jueves, 15 de agosto de 2024

UN DÍA EN LA VIDA DE UNA FAMILIA VANTIANA XXVII

 


 

“Ya hemos visto el zoo, la zona de las Montañas Negras, ahora nos dirigimos al gran lago que ocupa una amplia extensión entre las Montañas Negras, el zoo y lo que es la zona urbanizada de Vantis. Para ver la capital, lo que es estrictamente la zona urbanita, haremos un viaje circular, o más bien en espiral. Así podrán contemplar una estupenda panorámica de la capital de nuestro planeta y se harán una idea de cómo es la ciudad en la que viven y que muy pocos han visitado y conocen. No hablo del resto de habitantes continentales y planetarios que tienen sus propias vidas. Me consta que en este programa se hablará de ellos en una serie de programas dedicados a conocer el planeta Omega en su totalidad. Ya sé que los vantianos creen que Vantis y Omega son lo mismo y que quienes viven fuera de la capital son unos excéntricos que habitan fuera de Vantis por llevar la contraria. Verán que no es así y disfrutarán conociendo su planeta. Se lo aseguro. Cuando terminemos de ver Vantis, de una manera somera, porque nos llevaría mucho tiempo hacerlo en su totalidad, regresaremos a casa de nuestros anfitriones, donde disfrutaremos de una noche en el mundo virtual. Y me incluyo porque Alirina me ha convencido para que compartamos la experiencia. Confieso que tengo algo de miedo, no porque me pueda gustar tanto que abandone mi vida en el zoo, más bien me asusta lo que podamos encontrar y la interacción con los vantianos y el resto de omeguianos que viven de forma habitual en ese mundo y no conocen la realidad tal como la conocemos nosotros.

“Y ahora permítanme seguir describiendo lo que estamos viendo de Vantis. Nuestro vehículo ha disminuido la velocidad para que podamos hacernos una idea de la distancia física que hay entre los diferentes barrios y cómo se construyó la ciudad en forma circular desde el centro, el núcleo, donde vive “H” en su palacio de cristal, digámoslo así, y que este programa visitará muy pronto, en cuanto se reciba la autorización pertinente y preceptiva de nuestro jefe supremo.  No es mi función hacerles una historia de la ciudad, ni siquiera breve, me limitaré a darles algunos datos esenciales que luego podrán ampliar consultando la biblioteca de “H” o si se atreven, haciendo una visita detenida y a pie de nuestra capital. Ya saben que existen varios hoteles dirigidos por nuestra inteligencia artificial y su flota de robots para albergar a los visitantes que no tengan parientes y que deseen hacer una visita turística en debida forma. Allí les cobrarán los correspondientes créditos, que no son muchos, ocuparán las amplias habitaciones que se les designe y podrán visitar la ciudad el tiempo que deseen, bien a pie o en el transporte público de que les informarán sus guías. Les animo a hacerlo, tanto a los habitantes de la capital como al resto de ciudadanos del planeta. Nada me gustaría más que el turismo vantiano sufriera un colapso por acumulación de visitantes. De momento no es así, como están viendo, los barrios que estamos viendo a vista de pájaro están absolutamente desiertos. Es tan raro ver a alguien desplazándose a pie por la ciudad que les prometo que en cuanto  veamos alguno se lo haré saber e incluso aterrizaremos para que Alirina pueda entrevistar a la “rara avis”. Si algún lejano y utópico día el turismo a Vantis hiciera colapso ya se encargaría “H” de arreglarlo, que para eso está. Como ven cada casa tiene su terreno privado con sus correspondientes jardines, más o menos grandes y sofisticados según el número de créditos disponibles por sus habitantes en la construcción de su hogar.  No son necesarios los jardines públicos puesto que nadie sale de casa, y si alguien lo hiciera siempre tendría la posibilidad de visitar el zoo que yo le enseñaría encantada. Aparte de la enorme extensión del zoo el otro gran espacio natural de la capital es el gran lago Omega al que vamos a acceder de inmediato, tan pronto atravesemos este barrio, el más cercano al lago. El programa tiene previsto mostrarles un mapa holográfico con una flecha indicadora de nuestro recorrido. En efecto, ahora aparece en sus pantallas. Desde el zoo nos estamos moviendo en círculo por el espacio exterior de la capital, hemos visto la finca de Artotis, luego el zoo con las Montañas Negras al fondo y ahora nos dirigimos al lago. Esta es la zona norte de la capital, lindante con la gran estribación montañosa de este continente. Al sur tenemos la gran llanura de Vantis que se extiende por el resto del continente hasta llegar al gran océano vantiano a cuyas orillas habitan una raza de pescadores, que lo mismo que los granjeros rebeldes no han querido dejarse asimilar completamente por la vida que “H” nos ofrece. Estos pescadores trasladan a la capital pescado fresco, en un transporte cedido por nuestro jefe que también les ha construido una lonja a la que pueden acercarse a comprar pescado fresco todos los vantianos que lo deseen. Yo soy uno de ellos y también visito el mercado de productos vegetales naturales. Si ustedes están viendo este programa seguro que no pertenecen a los que viven en el mundo artificial que visitaremos esta noche y que nada saben de estas cosas.

“Vemos ya, a lo lejos, la superficie rielante del gran lago Vantiano. Como observarán no se permiten las urbanizaciones cercanas, aunque algunos han obtenido, gracias a una cantidad ingente de créditos el poder habitar sobre su superficie en pequeños barcos de madera con las formas más diversas y todas las comodidades. Algunos son incluso pescadores y sus embarcaciones carecen de todo adelanto técnico. El número de viviendas y habitantes está perfectamente regulado por “H”, quien también regula el tráfico en el lago y los permisos correspondientes de movimiento, tanto de sus habitantes como de los escasos turistas que vienen por aquí. Nosotros no nos detendremos, tan solo daremos un par de pasadas circulares muy despacio para que ustedes puedan disfrutar sin prisa de este paraje idílico.

“Hasta ahora ningún omeguiano ha tenido el menor problema para trasladarse por todo el planeta, visitando cada uno de sus continente y océanos. El turismo interior es pobre y el exterior no existe, porque como saben seguimos en cuarentena tras muchos siglos, después del intento de conquista por parte del planeta Noctor. Pero toda la historia de Omega la pueden consultar en la biblioteca de “H” y habrá problemas dedicados a nuestra historia, especialmente al Mesías de Omega. Ojalá que pronto todo el mundo se decida a salir al exterior y vivir una vida natural, en lugar de la que les suministra sus cascos virtuales. No me importaría que esta noche Alirina pudiera convencer a todos los vantianos con los que se encuentre en el mundo virtual para que abandonen ese mundo y comiencen a vivir por fin en la realidad. Dado que ha sido capaz de convencerme a mí para que la acompañe al mundo virtual, no me sorprendería que también fuera capaz de hacerlo al revés con los vantianos con los que nos encontremos esta noche. ¿No es así, Alirina, intrépida reportera?

domingo, 11 de agosto de 2024

EL BUSCADOR DEL DESTINO XII

 


Pienso que si no acabo de arreglar la valla puede que mañana sea demasiado tarde, la temperatura va subiendo, según el móvil, el calor se hará pronto insoportable. Mejor terminar hoy que intentarlo mañana con una subida en cohete del termómetro. Pero antes tengo que desayunar, mejor dicho, antes tengo que dar el desayuno a los gatitos, a todos, eso es lo primero. Me cuesta crearme una rutina, automatizar los hábitos cotidianos imprescindibles. Debo hacerlo porque si no estaré siempre recordando que me he olvidado de algo y vuelta a empezar. Está bien, primero los gatitos, primero mamá gata y sus gatines. Ya está. Salgo al jardín. Hace un calorazo horrible, me pondría en chichas, pero puede que pase alguna mujer del pueblo y se escandalice y haría bien, es un escándalo verme a mí en chichas. Tengo que bajar de peso, tengo que bajar de peso… es un mantra que llevo repitiendo años y años. Este pueblo parece un monasterio, silencio absoluto, no sé cuántos habitantes tendrá, ni una docena. No se oyen coches, no se oye nada, salvo algún pájaro, no muchos, porque los gatos deben de dar buena cuenta de los pobres pajarillos. Ahora que he llegado yo, el benefactor, no tendrán que cazar para sobrevivir. ¡Pobres pajaritos! Me dan mucha pena. Me dan mucha pena todos los animalitos, les salvaría a todos si pudiera. Soy un hipocritilla de mucho cuidado, si quisiera salvar a todos los animales empezaría por no comer carne. A saber los cerdos, las vacas, los terneritos, los pollos, los… que habrán matado para darme de comer solo a mí. Si dejara de comer carne, ¿cuántos animales se salvarían? Me parece que ninguno, porque las empresas cárnicas no sabrían que yo he dejado de comer carne y seguirían matando igual. El supermercado tiraría la carne que le sobra porque yo ya no compro carne. Y santas pascuas. Todo seguiría igual. Esto tiene que ser cosa de todos. Dejar de comer carne y cultivar lechuga, cosa buena. No creo que nos fuéramos a morir por falta de proteína y nos vendría bien adelgazar a todos, más a los gordos como yo. Me pregunto qué sería entonces de los animales si ya no nos los comemos. Porque habría que hacer algo con ellos. Esterilizarlos, claro, pero mientras dejan de tener descendencia, ¿dónde los ponemos? ¿Granjas no de engorde, solo para que los animales tengan una buena vida? Muy bien, y quién las paga. El Estado, claro, porque ningún particular cuidaría animales si no saca algo de ellos. Papá Estado se tiene que hacer cargo de todo y no puede, salvo que nos fría a impuestos. Si fuera multimillonario me compraría una gran isla desierta, de clima templadito, allí llevaría a todos los animales que pudiera y les alimentaría, les cuidaría, les daría mimitos y ellos serían felices y yo más.

 

Todo esto lo voy pensando mientras pongo el pienso en los diferentes comederos y el agua en los diferentes bebederos. En algo tengo que pensar, no puedo pasar el resto de mi vida haciendo cosas, sin pensar. Eso no va conmigo. Así que pienso, imagino, me planteo cosas, me replanteo las cosas que ya me he planteado, medito, imagino, soy fantasioso, creativo, soy la repera en verso, pero no puedo dejar de pensar mientras hago cualquier cosa. Cuando termino, desayuno yo, con sobriedad y algo de prisa. Puede que hoy sea el último día de tregua. El calor se va haciendo insoportable. Se me ocurre que como hay manguera en el jardín, podría darme una buena ducha y permanecer en chicha picada, no toda la chicha, solo la parte de arriba. Aún no conozco a nadie del pueblo. No me gustaría empezar asustando a las mujeres. Dicho y hecho. Lo hago. Saco la caja de herramientas y me pongo a la faena con todo el ánimo que puedo, que no es mucho, pero suficiente para este calor. Los gatos dejan a veces de comer y me miran. Aún no hay confianza entre nosotros como para dejar de mantener la distancia de seguridad. Bueno, ellos a lo suyo y yo a lo mío. El dedo me molesta un poco. Procuro estar atento, centrado y dejar de pensar en todo o me llevaré un dedo por delante. Atornillo y atornillo, a veces golpeo con el martillo, soy concienzudo. Pero no puedo evitar pensar en algo. Por ejemplo, en lo que voy a comer hoy. Me gustaría hacerme una buena ensaladilla rusa, bien fresquita, con una cerveza fría, bien fría. Y para segundo, algo rápido, un filete con patatas, por ejemplo. Vaya, pronto he renunciado a hacerme vegetariano. He oído que ahora están experimentando con carne artificial de laboratorio. Eso estaría bien. Que toda la comida fuera artificial, de laboratorio, sacada de los minerales, de las piedras, porque los vegetales también tienen vida y sienten. O al menos eso parece. Todo lo que se mueve está vivo, todo lo que está vivo, siente. Menos mal que las piedras no se mueven porque si no podemos comer piedras no tendremos nada para comer y nos moriremos de hambre.

 

Esto es una mierda. Otra vez se me ha ido la cabeza y he escogido un tornillo demasiado grande. Ahora debo doblarlo a martillazos. Céntrate, tío, céntrate en lo que estás haciendo. A pesar de ello estoy contento, los gatos hace rato que desayunaron y regresaron a sus quehaceres, ni siquiera queda Silvestre, el asilvestrado. Debe ser mediodía, hace un calor espantoso. Estoy sudando como un cerdo. ¡Pobres cerdos! Pienso en darme otra ducha. No, se me ocurre que mejor me bebo una birra y me fumo un pitillo a la sombra. Me lo he merecido. No terminaré hoy la faena, pero no importa, no ha sido culpa mía que las vacas tiraran las vallas, además no me corresponde a mí, como inquilino arreglar este desaguisado. Soy demasiado bueno. Mira, que le den a la valla. Entro a por una cerveza bien fría. Busco un banco a la sombra. Enciendo un pitillo, a pesar del calor que hace, que hasta la brasa de un cigarrillo parece que puede aumentar la temperatura. Bueno, de momento soy feliz. Estoy de vacaciones, en un sitio tranquilo, monástico. Lo peor que puede pasarme es la ola de calor. Tal vez tenga que comprarme un ventilador. Bueno, lo peor, lo peor que puede pasarme, no. La imaginación se dispara. ¿Qué cosas malas me podrían pasar?

 

sábado, 10 de agosto de 2024

DICCIONARIO ECONÓMICO IX

     


   

          DEUDA SOBERANA

La deuda del Estado es soberana porque todos los soberanos de la historia fueron rescatados por los prestamistas. Un proletario nunca será rescatado porque no es soberano. Es un esclavo.

          LA CRISIS ECONÓMICA 

    Se parece a una tormenta porque los nubarrones se ven antes de que estalle. Los rayos y truenos aparecen cuando la tormenta está encima y en otras muchas más cosas.

   Se diferencia porque no hay tormenta que cien años dure lo que aún está por ver en las crisis económicas. 

   Vicente Estragos, metereólogo, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid en su espacio Metereología y Economía, hermanos gemelos.

   FÍSICA Y ECONOMÍA

    La ruptura de un átomo es la base de la bomba atómica. Cuando una economía se endeuda, acaba quebrando y explotando. Es la causa de las crisis. 

Pirulo, físico teórico en un comunicado de prensa pidiendo veinticinco mil millones para su sistema financiero Me lo merezco, dijo, por haber descubierto la causa de las crisis económicas.

    ESTADÍSTICAS DE LAS CRISIS ECONÓMICAS

   19 muertos en accidente de tráfico este fin de semana. Aún no se ha probado que la crisis económica haya provocado ni una sola muerte. La estadística anual de suicidios aún no está confeccionada, estamos en junio.

Vicente Gogo, sociologo, firmante de la propuesta en las carreteras circulemos a diez por hora.

    CONSECUENCIAS DE LA CRISIS

    Hemos quitado fideos de la sopa.

     Voluntaria de sopas comunitarias. Generosa, guapa y sonriente.

      Mi esposa está muy contenta, voy a trabajar andando y he bajado diez kilos en un mes. 

     Matrimonio que estaba en crisis. Ahora ya no.

lunes, 5 de agosto de 2024

LA CANTANTE DE LA TROPICANA VIII

 


Habíamos dejado a nuestro detective colgado de una lámpara y preguntándose dónde estaría Sally, la cantante de la Tropicana. Cuando lograron bajarlo de allí -costó lo suyo- había perdido la pista de la cantante. La siguió a través de su perfume y la encontró de noche, frente al mar, cantándole a una sombra. Repetía un nombre que el detective, desde lejos y sin sus micrófonos, apenas podía entender. Algo así como Eres o Eros. No importaba porque la canción era tan hermosa que se quedó dormido en la arena. Al alba la cantante seguía mirando el horizonte y nuestro personaje, aterido de frio se fue al chiringuito más cercano, a pedir un café caliente. Un abrazo.

 

La temática de las canciones de Sally es siempre amorosa. Claro que dentro del amor hay todo un universo. El amor correspondido, el desamor, la espera, la soledad, el abandono, la nostalgia, la melancolía, el recuerdo... No importa tanto el tema que trate cada canción como su música. Nacida del corazón, sentimiento puro donde no caben ritmos frívolos o vacíos. Sally nunca ha cantado canción del verano. Esas cancioncillas pegadizas y estúpidas que las oyes una y otra vez cada verano, como a un moscardón incordiante y cuando llega el invierno ya ni te acuerdas de ellas. La música de Sally es atemporal y eterna como el amor que no tiene época pero que en todas se canta igual: con el corazón desnudo y la voz desgarrada de tanto sentimiento. ..

 
Y ahora sigamos con las andanzas de la cantante y su detective.


La  voz de la cantante de la Tropicana es hermosísima por naturaleza, nacida de cuerdas vocales muy sólidas, tiene una amplia coloratura, apropiada para el desgarro y la dulzura. Su, a mi juicio excesiva musicalidad al comienzo de su carrera, procedía de una obsesión por respetar las reglas. Cuando uno aprende un arte nuevo le preocupa más atenerse a las viejas reglas históricas que lo regulan que la aventura de explorar nuevos universos... La voz de la cantante está preparada para grandes empresas, incluida la conquista del universo del amor, pero en su afán de no salirse nunca de las normas, su voz sonaba un tanto encorsetada, muy por debajo de sus posibilidades. En una cantante como ella esto no podía durar mucho y no duró.... Pero sepamos qué ha sido de nuestro detective....

domingo, 4 de agosto de 2024

LOS PERVERTIDOS DE ANABÉL I

 


                    


                    LOS PERVERTIDOS DE ANABÉL

                               I

 

              EL PAJARITO CANTOR

 

Anabel es mi mejor amiga. No quiero decir con ello que entre nosotros no haya sexo, que lo hay y del bueno, sino que nos sentimos así, amigos que pueden charlar durante horas, preparar una buena cena para invitar al otro o simplemente ir al cine o pasear por un parque. No tengo muchos amigos, más bien pocos. Un gigoló no nace precisamente para la amistad. Le ordeñan el sexo y si te he visto no me acuerdo. Claro que mi caso es un poco especial. Johnny sabe hacerse con sus clientas, que suelen repetir y gustar de una buena charla amistosa, pero no hay gran cosa fuera del sexo. Lily fue un caso muy especial y Marta el amor imposible que todos pasamos una vez en la vida, como el sarampión. He tenido muy buenas clientas a las que en algún momento consideré mis amigas. Aunque soy consciente de que la amistad me ha sido vedada por la vida, para equilibrar el plato de la balanza, pleno de placer sexual.

 

Durante mi adolescencia tuve los amigos que todos tenemos a esas edades, compañeros de colegio y de juegos. En la universidad algunos compañeros se arrimaron a mi buscando que les tocara algo del asedio de chicas que sufrí de forma más o menos intermitente. Con dos de ellos llegué a llevarme muy bien. Incluso compartimos piso y no me pusieron el cuchillo en el pecho cuando algún mes me veía imposibilitado de pagar el alquiler. Claro que siempre esperaban que trajera algunas chicas liberales al piso. Daban por hecho que las compartiría con ellos, los amigos están para eso. Pero no hubo mucha oportunidad de compartir nada porque las chicas me llevaban a sus cuartos, apenas se enteraban de que no vivía solo en el piso. Cuando comencé a ganar dinero con Lily les traje algunas chicas, empleadas de Lily o prostitutas de la calle a las que pagaba de mi bolsillo, con la condición de que se hicieran pasar por mujeres liberales buscando un buen polvo. Suelo ser agradecido con quienes me tratan bien y ellos fueron buenos conmigo. Nunca lo supieron, eran tan tontos para estas cosas que hasta hubiera podido hacer pasar a una profesional, de larga trayectoria, por una chica virgen.

 

Más tarde, cuando monté mi propio negocio, me hice con empleados a mi gusto, algunos de los cuales llegaron a ser buenos amigos (no sabían nada de mi pasado) y algunas empleadas fueron mis amantes a temporadas. Pero amigos, lo que se dice amigos, nunca tuve tantos que pudiera permitirme el lujo de no contestar a sus llamadas. Por eso aprecio tanto a mi amiga Anabel. Es una mulata de curvas tropicales, alegre como unas castañuelas, de piel suave como la piel del melocotón y tan parlanchina como un loro en estado de gracia. Es hermosa, muy hermosa, aunque lo más atractivo para mi sea su buen ánimo. Es difícil verla sumida en la melancolía o hablando de tragedias de la vida. Su vitalidad podría hacer regresar y enfrentar al enemigo a todo un ejercito derrotado. Y le gusta hablar, mucho, y que yo sacie sus curiosidades de todo tipo, culturales, sobre los hombres, sobre la vida en general.

 

Anabél fue mi maestra en posturitas del Kamasutra. A pesar de su físico rotundo tiene una curiosa flexibilidad. Parece ser que fue atleta o gimnasta en su juventud aunque a ella no le gusta hablar mucho de su pasado. Ha sido Lily quien me tuvo que contar gran parte de su historia, que dejo para otra ocasión. Lo pasamos muy bien durante mi aprendizaje, nos reímos mucho. Ella tiene un especial vocabulario para casi todo y en concreto para denominar  cada una de las posturitas coitales que dos cuerpos pueden adoptar (creo que son casi infinitas, todo depende de la flexibilidad del cuerpo y de las ganas de hacer el contorsionista). Después de haber comenzado mi vida profesional Anabél solía llamarme de vez en cuando. Salíamos juntos, como dos novios, y ella hablaba de lo humano y lo divino. Me hacía incontables preguntas y se reía con mis salidas de tono, mis humoradas. Nos hicimos excelentes amigos sin perjuicio de acabar en la cama si nos apetecía y no estábamos muy cansados de nuestros respectivos ajetreos. Anabél tiene una historia trágica, terrible, otra en su lugar estaría cazando hombres como algunos cazan patos o tiran al plato. Yo hubiera cogido la escopeta y me hubiera situado en cualquier punto de la geografía urbana para cazar hombres, sin distinción.

 

Sin embargo ella parece habérselo tomado con mucha filosofía. Apenas menciona el tema y sus especiales dotes de hacerse con los hombres más raros y violentos hicieron que Lily la encargase especialmente de sus "pervertidos". Esto no significa que sea una experta en sadomasoquismo. Lily ya tiene sus profesionales para este género sexual que tan poco le gusta a ella. Sin embargo hay otros "pervertidos" más inocuos, en el fondo unos pobres hombres, que necesitan "cuidados" especiales que Anabél es capaz de prodigar como una madraza. Conociendo su pasado me resultó sorprendente esta conducta, la de una especie de enfermera de guerra, violada por soldados, que ahora se dedicara a curar las heridas más repugnantes causadas por la batalla. Con el tiempo comprendí que la psicología femenina es todo un universo inexplorado, donde hay tantos mundos distintos, que un hombre no llegará a conocerlos nunca en su totalidad. Me quedé con la conclusión, que a mi me pareció lógica, de que en el fondo Anabél disfrutaba viendo a los hombres a sus pies, esclavos de sus propias debilidades. Sus miserias aliviaban su alma atormentada. Las pocas veces que intenté explicarle mi teoría me cortó con una sonrisa y cambió de tema. No pierdo la esperanza de conocer algún día el "secreto" de Anabél.

 

En nuestras largas charlas tocábamos todos los temas, sin dejar de lado los avatares de nuestras respectivas vidas profesionales. Ella no se molestaba por los detalles de mis coitos a pesar de haber creído notar un especial afecto por su parte en nuestros encuentros amorosos. Y siempre supuso que a mi tampoco me afectaban los detalles íntimos de las historias que me contaba. Así comenzó a darme noticia de "sus pervertidos" cuando me notaba bajo de forma, como necesitado de reírme un rato. Confieso que le pedí a Lily las grabaciones de Anabél y las visualicé todas. Lily nos grababa a todos, incluso a mí aunque no me lo dijera hasta que la forcé a decirme la verdad. La historia de las grabaciones es demasiado larga para sacarla a relucir en este momento. A mi me mantuvo engañado un tiempo haciéndome creer que solo grababa a los clientes "especiales", por si algún día necesitaba utilizar el chantaje como defensa ante situaciones sin salida. En realidad nos grababa a todos, clientes y profesionales, y todo el tiempo que permanecíamos en sus casas. Lily era una voyerista de mucho cuidado, una verdadera adicta, no solo en cuanto a la práctica del sexo, sino que le gustaba saber todo de todo el mundo. Me refiero a lo más íntimo. Hubiera puesto sistemas de grabación hasta en los ministerios, las presidencias de gobierno y cuarteles de todo el mundo, si la hubieran dejado.

 

Yo mismo me contagié un poco de esta afición. Gracias a Lily y a Nerea me hice un adicto a los videos, las fotos y las grabaciones de conversaciones íntimas. Estoy seguro de que Anabél me hubiera dado permiso para grabar sus charlas si se lo hubiera pedido, pero me pareció más excitante hacerlo sin que ella lo supiera. Me compré una buena grabadora japonesa de bolsillo y la enchufaba cada vez que iniciaba alguna de sus historias. La del pajarito cantor es una de las más divertidas, al tiempo que de las más mezquinas, miserables y repugnantes que me contó.

jueves, 25 de julio de 2024

LA CANTANTE DE LA TROPICANA VII

 


Confieso que me da un poco de miedo seguir con la historia de la Cantante de la Tropicana. Los espectadores acaban enamorándose de sus voz y al fondo de la sala está Slictik, escondido en un rincón, con sus gafas de sol explorando el misterio. Para finalizar la noche, Sally, la cantante de voz cautivadora, nos canta una dulce balada. La banda de jazz deja por un momento de moverse a su ritmo sincopado para acompañar esa bonita balada.  De alguna manera a Slictik le recuerda  la canción de Billy Joel, el hombre del piano. Un canto al perdedor. Sí, porque el triunfo tiene poco de misterioso, es el fracaso lo que está envuelto en las brumas del misterio.

Ella canta con los ojos cerrados y los espectadores no se mueven, pendientes de su voz. Sobre una mesa puede verse un marco vacío. En el aire se va formando un rostro misterioso. Nadie respira durante el tiempo que la voz tarda en redondear el último acorde.

Termina la noche, y mientras los espectadores apuran suúltima copa, la cantante termina embutida en las sombras por un laberinto de callejuelas que conducen al malecón, donde las olas se estrellan. Las cantantes suelen soñar, como los poetas, los escritores, los músicos, los artistas, las personas sensibles.  Todos ellos terminan la noche dejándose mojar por las olas de un mar siempre  en movimiento. Los otros, los otros están ya en sus despachos. Imaginando la fórmula mágica para hacer más y más dinero.  Que la bolsa suba hasta el cielo y la economía sea un cohete a la luna.  No viven para otra cosa, han olvidado los sueños y ni siquiera son capaces de pasarse una noche por la Tropicana para escuchar una balada de Sally.

 

 

 

 

 

 

 

martes, 23 de julio de 2024

LA ÓPERA DEL LOCO VI

 


EL NARRADOR-ACOTADOR

El bufón rueda por el suelo semidesnudo ante el acoso de Plurabella con quien se pone en pie, se acerca a Plurabella real, ambas se abrazan y lloran. El bufón rueda y de su boca sale una nube inmensa de ininterrumpida de ectoplasmas que se transforman en guardias ducales. Están desnudos pero portan espadas y lanzas y forman una falange defensora al extremo del escenario. Se produce un pequeño rifirrafe y suena una trompeta, luego otra y otra en un contrapunto clamoroso. La guardia real se retira y la clonada permanece firme, subiendo y bajando en perfecta sincronía. El ballet de los clones no ha cesado conformando una extraña disonancia con la escena anterior. El clon de la condesita Vilenta ha protagonizado una surrealista danza serpentina. Tras la retirada de la guardia ducal real se ha puesto en pie y transformado en una mujer sensual con rabo de demonio y cabeza semiviboril, se acerca al bufón que de rodillas intenta recuperarse.  Lo tira hacia atrás, le quita la poca ropa que le queda y se monta a horcajadas, buscando su miembro bufonesco con sus muslos. Todos los concurrentes, los clones, todo el mundo se queda en silencio, mirando con ojos desorbitados la escena. Entonces se oye un grito horrísono. Es la condesita Vilenta real. Todos la miran comprenden que su terror nace de que su clon está llevando a cabo sus fantasías viboriles y lujuriosas.



MUERTE AL BUFÓN OOO ÓN MUERTE AL BUFÓN OOO ÓN.

TODOS

MUERTE AL BUFÓN, ETC ETC.

La clón de la condesita Vilenta deja de intentar poseer sexualmente al bufón e intenta estrangularlo con sus dos manos. Acuden juntos Plurabella y su clón e intentan desasir a la Vilenta. Toda la concurrencia reacciona mal mientras siguen entonando MUERTE AL BUFÓN. El canto de la Vilenta real hace de contrapunto-fuga. Es verdaderamente infernal, pero increíblemente armonioso con las voces de la concurrencia.