jueves, 3 de enero de 2019

3001 UNA ODISEA DE LA JUSTICIA XI




BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DEL SR. ALADRO, ABOGADRO, POR EL NARRADOR

SEGUNDA PARTE DEL PRIMER CAPÍTULO, CREO QUE QUINTO PÁRRAFO

Muchos nos conformamos con poco. En mi caso, soy el narrador, llegué a funcionario judicial y allí me detuve hasta que me dieron la patada y colocaron en mi lugar a un robot, puede que fuera Gestoreitor. Esta es una confidencia que no pensaba hacerles nunca, o bueno… tal vez más adelante, no aquí y ahora. Ya saben lo que ocurre, a los narradores se nos suelta la sin hueso y no dejamos títere con cabeza, incluidos nosotros. Pues sí, yo fui un funcionario como ustedes, hasta que ocurrió lo que ocurrió y ahora me veo de guionista en una playa de Hawai, concretamente la de Perdidos, ya saben. Puede que piensen que me va muy bien. Pero echo de menos mi silloncito oficial y estoy pensando en hacer la revolución, desterrar a los robots al almacén de hibernación y hacer que todos mis compañeros humanos regresen.

Pero esa es otra historia. Aquí les estaba contando la biografía del Sr. Aladro, abogadro. Como les decía unos nos conformamos con poco o nada, pero hay otros que nunca se conformarían, ni con todo. Ese y no otro era Aladro. Cuando vio que se le bloqueaba el ascenso, por carecer de una mísera licenciatura en derecho, decidió ponerse a estudiar con los ahorritos de su sueldo de funcionario. Entonces era joven y no tenía muchos ahorritos pero le dieron para ir a la universidad. Es cierto que tuvo que trabajar de camarero por las noches, para ayudarse una “miaja” pero esa leyenda urbana de que no dormía ni comía, solo estudiaba y trabajaba, no parece ser cierta, de otro modo ahora estaríamos narrando la historia de un cadáver. Se dice que no cató el sexo ni tuvo novia, eso sí debe ser cierto, porque de otra manera no habría sacado la carrera en solo tres añitos, con un llamativo “cum laude” entre las cejas y la felicitación de todo el claustro (excepto la de Doña Romualda, la profesora de derecho romano, quien al ver rechazado el beso que intentaba propinarle en los morros a nuestro Aladro, decidió no felicitarle y santas pascuas) y les decía que eso sí debe ser cierto –por si se han perdido en este parrafito- porque el sexo y las novias son lo peor de lo peor para un estudiante, no pega golpe, al menos donde debiera, y termina sacando la carrera, si es que la saca, allá a los setenta u ochenta añitos, siendo un abuelito con cachavita.

Esto le permitió optar, por promoción interna, al cargo de Secretario, y no lo desaprovechó. Pero esa es una historia para contar con más calma.



NOTA DEL SR. ALADRO

Todo lo que está contando de mí es falso y calumnioso. Estoy preparando una querella contra el narrador que le van a temblar los “pinreles”.  ¿Qué yo fui virgen en la universidad? No se lo cree ni él. Bueno, eso de camarero se lo admito, no todos nacimos de familias pudientes. Y en cuanto a la pobre Romualda debería darle vergüenza hablar así de la que hoy es una pobre ancianita, retirada en el campo y cultivando geranios. En cuanto a lo demás tengo que estudiarlo a fondo. Parece como si lo que dice de mí me beneficiara, me diera buena imagen, pero no sé, no sé, creo que aquí hay gato encerrado. Ya veremos.



ENSAYO HISTÓRICO-EVOLUTIVO SOBRE LA COMISIÓN JUDICIAL… POR EL SR. ALADRO, ABOGADRO

SEGUNDA PARTE     
 
Las comisiones judiciales están formadas por una pareja. Uno podría pensar que no existe obstáculo para que fueran tríos o cuartetos o quintetos, etc. Una comisión suena a más de dos personas o de tres, parece aludir a un montón de personas. ¿Cuál es la razón de que sean precisamente dos?

Existen tantas razones prácticas como de presupuesto. Cuantas menos personas menos sueldos. Eso es evidente. En cuanto a las razones prácticas… Dos hacen inviable que uno haga de su capa un sayo. Se controlan mutuamente, dentro de sus competencias, y la fe pública queda a salvo. Si uno dice: vas a poner que esto ha sucedido así, aunque no sea cierto. El otro puede decir: Me niego, soy honrado y doy fe de que en realidad ha ocurrido de esta otra manera. ¿Conocen algún caso de dos dictadores que hayan gobernado un país de mutuo acuerdo? Yo no. Los dictadores son únicos e irrepetibles. Las parejas son más democráticas, aunque multiplican por dos los problemas.

Dos pueden llegar a ponerse de acuerdo (ni “pa” ti, ni “pa” mí; la perra chica “pa” ti) pero lo más fácil es que estén en desacuerdo. En el caso de la justicia todos sabemos que las conciliaciones y acuerdos son tan raros como un pingüino en el trópico. Esto garantiza, dentro de los límites de la naturaleza humana, la veracidad de lo que ocurra durante el desarrollo de una diligencia judicial.

¿Por qué no tres? Aún sería más complicado que se pusieran de acuerdo. “¿Ni “pa” ti, ni “pa” mi? Pues entonces me lo quedo yo”. Dejaos de perras chicas y a ver quién invita a un café.

¿Y por qué no un cuarteto, un quinteto, un sexteto…? Sería imposible llegar a un acuerdo, ni con fondo musical y siguiendo una partitura.

¿Se han parado a pensar alguna vez la razón por la que las parejas de la guardia civil son parejas y no tríos o cuartetos? ¿Por qué los policías van de dos en dos? ¿Han visto en las películas como los detectives americanos siempre van en pareja? Es más seguro y desde luego más complicado el abuso de autoridad. Parece que dos es un número mágico. La magia de la vida: el día y la noche; la luz y la oscuridad; la vigilia y el sueño; la tristeza y la alegría… ¿Se han fijado también en el gran número de parejas humorísticas que han pasado a la historia? Tip y Coll; Martes y Trece, Gomaespuma, Cruz y Raya, El Gordo y el Flaco, etc. ¿Le viene a la cabeza algún trío o cuarteto o quinteto humorístico? Bueno, dejando aparte a los hermanos Marx, claro, un caso realmente excepcional.

Una comisión judicial está formada por un Juez y un Secretario o un Agente Judicial y un Oficial, o si lo prefieren un Alguacil y un Escribano o un Aux-Ejecuteitor y un Gestoreitor. Así ha sido a lo largo de toda la historia y así continuará para siempre… salvo que la Nueva Oficina Judicial acabe con ello, lo mismo que el divorcio termina con un matrimonio que se pensaba era para siempre. De hecho la NOJ acabó con las comisiones judiciales, pero solo por un tiempo, luego hubo que volver a ellas. Pero esa es una historia que no viene a cuento, al menos de momento.

Las rupturas siempre-siempre son dolorosas. Que la Comisión Judicial termine sus días tirándose los trastos a la cabeza, por muy duro que sea, que lo es, es también ley de vida, lo mismo que el divorcio sigue al matrimonio, la noche al día y la muerte a la vida. Pero no sean nostálgicos. Todo será para mejor… hasta que sea para peor y haya que volverse atrás. La historia es un baile, un pasito “palante” y otro “patrás”.

Las…

Basta, basta por hoy. Este Aladro me levanta dolor de cabeza. Iré por una aspirina (sigue siendo el mejor de los remedios en el año 3001).

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