo que excepto yo, Homoseparatus, el autor de esta pieza teatral, todo el mundo está bueno en las páginas de contactos. Será por eso que aún no he conseguido una cita. Vamos chicas, a qué esperáis, cuando sea famoso como un oso podréis salir en los reality shows diendo que me disteis la primera cita. ¡Y cómo lo pasamos! Bueno y si no lo pasamos por lo menos cómo nos reímos, como diría el genial Gila. 

No hemos dicho que debe ser muy temprano, porque por la supuesta ventana que hay a la izquierda del espectador apenas entra un hilillo de luz de la calle, no debe ni estar amaneciendo, o tal vez sea que los productores no tienen mucha “guita” y lo han arreglado con una linterna comprada en los chinos. No hemos dicho aún muchas cosas, pero las diremos.

La dama se sienta al lado del hombre y comienza a picotear los huevos, quiero decir los huevos fritos, no los otros, no sean ustedes mal pensados, por favor. El hombre le da un pellizco cariñoso en el muslo.

-Yo también he trabajado, cariño. ¿O no? Tengo que reponer fuerzas.

Risita del hombre.

-Nunca imaginé que lo fuéramos a pasar tan bien.

Risita de la mujer, que tiene un trozo de crujiente beicon en la boca. Los espectadores ensalivan, tiene que estar riquísimo.

-Es que estábamos muy hambrientos, jeje. ¿Por qué dices que no imaginabas que lo íbamos a pasar tan bien? ¿Crees que soy una reprimida?

Y aquí lo dejamos porque la escena se alarga. Los espectadores que vayan a por palomitas y refrescos, o a por un chocolate con churros, que aunque es de noche, la escena ha generado ganas de chocolate con churros en todos, para mojar el churro en el chocolate o introducir el churro por el donus y comerse todo lo que esté al alcance.

Continuará.

miércoles, 1 de octubre de 2014

El romance SCAM o la estafa del amor romántico en Internet



EL ROMANCE SCAM O LA ESTAFA DEL AMOR ROMÁNTICO EN LA RED

SAINETE TRAGICÓMICO EN UN ACTO Y DOS ESCENAS





Los espectadores tosen. Todo está a oscuras. Se enciende un foco que ilumina la parte derecha del escenario. En un decorado virtual vemos a nuestro personaje en su dormitorio. Está en calzoncillos (los espectadores lo saben aunque podría ser un pantalón de deporte o un pantalón de pijama corto) tecleando en su portatil que está sobre una mesa de despacho bastante cutre. Todo lo que él va escribiendo se muestra en un monitor gigante al fondo del escenario. Los espectadores pueden leerlo todo tranquilamente.

En el monitor se puede ver una bandeja de correo electrónico y el clic del ratón en un correo. Al mismo tiempo nuestro personaje, un hombre en la cincuentena, barrigón, calvo, etc, etc, ya lo conocen de escenas anteriores. Es el mismo actor, tal vez un día o un mes más viejo y más tonto. El tiempo no importa, la tontería sí, porque siempre trae malas consecuencias. 

Correo: Olga Ninotchka para....



Hola: Soy rusa, 27 años, 57 kilos. Mando foto. Busco hombre serio, para amistad y para relación. He visto tu perfil en... Me gustaría que me contestaras. La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes. John Lennon.

Hola,
He decidido mandarle esta misiva para conocerte. Pienso que podamos ser buenos amigos o incluso mas.
Quien sabe a donde nos llevara nuestro conocimiento.
Me llamo Olga. Soy una chica tierna y romantica, solitaria y estoy buscando un amor infinito y felicidad!!!
Para un mundo tu serias alguien, pero para alguien tu serias el mundo entero!!!
Me sentire feliz, si tienes el interes en conocerme.
Escribeme si es asi.
Sinceramente, Olga.

-Vaya, vaya. Esto tiene buena pinta. Una rusa de 27 años, rubia, ojos azules. Está de toma pan y moja. Está como un tren de alta velocidad. Está como las chicas de Bond, James Bond. Pero es que además es real. Tú fíjate en esa foto. Está sentada en un muro que parece de un paseo marítimo o un parque. Lleva un vestido ligero, de verano, un precioso vestido de un color vistoso, no sabría decir si es... Vaya que no entiendo de colores. Se le ven unas preciosas piernas, su cara es angelical. El vestido es muy sutil. Es delicioso imaginarse su cuerpo desnudo bajo esa sutileza. Imaginarse sus braguitas transparentes... Ñam... Ñam...Ñam... Me la como. Me la comería ahora mismo, crudita, con patatitas fritas, a la parrilla... Ñam

En el monitor se ve la foto. Los espectadores se quedan con la boca abierta porque en efecto es una preciosidad. Ellos también se la comerían, los "machos", a lo mejor alguna hembra también. Nuestro hombre se apresura a contestar: 

De... Para Olga.



Hola Olga: He recibido tu mensaje e imagino que me has visto en Badoo. Si es así te explico la situación para que te hagas una idea de mi situación personal....

-Je,jé. Me da una pena, la pobrecita... Claro que si se cree que soy un sueco de ojos azules, de dos metros de altura, con jet privado, etc etc, es que es más tonta que Abundio o que el que asó la manteca... Claro, que si fuera tan romántica como dice, tan sensible, tan... todo. A lo mejor no merece engañarla para echarla unos polvos salvajes... ¡Ozú mi arma, cómo está la moza! Para comérsela a pedacitos. Y no solo para eso, yo me casaba con ella, para el resto de mi vida... que no sería tanto tiempo porque estoy viejo y fondón. Pero ella se quedaría viuda y heredaría mi yate... ¿Pero qué digo? Ya hasta me creo mis mentiras.


Se va apagando el foco, poco a poco, vemos al señor en calzoncillos rascarse donde no debe y luego llevarse la mano a la calva y rascarse la calva... Es un guarro, un completo guarro, pero su Olga del alma no puede verlo y los espectadores saben que es un actor y en su casa, en la intimidad de su dormitorio no haría esas cosas... ¡Por Dios qué cosas estoy diciendo! ¡Un actor de prestigio!

Queda a oscuras el escenario y otro foco va iluminando el lado izquierdo del escenario. Nos encontramos en Ruisa, concretamente en Moscú. Una oficina cutre donde una docena de chicos y chicas (si el escenario es pequeño se pueden dejar en tres, cuatro, según los metros cuadrados, vamos) están muy ocupados delante de sus ordenadores. Un chico, de unos 14 años (no lo sabemos muy bien porque puede que los chicos y las chicas rusas estén más desarrollados que los españoles, o al revés, que el frío los haya encogido) se afana en un ordenador. Vemos en el monitor del fondo que está escribiendo un correo en ruso (alfabeto cirílico) y que luego lo traduce a través de Google o del traductor que tenga el navegador que usan allí. Yo no lo sé. Si alguien entre el público lo sabe, que levante la mano.

CORREO DE OLGA PARA... GORDITO EN CALZONCILLOS Y OBSESO DEL SEXO.


Buenos días, esta mañana era alegre para mí, has escrito. Estoy muy contenta de que usted escribió. Estoy esperando que alguien me escriba. Hace poco fui a Moscú y vi a la oficina y que la agencia de las novias. Siempre he querido ir a otro país. Me decidí a ir, conocí a una chica y le hablé de la reunión. Les pagué y dejé una foto y una carta. Pensé que era engañado. Hoy puedo comprobar el correo y veo su carta. Estoy muy contento de que no se dejó engañar. Encantados de conocerte.
Espero con interés escuchar de usted pronto. Su respuesta es muy importante para mí. Enviar la foto y decir el nombre completo. De donde eres? De acuerdo?
Atentamente,
Olga

En el monitor vemos tres fotos nuevas de Olga. En una está con gafas, es rubia y no está mal, contra el azul del cielo, pero no está tan bien como en la primera (esa es mi opinión, que los espectadores opinen, y sobre todo las espectadoras, que saben más de estas cosas). Yo diría que puede que no sea la misma. La cara tiene un aire y todo tiene un aire... a rusa, eso sí, pero se han podido sacar de facebook, de Google images, de Badoo, de lo que sea, que Internet es una selva. En la otra aparece con un ramo de flores en el interior de una casa, el pelo tiene un tono un poco distinto, es rubio, pero parece más claro. Tal vez sea la diferencia de luz. No es lo mismo al aire libre, a la luz del sol, que en un cuarto, una cocina de un piso poco iluminado. Bueno, digamos que el perfil se parece, podría engañar. En la tercera tiene el pelo recogido en un moño, una pose más señorial, como de condesa rusa. Digamos que parece un poco mayor que en las anteriores, pero si mandas diferentes fotos de ti mismo es posible que quien no te conozca piense que le estás engañando. Eso es muy humano. Como humano es que a nuestro personaje se le caiga la baba y mire la pared de enfrente (virtual en el decorado) y se quede ensoñando, muy ensoñando diría yo, como que uno podría pensar que está dormido. De pronto se despierta y teclea furiosamente, con prisa, como si el mundo se fuera a terminar mañana y a él no le diera tiempo de echarle 24 polvos en un día a la preciosidad de las fotos, que es la misma o son varias que parecen las mismas. Bueno y después de tanto polvo se casaría con ella y sería feliz y esta historia romántica sería escrita por Tolstoy en su nueva versión de Guerra y Paz. 



Se abre la puerta de la oficina cutre y entra un hombre, alto, bien trajeado, pelo con gomina, se sabe que lleva una pistola porque le abulta la sobaquera. Los espectadores no son tan tontos como para creer que bajo la sobaquera lleva un tubo de desodorante muy grande. Se parece a un malo de película rusa con malos en la que los de USA son los buenos o si es de Jame Bond, Bond, James Bond, entonces los buenos son ingleses y los malos los rusos. Habla en ruso a los oficinistas pero nosotros lo traducimos al español puesto que la obra se representa en España. Pedimos disculpas si al traductor se le va la olla y en vez de ruso nos habla en chino, pero es que no tenemos nada mejor teniendo el cuenta el paupérrimo presupuesto de esta obrita.

-¿Alguna novedad?

El chico que está haciendo el papel de Olga, se levanta, le mira con reverencia, yo diría que con miedo y dice:

-He captado a un tonto nuevo (en ruso suena mucho peor).

El matón de la mafia rusa (suponiendo que no sea un actor de película de James Bond, Bond, James Bond) se acerca, 

-¿Qué tienes?

-Dice ser sueco, medir dos metros, ojos azules, tener un jet privado y una sarta de tonterías, pero escribe en español y seguro que es un cincuentón, barrigón, calvo, que está escribiendo en calzoncillos en su dormitorio cutre.

-Intenta que te diga en qué trabaja, medios de vida, y que se sincere. Dile que no te crees nada y que te mande una foto y te diga su verdadera edad y sobre todo si tiene medios de vida porque quieres casarte con él y vivir una vida maravillosa.

-A la orden, jefe.

Se atenúa el foco de la izquierda donde los funcionarios de la oficina de extorsión de la mafia rusa se dedican por turnos a engañar a pardillos en el timo moderno conocido como el romance SCAM o cómo pescar tontos en la red. Al mismo tiempo se enciende el otro foco. Mientras los estafadores desaparecen en la negrura y oscuridad de la noche rusa de San Petersburgo, digo de Moscú, nuestro gordito favorito va emergiendo de la noche, sus carnes blancas y fofas resultan desagradables para cualquier espectador con gusto, especialmente espectadoras con gusto, que hay muchas, casi todas, razón por la cual nuestro pobre hombre tiene que recurrir a Internet. De nuevo en el monitor vemos la pantalla de su ordenador y el correo que está escribiendo. Se adjunta una foto más o menos actual, tal vez algunos años menos, una de sus fotos preferidas en la que hasta parece un millonario en su yate (¿Será el millonario Slictik venido a menos?).

Hola Olga: Veo que te cuesta un poco escribir en español. Yo leo perfectamente el francés, si puedes expresarte mejor en francés puedes hacerlo. Es posible que no comprendieras bien mi correo anterior. Tampoco entiendo muy bien si actualmente estás en Rusia o en España. Yo vivo en España...

No vamos a perder el tiempo contándoles el resto del correo que los espectadores están viendo en el monitor. Solo decirles que mientras escribe habla en voz alta.

-Es que me da un dolor de corazón, una angustia vital, un remordimiento horrible... engañar a esta muñequita de porcelana, a esta condesita de mis sueños, a esta preciosidad romántica y deliciosa ( me la comería, Ñám... Ñám...Ñám). Creo que le voy a contar la verdad...


Y se la cuenta.

TELÓN

FIN DE LA PRIMERA ESCENA. AHORA VIENE LA SEGUNDA QUE ES MÁS INTERESANTE

Página de contactos sexuales (El gran teatro del mundo)





ESCENA SEGUNDA

Un parque público en una ciudad cualquiera. Es de noche. Hay algunas farolas diseminadas que no dan mucha luz, estamos en penumbra. Hay algunos bancos de madera y otros de piedra. Hay árboles de los que se desgaja alguna rama de vez en cuando. Hay setos, algún perro perdido que levanta la pata donde puede. En el centro del escenario un banco de madera, apenas alumbrado por una farola lejana. Una estatua de algún prócer, no se sabe cuál, ¡hay tantos! Un hombre maduro, barriguitas, calvo (lo intuimos porque la luz es muy pobre). Fuma, se levanta pasea. Se oye un ladrido de un perro rabioso Todo está despoblado. Se oyen las campanas de un reloj lejano, no sabemos la hora porque apenas se oyen y los espectadores no son capaces de contarlas, ni con los dedos. El hombre fuma otro pitillo, se levanta, se apoya en la estatua del prócer, se vuelve a sentar. Entonces se escuchan unos tacones lejanos. El hombre se pone tenso, se sienta, tira el pitillo. Se atusa la calva, intenta adoptar varias posturas, probando la más seductora. Los tacones están encima. Aparece en el escenario una señora, madura, viste discretamente y parece tímida. Se dirige al hombre del banco.

-Lo siento, el metro estaba imposible. ¿Es usted mi cita?

-Si es usted "Dama romántica" soy su cita. Yo soy "Necesitado de sexo".

- ¿Me permite que me siente a su lado? Pero no me meta mano, que acabamos de conocernos.

La señora se sienta, dejando un espacio entre ambos. El la mira de arriba a abajo, ella se deja mirar.

-¿Ha conseguido usted muchas citas?

-No me trate de usted que me ruborizo. En realidad usted es la única. Ya sabía yo que nadie se tragaría lo del jet privado. Fue una tontería.

-Pues yo me lo creí... un poco... bueno, en realidad como nadie quiere disfrutar de mis encantos me daba lo mismo que no fueras joven ni tuvieras un jet privado.

-Esto de las páginas de contactos sexuales es una tomadura de pelo. Solo ligan los jóvenes, que podrían ligar en cualquier parte. Los maduros no recibimos ni un beso virtual. Claro que si subimos una foto juvenil podríamos arrasar como ellos.

-No serviría de nada. En la primera cita se darían cuenta y saldrían corriendo.

-¡Pero lo divertido que sería! 

El hombre toma la mano de la mujer. Esta se deja,como sino lo notara.

-En tu perfil pusiste que te gustaba el sexo cariñoso. Creo que yo soy tu hombre, puedo darte todo el cariño que necesites y más. ¿En tu casa o en la mía, o vamos a un hotel? Pago yo, por supuesto.

-Lo siento, pero me gusta el romanticismo y no llevamos aquí ni cinco minutos.

-¿Pues no me digas que no te he citado bien? Un parque público desierto, de noche, la luz de las farolas solo nos permite vislumbrarnos. Solo me ha faltado la tuna, pero seríamos demasiados. Mira, podría darte un masaje para ir entrando en calor y acercar nuestros cuerpos. Pero antes me gustaría darte un beso en la boca.

El acerca su cabeza como a cámara lenta, ella no dice nada, se encoje un poco, tiembla un poco, se ruboriza un poco, pero los espectadores apenas lo intuyen porque hay poca luz. Se besan, bueno él la besa a ella. Ella se deja y al fin sus manos se agarran al pescuezo del hombre y no lo sueltan. Al fin se separan jadeando.

-Creo que estoy ya caliente. No puede ser otra cosa porque aquí comienza a hacer frío. Mira, mejor vamos a mi casa que estará más ordenada.

-Me parece muy bien. Tengo el coche cerca y ahora no habrá mucho tráfico. Tú me guías y por el camino me puedes ir contando lo que te gusta y lo que no te gusta. ¿Te gusta el sexo oral?

-¡Por Dios qué dices! Yo soy muy tradicional y además el Sida aún no está erradicado.

-He traído una caja de preservativos, espero que tengamos para toda la noche. No debes tener tanto miedo al SIDA al fin y al cabo creo que también se puede contagiar con un beso. ¿Qué es una relación íntima sin besos? Un sueño, una ilusión, que toda la vida es sueño y los sueños sueños son.

-Te dejaré besarme, pero tienes que jurarme que no eres promiscuo.

-¿Promiscuo? ¿Yo? La última vez me lo hice con la almohada y no creo tuviera muchos bichos porque la señora de la limpieza acababa de poner la funda.

-¡Qué cosas dices! Me estás poniendo cachonda. ¿Por qué no nos vamos ya?

-Ipso facto. Por cierto que no te he dicho mi verdadero nombre.

-Ni falta que hace. ¿Te has creído que busco a un hombre para casarme?

-No, pero saber un nombre no lleva al altar.

Se levantan. Caminan con muy poco espacio entre ambos, como dos tortolitos. Él la ha tomado de la cintura. Ella ha bajado la mano, como al descuido y la ha retenido un instante, una pizca de tiempo, casi no hay tiempo, sobre su bragueta. Ella ha lanzado un gritito. 

-Cariño, es un vibrador de bolsillo que acabo de comprar en un sexshop, por si eres tan insaciable que no puedo satisfacerte.

Risitas. Abandonan el escenario-parque. Se oye un ladrido lejano. Las campanas del reloj de una iglesia dan las medias o tal vez sean los cuartos o tal vez no sea nada. Antes de abandonar el escenario el hombre toca, sin disimulo, el trasero de la señora y ella da un gritito.

TELÓN


PÁGINA DE CONTACTOS SEXUALES










TEATRO VIRTUAL Y REGOCIJANTE

LA PÁGINA DE CONTACTOS SEXUALES

Comedia en tres actos, treinta escenas y doscientos cuadros, escrita, dirigida, decorada, musicada y lo que haga falta, por un tal Slictik


ACTO PRIMERO-ESCENA PRIMERA-PRIMER CUADRO

Se abre el telón y los focos comienzan a iluminar un escenario que parece más bien el escritorio de un ordenador.Al fondo un gran telón en blanco donde se proyectan imágenes de un escritorio de ordenador en movimiento. Las imágenes son tan grandes, lo mismo que las letras que hasta el espectador de la última fila lo ve todo a la perfección mientras se come las palomitas. El escenario es una especie de casa grande, decorada con todos los aditamentos de un escritorio de ordenador, carpetas, accesos directos, el consabido vídeo, el archivo de música MPS. Mientras se abre el telón se escucha la música de Windows Vista o Windows 7 o lo que corresponda ahora, Windows visto y no visto.

En la pantalla del fondo se ve cómo una flechita recorre el escritorio, encuentra Google, lo cliquea, marca en el buscador "páginas de contactos sexuales" y aparecen unas cuentas. Cliquea en una de ellas y en el escritorio aparece el nombre (no voy a hacer publicidad) y un cuadradito para registrarse. Buscas "hombres" "Mujeres". La flecha cliquea mujeres y rellena otro campo, da a aceptar y sale un formulario a rellenar. No voy a dar muchos detalles porque esto lo están viendo todos los espectadores, hasta los de la última fila. Las preguntas son tales como si eres hetero u homo, tus preferencias sexuales, sexo oral, por delante y por detrás y etc.

El foco que ilumina este telón se atenúa y a la izquierda del escenario, según se mira, aparece una mesa de despacho que no se había visto antes porque estaba en la sombra. El foco ilumina con intensidad gradual a un señor mayor que está sentado a la mesa y con el teléfono fijo en la oreja. Para quien no lo sepan es el Sr. Madorno, dueño de una página porno. Y ahora todos atentos porque bien oiréis lo que dirá.


SR. MADORNO, AL TELÉFONO:
-Oye, me han dicho que esa página de contactos sexuales está funcionando muy bien. No sé cómo se lo montan, pero parece que dan algo que no dan los demás. Entérate y mira a ver si nos merece la pena hacerles una oferta. Creo que sería el complemento ideal para nuestra página porno, nuestra productora pornográfica, nuestra revista exclusiva, y toda nuestra industria.

Aquí se oye la otra voz al teléfono por megafonía, es decir por el sistema de sonido del teatro. No vamos a hacerles la cabr... a los espectadores de no dejarles escuchar lo que dice el interlocutor del Sr. Madorno. Se trata de una voz de hombre, joven, pero muy melíflua, muy pelota, muy repungante, en una palabra.

-Sí, Sr. Madorno, se hará lo que usted diga. Lo estudiaremos a fondo todo el equipo. ¿Quiere que me inscriba y lo compruebe sobre el terreno?

-Pues claro, Sigfredo, pues claro, amigo, cómo no se me había ocurrido. Y además haga un perfil para mí. Voy a probar yo también, a ver si da resultado.

-A sus órdenes, Sr., ahora mismo empezamos.

Se apaga el foco, con suavidad, mientras al otro lado del escenario, creo que al derecho, no me acuerdo bien, se va encendiendo otro foco. Delante de un portatil, en un dormitorio cutre, los detalles aparecen en holograma, un anciano de 60 años (hoy los que tenemos 60 ya somos ancianos para el sexo y así nos va), gordito, con barriga, calvo y hecho un adefesio en calzoncillos o gayumbos, mueve el ratón (el del ordenador, no el otro) y teclea. Todo lo que hace lo vemos en la pantalla del fondo con todo detalle.

-Jejé, estos c... se van a enterar. Llevo seis meses,pagando religiosamente las cuotas, porque sin cuotas te dejan registrarte y poner tu perfil pero luego no puedes mandar mensajes a las "chorbas" si no eres "Premium" y para eso hay que pagar una pasta gansa. Y si te responden las chorbas no puedes contestar porque no eres "Premium" solo "Member". La madre que los parió a todos. Todo en el mundo se mueve por dinero, sobre todo el sexo. Pues bien, pago religiosamente y mando mensajes a diestro y siniestro... y nada, ni una. Cambio el perfil y nada... ni una pues ahora se van a enterar.




Edad: 20 años.
Peso: 80 kilos.
Altura: 1,85.
Pelo: melena negra azabache.
Ojos: Azules como el mar.
Medidas: Casi un metro (espero que se refieran a torso y no a lo otro o esta vez me pongo las botas).
Profesión: Ejecutivo, yupi, director de banco.
Nacionalidad: Sueco afincado en España.

BUSCA
Mujeres, edad comprendida entre 20 y 50. 
Radio de acción: el mundo, tengo jet privado.

PARA

Una noche... dos noches... tres noches... una semana... un mes... un a... No eso no, que es como estar casado y se pierde la libido.

PREFERENCIAS SEXUALES

Vaginal, anal, sexo oral, juguetitos, disfraces, juegos de rol, sado, bondag, lo que sea.

FETICHISMOS

Braguitas, sujetadores, tacones, ligueros... Soy masturbador, utilizo el vibrador como D'Artagnán,, puedo colocar unas bolas chinas como nadie y hago lo que sea.

Esta vez se van a j... todos... las niñas saldrán corriendo en cuanto me vean, pero por estas que me van a ver... Voy a tener un éxito apoteósico. No te j... los jóvenes se lo pueden buscar en las discotecas sin problemas, esto debería ser para nosotros, los viejos, barrigones y sin futuro, que al menos nos den una oportunidad.

Se va apagando el foco. En el telón del fondo se ve cómo la flechita cliquea en el aspa y la página se esfuma. Entonce se oye a nuestro personaje.

-Osti, tú, que soy idiota. ¡Pero qué idiota soy! ¿Cómo van a creer que soy yupi y tengo un jet privado y necesito una página de contactos para encontrar a las chorbas... Es que soy idiota, nadie se lo va a creer. Los viejos y gordos no tenemos futuro, la humanidad se extinguiría si la reproducción de la especie dependiera de nosotros.

Se enciende ligeramente el foco de la izquierda. Se ve al Sr. Madroño rellenando un cheque. Suena el teléfono, lo levanta.

-¿Siii?
-Oiga jefe, ¿de qué edades le gustan? Aquí pone de 18 a 120.
-J¡Hospitalera! ¿Crees tú que alguna de 120 se ha podido inscribir.
-Nunca se sabe, en la página de contactos hay de todo. 
-Vale, pon algo razonable, de 18 a 50. Hay maduritas que quitan el hipo. 


Se va apagando el foco, también el del otro lado, donde nuestro personaje se está dando cabezazos contra la pared. Por último se apaga la pantalla del fondo. Todo queda a oscuras. Se corre el telón... (es un decir, ustedes ya me entienden). Se oyen tosecitas y risas, algunas aplausas.

FIN DE LA ESCENA PRIMERA Y DEL PRIMER CUADRO DEL PRIMER ACTO DE ESTA COMEDIA ESCACHARRANTE.









TEATRO VIRTUAL Y REGOCIJANTE

LA PÁGINA DE CONTACTOS SEXUALES

Comedia en tres actos, treinta escenas y doscientos cuadros, escrita, dirigida, decorada, musicada y lo que haga falta, por un tal Slictik


ACTO PRIMERO-ESCENA PRIMERA-PRIMER CUADRO

Se abre el telón y los focos comienzan a iluminar un escenario que parece más bien el escritorio de un ordenador.Al fondo un gran telón en blanco donde se proyectan imágenes de un escritorio de ordenador en movimiento. Las imágenes son tan grandes, lo mismo que las letras que hasta el espectador de la última fila lo ve todo a la perfección mientras se come las palomitas. El escenario es una especie de casa grande, decorada con todos los aditamentos de un escritorio de ordenador, carpetas, accesos directos, el consabido vídeo, el archivo de música MPS. Mientras se abre el telón se escucha la música de Windows Vista o Windows 7 o lo que corresponda ahora, Windows visto y no visto.

En la pantalla del fondo se ve cómo una flechita recorre el escritorio, encuentra Google, lo cliquea, marca en el buscador "páginas de contactos sexuales" y aparecen unas cuentas. Cliquea en una de ellas y en el escritorio aparece el nombre (no voy a hacer publicidad) y un cuadradito para registrarse. Buscas "hombres" "Mujeres". La flecha cliquea mujeres y rellena otro campo, da a aceptar y sale un formulario a rellenar. No voy a dar muchos detalles porque esto lo están viendo todos los espectadores, hasta los de la última fila. Las preguntas son tales como si eres hetero u homo, tus preferencias sexuales, sexo oral, por delante y por detrás y etc.

El foco que ilumina este telón se atenúa y a la izquierda del escenario, según se mira, aparece una mesa de despacho que no se había visto antes porque estaba en la sombra. El foco ilumina con intensidad gradual a un señor mayor que está sentado a la mesa y con el teléfono fijo en la oreja. Para quien no lo sepan es el Sr. Madorno, dueño de una página porno. Y ahora todos atentos porque bien oiréis lo que dirá.


SR. MADORNO, AL TELÉFONO:
-Oye, me han dicho que esa página de contactos sexuales está funcionando muy bien. No sé cómo se lo montan, pero parece que dan algo que no dan los demás. Entérate y mira a ver si nos merece la pena hacerles una oferta. Creo que sería el complemento ideal para nuestra página porno, nuestra productora pornográfica, nuestra revista exclusiva, y toda nuestra industria.

Aquí se oye la otra voz al teléfono por megafonía, es decir por el sistema de sonido del teatro. No vamos a hacerles la cabr... a los espectadores de no dejarles escuchar lo que dice el interlocutor del Sr. Madorno. Se trata de una voz de hombre, joven, pero muy melíflua, muy pelota, muy repungante, en una palabra.

-Sí, Sr. Madorno, se hará lo que usted diga. Lo estudiaremos a fondo todo el equipo. ¿Quiere que me inscriba y lo compruebe sobre el terreno?

-Pues claro, Sigfredo, pues claro, amigo, cómo no se me había ocurrido. Y además haga un perfil para mí. Voy a probar yo también, a ver si da resultado.

-A sus órdenes, Sr., ahora mismo empezamos.

Se apaga el foco, con suavidad, mientras al otro lado del escenario, creo que al derecho, no me acuerdo bien, se va encendiendo otro foco. Delante de un portatil, en un dormitorio cutre, los detalles aparecen en holograma, un anciano de 60 años (hoy los que tenemos 60 ya somos ancianos para el sexo y así nos va), gordito, con barriga, calvo y hecho un adefesio en calzoncillos o gayumbos, mueve el ratón (el del ordenador, no el otro) y teclea. Todo lo que hace lo vemos en la pantalla del fondo con todo detalle.

-Jejé, estos c... se van a enterar. Llevo seis meses,pagando religiosamente las cuotas, porque sin cuotas te dejan registrarte y poner tu perfil pero luego no puedes mandar mensajes a las "chorbas" si no eres "Premium" y para eso hay que pagar una pasta gansa. Y si te responden las chorbas no puedes contestar porque no eres "Premium" solo "Member". La madre que los parió a todos. Todo en el mundo se mueve por dinero, sobre todo el sexo. Pues bien, pago religiosamente y mando mensajes a diestro y siniestro... y nada, ni una. Cambio el perfil y nada... ni una pues ahora se van a enterar.




Edad: 20 años.
Peso: 80 kilos.
Altura: 1,85.
Pelo: melena negra azabache.
Ojos: Azules como el mar.
Medidas: Casi un metro (espero que se refieran a torso y no a lo otro o esta vez me pongo las botas).
Profesión: Ejecutivo, yupi, director de banco.
Nacionalidad: Sueco afincado en España.

BUSCA
Mujeres, edad comprendida entre 20 y 50. 
Radio de acción: el mundo, tengo jet privado.

PARA

Una noche... dos noches... tres noches... una semana... un mes... un a... No eso no, que es como estar casado y se pierde la libido.

PREFERENCIAS SEXUALES

Vaginal, anal, sexo oral, juguetitos, disfraces, juegos de rol, sado, bondag, lo que sea.

FETICHISMOS

Braguitas, sujetadores, tacones, ligueros... Soy masturbador, utilizo el vibrador como D'Artagnán,, puedo colocar unas bolas chinas como nadie y hago lo que sea.

Esta vez se van a j... todos... las niñas saldrán corriendo en cuanto me vean, pero por estas que me van a ver... Voy a tener un éxito apoteósico. No te j... los jóvenes se lo pueden buscar en las discotecas sin problemas, esto debería ser para nosotros, los viejos, barrigones y sin futuro, que al menos nos den una oportunidad.

Se va apagando el foco. En el telón del fondo se ve cómo la flechita cliquea en el aspa y la página se esfuma. Entonce se oye a nuestro personaje.

-Osti, tú, que soy idiota. ¡Pero qué idiota soy! ¿Cómo van a creer que soy yupi y tengo un jet privado y necesito una página de contactos para encontrar a las chorbas... Es que soy idiota, nadie se lo va a creer. Los viejos y gordos no tenemos futuro, la humanidad se extinguiría si la reproducción de la especie dependiera de nosotros.

Se enciende ligeramente el foco de la izquierda. Se ve al Sr. Madroño rellenando un cheque. Suena el teléfono, lo levanta.

-¿Siii?
-Oiga jefe, ¿de qué edades le gustan? Aquí pone de 18 a 120.
-J¡Hospitalera! ¿Crees tú que alguna de 120 se ha podido inscribir.
-Nunca se sabe, en la página de contactos hay de todo. 
-Vale, pon algo razonable, de 18 a 50. Hay maduritas que quitan el hipo. 


Se va apagando el foco, también el del otro lado, donde nuestro personaje se está dando cabezazos contra la pared. Por último se apaga la pantalla del fondo. Todo queda a oscuras. Se corre el telón... (es un decir, ustedes ya me entienden). Se oyen tosecitas y risas, algunas aplausas.


FIN DE LA ESCENA PRIMERA Y DEL PRIMER CUADRO DEL PRIMER ACTO DE ESTA COMEDIA ESCACHARRANTE.