jueves, 18 de julio de 2019

BREVES HISTORIAS DE OMEGA III

BREVES HISTORIAS DE OMEGA III



PRIMERA EXCURSIÓN A LAS MONTAÑAS NEGRAS

NOTA EXPLICATIVA: Cuando esbocé lo que ocurriría en el planeta Omega al hacerse cargo la inteligencia artificial, HDM-24, de todos los aspectos del funcionamiento de cualquier sociedad, que generalmente está a cargo de diversos grupos o colectivos de ciudadanos, no me rompí mucho la cabeza, me limité a pensar que el planeta entero se pondría a los pies de un maravilloso artilugio que les iba a permitir librarse del castigo divino que ha supuesto siempre el trabajo en cualquier tipo de sociedad.

Más tarde reflexioné y comprendí que aquello era muy poco verosímil, incluso cuando te dicen que no tendrás que trabajar nunca más y que te darán todo lo necesario, incluso lo accesorio, sin mover un dedo, siempre hay quienes se asustan, temen ser controlados y prefieren seguir como antes. Era preciso esbozar una oposición, aunque fuera mínima. De esta manera surgieron los grupos rebeldes contra alguna faceta nueva de la sociedad futurista que les imponía la inteligencia artificial, aunque todos ellos aceptaban la logística elemental que les permitiría sobrevivir sin trabajar. Luego pensé que era poco, necesitaba un grupo rebelde a todo lo que supusiera un cambio drástico en la forma de vivir omeguiana. Así surgieron los granjeros rebeldes, un grupo importante de ciudadanos que se negaban a que toda su vida fuera truncada por la planificación disparatada de una máquina. No podían seguir conviviendo con el resto de ciudadanos y necesitaban una zona geográfica donde desenvolver su vida, dedicada a la agricultura y a la ganadería, intentando sobrevivir de forma autárquica.

Decidí instalarlos en las Montañas Negras, una especie de Himalaya omeguiano, por razones prácticas a la hora de desarrollar la historia. Los granjeros rebeldes tienen una gran importancia en los primeros capítulos de “Diario de Ermantis” la primera novela de la trilogía. Allí se cuenta la infancia de Ermantis en las Montañas Negras. El que luego será presidente del Consejo planetario de Omega nace entre los rebeldes y solo un cúmulo de circunstancias le llevarán a Vantis, la capital de Omega, donde establecerá contacto con “H” y ambos serán protagonistas de una compleja y dramática historia. En esos capítulos apenas se cuenta nada de los contactos entre granjeros rebeldes y el resto de la población. Decidí aprovechar todo lo que había anotado en libretas y cuadernos sobre el tema y que me pareció una pena desaprovechar. Este relato es solo una breve pincelada sobre el tema que será desarrollado en numerosos capítulos de estas breves historias, especialmente en “El mesías de Omega”.

PRIMERA EXCURSIÓN A LAS MONTAÑAS NEGRAS

Cuando Lía Urmonita nos propuso que todo el grupo hiciera una excursión a las Montañas Negras, para conocer a los granjeros rebeldes, hubo asentimiento general con entusiasmo. Después comprendimos que no iba a ser fácil. Lo comentamos con “H” y él nos aseguró que tendría lista la logística de la operación en unos días, es decir, naves, equipaje y todo lo necesario para nuestra supervivencia en las montañas. El problema estaba en conseguir autorización del consejo de ancianos de los granjeros rebeldes. Sin ella no habría naves, ni logística. Si queríamos ir por nuestros propios medios “H” no nos lo impediría. Eso nos pareció gracioso y todos nos burlamos del sentido de humor del bueno de “H”.

Cuando antes de una semana se nos facilitó un plan estratégico y logístico muy completo sobre el viaje y la inteligencia artificial nos recomendó que en venticuatro horas le facilitáramos una lista definitiva de los viajeros, de las pertenencias que cada uno deseara llevar consigo, de las actividades a desarrollar en las montañas negras y los que quisieran vivir y comer en la nave, el resto se adaptaría a la vida de los granjeros, todos nos llevamos una gran sorpresa y cada uno opinó sobre cómo se las habría arreglado el bueno de “H” para solucionar los problemas de la expedición en tan corto espacio de tiempo.

Teniendo en cuenta que no podía comunicarse con los granjeros a través de la holovisión o el monolito, como hacía con sus fieles, puesto que aquellos habían renunciado a toda esta tecnología; habida cuenta de que “H” era una inteligencia artificial y sus manifestaciones “humanizadas” requerían de una tecnología mínima; siendo al parecer imprescindible que una nave tripulada por un robot de protocolo de primera viajara a las montañas negras, estableciera contacto con los lugareños y consiguiera que aceptaran hablar con “H” por su mediación y de esta forma se estableciera un “diálogo” largo y tenso, el hecho de que solo hubiera tardado una semana en conseguirlo era algo casi milagroso. Nos preguntamos si la inteligencia artificial no habría diseñado un protocolo de emergencia y de alguna forma que se nos escapaba bien podría estar en contacto con el consejo de ancianos de los granjeros. Esta era una incógnita que anotamos en nuestra agenda, para intentar desvelar “in situ”.

Dos naves fueron suficientes para trasladar a toda la expedición, fue agradable, al menos eso supongo porque me quedé dormido y no desperté hasta minutos antes del aterrizaje, y sin incidencias reseñables. Nuestro piloto era un robot de clase MX-1, perfecto para tareas, tales como el pilotaje de naves y otros vehículos y como robot de protocolo. En cuanto tomamos tierra en el Valle de la Muerte, MX-1 nos pidió que permaneciéramos en el interior de la nave durante unos minutos. A través de las ventanas le vimos caminar con soltura hacia un grupo de granjeros rebeldes que aguardaban tranquilamente, a la sombra de unos árboles. La charla no duró mucho, el robot regresó y nos hizo salir de uno en uno, acompañándonos hasta la embajada de los granjeros, que según pudimos ver, conforme nos acercábamos, se trataba de un respetable grupo de ancianos.

Mi asombro no tuvo límites cuando el robot se vio obligado a hacer de intérprete entre los ancianos y los miembros de la expedición. ¿Acaso ignoraban el omeguiano estándar? Aunque según la documentación que recabé de “H” sobre los granjeros rebeldes éstos llevaban siglos encerrados en aquel reducto natural, ajenos a la evolución de la sociedad omeguiana, el idioma que todos utilizábamos para comunicarnos era conocido y utilizado por todos desde hacía casi tanto tiempo como los granjeros llevaban aislados. Incluso durante la época del turismo más feroz, cuando Omega fue literalmente invadida por las clases más pudientes de las sociedades de los planetas habitados del Cuadrante, incluso entonces los granjeros rebeldes ofrecieron tal resistencia que el Consejo Federado de Gobiernos Omeguianos, la C.F.G.O, claro antecedente de nuestro actual Consejo Planetario de Omega, se vio obligado a cerrar al turismo toda la zona de Las Montañas Negras. Algo que no supuso gran quebranto puesto que la mayoría de los turistas eran ricachones hedonistas que preferían las playas y los lujosos hoteles de Vantis a una aventura arriesgada en un clima tan extremo y en un entorno tan salvaje como fue siempre el de la zona, incluso antes de la legendaria batalla del Valle de la Muerte.

Algunos miembros de la expedición eligieron quedarse a dormir y a comer en las naves, muy inseguros ante lo que una comunidad tan arcaica pudiera ofrecerles, pero acabaron por aceptar acomodo en las granjas más próximas, como todos, al enterarse de que el Consejo de ancianos había denegado el acceso a sus granjas y bosques de cualquier medio de transporte que no fuera el de tracción animal, y que las distancias eran tan enormes que regresar a las naves para dormir, no digamos para recibir las habituales remesas de alimentos a través de los monolitos teletransportadores que formaban parte consustancial en todos los hogares o naves de transporte, era físicamente imposible.

La comunicación con el Consejo de ancianos fue muy fluida, a pesar de la dificultad que supuso el que nuestro robot de protocolo MX-1 tuviera que estar presente en todas las conversaciones. A todos nos pareció apasionante conocer de primera mano la historia, tradiciones y forma de vida de aquellas comunidades que habían renunciado a todo progreso para llevar una vida sencilla, natural y muy espiritual. Según pude entender, el gran aglutinador de las numerosas comunidades de granjeros, extendidas por toda la zona, era el culto a la Mente Universal, una especie de religión, o más bien de filosofía, que creía en la existencia de una poderosa mente universal, algo así como la mente del cuerpo-universo, lo mismo que nosotros tenemos una mente en el interior de nuestros cuerpos.

Cada miembro de la expedición se interesó por todo aquello que fuera propio de su disciplina académica. Eso obligó a una estricta organización, habida cuenta de que solo podíamos disponer de un robot de protocolo para toda la expedición. Los granjeros que nos acogieron eran, en general muy amables con nosotros y gustaban de compartir su vida y costumbres, aunque todos se negaron a que les habláramos del tipo de vida que se llevaba en la sociedad civilizada a la que pertenecíamos. Todo fue bien hasta que comenzamos a sufrir el acoso de una partida de jóvenes granjeros, que contra la decisión de su Consejo de ancianos, habían decidido arrojarnos de sus tierras, incluso utilizando la violencia. Como los ancianos no pudieran garantizarnos la integridad física y “H” se negara a facilitarnos armas defensivas, decidimos regresar a las naves y volver a Vantis, aunque no sin antes prometernos realizar una segunda expedición, para lo cual deberíamos convencer a nuestra inteligencia artificial de que nos proveyera de armas aturdidoras y organizara una logística más práctica.

(Notas extractadas del diario de Aris Orbotón, rector de la universidad de Vantis, y de su cuaderno de campo, ambos manuscritos)

Continuará.

miércoles, 10 de julio de 2019

BREVES HISTORIAS DE OMEGA II


BREVES HISTORIAS DE OMEGA II (LA BIBLIOTECA DE VANTIS)



ImagenBREVES HISTORIAS DE OMEGA
NOTA EXPLICATIVA: Cuando me propuse esbozar la vida en el planeta Omega, tras asumir la inteligencia artificial sus funciones, imaginaba lo que se me caía encima, pero me quedé muy corto. Era preciso diseñar, al menos, cómo funcionaría todo en aquella nueva sociedad, y, por si fuera poco, también me obligué a trazar un pequeño esquema de lo que había sido la historia omeguiana hasta el momento.
Reconozco que fue una tarea muy, muy complicada, que me llevó años de anotaciones en cuadernos y libretas, además de pasarme horas y horas, días y días, elucubrando cómo podría funcionar una sociedad dirigida por una portentosa inteligencia artificial que se ocupaba de todo mientras los ciudadanos se tocaban la barriga portentosamente. A pesar de que la tarea me superaba y hubiera superado a cualquiera, no recuerdo haber pasado nunca momentos tan divertidos, a la hora de esbozar historias y de crear personajes, que las horas y horas que me pasé en Babia, mirando al horizonte sin verlo y viviendo con mi imaginación en aquella maravillosa sociedad donde nadie tenía que trabajar y todos poseían todo lo que era posible poseer, donde no había ricos ni pobres, ni poderosos ni miserables.
La biblioteca de Vantis, la capital omeguiana, es un breve resumen de todo lo que diseñé respecto al ocio, la cultura y el tema de los libros y las bibliotecas, algo que me interesaba sobre manera. Espero que les guste y que se hagan una idea de las ideas delirantes que se me ocurrían esbozando estas historias.
LA BIBLIOTECA DE VANTIS
Soy Aris Orbotón, rector de la universidad de VAntis, decano de la facultad de historia en la misma universidad, profesor de historia antigua de Omega y experto en civilizaciones extraomeguianas.
Todos estos rimbombantes títulos no significan nada, porque hoy la universidad de Vantis es un viejo museo que se conserva gracias a que un grupo de omeguianos, amantes de la historia antigua, exigimos del bueno de “H” (HDM-24, nuestra gloriosa inteligencia artificial que rige nuestros destinos)que dedicara parte de sus esfuerzos a conservar lo que aún perduraba de nuestra vieja historia en el planeta. Llegamos incluso a amenazarle con irnos a vivir a las montañas Negras, con los rebeldes. Si una inteligencia artificial pudiera reírse de las amenazas humanas no hubiera encontrado mejor motivo para burlarse de nosotros hasta desternillarse. No fue, pues, nuestra actitud lo que obligó a “H” a aceptar nuestras exigencias. Su maravilloso programa le hizo ver el lado práctico de semejante decisión porque al día siguiente nos comunicó que aceptaba nuestra propuesta con la condición de que cada miembro del grupo aceptara su correspondiente responsabilidad. Con el tiempo la tesis de uno de nuestros estudiantes sobre Helenio de Moroni y la evolución de su invento, nos haría ver que la programación de “H” tenía que llevarle necesariamente a tomar aquella decisión, puesto que había sido diseñada para respetar la forma de gobierno democrática que había imperado en Omega durante los últimos siglos y mejorarla, si ello era posible, al tiempo que un exquisito respeto por las minorías le obligaba a permitir que vivieran su vida como les pareciera oportuno, mientras no interfirieran gravemente que los derechos más importantes del resto.
No hay universidad que se precie que no disponga de una excelente biblioteca. La universidad de Vantis poseía la mejor de las bibliotecas posibles y aún mejoró mucho con la incorporación de los ejemplares del resto de las bibliotecas diseminadas por el planeta. Todo se centralizaría en la capital, esa era una condición muy aceptable para nosotros ya que éramos tan pocos que la dispersión terminaría muy pronto con nuestra ridícula rebelión cultural.
Yo acepté el cargo de rector, decano y profesor de historia antigua, todo en uno. Me responsabilicé del cuidado de la gran biblioteca que estaba a punto de desaparecer por falta de cuidado. Muchos libros estaban apolillados y tan deteriorados por el tiempo y el descuido que a no mucho tardar se acabarían convirtiendo en polvo. Teniendo en cuenta que la inteligencia artificial tenía en su memoria todos y cada uno de los libros existentes y conocidos y que eran accesibles de manera sencilla y variada a todos los ciudadanos de Omega, el hecho de que la biblioteca impresa se conservara o no, era algo que no preocupaba, ni mucho ni poco, excepto a nosotros.
Me puse a la labor, organizando la universidad, el profesorado y a los escasísimos alumnos rebeldes que se iban apuntando a las clases. Todo el mundo recibía educación en sus hogares y el bueno de “H”, adoptando la forma que cada alumno le pedía, se encargada de educar en todas las materias a todos los alumnos en edad de recibir educación obligatoria y al resto de animosos estudiantes veteranos. También me preocupé, muy mucho, de pedirle que imprimiera, en ediciones de lujo, todos los libros que estuvieran deteriorados, comenzando por aquellos cuya vida no podía durar mucho. El catálogo ya estaba en su memoria, por lo que me limité a consultarlo y a encargar a los becarios y aprendices de bibliotecarios que buscaran cuantos libros manuscritos se conservaran sobre el planeta para que pudieran ser impresos por nuestra paciente inteligencia artificial.
Todo el saber omeguiano estaba en la memoria de “H” pero nosotros queríamos que también estuviera en la biblioteca de la universidad de Vantis, y ello nos ocupó muchas horas de nuestros ociosos días. Cada día recibíamos peticiones de asociación de nuevos rebeldes culturales y con el tiempo nuestra universidad y biblioteca se pobló de amables ciudadanos que deseaban permanecer en los viejos tiempos porque odiaban que una inteligencia artificial les dijera hasta cuándo y dónde tenían que orinar.
Ciertamente “H” se ocupaba de todo, aunque al principio fue asumiendo sus funciones por etapas y bajo la supervisión del Consejo planetario de Omega, un órgano centralizado de poder que terminó con los gobiernos nacionales y federales y con toda su laberíntica burocracia. Helenio de Moroni dejó instrucciones claras, antes de su muerte, sobre cómo la inteligencia artificial debería ir asumiendo todas las funciones en aquella sociedad y cómo debería ser supervisada por un gran consejo de sabios que estarían a las órdenes de un Consejo de gobierno planetario, nombrado por voto libre y secreto de todos los omeguianos, grandes y chicos, a través de “H”.
La maravilla de disponer de tantos avances tecnológicos que permitían a cada ciudadano disponer casi todo lo que deseara sin verse obligado a trabajar o a comprar, vender o intercambiar, pasó pronto y la gente comenzó a aburrirse. Fue entonces cuando la inteligencia artificial se hizo cargo del ocio y de los medios de comunicación, última etapa en su evolución hacia la transformación en el cerebro del planeta. Pero ese es otro tema que trataremos en otro momento.
El grupo de rebeldes culturales se reunió, tras la propuesta de “H”, y cada uno aceptó su responsabilidad y las condiciones impuestas por la inteligencia artificial. Al principio me sentí bastante solo, puesto que era el decano y todo el profesorado al mismo tiempo. Conseguí que “H” me permitiera utilizar a un ejército de robots como bibliotecarios, limpiaban, catalogaban, ordenaban y asumían cualquier tarea que yo les ordenara. Luego fueron acudiendo rebeldes que se hicieron cargo de diversas materias en las diferentes facultades. Cuando el profesorado estuvo dispuesto comenzaron las clases. Los alumnos se habían ido apuntando y estaban a la espera de que pudiéramos poner en marcha aquella universidad tradicional.
El grupo me adjudicó como ayudante y secretaria a una jovencita que deseaba vivir la experiencia de cómo eran las cosas en los viejos tiempos en las universidades y bibliotecas. Gracias a ella mi soledad se atenuó y gracias a sus originales ideas la universidad y la biblioteca se convirtieron en el nido de amor de quienes comenzaban a odiar a “H” por su prepotencia y porque siempre resolvía todos los problemas, por muy arduos que fueran. Necesitaban sentirse libres y descubrir qué era aquello del “trabajo”, un concepto ya tan anticuado como la agricultura.
La jovencita se llama Lia Urmonita y fue la que me propuso que todo el grupo cultural rebelde hiciera una primera excursión a las montañas Negras, la sede del numeroso grupo rebelde a todo lo que supusiera el control por parte de “H” de sus vidas. Vivían en aquel entorno, respetado por todos y protegido por la inteligencia artificial con mucho mimo, como se vivía tradicionalmente en Omega, antes de que llegara el progreso y el turismo galáctico, es decir, en un sociedad agrícola y ganadera, en una gran tribu gobernada por un consejo de ancianos. Lo que ocurrió en esa primera expedición será objeto de otra historia que comenzaré a escribir con mi bolígrafo de cristal, un regalo especial de Lía, diseñado por ella y que el bueno de “H” no tuvo inconveniente en fabricar.
CONTINUARÁ

lunes, 1 de julio de 2019

BREVES HISTORIAS DE OMEGA I


BREVES HISTORIAS DE OMEGA I



NOTA INTRODUCTORIA Y EXPLICATORIA: A los dieciocho años escribí en un cuaderno el esbozo de una novela que se titulaba “El planeta de los vampiros”. Eran vampiros psíquicos, por supuesto, porque los otros no me interesaban mucho. Con el tiempo la historia fue cambiando hasta el punto de transformarse en una trilogía de ciencia ficción que tenía muy poco que ver con el argumento inicial. Durante años tomé apuntes en cuadernos esbozando el planeta Omega y todo el cuadrante habitado de aquella galaxia que no situaba en parte alguna conocida. Luego cuando me compré el primer ordenador y antes de que me atreviera a conectarme a Internet pasé todo lo escrito al ordenador, lo catalogué, lo ordené y lo desarrollé. A pesar de ello y de los casi treinta años que he dedicado a esta trilogía ni siquiera he logrado terminar la primera novela, “Diario de Ermantis”.
Como no quería desaprovechar todo el trabajo que había realizado a lo largo de los años esbozando todas las facetas de la vida en el planeta Omega, decidí escribir unos relatos breves sobre la vida cotidiana y todo lo relacionado con la historia que no se contaba en la trilogía por falta de espacio. De esta manera surgió la serie de relatos que titulé “Breves historias de Omega”.
La primera, titulada Inteligencia artificial, nos cuenta cómo el profesor Helenio de Moroni, una especie de profesor chiflado, inventa una prodigiosa inteligencia artificial capaz de controlar toda la actividad y la vida cotidiana en el planeta. Eso les deja a sus habitantes todo el tiempo libre del mundo. Es un planeta en el que sus habitantes viven en un ocio permanente. Debo confesar que el nombre de la inteligencia artificial HDM-24 lo decidí simplemente basándome en el HAL-9000 de una Odisea del espacio. Puse tres letras, al azar, y el número que se me ocurrió (tal vez entonces acababa de cumplir los veinticuatro años) no tenía nada que ver con idea preconcebida alguna. Con los años, bloqueado completamente en cuanto a cómo desarrollar la idea de la creación de la inteligencia artificial, se me ocurrió echar mano del humor, que siempre me saca de los mayores apuros literarios y entonces descubrí, asombrado, que HDM podía transformarse en Helenio (por lo de Hélade y los nombres griegos de la novela) de Moroni, porque me gustó la palabra, y 24 porque serían 23 los intentos fracasados del profesor chiflado hasta conseguir el éxito.
Subiendo este relato intento retomar la trilogía y los relatos breves, aprovecharé para hacer un índice más completo de personajes y acotaciones para que cualquier lector pueda seguir la historia con una mínima posibilidad de comprenderla. También aprovecharé para iniciar por mi cuenta un pequeño taller de novela de ciencia ficción. Con las notas introductorias explicaré cómo se me ocurrió la idea y cómo fui avanzando en la historia y los personajes.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL
El invento del profesor Helenio de Moroni estaba en boca de todos los omeguianos. Aprobado y recomendado por el Consejo Planetario de Omega -que por fin se había formado tras un muy largo periodo de negociaciones- era el tema de conversación predilecto de ociosos, que no dejaban de burlarse de las excentricidades del conocido sabio. En toda sociedad que alcanza un nivel tecnológico elemental acostumbra a surgir la figura del profesor chiflado, quien deja volar su delirante fantasía para producir engendros de lo más variopinto.
En el caso que nos ocupa el engendro no era otra cosa que un cerebrito artificial con el que nuestro chiflado profesor pretendía dar mil vueltas a todos y cada uno de los cerebros naturales omeguianos. Como diciendo: son ustedes tan tontos que una máquina con cuatro circuitos puede superar el pensamiento de los millones de neuronas que almacenan en sus gordas cabezas. Se trataba de la vieja cuestión de la preeminencia de la máquina sobre la carne que a todo científico le pasa por la mente en algún momento de su carrera contra-reloj por superar lo que la naturaleza hizo e hizo muy bien. Yo estaba convencido de que aquello era un simple divertimento o más bien la consecuencia de la congénita testarudez del ínclito profesor, quien no cesaba de pensar y hacer todo tipo de excentricidades, como si hubiera nacido exclusivamente para ello.
Quienes más nos burlábamos del invento éramos los estudiantes de primer curso de ingeniería aereoespacial. Los experimentos autorizados por el Consejo se iniciaban con nosotros, cobayas burlonas y rebeldes. Helenio iba a demostrar que su engendro podía dar clases y examinar mejor que cualquier otro profesor, incluido él. La voz vieja, metálica y gangosa del artilugio nos hacía pasar muy buenos ratos, todo hay que decirlo. Aunque yo no sentía muchas ganas de divertirme parodiando la dicción de la caja metálica situada sobre la mesa del profesor. Se aproximaban los exámenes finales y para mi era muy importante, no solo aprobarlos, sino sacar las mejores notas. Había solicitado una de las seis plazas ofertadas para la expedición de la Descubrimiento I, que saldría al espacio- si todo iba bien- dentro de unos veinte años. Como tripulantes se necesitaban omeguianos jóvenes y expertos. De ahí que escogieran fundamentalmente a futuros profesionales, ahora en formación.
Era condición imprescindible terminar la carrera y con muy buenas notas. Comprenderán mi nerviosismo tras pasarme muchas noches en blanco, intentando asimilar las asignaturas de primer curso, infladas por una multitud de datos facilitados por nuestro metálico profesor. No deseaba perderme la primera expedición que abandonaría el famoso cuadrante galáctico, habitado por especies inteligentes. La posibilidad de hallar vida inteligente fuera del universo conocido y que ésta nos ayudara a solucionar todos nuestros problemas de un plumazo (algo que se rumoreaba pretendían algunos miembros progresistas del Consejo) y que un estudiante anónimo y poco respetado entre sus colegas pudiera formar parte del comité que haría de intermediario entre ambas especies me erizaba el vello de satisfacción.
Llegó el día y la hora señalados y mis previsiones más pesimistas se materializaron. Realicé un examen nefasto. La única esperanza que aún me quedaba era que mis contrincantes lo hubieran hecho peor, algo realmente difícil, aunque no imposible. Nuestro muy poco apreciado profesor HDM-24 (Helenio de Moroni en su veinticuatroavo intento) se las ingenió para encontrar las preguntas más astutas y malevolentes, en un derroche de imaginación que necesariamente dejaría agotado cualquier cerebrito, por muy artificial que fuera. Al salir del aula pude oír comentarios para todos los gustos, todos coincidían en que al cacharro se le había quemado algún circuito o más bien varios. Un estudiante especialmente sarcástico hablaba de nuestra suerte por no haber perecido en un pavoroso incendio a consecuencia de los cortocircuitos del muy odiado profesor.
Mi sorpresa no tuvo límites cuando al día siguiente me encontré en la lista de aprobados, el primero, arriba del todo. Si Helenio, el profesor chiflado, no hubiera dado garantías a diestro y siniestro de que nadie, absolutamente nadie, podría manipular su artefacto, me habría atrevido a pensar en una recomendación de Moroni a mi favor. Algo insólito puesto que ni siquiera nos conocíamos. Fue entonces cuando inicié mis sospechas de que algo no iba bien en aquella inteligencia artificial. O puede que fuera demasiado bien, según el punto de vista.
No les voy a dejar con el suspense balanceándose en la nuez. Logré el título de ingeniero aereoespacial de primera. Embarqué en la Descubrimiento I, que partió un año antes de la fecha programada. Pero no les voy a narrar ahora estas aventuras, les cortarían el resuello. Es mejor que se vayan preparando porque esa es otra historia para otra ocasión.
A la vuelta, doscientos años más viejo, me encontré con una sociedad tan cambiada que no la reconocería ni su madre. Helenio de Moroni estaba difunto y su engendro había pasado a manos del Consejo Planetario, que lo utilizaba como asesor de todas sus decisiones. Algo así como un cerebro en la sombra, si me permiten el chiste. Omega había llegado a ser el planeta turístico por excelencia de todo el cuadrante. En las arcas del Consejo Planetario no dejaban de entrar divisas de todas las formas y calibres. Éramos inmensamente ricos, me refiero a todos los omeguianos, y se decía que el Consejo, con el asesoramiento de “H”, estaba pensando en sacarse de la manga un decreto que cerraría Omega al turismo, nos aislaría del resto de la Galaxia y convertiría nuestra civilización en la primera absolutamente ociosa de que se tuviera noticia. Los robots a trabajar y nosotros a disfrutar.
No era una mala perspectiva, pero algo me olía mal en todo aquello. Estaba convencido de que el estúpido invento de Moroni no era una inteligencia artificial al uso. Algo que se confirmó cuando aparecí en la lista de candidatos del Consejo a nuevo Presidente. Se celebrarían elecciones virtuales y el que más votos recibiera sería el nuevo Presidente y el encargado de llevar a cabo los nuevos planes que se estaban cociendo en los circuitos del engendro y en los pasillos del palacio de cristal que se acababa de construir para su sede y la del Consejo Planetario.
Lo han adivinado. Salí elegido por mayoría absoluta y en la primera vuelta, a pesar de no haber movido un solo dedo en la campaña electoral. Me convertí en el veinte presidente de Omega y el primero vitalicio, según establecía el decreto convocando las elecciones. No estaba dispuesto a dejarme manipular por una simple máquina. No al menos de que antes me dejara conocer su secreto. Porque tras los circuitos de “H” existía un misterio. Eso era seguro…El final de la historia era totalmente predecible. El me lo hizo saber y yo me dejé manipular. Pero esa también es otra historia… para otro momento.
FIN
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martes, 25 de junio de 2019

DICCIONARIO ZOOANTROPOLÓGICO VI

  DICCIONARIO ZOOANTROPOLÓGICO VI



   BUITRE CARROÑERUS DISCRETUS

 PERFIL: A diferencia del buitre común o carroñerus indiscretus esta subespecie suele pasar desapercibida, ya que no da vueltas en círculos sobre las carroñas o futuras carroñas, sino que se oculta entre otros pájaros o en el arbolado o en los vertederos o allí donde no pueda ser identificado y fotografiado por los etólogos especializados en conductas animales. Su mimetismo es tal que también es llamado buitris cameleonis. Oculto entre los animalis políticus resulta casi indetectable. Apenas se distingue del resto de pájaros, cantores o no, puesto que su envergadura es mucho menor que la del carroñerus normalis, tampoco tiene un pelaje marrón sucio, ni otras características que lo destaquen en el paisaje ornitológico. Por si fuera poco una glándula muy especial de la que carecen los de su especie, pero que esta subespecie ha desarrollado, nadie sabe cómo puesto que contradice toda lógica, le permite mantener siempre un olor exquisito como de colonia aristocrática. No habla, ni pía, ni grazna, apenas te mira porque sus párpados se mueven a gran velocidad y cuando lo hace fija los párpados con gran esfuerzo y su mirada parece amable y generosa.Tampoco acecha a sus presuntas víctimas, ni las sigue de lejos, se limita a identificarlas cuando se las encuentra en el camino de la vida y aprovechándose de sus debilidades para picotear sus órganos más sabrosos mientras duermen. Les es indiferente vivir solos o en pareja o compañía o de cualquier manera, siempre que puedan desarrollar sus aptitudes naturales para alimentarse de la semi-carroña. Su hambre se despierta cuando ven posibles víctimas, mientras tanto pasan desapercibidos comiendo aparentemente como los demás.

MORFOLOGÍA

Ni grande ni chico sino todo lo contrario. Pico escondido como nariz. Patas extensibles, habitualmente escondidas. Ojos de águila, disimulados con feos párpados muy veloces. Alas aparentemente frágiles pero de una dureza quitinosa casi pétrea. Buen olor, indetectable cuando así lo desea. Sin las facultades del camaleón, todo en su cuerpo ayuda a disimular su presencia. Sus finas garras y afilado pico le permiten llegar a los órganos del moribundo o dormido sin que éste se entere, o casi. Dada su envergadura no necesitaría comer mucho pero lo hace y en grandes cantidades, siempre en privado, no como los de su especie común que lo hacen en público, en gran número y dándose banquetazos estrambóticos.

ENTORNO

No se les encuentra revoloteando sobre los cuerpos desfallecidos de sus futuras víctimas, como sería lógico pensar, sino en cualquier entorno de cualquier tipo, en cualquier parte. No buscan, encuentran. En todo caso se podría decir que el entorno político es bueno para ellos por alguna de sus múltiples características, aunque nunca les encontrarás en primera fila, ni en las fotos, ni en cargos destacables, ni exhibirán carnets o hablarán a micrófonos. Apenas vuelan cuando no pueden disimularse entre otras bandadas o nubes de alados, permanecen entre la hojarasca de los árboles o en basureros visitados por todo tipo de carroñeros y pajarillos hambrientos. Como son casi indetectables los estudios realizados hasta el momento no son muy fiables y no dicen con certeza dónde se les ha encontrado y dónde no. Puede, tal vez, es posible, eso es todo lo que nos dicen de ellos.

POR UN ESBOZO DE LA ESPECIE PARA UN ESTUDIO DOCUMENTADO DE LA MISMA

Se aconseja a los etólogos que rastreen hacia atrás todo lo que puedan, desde el cadáver de la víctima o el posible cadáver con el tiempo, ya que esta especie nunca remata de forma ostensible a sus presas. Así podrán saber, acumulando experiencias, cómo son sus estrategias depredatorias, sus camaleónicas facultades para pasar desapercibidos en cualquier circunstancia de la vida. Solo analizando meticulosamente los pocos datos que se obtengan se podrá llegar a un esbozo, esbocito, de su perfil, y eso cuando tengan la suerte de que las víctimas sean todas del mismo carroñero, si son diferentes víctimas de diferentes carroñeros, es posible que la confusión impida una visión objetiva y generalista de cómo funciona la especie como tal.

Dado que el mundo natural es depredador por naturaleza y esencia, el estudio de las presas encontradas puede generar mucha confusión cuando no están claras las causas de su muerte y la forma de la misma. Si, podemos saber que a una presa la ha mordido un león porque su enorme y drástica boca deja huellas irrefutables; sí, podemos saber que ha sido pasto de una manada de hienas, porque apenas quedan restos; sí, sabemos con certeza que se trata de una manada de lobos por la delicadeza de su apresamiento, el traslado a un lugar adecuado y el jerárquico desgarramiento del cuerpo. Pero en el caso del buitre carroñerus discretus será complicado distinguir sus víctimas de las del resto de carroñeros o depredadores, salvo que sean muy evidentes, como hemos visto. Mucho me temo que hasta las propias víctimas tendrán dudas de estar siendo depredadas salvo que se despierten del sueño reparador y se encuentren con sus entrañas "reparadas" de forma extraña.

Se desconocen sus estrategias, salvo que son camaleónicos y muy discretos, por lo que se recomienda la huida en el caso de que no sepan a qué se enfrentan, pero sí que su vitalidad disminuya a ojos vistas. Podrían parecer vampiros sino fuera porque los vampiros son exclusivamente humanos, mientras que esta especie es híbrida.


martes, 18 de junio de 2019

QUIJOTADAS SOBRE EL SUICIDIO




QUIJOTADAS SOBRE EL SUICIDIO

Adivina, adivinanza, ¿quién soy sino soy Sancho Panza?

-No soy un genocida, no soy un pederasta, no soy un violador, no soy un asesino en serie, no he negado mi pan a quien tenía hambre, no he negado mi cantimplora a quien tenía sed, no he robado, no he matado, no soy apóstata ni hereje, no he pedido que me cremen, no he escandalizado a nadie porque nadie sabía de mi existencia. Y sin embargo no enterrarán mis restos en terreno sagrado.

¿Quién soy?

Un suicida. Pido perdón por no haberme arrepentido antes, no tuve tiempo.

-He matado a alguien y no me condenarán a la pena de muerte.

¿Quién soy?

Un suicida. Si hubiera matado a alguien la sociedad me hubiera matado a mí y sería un homicida y no un suicida. La sociedad sería justa por haber matado a alguien que mató a alguien y el verdugo sería un gran tipo, a pesar de ir con capucha.

-Cuando llegue al cielo no me dejarán entrar, cuando llegue al infierno, tampoco, no he sido bastante malo, cuando llegue al purgatorio no me pondrán el sello en la frente porque no cumplo los requisitos. Los fantasmas no me admitirán en su cofradía, ni los violentos en la suya, ni en el buque errante porque todos se asustarían.

¿Quién soy?

Un suicida. Los humanos son libres para matar, para violar, para esclavizar a sus hermanos, para hacer cualquier tropelía que se les ocurra, pero no son libres para quitarse la vida. La vida no es suya, aunque la utilicen como si lo fuera y le pidan cuentas por ello.

LOS ACTIVISTAS SUICIDAS

-Las personas con tendencias suicidas deberían formar un partido político y nombrar un candidato de entre los suyos a la presidencia del gobierno. Puede que no llegara a tan alto cargo, pero desde la oposición podría instar en el parlamento la reforma de las leyes en el sentido de que antes de cumplirlas a rajatabla las personas con tendencias suicidas deberían recibir un beso y un abrazo por lo menos del agente de la autoridad encargado de hacer cumplir la ley que proceda no fuera que se suicidaran antes de ser castigadas.



EUTANASIA SUICIDA

Las personas con tendencias suicidas que hayan instado el suicidio al menos media docena de veces sin conseguirlo, deberían ser ayudadas a bien morir por el resto de la sociedad de la que forman parte. Dado que actualmente la genética no puede cambiar genes malformados, esa parece ser la única salida posible, salvo que se les criogenice gratuitamente para que sus genes malformados puedan ser modificados en un futuro más o menos próximo.

PANFLETO A DISTRIBUIR ENTRE LOS QUE SE SIENTAN CULPABLES POR NO HABER IMPEDIDO UN SUICIDIO

Todos los ciudadanos que se sientan culpables de no haber hecho lo suficiente para evitar el suicidio de una persona deberían recibir un panfleto con los siguientes puntos:

1-Usted no es culpable de no haber hecho lo posible. El suicida tenía que haber actuado con más fuerza, con más intensidad, sin tantas dudas, sin utilizar señales de S.O.S. que todos puedan ver. No se puede ser tan descuidado, tan vago que uno tenga que recurrir a la caridad ajena para morir.

2-Usted no era el más próximo, el más obligado, el más responsable, el más culpable. Usted no es un burócrata ante-suicidio, no le pagan por impedir suicidios. Usted no es un chivo expiatorio de una sociedad que cree que el suicidio es una solución a la superpoblación, pero no lo dice porque es hipócrita y le da vergüenza.

3-Usted no es culpable de ser normal. Puede que no haya hecho nada para merecerlo, pero lo es. Puede que los otros no sean culpables de estar enfermos, de tener tendencias suicidas, pero les tocó la china, ¡mala suerte! Usted no es culpable de la mala suerte de los otros. No puede entregarles su buena suerte en un acto generoso, eso no es posible, y aunque lo fuera no debería hacerlo. Que cada palo aguante su vela.

4-Usted no es culpable de que las vidas de los demás se trunquen. Vivimos en sociedad pero solo a efectos económicos, prácticos, productivos, porque las cosas funcionan mejor juntos que por separado, pero usted no es el guardián de su hermano, no está obligado a cuidarle, mucho menos a quererle. Usted no es una oveja para que pueda dar calor al resto de las ovejas en el corral, aquí cada uno vive en su casita, en su propiedad, y solo depende de los demás en cuestión de impuestos, sin ellos no habría carreteras, ni esto o lo otro, pero no tiene por qué amar a nadie y mucho menos intentar salvarle la vida. Si quiere suicidarse, ¡allá él! Su vida es suya, no, pues que haga lo que quiera con ella. Eso sí, el suicidio debería ser delito y todos los que lo han intentado deberían estar en la cárcel, porque aunque su vida sea suya ha decidido vivir en sociedad y tiene unas obligaciones que cumplir. Y si no las cumple, pues a la cárcel y san se acabó.

5-Usted va a seguir viviendo. No tiene ese problema, nunca lo ha tenido y está seguro de que nunca lo tendrá. Usted no es culpable de que tanta gente se suicide, usted no ha hecho esta sociedad, usted solo colabora con sus impuestos y vota a quién sabe quién, porque el voto es secreto y nadie es responsable de lo que vota.


PERFIL DE UN SUICIDA, POR UN PERFILISTA DEL FBI

-Todos los suicidas son niños mimados, malcriados, incapaces de aceptar que mamá vida no ha podido darles todo lo que le pedían. El hecho de que a veces solo pidan un poco de cariño, solo un poquito, una pizquita de nada, que ninguno de sus hermanos genéticos (todos porque todos los genes proceden de Adán y Eva) no quisieron o pudieron darles solo es una excepción que confirma la regla, los demás suicidas pidieron ser ricos, guapos, políticos, actores de Hollywood, una mansión, un yate, una isla para ellos solos, un trono, ser adorados, etc.

-No cumplieron con la sagrada ley de la supervivencia, el pez grande se come al chico, el depredador al bóvido. Esto es una selva donde impera la ley de la selva. Aquí no valen cariñitos ni memeces semejantes.

-Todos los suicidas son patéticamente débiles. Solo los débiles piensan en quitarse la vida. Los fuertes a los más que llegan es a desear cargarse al prójimo que les amarga la vida. Algunos se lo cargan. Son excesivamente fuertes y ésta es una sociedad justa, nadie puede ser tan fuerte como para matar al prójimo, salvo que seas un ángel uniformado, enviado por el presidente de turno, el dictador de turno, el gobierno de turno, los dogmáticos de turno, los terroristas de turno, los que esperan el turno para matar a alguien porque no se puede dialogar cuando quieres algo y no te lo dan.

-Todo suicidio es causado por una depresión. Toda depresión es causada por una insatisfacción vital. La culpa de todo la tiene la vida. El hecho de que una sociedad sea competitiva, insolidaria, injusta, inhumana, capitalista, comunista, corrupta, manipuladora, vendida al dios oro, eso no rebajaría la estadística de los suicidios. La prueba está en que si los políticos estuvieran convencidos de ello, lucharían contra todos estos males endémicos, aunque solo fuera para que los presuntos suicidas salvados pudieran desequilibrar a su favor las próximas elecciones.


CONSEJOS A LOS SUICIDAS POR EL DOCTOR CARLO SÚN, DISCÍPULO DE JUNG

-Mi maestro, el doctor Jung, descubrió el subconsciente colectivo y yo sigo en esa línea, intentando demostrarlo fehacientemente para que llegue a ser una verdad científica, creída y respetada por todos. Hasta entonces pueden creer o no creer. Les aconsejo que crean, porque así se darán cuenta de que puede que no sean tan culpables como piensan, ni tan cobardicas como piensan los demás. Las mentes de los demás son muy malévolas y eso lo notas cuando te mueves en el subconsciente colectivo. O te alías con los malos y entonces haces daño y no dejas que te lo hagan o eres de los buenos y te hacen daño y cuanto más débil eres más deseas suicidarte. No hay término medio.

-Nadie sabe realmente si hay algo más allá de la muerte, ni siquiera yo, que  me muevo todos los días en el subconsciente colectivo y tengo más posibilidades que nadie de llegar un día a saberlo. No seas tonto, por mucho que sufras o te hagan sufrir, la tortilla se puede dar la vuelta en cualquier momento. Si vives sabes lo que te espera, pero si mueres puede que no te aniquiles en la nada y dejes de sufrir, es posible que existan los monstruos y demonios de que habla el libro tibetano de los muertos y que yo veo a menudo en el subconsciente colectivo. Piensa que por muy duro que sea tu presente eso siempre puede empeorar si te mueres, mientras que si vives es seguro que mejorará, porque no hay mal que cien años dure.

-Haz el amor y no la guerra. Si estás en guerra con todos acabarás perdiendo toda energía y sin energía vital eres un depresivo suicida. En cambio si haces el amor con los que te dejan o con los que logras convencer o con los que tienes la suerte de encontrarte en el momento adecuado, o con los que pasaban por allí por casualidad, que siempre hay oportunidades, incluso para un depresivo suicida, notarás que cualquier idea suicida calla la boca al menos por un tiempo. Y si a pesar de todo sigues pensando en el suicidio, al menos hazlo de la mejor de las formas posibles, practicando sexo hasta que revientes. ¿Hay mejor forma de suicidarse? Si eres un suicida recalcitrante busca sexo por doquier, te aseguro que el trabajo que eso lleva consigo y la satisfacción del deber cumplido aplazará siempre tus intentos de suicidio. Haz el amor y no la guerra y llegarás, sino a ser normal, al menos a divertirte siendo anormal.











domingo, 9 de junio de 2019

BILLY ALINFERNO, UN TROVADOR MODERNO II



Mientras sigue el concierto en el Madison Square Garden vamos a intentar esbozar la biografía de este trovador de los tiempos modernos que sigue en lo alto de la cúspide, un poco molesto porque el pico se le clava en el trasero, pero feliz y contento porque a pesar de las nuevas tecnologías y de que todo el mundo piratea todo lo que se mueve en la Red, sigue ganando dinero con la música o el merchandising que acompaña a sus canciones. Consciente de que pueden piratear sus canciones, pero no sus calzoncillos, por ejemplo, un producto de merchandising que sus fans femeninas le quitan de las manos o sus famosas camisetas que ponen a parir a los políticos, se muevan o no, o a cualquier personaje que nos "esté jodiendo la vida" como dice Billy en su lenguaje coloquial muy trabajado y que no hay que traducir a ningún idioma. No se sabe si esta manera de vender música fue idea suya o del nuevo genio del marketing contratado por su manager a escondidas y que luego le caería bien a Billy cuando le fue presentado. Eso sí, le hace pagar muy caro su pasado capitalista, haciéndole objeto de toda clase de bromas y maldades. Se dice que Martín, director de marketín, que ese es nuestro hombre, tiene infiltrado a su equipo en el gran equipo que acompaña a Billy en sus giras, con la orden de hacerse con todo lo que sea desechado por el trovador, ropa, instrumentos musicales, coches, incluso comidas dejadas a medias que son criogenizadas y vendidas en tubos criogenizados transparentes, lo mismo que sus cabellos, certificados por una conocida empresa de genética especializada en toda clase de certificados que se les pidan, cabellos, uñas de los pies, etc etc.

Martín, calificado de cínico, sádico, manipulador, sin entrañas y miles más de epítetos, a cual peor, ha sido capaz de vender música en estos tiempos, algo casi milagroso, acompañando los estuches con toda clase de pertenencias de Billy, todas firmadas y certificadas por una empresa especializada. El ingenio de Martín no tiene límites, ha sido capaz de vender conversaciones y vídeos privados e incluso supuestas anécdotas desconocidas de la vida del trovador. Todo le vale a este genio capitalista, pero nosotros no vamos a hacer mucho caso de lo que se dice en estas falsas biografías que acompañan a sus estuches o packs completos con cada nuevo álbum que saca Billy.

Nada en su biografía es fiable, pero utilizando la lógica más elemental se pueden llegar a ciertas conclusiones verosímiles. Como por ejemplo que Billy nació de familia pobre, desestructurada, con padre alcohólico, madre maltratada, que pasó por varias familias de acogida, aún más desestructuradas que la suya propia. Que apenas estudió nada que no le gustara, es decir nada o casi nada, que fue castigado por todo tipo de autoridades, competentes o no, que le encontraron en su camino. Que fue un adolescente rebelde, que perteneció a tantas pandillas que éstas apenas le veían el pelo, a pesar de llevar una larga melena, y nunca sabían si estaba con una o con otra pandilla, haciendo esto o lo otro. Se dice que fue detenido tantas veces que los policías se confundían al ver otras denuncias de sus compañeros y le dejaban en libertad, pensando que estaba en otra comisaría, arrestado por otra denuncia. Dice la leyenda urbana que los jueces empezaron a hartarse de las denuncias que le situaban al mismo tiempo en una docena de comisarías después de haber cometido un centenar de delitos en varios lugares de la ciudad, a la vez y al mismo tiempo. Finalmente todos, jueces, policías, autoridades y todos los organismos competentes decidieron que era mejor dejarle vivir a su aire, puesto que se constató mediante una estadística fiable que cometía muchos menos delitos cuando le dejaban en paz que cuando le arrestaban y denunciaban todos los días y que en realidad era un buen chico que solo trataba de alcanzar su sueño: convertirse en un trovador moderno, aunque para ello tuviera que robar guitarras, baterías, garajes para componer y ensayar y todo tipo de ropas extravagantes que encontraba casi milagrosamente en tugurios de mala muerte, porque ninguna prenda de ropa era suficientemente extravagante para él.

 Pero vamos a interrumpir esta rápida biografía para escuchar una de las canciones que más me gustan del trovador. Otros críticos y biógrafos no están de acuerdo, pero a mí me la suda. Siempre he disfrutado con esta canción que es la balada más romántica y conmovedora que he escuchado nunca. El Madison se calla como si hubiera pasado un ángel y comienzan a escucharse los primeros acordes:


MIENTRAS VAMOS CAMINO DEL INFIERNO


El camino que lleva al infierno
fue elegido por ellos
y la luz, al otro lado del túnel,
se les impuso desde el mundo de los sueños.

Se cansaron de decirnos
que todo lo hacían por nuestro bien
pero pronto comprendimos
que eran sus bolsillos
los que estaban llenos.


Vamos, baby,
acurrúcate a mi lado,
que el infierno nos sorprenda
estrechamente unidos.

Vamos, baby,
no tengas miedo,
que las llamas del fuego
que ellos provocaron
no te quemarán tanto
como las llamas de mi amor.



Las palabras caían de sus bocas
como dulce rocío,
pero eran hiel en nuestras almas.
Nos prometieron un paraíso gratis
y nos llevaron al infierno
por una autopista de peaje.

Vamos, baby,
no tengas miedo,
que mi boca es dulce miel
en tus cándidos lábios
y mis palabras de amor
nunca se volverán hiel
en tus entrañas.


Vótame y tendrás gratis
todo el placer que puedas contener
en el profundo agujero de tu corazón.

Les votamos, a ellos,
y la mentira resbaló
por los túneles viscosos
de las cloacas de nuestro ser.

Vamos, baby,
no tengas miedo,
que el calor de mi cuerpo
fundirá todos los agujeros
de tu corazón.

Vamos, baby,
no tengas miedo,
que juntos iremos al infierno,
enroscados como dos desnudas serpientes.
Y allí haremos el amor,
sobre las brasas y el humo
que brotaron de bocas mentirosas,
de aquellos demonios
que llamaron un día a nuestras puertas,
prometiéndonos el paraiso gratis
si poníamos nuestras vidas
en sus manos.



¡Oh baby, baby!
no tengas miedo,
que mis brazos te acunan,
mientras caemos al infierno.


Coro

Oh Ooooh Ooh

Uh Uuuuh Uuh



sábado, 1 de junio de 2019

MANIFIESTOS DE LA MENTE ENMASCARADA.COM III






POR UNA NUEVA ÉTICA POLÍTICA/CONTINUACIÓN

MANIFIESTOS DE LA MENTE ENMASCARADA.COM

Como decíamos ayer, debo continuar con este largo preámbulo antes de llegar al decálogo, que sin duda es lo más interesante de este manifiesto. Matizadas algunas cosillas esenciales y puesto el chaleco antibalas, por prudencia, sigo diciendo que tal vez “algunos” políticos no anden demasiado descaminados al percibir el terreno político como resbaladizo, como un territorio de arenas pantanosas donde te puedes ahogar si vas solo, si no tienes a nadie que te eche un cable o una rama sólida de un árbol cercano, donde debes olvidarte de la estrategia del común de los mortales para buscar nuevas estrategias de supervivencia. Un político no es político si no tiene votos suficientes en el bolsillo. Algo tan elemental condiciona la condición de político y la vida de cualquier político, no solo de “algunos”. Así es nuestra democracia, fundamentalmente votos y matemáticas. Lo que no quiere decir que esta democracia no pueda ser mejorada, una especie de dogma que “algunos” políticos y ciudadanos parecen creer a pies juntillas. No estoy de acuerdo, pero este será el tema de otro manifiesto, Dios mediante, si las cosas no se tuercen, porque en política todo puede torcerse y quien habla de política parece sufrir la maldición de las cosas que siempre se tuercen.

La necesidad imperiosa de votos para ser político, no digamos ya para acceder al gobierno de una nación, país, federación de naciones, o lo que sea, condiciona, no solo la vida del político, sino su pensamiento, sus emociones, sus palabras, todo. Y como todos los ciudadanos somos libres de votar a quien se quiera –lo que diferencia una democracia de una dictadura- el político debe convencernos de que le votemos a él y no a otros. Y es aquí donde comienza toda degeneración política que se precie. En la vida corriente se supone que un ciudadano diría lo que piensa y siente realmente, si están conformes, bien, y si no me importa un comino. Puedes ser honrado, consecuente, seguir tu propia ética, que si no están conformes te vas a casita y Santas Pascuas. En política no, el universo ciudadano es como un gran océano, siempre revuelto, y donde nunca sabes por dónde andan los peces-votos, aunque lleves GPS. Hay que estar siempre moviéndose, tirando la caña aquí y allá, poniendo un cebo u otro según piquen o no los pececillos o los tiburones, que de todo hay en la viña del señor. Así no hay ética que resista el embate de las olas. No se trata de decir la verdad, de no mentir, de no manipular, de ser honrado, de estar al servicio de todos los ciudadanos y no de “algunos”, de ser un servidor, porque como dice el evangelio, quien quiera ser el líder entre vosotros, primero tiene que ser vuestro servidor. Eso no sirve, porque si no “pescas” votos no eres político y te tienes que ir a casita y no puedes trabajar por el bien común, la res pública, y mejorar la vida de la humanidad. Así de sencillo y de dramático. Para conseguir votos “algunos” políticos son capaces de casi todo, como dijo aquel escritor de “algunos” escritores, que son capaces de casi todo por conseguir una buena historia para su próxima novela. No me considero entre ellos, soy de los que escriben novelas basándome en mi delirante imaginación, lo que no me impide atrapar, aquí y allá, cosas reales como la vida misma que puedo transformar y añadir a ciertos párrafos. Y aquí debo cortar para proseguir en otro capítulo, porque me enrollo más que las persianas. O como dijo aquel: y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho. En mi caso más tarde, porque me gusta la cama más que una avellana a una ardillita. Y me ha salido un pareado sin querer. ¡Toma ya!