miércoles, 27 de octubre de 2021

UN INFORME EXTRATERRESTRE SOBRE LA ESPECIE HUMANA II



UN INFORME EXTRATERRESTRE SOBRE LA ESPECIE HUMANA II

Apreciados colegas: Aún con el delicioso sabor de la proteína mineral, extraída de la roca Grano de Néctar, en el paladar, me dispongo, de muy buen humor, a contarles cómo llegué al planeta Tierra y cómo se produjo el primer contacto con un nativo terrestre.

Cuando me sugirieron un estudio de la raza terrestre, raza inteligente según los parámetros consensuados por todas las especies inteligentes, me encontraba terminando un ensayo sobre la especie cuatrópeda aratorna, del planeta Ératon. Les confieso que nunca abandoné con mayor placer un estudio. Los aratornos serán inteligentes, que no lo niego, pero su conducta carece del menor interés para quien considera el humor la más alta manifestación de la inteligencia. Esta especie es tan sumamente pragmática que no se encuentra en ella la menor contradicción, razón por la cual su sentido del humor está aún por descubrir.



Elegí viajar al planeta Tierra utilizando medios convencionales. Para ello me hice instalar en una nave intergaláctica, concretamente la Galax II, renunciando al viaje instantáneo de nuestro transformador mental. Como saben se trata del último ingenio de nuestra muy ingeniosa tecnología. El TM transforma nuestras partículas físicas en mentales y zís-zás!, basta un simple pensamiento para llegar al tiempo y lugar que previamente has elegido. En cambio en un viaje convencional tienes tiempo sobrado para estudiar sin prisa los numerosos datos, enviados por sondas no tripuladas, sobre los terráqueos. Puedes hacerte tus propios diseños corporales con el fin de pasar desapercibido entre sus nativos y probártelos ante el espejo, dando pequeños retoques aquí y allá. Así mismo estudias con calma sus numerosas lenguas, idiomas y dialectos, intentando desvelar la profunda filosofía de la vida que late necesariamente en todo lenguaje. Les confieso que me divertí mucho repitiendo las lecciones de nuestra máquina parlante, profesora de idiomas titulada. Buenos dias, good morning, bon jour…etc, etc.

Me apasiona el estudio e interpretación de los datos recopilados por nuestras eficientes sondas, que tal vez merecerían una medallita al trabajo. Tal vez apasionante no sea la palabra adecuada para describir la emoción que me produjo estudiar una especie inteligente que lo posee todo y en grandes cantidades, excepto tal vez una adecuada dosis de inteligencia. ¡Hermosa contradicción!

Como ustedes saben, nada resulta más sencillo que adaptar la forma física de cada especie inteligente a estudiar. Ellas aún ignoran, ¡pobres!, que no es preciso conectar neurona con neurona, siguiendo su peculiar diseño, para que un extraterrestre pueda expresarse a través de un cuerpo físico. Poniendo una comparación muy querida por los terrestres, es como si alguien se introdujera en uno de sus vehículos motorizados y, una vez aprendido para qué sirve cada pedal, se pusiera a conducir tan campante por sus autopistas. Ellos son tan inteligentes que ni siquiera saben diferenciar la parte valiosa de su individualidad, su mente consciente, de un simple trozo de carne que ha moldeado su consciencia en una larga evolución de milenios, para lograr satisfacer su necesidad elemental, propia de seres poco evolucionados, de seguir manteniendo contacto con el mundo material. ¡Riánse ustedes!. Y sigan riéndose puesto que nosotros hacemos tres cuartos de lo mismo.¿O no me acabo yo de zampar un stranwich de proteína mineral?

Nuestra tecnología, casi milagrosa, y sobre todo nuestra mente, evolucionada hasta extremos que la especie humana consideraría divinos, me hizo fácil hacerme con el cuerpo humano más adecuado para pasar desapercibido entre ellos y que menos problemas me diera, porque era inevitable que me diera algunos. Tuve que probar varios cuerpos, de infantes, de ancianos, de mujeres y de hombres, hasta elegir el que me pareció menos problemático. La computadora de Galax II creó un entorno virtual donde pude experimentar con ellos a gusto y gana hasta decidirme a encargar al sastre el que me pareció más interesante.

Paso a delimitar someramente las conclusiones a las que llegué en la probatura de cuerpos: 1º)El cuerpo de infante sería un engorro, puesto que las crías de la especie no tienen papel relevante alguno que desempeñar en su sociedad. 2º)El cuerpo del anciano me marginaría automáticamente del centro social más activo. 3º) El cuerpo de la mujer me daría una estética muy apreciada entre los nativos terráqueos, pero a cambio me vería excluido de los grandes centros de poder, aún en manos del macho aunque yo diría que no por mucho tiempo.



Así pues mi conclusión fue sencilla: elegir un cuerpo de macho adulto, ligeramente atractivo, de una edad que ellos consideran ideal ( la mitad de su vida estándar, más o menos). El resto de adminículos resultaron sencillos de diseñar: una tarjeta de crédito sin restricciones, toda la documentación necesaria para demostrar que había nacido en un lugar concreto de su planeta, en un día determinado de su calendario, que tenía unos padres X e Y, que había realizado estudios ( no quise abusar y convertirme en un genio, puesto que ser un genio en su sociedad es aceptar un riesgo demasiado elevado) y el resto del papeleo imprescindible para tener libertad de movimientos en su compleja organización social. Les advierto que no tuve otro remedio que mandar fabricar un maletín como el que llevan sus ejecutivos o yupis, para guardar toda la documentación necesaria. ¡Menos mal que nuestra tecnología permite hacer virguerías con estas cosas!

Y con esto pasaré a contarles a continuación -en cuanto haga un breve receso para beberme un litro de agua, de sabor múltiple, burbujeante y convenientemente preparada para facilitar la digestión del stranwich de alga y proteína mineral- el primer contacto con los terráqueos o terrestres.

Permítanme que les diga algo: no nos vendría mal desprendernos de una vez por todas de estos cuerpos de cristal carbónico energetizado hasta la décima potencia al cuadrado. Tienen su encanto, puesto que nos permiten saborear un stranwich y darnos lingotazos de toda clase de líquidos, pero me temo que dan más problemas que otra cosa.

Y ahora, con su permiso, me tomaré un receso, que se me está secando la boca.

Continuará.

miércoles, 13 de octubre de 2021

UN INFORME EXTRATERRESTRE SOBRE LA ESPECIE HUMANA I




UN INFORME EXTRATERRESTRE SOBRE LA ESPECIE HUMANA I




INFORME EXTRATERRESTRE SOBRE LA ESPECIE HUMANA I

– COMUNICACIÓN DEL INTELIGENTÓLOGO DR. MCHCOK A LA ACADEMIA DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS DEL PLANETA STRANVIROV –



Muy estimados amigos y colegas:

Como bien sabéis, puesto que fue idea vuestra el enviarme, he pasado una larga temporada en el planeta al que sus nativos denominan Tierra, con un vocablo muy pedrestre y poco espiritual como es toda su cultura.

El planeta Tierra ha sido el primer descubrimiento del nuevo telescopio-escaneador de formas inteligentes o sea del T.E.F.I. o tefito como nos gusta llamarle. Como ustedes no ignoran se trata de una auténtica maravilla de la nueva tecnología mentalista que está invadiendo nuestra sociedad. Y tiene que serlo dada la distancia en siglos luz a que se encuentra Tierra de Stranviron y de la escasa energía inteligente que se desprende de los cráneos terrestres. Es un auténtico milagro que llegara a encenderse el pilotito verde, ese que nos avisa de la existencia de hasta un solo átomo inteligente en una galaxia.

Ejem…ejem… A pesar de la poco abundante inteligencia de sus nativos, con cráneos duros como pedruscos y tan vacuos como lo está en estos momentos mi estómago ( estoy en ayunas para evitar que el nerviosismo que me embarga habitualmente en estos casos me haga vomitar) creo estar en condiciones de confirmarles lo larga y divertida que será esta comunicación. Les hará reír como nunca hasta ahora lo habían hecho, razón por la que les aconsejo sujeten sus ingles con el cinturón risitas para evitar accidentes por descoyuntamiento inguinal.

Nos veremos obligados a parar en repetidas ocasiones para alimentarnos, dormir o estirar las piernas, pero eso no será un grave inconveniente, puesto que ustedes no tienen nada mejor que hacer y yo tampoco. Voy a dividir esta comunicación en varias partes y un prólogo. Me disculparán que aún ignore el número de partes, esto dependerá de su paciencia, y en cuanto al prólogo consistirá en una breve historieta sobre cómo llegué al planeta Tierra y el primer contacto con un especimen humano.

Y ahora, lo quieran o no, me van a permitir un breve receso para echarme al diente un stranwich de algas con proteina mineral. Continuaré la comunicación en cuanto tenga el stranwich en el estómago. Nosotros estaremos muy adelantados en el plano inteligente pero nos vemos precisados a alimentarnos como las especies más tontas.



Apreciados colegas: Aún con el delicioso sabor de la proteina mineral, extraída de la roca Grano de Néctar, en el paladar, me dispongo, de muy buen humor, a contarles cómo llegué al planeta Tierra y cómo sucedió el primer contacto con un nativo terrestre.

Cuando me sugirieron un estudio de la raza terrestre, raza inteligente según los parámetros consensuados por todas los seres inteligentes, me encontraba terminando un ensayo sobre la especie cuatrípeda aratorna, del planeta Áraton. Nunca abandoné con mayor placer un estudio. Los aratornos serán inteligentes, que no lo niego, pero su conducta carece del menor interés para quien considera el humor la más alta manifestación de la inteligencia. Esta especie es tan sumamente pragmática que no se encuentra en ella la menor contradicción, razón por la cual su sentido del humor está aún por descubrir.

Elegí viajar al planeta Tierra utilizando medios convencionales. Para ello me hice instalar en una nave intergaláctica, concretamente la Galax II, renunciando al viaje instantáneo de nuestro transformador mental. Como saben se trata del último ingenio de nuestra muy ingeniosa tecnología. El TM transforma nuestras partículas físicas en mentales y ¡zás!, basta un simple pensamiento para llegar al tiempo y lugar que previamente has elegido. En cambio en un viaje convencional tienes tiempo sobrado para estudiar sin prisa los numerosos datos, enviados por sondas no tripuladas, sobre los terráqueos. Puedes hacerte tus propios diseños corporales con el fin de pasar desapercibido entre sus nativos y probártelos ante el espejo, dando pequeños retoques aquí y allá. Así mismo estudias con calma sus numerosas lenguas, idiomas y dialectos, intentando desvelar la profunda filosofía de la vida que late necesiaramente en todo lenguaje. Les confieso que me divertí mucho repitiendo las lecciones de nuestra máquina parlante, profesora de idiomas titulada. Buenos dias, good morning, bon jour…etc, etc.

Me apasionó el estudio e interpretación de los datos recopilados por nuestras eficientes sondas, que tal vez merecerían una medallita al trabajo. Tal vez apasionante no sea la palabra adecuada para describir la emoción que me produjo estudiar una especie inteligente que lo posee todo y en grandes cantidades, excepto tal vez una adecuada dosis de inteligencia. ¡Hermosa contradicción!.

Como ustedes saben, nada resulta más sencillo que adoptar la forma física de cada especie inteligente a estudiar. Ellas aún ignoran, ¡pobres!, que no es preciso conectar neurona con neurona, siguiendo su peculiar diseño, para que un extraterrestre pueda expresarse a través de un cuerpo físico. Poniendo una comparación muy querida por los terrestres, es como si alguien se introdujera en uno de sus vehículos motorizados y, una vez aprendido para qué sirve cada pedal, se pusiera a conducir tan campante por sus autopistas. Ellos son tan inteligentes que ni siquiera saben diferenciar la parte valiosa de su invididualidad, su mente consciente, de un simple trozo de carne que ha moldeado su consciencia en una larga evolución de milenios, para lograr satisfacer su necesidad elemental, propia de seres poco evolucionados, de seguir manteniendo contacto con el mundo material. ¡Riánse ustedes!. Y sigan riéndose puesto que nosotros hacemos tres cuartos de lo mismo.¿O no me acabo yo de zampar un stranwich de proteína mineral?.

Nuestra tecnología, casi milagrosa, y sobre todo nuestra mente, evolucionada hasta extremos que la especie humana consideraría divinos, se me hizo fácil hacerme con el cuerpo humano más adecuado para pasar desapercibido entre ellos y que menos problemas me diera, porque era inevitable que me diera algunos. Tuve que probar varios cuerpos, de infantes, de ancianos, de mujeres y de hombres, hasta elegir el que me pareció menos problemático. La computadora de Galax II creó un entorno virtual donde pude experimentar con ellos a gusto y gana hasta decidirme a encargar al sastre el que me pareció más interesante.

Paso a delimitar someramente las conclusiones a las que llegué en la probatura de cuerpos: 1º) El cuerpo de infante sería un engorro, puesto que las crias de la especie no tienen papel relevante alguno que desempeñar en su sociedad. 2º) El cuerpo del anciano me marginaría automáticamente del centro social más activo. 3º) El cuerpo de la mujer me daría una estética muy apreciada entre los nativos terráqueos, pero a cambio me vería excluido de los grandes centros de poder, aún en manos del macho aunque yo diría que no por mucho tiempo.

Así pues mi conclusión fue sencilla: elegir un cuerpo de macho adulto, ligeramente atractivo, de una edad que ellos consideran ideal ( la mitad de su vida estandar, más o menos). El resto de adminículos resultaron sencillos de diseñar: una tarjeta de crédito sin restricciones, toda la documentación necesaria para demostrar que habia nacido en un lugar concreto de su planeta, en un día determinado de su calendario, que tenía unos padres X e Y, que había realizado estudios ( no quise abusar y convertirme en un genio, puesto que ser un genio en su sociedad es aceptar un riesgo demasiado elevado) y el resto del papeleo imprescindible para tener libertad de movimientos en su compleja organización social. Les advierto que no tuve otro remedio que mandar fabricar un maletín como el que llevan sus ejecutivos o yupis, para guardar toda la documentación necesaria. ¡Menos mal que nuestra tecnología permite hacer virguerías con estas cosas!.



Y con esto pasaré a contarles a continuación – en cuanto haga una pequeña pausa para beberme un litro de agua, de sabor múltiple, burbujeante y convenientemente preparada para facilitar la digestión del stranwich de alga y proteína mineral – el primer contacto con los terráqueos o terrestres.

Permítanme que les diga algo: no nos vendría mal desprendernos de una vez por todas de estos cuerpos de cristal carbónico energetizado hasta la décima potencia al cuadrado. Tienen su encanto, puesto que nos permiten saborear un stranwich y darnos lingotazos de toda clase de líquidos, pero me temo que dan más problemas que otra cosa.

Y ahora hagamos otro receso, que se me está secando la boca.

viernes, 24 de septiembre de 2021

MICRORRELATOS TEMÁTICOS

 


MICRORRELATOS TEMÁTICOS




PRIMER TEOREMA DEL PRIMER SABIO DE LA HISTORIA/ MICROS TEMÁTICOS/LA SABIDURÍA



Tras una vida de desesperantes e infructuosos esfuerzos, buscando la fórmula perfecta para definir al hombre, consiguió dar con el teorema que le daría fama perpetua. El universo es redondo. Ya puedes dar las vueltas que quieras, siempre acabas por encontrarte. Pitágoras de Samotracia, uno de los sabios perdidos de Grecia.



LA CUADRATURA DEL CÍRCULO

Es imposible cuadrar el círculo, como es imposible convertir un círculo en cuadrado. Entre ambas figuras geométricas solo hay contactos. Debemos agradecerlos como un milagro, como un don de los dioses y quemar incienso en el altar del Diseñador del universo.

TALES DE “MOLETO CUANDO DIGO LA VERDAD”.

II TEOREMA DE UN NOBEL DE FISICA SOBRE LA VIOLENCIA QUE NOS RODEA.

La violencia es la forma más sencilla de destrozar el objetivo que uno se ha propuesto alcanzar”.



John “Cabezaprivilegiada”. Catedrático de física aplicada a la sociología de la Universidad “MentisGalacticensis” en un extraño planeta llamado Tierra.










miércoles, 15 de septiembre de 2021

LA VENGANZA DE KATHY I






LA VENGANZA DE KATHY

Me desperté con la sensación de que era tarde, muy tarde, no sé para qué, porque no tenía nada que hacer. ¿O sí? Claro. Estaba investigando el asesinato del director. Pero eso no corría prisa, nada lo iba a resucitar. ¿Me habría llamado Jimmy? No, salvo emergencia. La única que se me ocurrió es que se hubiera producido otro asesinato. ¿Dónde había dejado el walkie talkie? No tenía grabadora de llamadas, al menos que yo supiera. Quería acercarme al apartamento de Heather, para darle un beso. ¿Qué turno tenía? No lo recordaba. ¿Qué hora era? En mi muñeca no había reloj de pulsera. ¿Había llegado a Crazyworld con reloj? A saber. Dolores no estaba en la cama. Lo supe cuando me volteé buscando sus pechos. Me adormilé un rato. No mucho porque mi mente había comenzado a hervir. Eso me recordó el desayuno. No porque mi cabeza hirviera como una cafetera, era la alarma del estómago. Sentía hambre. Me arrojé de la cama y me puse en marcha. Una ducha con agua caliente, me unté de gel y me restregué con la esponja. Dolorcitas no disponía de colonia masculina. Creo que en mi cuarto había de todo, pero no podía arriesgarme a volver al pabellón de los pacientes. ¡A saber lo que estaría ocurriendo allí!

Me sequé. Sin esperar a vestirme busqué a Dolores. Tampoco estaba en el apartamento. Encontré una nota en la cocina con el desayuno. “No puedo esperar, me han avisado, en las cocinas hay un caos terrible. Disfruta del desayuno. Ha sido una noche deliciosa, espero que se repita. Te he dejado una copia de la llave dentro de este camafeo. La cadena es de oro. Un regalo de mis hijas antes de abandonarlas para buscar trabajo al otro lado de la frontera. He cambiado las fotos de mis hijas por la mía, cuando era joven y guapa. Espero que te guste. Cuélgatelo al cuello y usa la llave cuando quieras. No la pierdas. Un beso”. Desayuné con apetito. Luego me puse a buscar el walkie talkie por todo el apartamento. Aproveché para husmear en los cajones. Encontré un álbum de fotos. Sus hijas eran muy guapas. No descubrí ningún secreto. El walkie estaba en el frutero, sobre la fruta. Lo tenía delante de las narices y no lo había visto. Regresé al servicio. La mermelada hizo su efecto. Procuré dejarlo todo más o menos limpio y ordenado. Me vestí, colgué el camafeo de mi cuello, el walkie del cinturón. Pensé en si me dejaba algo. No tenía reloj, tampoco cartera. Eso me hizo pensar en la posibilidad de que mis efectos personales estuvieran recogidos en la enfermería. ¡Para lo que me iban a servir! Puede que los tuviera Kathy. Mejor olvidarse de ellos. También de Kathy. Se me ponía el vello de punta solo pensar en lo que estaría tramando.

Cerré la puerta con la llave. Funcionaba a la perfección. Ahora visitaría a Heather, suponiendo que encontrara su casa. Se me ocurrió que debería pedirle un plano de Crazyworld, suponiendo que lo hubiera, tenía que haberlo. Me había olvidado de mirar la hora en algún reloj en el apartamento de Dolores. Era un día soleado, hermoso. El sol estaba alto en el cielo. ¿Ya era mediodía? En el tiempo que llevaba allí no me había planteado en qué estación del año estábamos. ¿Era verano? Comencé a sentirme raro, me venían a la cabeza ideas nuevas que no me había planteado antes. Tal vez el sueño estuviera acelerando la recuperación de mi memoria. Intenté recordar. Nada. Falsa alarma. El parque estaba vacío. Demasiado silencio. Caminé en la dirección que supuse estaba el apartamento de Heather. En dirección contraria al pabellón de los pacientes, claro. No resultó tan sencillo. Me perdí varias veces. Casi llego a la casa de la doctora Patricia. Cambié de dirección. Por suerte recordé el conjunto de farolas en el que me había fijado siguiendo a Heather a su casa. Como era de noche, las farolas era lo único en que uno se podía fijar. Suerte.

Ahora solo quedaba saber cuál era su portal. Un maullidito de gato alumbró mi oscuridad. Lo había olvidado por completo. Me sentí tan culpable que a punto estuve de responder yo también con otro maullido. Calculé cuál sería el timbre de su apartamento. No recordaba nada, ni siquiera me había preocupado de hacerme un croquis mental. Estaba dispuesto a llamar a todos, ya encontraría alguna disculpa. No fue necesario. La voz dulce y cantarina de Heather me respondió a la segunda llamada. Debió de verme por la cámara del videófono, o como se llamara, porque me abrió sin preguntar nada. Subí las escaleras. No tuve que plantearme a qué puerta debería llamar ahora, porque ella estaba esperándome con la puerta abierta, en braguitas. En sus brazos maullaba el gatito.

-¿Cómo sabías que era yo?

-¿Quién podía ser? ¿Crees que mi casa es un trasiego de guapos mozos?

-No me extrañaría.

-Hombres hay muchos, pero guapos, lo que se dice guapos, solo tú, cariño.

Nos besamos y me pasó el gatito, o la gatita. Lo besé en los morritos y le acaricié el lomo. Se puso a ronronear.

-¿Has desayunado?

- Sí, gracias.

-¿Dónde has pasado la noche?

-En casa de Dolores.

-¿Todo bien?

-Sí. Me hizo una comida mexicana muy rica. Me trató a cuerpo de rey y Kathy no dio señales de vida.

-¿Hubo sexo?

-Es una mujer muy cariñosa, y también muy necesitada. No entiendo por qué no utiliza a los gigolós. Según Jimmy Crazyworld dispone de un grupo de mercenarios y mercenarias de muy buen ver.

-¿Eso te dijo Jimmy?

-¿No es verdad?

-Lo es. Por desgracia para él ya saturó a todas las mercenarias, como dices tú. No hay mujer en Crazyworld que no esté saturada de ese payaso. Por cierto, me debes un premio. Me has despertado. Ya te dije que tenía turno de noche.

-Perdona, perdona. Me había olvidado. Necesitaba verte.

-Espero que Dolores no te haya agotado. Ven conmigo a la cama.

Y allá que nos fuimos. La gatita se quedó en una cesta que Heather le había preparado en la habitación, muy mona. Se quedó dormidita tan pronto la coloqué sobre su mantita. Me desvestí procurando que el camafeo que había colocado en un bolsillo de los pantalones no sonara contra la madera de la silla. Nos abrazamos, nos besamos y disfrutamos del placer hasta caer rendidos. Heather me hizo unas cuantas preguntas más antes de cerrar los ojos en brazos de Morfeo. Me dije que la mejor forma de pasar el día era quedarme allí, olvidándome de todo. Que le dieran a Jimmy, a Kathy, al cadáver del director, a Mr. Arkadín y a aquella prisión de mierda. No quería pensar en nada. Me abracé a Heather y me dispuse a acompañarla en el sueño. Por mucho que durmiera me costaría recuperar el sueño que había perdido con Kathy. No quería pensar en ella, no quería…

Una voz chillona y desagradable comenzó a dirigirse a alguien, insultándole con todas las palabras soeces del diccionario. Tardé en darme cuenta de lo que estaba pasando. Jimmy me estaba llamando por el walkie talkie. Heather se sobresaltó y abrió un cajón de la mesilla de noche. Antes de que pudiera sacar su arma reglamentaria yo lo había sujetado con fuerza.

-Es ese idiota de Jimmy. ¿No pudo encontrar otro momento mejor?

-El idiota lo serás tú, pasmado, zopenco. Te pasas los días y las noches saltando de cama en cama mientras yo me enfrento solo a todos los problemas.

-Atiéndele, querido, o no me dejará dormir.

Hice lo que me pedía Heather. Me levanté y busqué el walkie a tientas.

-¿Qué ocurre, maldito cabrón? Ya verás cuando te pille, no me he olvidado de los golpes que me soltaste a traición.

-Dejaré que te vengues, cobarde de mierda, pero ahora hay cosas más urgentes.

-¿Otro asesinato?

-Espero que no. Nadie ha visto a Kathy por ninguna parte. Me temo lo peor.

-¿Quieres decir que estamos ante un asesino en serie? ¿Ahora se dedica a las mujeres? Eso no se adapta al perfil.

-¡Qué sabrás tú de perfiles, imbécil! ¿No estás amnésico, o has recobrado la memoria?

-Es cierto. Es cierto. ¿Qué quieres que haga?

-Cuando veas a Heather pregúntale si ha visto a Kathy en alguna cámara. Te quiero ahora mismo en el pabellón de los pacientes, que nadie te ha visto el pelo por aquí. ¿Dónde estás ahora?

-Dame media hora. Nos vemos allí. Corto y cierro.

Y cerré.

jueves, 2 de septiembre de 2021

QUIJOTADAS QUIJOTESCAS XI

 

  QUIJOTADAS SOBRE LA CORDURA

 

SI FUERA...SI FUERA....



          -UN PAJARO

           Sería un hermoso lorito al que han encerrado en una jaula para que se pase el día de cháchara sobre las verdades que todos creen conocer muy bien.




UN BARCO

Sería un crucero lujoso, repleto de aristócratas sociales, la creme de la creme, que lo saben todo sobre todo, nunca dudan de nada, no cometen errores, desprecian a los ignorantes, creen haberlo visto todo, creen estar en posesión de la verdad, nunca se arriesgan a dar un paso en falso y hacen novenas todos los días para no encontrarse con el barco de los locos, el buque fantasma. Caminan de proa a popa hinchando el pecho, vestidos con levita y sombrero de copa que levantan sobre sus cabezas para saludar a todo el mundo, los cuerdos, los normales. Jamás han pisado territorio ignoto, ni se han acercado a costas lejanas y salvajes, ni siquiera se han subido a un bote para acercarse a una hermosa playa desconocida.



UN PAISAJE

Sería una playa turística donde todos los cuerdos toman el sol, agrupados en rebaños, sobre toallas que libran sus cuerpos de la arena, y cuando notan la piel caliente se meten dos pasos en el agua para remojarse el culete. Ya han reservado una mesa en el chiringuito para comer la paella. Cuando llegue la puesta de sol desfilarán todos en fila india hacia sus apartamentos.



UN ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA

Sería la bomba de neutrones que acaba con todos los seres vivos pero deja todo lo demás intacto para que vengan luego los cuerdos, protegidos con trajes NBQ y recorran el perímetro, buscando a locos listillos que han quedado indemnes.



UN FENÓMENO CÓSMICO

Sería un agujero negro que atrapa toda luz que se acerca a su perímetro y no la vuelve a dejar salir. Todo lo convierte en oscuridad y ésta se hace tan densa que se convierte en invisible. Dicen que comunica con otra dimensión, a donde expulsa la luz que atrapa, pero eso no se ha comprobado, lo único cierto es que es oscuro, tragón, devorador de la luz y que su orden no es otro que comprimir todo lo que existe en una brutal dictadura de donde nada se escapa. Su masa es diminuta y su peso atraviesa por el centro cualquier existencia que luche por sobrevivir.



UNA PLANTA

Sería una planta carnívora, bella, hermosa, vestida con colores atractivos, que grita como una sirena seductora, buscando ingenuos amantes de la belleza. Cuando te acercas extiende sus zarcillos que aparentan fragilidad y te atrapa. Luego te va devorando sin prisas, impasible a tu dolor, hasta que dejas de ser tú mismo y te transformas en una parte infinintesimal de la cordura.



UNA FIGURA JERÁRQUICA

Sería un pomposo rey, sentado en su trono deslumbrante, con su corona de diamantes en la cabeza, con su báculo de mando que despide rayos como si fuera el báculo de Júpiter, que mira airado a quienes no se postran a sus pies. Cuando está solo y nadie le mira disfruta del bufón de turno, hasta que se cansa de él y lo devora, como Cronos a sus hijos.



UN FENÓMENO METEREOLÓGICO

Sería una ola de calor y luego otra de frío, un chirimiri infernal que acaba perforando tu cabeza, gota a gota. Contempla impasible la tormenta que ilumina el cielo de rayos,  llena el aire de truenos, el suelo de granizo, convierte la llanura en mar y los barrancos en ríos caudalosos. Cuando todo pasa llama al poderoso sol que no deja ni rastro de la tormenta, transformándolo todo en un desierto donde brotan espejismos que convencen a los ingenuos extraviados que están rodeados de cuerdos oasis.



UN COCINERO

Sería un dogmático dietista que solo prepara platos de hierbas laxantes, para que todos estén tan delgados como juncos, mientras él a escondidas disfruta de pantagruélicos banquetes. Cuando consigue que toda la humanidad se vuelva anoréxica, se convierte en “arbiter elegantiae” en el mundo virtual y muestra a todos la nueva moda actual, la obesidad sin límites.



UN POETA

Convertiría al ripio en la única forma métrica y condenaría con blasfemias y maldiciones al verso libre.



UNA FIGURA EN EL ESQUEMA FAMILIAR

Sería el paterfamilias maltratador que hace creer a todo el mundo que su familia es el ejemplo vivo de lo que se consigue imponiendo la cordura a palos. Donde existe cordura no aparece la libertad. Ese es su lema.



UN PEZ

Sería un cardumen de peces que sigue al pez Vicente, que va donde va la gente. Al final todos terminan devorados en la boca de la orca.

ADIVINA, ADIVINANZA. ¿QUIÉN SOY, SI NO SOY SANCHO PANZA?

-Nada existe fuera de mí y si alguien dice que existe algo es que está loco.

-Soy el orden preestablecido. Quien no sigue las leyes, las normas, los reglamentos, quien no paga las multas, vive en el caos, donde solo hay un perpetuo rechinar de dientes,

-Soy el sabio Trís-Trás con tijeras. Voy despojando a la gente de sus vestiduras hasta dejarlos desnudos. La vergüenza que sienten al contemplarse desnudos unos a otros alimenta mi sabiduría. Pronto me seguirán como al nuevo profeta que los librará del apocalipsis.

-Nací cuando dejé de pensar por mí mismo y moriré cuando me replantee todas las verdades. He tenido una vida apacible. Estoy contento.

-No sé quién soy, pero sí quién quiero ser: La perfección absoluta. Mis enemigos son los que dicen aquello de: “Nadie es perfecto”.

En efecto, habéis adivinado esta adivinanza. Soy la cordura, el cuerdo, quien nunca reconocerá sus errores porque no los comete. Seguid mis pasos y la realidad se transformará en el paraíso terrenal, donde vuestros progenitores iban desnudos y no se daban cuenta de su desnudez.

sábado, 21 de agosto de 2021

UN DÍA EN LA VIDA DE UNA FAMILIA VANTIANA XV

 


“Toca su cabeza. Deja su mano en su testuz. Acaricia su frente y… Milagro. No ocurre nada. La caeros líder, la hembra Beta, cierra los ojos un instante, como si le gustara que la acariciaran. Los abre y mira a Rosindra como si la conociera de toda la vida y fueran muy amigas. Abre la boca y lanza un mugido regocijado. Todo el rebaño, compuesto de hembras y crías levantan sus testudes, miran en su dirección y comprenden de inmediato lo que ocurre. Otra visita más de estos pesados vantianos. ¿No tendrán otra cosa mejor que hacer? Ustedes, queridos holovidentes no lo saben, pero el mugido indica el permiso que la hembra Beta ha dado a Rosindra y al resto del grupo para que puedan acercarse al resto de la manada y acariciar a hembras y crías sin recibir malas caras y mucho menos agresiones destempladas. Ustedes no lo saben, pero sí Rosindra, que repite esta escena cinco veces a la semana, descansando dos días a elegir. Nuestra amable guía es  voluntaria, como otros muchos, en su mayoría amantes de los animales. Lo hace porque adora a estos seres, relegados  por la historia a un lugar secundario en la vida del planeta Omega. También porque de esta manera obtiene un buen número de créditos que está ahorrando para emplearlos en un proyecto delirante, pero que ella cree poder llevar a buen término. Ella, que ahora no nos oye, lo mismo que Alierina, nuestra intrépida reportera, porque han desconectado para impedir que mi voz cantarina pueda descentrarlas de este protocolo tan estudiado y sufrir algún percance. Ella –quiero decir Rosindra- forma parte de un grupo cada día más numeroso de omeguianos que van a plantearle a nuestra amable inteligencia artificial que levante las defensas de rayos omega que nos mantienen en cuarentena, aislados del resto de la galaxia, para así poder viajar en una nave espacial, especialmente acondicionada, hacia otros planetas de los que llevamos varios siglos separados debido a aquel ataque inesperado y terriblemente agresivo de los noctorianos. Ustedes, queridos holovidentes, no lo saben, a no ser que hayan pedido al bueno de “H” que les deje ver la gigantesca producción con actores holográficos que se hizo en su momento para explicar las razones que existieron para tomar una medida tan drástica y que tanto molestó a nuestros abuelos y tatarabuelos. El resto de ustedes ni saben ni les preocupa en lo más mínimo que no puedan hacer turismo por el Cuadrante, en naves crucero, como hacían sus ancestros, más o menos lejanos, quienes recibían al mismo tiempo un turismo apabullante, lo mejor de todo el Cuadrante y aún más allá, desde los arrabales galácticos.

Les anuncio, ahora que Alierina no nos oye, porque ella aún no lo sabe, que mañana tendremos un programa especial sobre la gran batalla contra los noctorianos. Proyectaremos la película de la que ya les he hablado y luego habrá un coloquio-circunloquio con tantos tertulianos y tan contradictorios entre sí, que promete una tertulia explosiva. Y mientras termina esta escena carnavalesca, me preparo para dar conexión a Alierina, Rosindra y este grupito de valientes. Resumo, por si alguno de ustedes no estaba mirando la pantalla, embelesado por mi narración. Tras Rosindra ha sido Alierina la que ha repetido exactamente los mismo pasos de la guía, y luego Elierina y su mudo esposo y el resto. La caeros los ha olido a todos, lo que no ha hecho con Rosindra a quien ya tiene muy olida, para impregnarse de su olor, memorizarlo y aceptar su intrusión como algo natural. A continuación la guía, seguida de sus adláteres, se ha dirigido hacia el interior de la manada, donde están las crías de esta temporada, todas muy pequeñitas y graciosas, aunque muy asustadizas. Sus mamás los han aceptado, creo que por sumisión debida a la hembra Beta, o mamá suprema, y han pedido a sus crías que se dejen acariciar, aunque no es algo que agrade especialmente a estos pequeños. Ha sido una escena muy tierna. Sin ningún incidente digno de reseñar, el grupito de omeguianos ha salido del perímetro que ocupa el rebaño, y ahora, ya suficientemente alejados, podemos restablecer la conexión para que todos nos expliquen sus impresiones.

-Aló, aló, Alierina. Restablecemos la conexión para que compartáis con nosotros vuestras impresiones.

-Ni aló ni leche de caeros, Arminidio. Que he estado escuchando tu estúpida narración. Ya sabía que te ibas a aprovechar, por lo que no me he desconectado. Ya hablaremos tú y yo. En compensación por tu caduco sentido del humor te pido, mejor dicho, te exijo, y te doy de tiempo hasta la semana que viene, y ya es mucho tiempo, que organices un programa especial, bien una visita a las montañas Negras para conocer a los granjeros rebeldes, o bien al palacio de HDM-24, una visita guiada por Ermantis. Y aprovecho para dejar bien claro que no nos hemos acostado, como dicen las malas lenguas, pero anuncio que sí nos acostaremos en cuanto termine el programa o dejaré de llamarme Alierina.

-Por todos los dioses de nuestros ancestros, a quienes adoraban antes de que llegara el Mesías de Omega, admito mi culpa y acepto el castigo, pero es muy poco tiempo para organizarlo todo.

-Admito que la visita a las Montañas Negras será difícil de conseguir, ya que el permiso de “H” es muy complicado y necesitarás más tiempo, pero la visita a su palacio es pan comido. Por ahí no paso.

-Lo intentaré, te lo prometo, a cambio de tu perdón incondicional. Y ahora, ¿por qué no nos contáis vuestras emociones?

-De acuerdo, que comience Rosindra, luego seguiré yo y después Elielina y todos los demás.

-Bueno, para mí ha sido una experiencia más. Me gustan especialmente los caeros, por lo que, siempre que puedo, pido hacer de guía para visitar a estos encantadores animales. El zoo de Vantis es enorme y las especies animales que contiene muy numerosas. Todas ellas son dignas de atención y muy interesantes. Mi preferida, tras los caeros, son los kooris, a quienes visitaremos a continuación. Les advierto que son tan juguetones y atolondrados que deberán tomárselo con humor o alguno sufrirá un síncope. En cuanto a los caeros, mi primera visita ocurrió hace algunos años, no sé cuántos, porque llevo ya muchos como guía del zoo. Por cierto, Arminido, que yo también te he estado escuchando. Me parece muy mal que hayas desvelado, para los holovidentes, un secreto que muy pocos conocían. En compensación, como ha hecho Alierina, te pido, mejor dicho, te exijo, que forme parte de los invitados que vayan al palacio de HDM-24. Quiero pedirle en persona que nos deje viajar, a la expedición, por los planetas más señalados del cuadrante. Estoy muy interesada en la fauna y la flora de esos planetas, así como otros miembros de la expedición lo están en otros temas, especialmente los historiadores están dispuestos a morir en el intento para conseguir toda la documentación que puedan en los archivos de esos planetas y no solo lo referente a la brutal agresión noctoriana que sufrieron nuestros antepasados.

-Pobre de mí, pobrecito. Todos son exigencias. Pues bien, yo también pongo una y no admite componendas. A cambio pido, exijo, que aceptéis mi invitación a cenar. Una cena ecológica donde vosotras digáis.

-Creo que Rosindra estará de acuerdo conmigo. Aceptamos con la condición que esté presente un robot guardián. Todo el mundo sabe que eres un seductor de pacotilla, Arminido. No nos fiamos de ti. No nos tocarás un pelo de la ropa sin nuestro permiso.

-Hecho. Pero Rosindra no ha terminado de contarnos su experiencia con los caeros…

 

viernes, 6 de agosto de 2021

TERCER DÍA EN CRAZYWORLD XIII





Me desperté con una sensación rara. No era un sueño inquietante o una pesadilla angustiosa, ni siquiera la sensación de haber recordado algo que antes no estaba ahí. Me costó situarme, estaba en la casa de Dolores, en horizontal, tardé en comprender que me encontraba en su cama. Pero no podía verla. Comprendí que miraba hacia el techo, boca arriba. Giré la cabeza hacia mi izquierda y allí estaba ella. De costado, vestida, con los pechos fuera del vestido, dormía apaciblemente. Me dolía la cabeza, sentía el estómago revuelto. En realidad tenía ganas de vomitar. Cuando lo comprendí salí disparado hacia el servicio que tardé en encontrar. Llegué justo a tiempo para echar la vomitona en el retrete. Me di una ducha con agua fría y solo al salir y secarme la toalla fui consciente de que no me había desvestido, ya estaba desnudo, lo había estado en la cama. Me sentía muy confuso. Regresé a la cama y los recuerdos comenzaron a volver. Muy revueltos, muy extraños. Comprendí dónde me encontraba, cómo había llegado, los episodios más relevantes que me habían sucedido, y sobre todo lo que más me estaba afectando. Me había quedado amnésico tras el accidente y solo muy vagos recuerdos de mi pasado, la mayoría obtenidos en sueños, podían ser tenidos en cuenta, no del todo, porque no había seguridad alguna en que fueran ciertos. Al parecer había sido un gigoló, puede que fuera español, aunque ningún hilo conductor podía explicarme cómo había llegado hasta allí, por qué hablaba inglés de manera tan perfecta, al parecer, porque nadie había notado nada especial en mi pronunciación y acento. Había tenido un accidente cerca de Crazyworld y buscando ayuda me había quedado encerrado aquí de por vida, al menos eso era lo que me había dicho Jimmy El Pecas, el bufón más ridículo que había visto en mi vida, mi corta vida, porque solo recordaba tres días. Me había despertado entre los colmillos de Kathy, nunca mejor dicho, y pronto pasé a ser absorbido por su sexo que desprendía una especie de jugo capaz de atrapar toda clase de moscas, mosquitos y moscardones, sintiendo una especial atracción por los penes, a los que podríamos calificar de lombrices, por ejemplo. Había conocido a todos los pacientes de aquel endemoniado psiquiátrico para millonarios y para rematarlo todo se había producido el asesinato del director. El doctor Sun nos había encargado a Jimmy y a mí encargarnos del caso, como dos detectives de novela. Había pasado la noche anterior con la preciosa Heather y ahora estaba con Dolores en su cama, tan grande que podía con los dos y aún sobraba un poco de sitio. Sí, todo eso lo había recordado al despertar, pero la verdad es que nada encajaba y no tenía nada que contraponer puesto que mi memoria me estaba jugando una mala pasada. ¡Bonito panorama!

Miré otra vez a Dolores, luchando contra la tentación de tocar sus pechos y lamer sus pezones. Entonces ella abrió un ojo, como en un guiño extraño, como si me estuviera diciendo que podía leer mis pensamientos. Luego el otro y una sonrisa pícara asomó a su boca.

-Juraría que ya has vomitado y que la cabeza está a punto de explotar en mil pedazos. ¿Me equivoco?

-No, no te equivocas. Tengo el cuerpo tan revuelto que no sé si es mío.

-Eso es consecuencia del resacón. Espera que te traigo un mejunje para la resaca que ya tenía preparado, porque sabía que no me ibas a decepcionar.

-Oye, Dolorcitas, querida. ¿Cuántas horas hemos dormido?

-Toda la tarde. Ya está cayendo la noche. Nunca mejor dicho, porque en Crazyworld todo cae sobre nuestras cabezas. Casi siempre sin avisar.

-Perdona, pero no recuerdo haber venido a la cama por mis propios pies. ¿Cómo lograste arrastrarme hasta aquí, subirme a la cama y quitarme la ropa?

Dolores sonrió de oreja a oreja.

-Arrastrándote, por supuesto, ¿no pensarás que puedo echarte sobre mis hombros y llevarte como un saco? Lo que más me costó fue subirte a la cama, no quieras saber cómo me las ingenié para conseguir que ese corpachón descansara en el lecho. Lo más agradable fue desprenderte de tu ropa. No pienses que me aproveché de las circunstancias, lo haré ahora, en cuanto te traiga el mejunje.

Y se alejó a paso lento, mientras yo intentaba recapitular todo lo sucedido, buscando el menor sentido que pudiera dar coherencia a la pesadilla que estaba viviendo. Entonces recordé a Jimmy y me pregunté si no habría perdido el walkie talkie. Confié en que estuviera en algún lugar del apartamento de Dolorcitas. Era curioso pero a pesar de recordar cómo me había golpeado por sorpresa, dejándome maltrecho, no sentía el menor resquemor hacia él. Era como si aquello hubiera sucedido muchos años atrás, en alguna etapa perdida de mi vida. Me pregunté qué estaría haciendo, si se habría producido otro asesinato y si me habría llamado mientras yo estaba grogui. Dolores llegó con un gran vaso de un mejunje de color indefinible y me obligó a beberlo de un trago. Sentí que todo se revolucionaba en mi interior, buscando la salida. Salí disparado al retrete y vomité hasta que un gran vacío se hizo en mi interior. Un último vómito espasmódico me convenció de que ya no había nada más que echar. Unos hilillos de baba ácida quedaron colgando de mi boca. No sé cuánto tiempo permanecí allí hasta que logré recuperarme lo suficiente para arrastrarme de nuevo hasta la cama. Me sentía muy mal pero poco a poco me fui recuperando hasta comenzar a sentirme bien, cada vez mejor. Dolores no estaba allí, seguramente se estaba dando una ducha, o mejor, un baño, y no en el retrete donde había vomitado, porque allí no había bañera. Sí, con seguridad era un baño, porque tardaba mucho. Al fin apareció en la puerta del dormitorio, desnuda, como una de esas bellezas cárnicas de Rubens. Me pregunté cómo sabía yo quién era el tal Rubens y que era pintor. Los recuerdos parecían continuar aflorando, gota a gota, pero sin pausa. Sentí un violento deseo hacia Dolorcitas y me pregunté si además del mejunje anti resaca no habría echado también algún potente afrodisiaco. Aparte la mirada y me encontré con un televisor muy grande que parecía reflexionar sobre una mesa, frente a la cama y que aún no había visto o sido consciente de verlo.

-¿Os dejan ver la televisión? No he visto ningún televisor en el pabellón de los pacientes.

-Sí podemos verla, aunque con canales limitados, la censura de Mr. Arkadín es tan ridícula como gazmoña. También tenemos Internet, aunque tan bloqueado y censurado que no sirve para nada. No podemos utilizar el correo electrónico ni hacer comentarios en ninguna página, todo está bloqueado. No sirve de nada y pocos lo utilizan. Los pacientes no tienen acceso a la televisión ni a Internet. Una vez a la semana se les deja ver una película, escogida para que ninguna escena se les atragante.

Se acercó a la cama y con mucho cuidado se tumbó en ella. Se puso de costado con cierta dificultad y me abrazó con ganas, con muchas ganas. Su boca buscó la mía y la absorbió, incluida la lengua. Una de sus manos hurgó en mi entrepierna y masajeó todo lo que quiso. Una gran cantidad de sangre se trasladó a mi miembro que sufrió una tremebunda erección, bastante dolorosa. Ella no perdió el tiempo, maniobrando para introducirlo entre sus labios y se pegó aún más a mí, hasta lograr introducirlo del todo. Era una cueva muy acogedora y muy húmeda, un jugo resbaladizo se desprendió de ella hasta deslizarse entre sus muslos y los míos. Recordé a Kathy y me estremecí. Otra noche como aquella y sufriría un severo infarto.

Era muy agradable sentir su cálida y aterciopelada piel pegada a la mía. La deseaba como había deseado a todas las mujeres que había conocido desde mi llegada a Crazyworld. Eso era algo que no sabía muy bien si podía ser normal o tal vez se tratara de que mi condición de gigoló, me hacía verlas a todas como muy deseables, porque así son los gigolós o porque se trataba de una estrategia propia del oficio, es decir, si te tienes que acostar con una mujer que te ha pagado la prestación, mejor que la desees que no hacerlo a regañadientes. Me pregunté si realmente había sido un tal gigoló en mi pasado y aún conservaba en el subconsciente todas las experiencias y los trucos o la imaginación me estaba jugando una mala pasada, o buena, según se mire. Eso era algo que tendría que meditar con calma, cuando la tuviera. Fui consciente de algo que me había pasado desapercibido hasta ese momento. Después de tomarme el mejunje de Dolorcitas me sentí mucho mejor, pero lo que no advertí es que mi miembro viril, porque los otros miembros estaban en su sitio, había sufrido una erección importante y desde ese momento había permanecido así, como si mi deseo por Dolores fuera tan natural que resultara imposible, en su presencia, mantenerse quieto y pacífico. Eso me hizo sospechar algo que me turbó un poco. ¿Y si había echado algún tipo de afrodisiaco en la bebida contra la resaca? Me hubiera gustado seguir analizando esa posibilidad más detenidamente, pero no pude porque el cuerpo de Dolores se movía ya a buen ritmo. Sus brazos sujetaban el mío con tanta fuerza que no hubiera podido escapar aunque quisiera hacerlo, que no quería. La sensación de estar dentro de su cueva, que parecía amplia, era tan agradable que me acompasé a su movimiento, hasta que no pude más y la volteé con cierta dificultad hasta ponerme encima de ella. Era un mullido y amplio colchón, con un pubis extenso y muy boscoso. Su monte de Venus parecía una duna, cálida, suave, muy receptiva a mis envites, que cada vez eran más y más galopantes y salvajes, como si hubiera perdido el control. Lo que ciertamente parecía verdad, a juzgar por mi deseo de penetrarla hasta el fondo y con ritmo ansioso, casi angustioso por mi necesidad de explotar cuanto antes para librarme de aquel dolor, generado por toda la sangre que seguía acudiendo hasta el pene desde cualquier lugar de mi organismo que la tuviera, lo que había engrosado y alargado el miembro hasta casi descoyuntarlo.

Los gemidos y hasta grititos que exhalaba Dolorcitas me decían que lo estaba haciendo bien y ella disfrutaba casi tanto como yo lo hubiera hecho sin aquel molesto dolor. Bajé mi cabeza hasta encontrar sus labios. La besé retorcidamente como intentando taparle la boca. Me hubiera gustado, y mucho, dedicarme a sus pechos, pero eso no era posible, porque me habría llevado mucho tiempo, y yo necesitaba explotar cuanto antes. Lo que conseguí al fin, sintiendo un enorme alivio. Ella en cambio continuaba moviendo sus caderas, como si quisiera más y más, hasta que exhaló un grito contundente y se relajó. Se estaba bien en su cueva y sobre el mullido colchón de su cuerpo, pero cuando noté que mi pene seguía erecto y retorciéndose como en un ataque epiléptico, me asusté y me retiré un tanto bruscamente. Me coloqué a su lado, boca arriba. Ella se movió hasta lograr colocarse de costado y me abrazó con demasiada fuerza.

-No sabes cuánto lo necesitaba, cuánto, cuánto. Me has hecho muy feliz. Ya sé que hay otras mujeres en Crazyworl, muchas, y todas más deseables que yo. Pero me gustaría que me prometieras que me vas a visitar al menos una vez a la semana, o si no puede ser, cada quince días, pero de ahí no bajo.

-Te lo prometo, Dolorcitas. Ha sido muy, muy agradable. Tengo que hacerte una pregunta, si no quieres no contestes. Juraría que me has puesto algún afrodisiaco en el mejunje. Estaba demasiado hecho polvo para alcanzar esta erección, que aún continúa.

-No te voy a engañar. No hubiera soportado que te rajaras. No sabes cuán necesitada estaba.

Y para confirmarlo o reafírmalo, echó mano a mi pene, que seguía erecto, y lo masajeó, como dándole las gracias. Hablamos cariñosamente de varias cuestiones hasta que de pronto dejé de escucharla. Me había quedado dormido sin más. El agotamiento que llevaba conmigo desde mi llegada era una disculpa que ella debió aceptar, aunque sólo por un tiempo. Me desperté porque notaba algo moviéndose por mi cara. Era la lengua y la boca de la mujer. Mordisqueó mi oreja y me susurró frases muy cariñosas, tanto como una amante le susurraría a su parejita. Su necesidad de cariño era más que evidente. Noté que el miembro viril continuaba erecto y así había estado, seguramente, durante mi sueño. No necesitaba precalentamiento, pero decidí calentar porque me apetecía. Esta vez sí que me dediqué sin prisas a sus pechos.

Cuando culminamos yo también estaba muy cariñoso, no tanto que el agotamiento no me hiciera quedarme dormido otra vez. Eso ocurrió puede que dos veces más, luego ella me dejó dormir sin molestarme. No tuve sueños, el agotamiento me hundió en un pozo sin fondo. No pensé en nada, y eso fue lo que gané.