martes, 25 de junio de 2019

DICCIONARIO ZOOANTROPOLÓGICO VI

  DICCIONARIO ZOOANTROPOLÓGICO VI



   BUITRE CARROÑERUS DISCRETUS

 PERFIL: A diferencia del buitre común o carroñerus indiscretus esta subespecie suele pasar desapercibida, ya que no da vueltas en círculos sobre las carroñas o futuras carroñas, sino que se oculta entre otros pájaros o en el arbolado o en los vertederos o allí donde no pueda ser identificado y fotografiado por los etólogos especializados en conductas animales. Su mimetismo es tal que también es llamado buitris cameleonis. Oculto entre los animalis políticus resulta casi indetectable. Apenas se distingue del resto de pájaros, cantores o no, puesto que su envergadura es mucho menor que la del carroñerus normalis, tampoco tiene un pelaje marrón sucio, ni otras características que lo destaquen en el paisaje ornitológico. Por si fuera poco una glándula muy especial de la que carecen los de su especie, pero que esta subespecie ha desarrollado, nadie sabe cómo puesto que contradice toda lógica, le permite mantener siempre un olor exquisito como de colonia aristocrática. No habla, ni pía, ni grazna, apenas te mira porque sus párpados se mueven a gran velocidad y cuando lo hace fija los párpados con gran esfuerzo y su mirada parece amable y generosa.Tampoco acecha a sus presuntas víctimas, ni las sigue de lejos, se limita a identificarlas cuando se las encuentra en el camino de la vida y aprovechándose de sus debilidades para picotear sus órganos más sabrosos mientras duermen. Les es indiferente vivir solos o en pareja o compañía o de cualquier manera, siempre que puedan desarrollar sus aptitudes naturales para alimentarse de la semi-carroña. Su hambre se despierta cuando ven posibles víctimas, mientras tanto pasan desapercibidos comiendo aparentemente como los demás.

MORFOLOGÍA

Ni grande ni chico sino todo lo contrario. Pico escondido como nariz. Patas extensibles, habitualmente escondidas. Ojos de águila, disimulados con feos párpados muy veloces. Alas aparentemente frágiles pero de una dureza quitinosa casi pétrea. Buen olor, indetectable cuando así lo desea. Sin las facultades del camaleón, todo en su cuerpo ayuda a disimular su presencia. Sus finas garras y afilado pico le permiten llegar a los órganos del moribundo o dormido sin que éste se entere, o casi. Dada su envergadura no necesitaría comer mucho pero lo hace y en grandes cantidades, siempre en privado, no como los de su especie común que lo hacen en público, en gran número y dándose banquetazos estrambóticos.

ENTORNO

No se les encuentra revoloteando sobre los cuerpos desfallecidos de sus futuras víctimas, como sería lógico pensar, sino en cualquier entorno de cualquier tipo, en cualquier parte. No buscan, encuentran. En todo caso se podría decir que el entorno político es bueno para ellos por alguna de sus múltiples características, aunque nunca les encontrarás en primera fila, ni en las fotos, ni en cargos destacables, ni exhibirán carnets o hablarán a micrófonos. Apenas vuelan cuando no pueden disimularse entre otras bandadas o nubes de alados, permanecen entre la hojarasca de los árboles o en basureros visitados por todo tipo de carroñeros y pajarillos hambrientos. Como son casi indetectables los estudios realizados hasta el momento no son muy fiables y no dicen con certeza dónde se les ha encontrado y dónde no. Puede, tal vez, es posible, eso es todo lo que nos dicen de ellos.

POR UN ESBOZO DE LA ESPECIE PARA UN ESTUDIO DOCUMENTADO DE LA MISMA

Se aconseja a los etólogos que rastreen hacia atrás todo lo que puedan, desde el cadáver de la víctima o el posible cadáver con el tiempo, ya que esta especie nunca remata de forma ostensible a sus presas. Así podrán saber, acumulando experiencias, cómo son sus estrategias depredatorias, sus camaleónicas facultades para pasar desapercibidos en cualquier circunstancia de la vida. Solo analizando meticulosamente los pocos datos que se obtengan se podrá llegar a un esbozo, esbocito, de su perfil, y eso cuando tengan la suerte de que las víctimas sean todas del mismo carroñero, si son diferentes víctimas de diferentes carroñeros, es posible que la confusión impida una visión objetiva y generalista de cómo funciona la especie como tal.

Dado que el mundo natural es depredador por naturaleza y esencia, el estudio de las presas encontradas puede generar mucha confusión cuando no están claras las causas de su muerte y la forma de la misma. Si, podemos saber que a una presa la ha mordido un león porque su enorme y drástica boca deja huellas irrefutables; sí, podemos saber que ha sido pasto de una manada de hienas, porque apenas quedan restos; sí, sabemos con certeza que se trata de una manada de lobos por la delicadeza de su apresamiento, el traslado a un lugar adecuado y el jerárquico desgarramiento del cuerpo. Pero en el caso del buitre carroñerus discretus será complicado distinguir sus víctimas de las del resto de carroñeros o depredadores, salvo que sean muy evidentes, como hemos visto. Mucho me temo que hasta las propias víctimas tendrán dudas de estar siendo depredadas salvo que se despierten del sueño reparador y se encuentren con sus entrañas "reparadas" de forma extraña.

Se desconocen sus estrategias, salvo que son camaleónicos y muy discretos, por lo que se recomienda la huida en el caso de que no sepan a qué se enfrentan, pero sí que su vitalidad disminuya a ojos vistas. Podrían parecer vampiros sino fuera porque los vampiros son exclusivamente humanos, mientras que esta especie es híbrida.


martes, 18 de junio de 2019

QUIJOTADAS SOBRE EL SUICIDIO




QUIJOTADAS SOBRE EL SUICIDIO

Adivina, adivinanza, ¿quién soy sino soy Sancho Panza?

-No soy un genocida, no soy un pederasta, no soy un violador, no soy un asesino en serie, no he negado mi pan a quien tenía hambre, no he negado mi cantimplora a quien tenía sed, no he robado, no he matado, no soy apóstata ni hereje, no he pedido que me cremen, no he escandalizado a nadie porque nadie sabía de mi existencia. Y sin embargo no enterrarán mis restos en terreno sagrado.

¿Quién soy?

Un suicida. Pido perdón por no haberme arrepentido antes, no tuve tiempo.

-He matado a alguien y no me condenarán a la pena de muerte.

¿Quién soy?

Un suicida. Si hubiera matado a alguien la sociedad me hubiera matado a mí y sería un homicida y no un suicida. La sociedad sería justa por haber matado a alguien que mató a alguien y el verdugo sería un gran tipo, a pesar de ir con capucha.

-Cuando llegue al cielo no me dejarán entrar, cuando llegue al infierno, tampoco, no he sido bastante malo, cuando llegue al purgatorio no me pondrán el sello en la frente porque no cumplo los requisitos. Los fantasmas no me admitirán en su cofradía, ni los violentos en la suya, ni en el buque errante porque todos se asustarían.

¿Quién soy?

Un suicida. Los humanos son libres para matar, para violar, para esclavizar a sus hermanos, para hacer cualquier tropelía que se les ocurra, pero no son libres para quitarse la vida. La vida no es suya, aunque la utilicen como si lo fuera y le pidan cuentas por ello.

LOS ACTIVISTAS SUICIDAS

-Las personas con tendencias suicidas deberían formar un partido político y nombrar un candidato de entre los suyos a la presidencia del gobierno. Puede que no llegara a tan alto cargo, pero desde la oposición podría instar en el parlamento la reforma de las leyes en el sentido de que antes de cumplirlas a rajatabla las personas con tendencias suicidas deberían recibir un beso y un abrazo por lo menos del agente de la autoridad encargado de hacer cumplir la ley que proceda no fuera que se suicidaran antes de ser castigadas.



EUTANASIA SUICIDA

Las personas con tendencias suicidas que hayan instado el suicidio al menos media docena de veces sin conseguirlo, deberían ser ayudadas a bien morir por el resto de la sociedad de la que forman parte. Dado que actualmente la genética no puede cambiar genes malformados, esa parece ser la única salida posible, salvo que se les criogenice gratuitamente para que sus genes malformados puedan ser modificados en un futuro más o menos próximo.

PANFLETO A DISTRIBUIR ENTRE LOS QUE SE SIENTAN CULPABLES POR NO HABER IMPEDIDO UN SUICIDIO

Todos los ciudadanos que se sientan culpables de no haber hecho lo suficiente para evitar el suicidio de una persona deberían recibir un panfleto con los siguientes puntos:

1-Usted no es culpable de no haber hecho lo posible. El suicida tenía que haber actuado con más fuerza, con más intensidad, sin tantas dudas, sin utilizar señales de S.O.S. que todos puedan ver. No se puede ser tan descuidado, tan vago que uno tenga que recurrir a la caridad ajena para morir.

2-Usted no era el más próximo, el más obligado, el más responsable, el más culpable. Usted no es un burócrata ante-suicidio, no le pagan por impedir suicidios. Usted no es un chivo expiatorio de una sociedad que cree que el suicidio es una solución a la superpoblación, pero no lo dice porque es hipócrita y le da vergüenza.

3-Usted no es culpable de ser normal. Puede que no haya hecho nada para merecerlo, pero lo es. Puede que los otros no sean culpables de estar enfermos, de tener tendencias suicidas, pero les tocó la china, ¡mala suerte! Usted no es culpable de la mala suerte de los otros. No puede entregarles su buena suerte en un acto generoso, eso no es posible, y aunque lo fuera no debería hacerlo. Que cada palo aguante su vela.

4-Usted no es culpable de que las vidas de los demás se trunquen. Vivimos en sociedad pero solo a efectos económicos, prácticos, productivos, porque las cosas funcionan mejor juntos que por separado, pero usted no es el guardián de su hermano, no está obligado a cuidarle, mucho menos a quererle. Usted no es una oveja para que pueda dar calor al resto de las ovejas en el corral, aquí cada uno vive en su casita, en su propiedad, y solo depende de los demás en cuestión de impuestos, sin ellos no habría carreteras, ni esto o lo otro, pero no tiene por qué amar a nadie y mucho menos intentar salvarle la vida. Si quiere suicidarse, ¡allá él! Su vida es suya, no, pues que haga lo que quiera con ella. Eso sí, el suicidio debería ser delito y todos los que lo han intentado deberían estar en la cárcel, porque aunque su vida sea suya ha decidido vivir en sociedad y tiene unas obligaciones que cumplir. Y si no las cumple, pues a la cárcel y san se acabó.

5-Usted va a seguir viviendo. No tiene ese problema, nunca lo ha tenido y está seguro de que nunca lo tendrá. Usted no es culpable de que tanta gente se suicide, usted no ha hecho esta sociedad, usted solo colabora con sus impuestos y vota a quién sabe quién, porque el voto es secreto y nadie es responsable de lo que vota.


PERFIL DE UN SUICIDA, POR UN PERFILISTA DEL FBI

-Todos los suicidas son niños mimados, malcriados, incapaces de aceptar que mamá vida no ha podido darles todo lo que le pedían. El hecho de que a veces solo pidan un poco de cariño, solo un poquito, una pizquita de nada, que ninguno de sus hermanos genéticos (todos porque todos los genes proceden de Adán y Eva) no quisieron o pudieron darles solo es una excepción que confirma la regla, los demás suicidas pidieron ser ricos, guapos, políticos, actores de Hollywood, una mansión, un yate, una isla para ellos solos, un trono, ser adorados, etc.

-No cumplieron con la sagrada ley de la supervivencia, el pez grande se come al chico, el depredador al bóvido. Esto es una selva donde impera la ley de la selva. Aquí no valen cariñitos ni memeces semejantes.

-Todos los suicidas son patéticamente débiles. Solo los débiles piensan en quitarse la vida. Los fuertes a los más que llegan es a desear cargarse al prójimo que les amarga la vida. Algunos se lo cargan. Son excesivamente fuertes y ésta es una sociedad justa, nadie puede ser tan fuerte como para matar al prójimo, salvo que seas un ángel uniformado, enviado por el presidente de turno, el dictador de turno, el gobierno de turno, los dogmáticos de turno, los terroristas de turno, los que esperan el turno para matar a alguien porque no se puede dialogar cuando quieres algo y no te lo dan.

-Todo suicidio es causado por una depresión. Toda depresión es causada por una insatisfacción vital. La culpa de todo la tiene la vida. El hecho de que una sociedad sea competitiva, insolidaria, injusta, inhumana, capitalista, comunista, corrupta, manipuladora, vendida al dios oro, eso no rebajaría la estadística de los suicidios. La prueba está en que si los políticos estuvieran convencidos de ello, lucharían contra todos estos males endémicos, aunque solo fuera para que los presuntos suicidas salvados pudieran desequilibrar a su favor las próximas elecciones.


CONSEJOS A LOS SUICIDAS POR EL DOCTOR CARLO SÚN, DISCÍPULO DE JUNG

-Mi maestro, el doctor Jung, descubrió el subconsciente colectivo y yo sigo en esa línea, intentando demostrarlo fehacientemente para que llegue a ser una verdad científica, creída y respetada por todos. Hasta entonces pueden creer o no creer. Les aconsejo que crean, porque así se darán cuenta de que puede que no sean tan culpables como piensan, ni tan cobardicas como piensan los demás. Las mentes de los demás son muy malévolas y eso lo notas cuando te mueves en el subconsciente colectivo. O te alías con los malos y entonces haces daño y no dejas que te lo hagan o eres de los buenos y te hacen daño y cuanto más débil eres más deseas suicidarte. No hay término medio.

-Nadie sabe realmente si hay algo más allá de la muerte, ni siquiera yo, que  me muevo todos los días en el subconsciente colectivo y tengo más posibilidades que nadie de llegar un día a saberlo. No seas tonto, por mucho que sufras o te hagan sufrir, la tortilla se puede dar la vuelta en cualquier momento. Si vives sabes lo que te espera, pero si mueres puede que no te aniquiles en la nada y dejes de sufrir, es posible que existan los monstruos y demonios de que habla el libro tibetano de los muertos y que yo veo a menudo en el subconsciente colectivo. Piensa que por muy duro que sea tu presente eso siempre puede empeorar si te mueres, mientras que si vives es seguro que mejorará, porque no hay mal que cien años dure.

-Haz el amor y no la guerra. Si estás en guerra con todos acabarás perdiendo toda energía y sin energía vital eres un depresivo suicida. En cambio si haces el amor con los que te dejan o con los que logras convencer o con los que tienes la suerte de encontrarte en el momento adecuado, o con los que pasaban por allí por casualidad, que siempre hay oportunidades, incluso para un depresivo suicida, notarás que cualquier idea suicida calla la boca al menos por un tiempo. Y si a pesar de todo sigues pensando en el suicidio, al menos hazlo de la mejor de las formas posibles, practicando sexo hasta que revientes. ¿Hay mejor forma de suicidarse? Si eres un suicida recalcitrante busca sexo por doquier, te aseguro que el trabajo que eso lleva consigo y la satisfacción del deber cumplido aplazará siempre tus intentos de suicidio. Haz el amor y no la guerra y llegarás, sino a ser normal, al menos a divertirte siendo anormal.











domingo, 9 de junio de 2019

BILLY ALINFERNO, UN TROVADOR MODERNO II



Mientras sigue el concierto en el Madison Square Garden vamos a intentar esbozar la biografía de este trovador de los tiempos modernos que sigue en lo alto de la cúspide, un poco molesto porque el pico se le clava en el trasero, pero feliz y contento porque a pesar de las nuevas tecnologías y de que todo el mundo piratea todo lo que se mueve en la Red, sigue ganando dinero con la música o el merchandising que acompaña a sus canciones. Consciente de que pueden piratear sus canciones, pero no sus calzoncillos, por ejemplo, un producto de merchandising que sus fans femeninas le quitan de las manos o sus famosas camisetas que ponen a parir a los políticos, se muevan o no, o a cualquier personaje que nos "esté jodiendo la vida" como dice Billy en su lenguaje coloquial muy trabajado y que no hay que traducir a ningún idioma. No se sabe si esta manera de vender música fue idea suya o del nuevo genio del marketing contratado por su manager a escondidas y que luego le caería bien a Billy cuando le fue presentado. Eso sí, le hace pagar muy caro su pasado capitalista, haciéndole objeto de toda clase de bromas y maldades. Se dice que Martín, director de marketín, que ese es nuestro hombre, tiene infiltrado a su equipo en el gran equipo que acompaña a Billy en sus giras, con la orden de hacerse con todo lo que sea desechado por el trovador, ropa, instrumentos musicales, coches, incluso comidas dejadas a medias que son criogenizadas y vendidas en tubos criogenizados transparentes, lo mismo que sus cabellos, certificados por una conocida empresa de genética especializada en toda clase de certificados que se les pidan, cabellos, uñas de los pies, etc etc.

Martín, calificado de cínico, sádico, manipulador, sin entrañas y miles más de epítetos, a cual peor, ha sido capaz de vender música en estos tiempos, algo casi milagroso, acompañando los estuches con toda clase de pertenencias de Billy, todas firmadas y certificadas por una empresa especializada. El ingenio de Martín no tiene límites, ha sido capaz de vender conversaciones y vídeos privados e incluso supuestas anécdotas desconocidas de la vida del trovador. Todo le vale a este genio capitalista, pero nosotros no vamos a hacer mucho caso de lo que se dice en estas falsas biografías que acompañan a sus estuches o packs completos con cada nuevo álbum que saca Billy.

Nada en su biografía es fiable, pero utilizando la lógica más elemental se pueden llegar a ciertas conclusiones verosímiles. Como por ejemplo que Billy nació de familia pobre, desestructurada, con padre alcohólico, madre maltratada, que pasó por varias familias de acogida, aún más desestructuradas que la suya propia. Que apenas estudió nada que no le gustara, es decir nada o casi nada, que fue castigado por todo tipo de autoridades, competentes o no, que le encontraron en su camino. Que fue un adolescente rebelde, que perteneció a tantas pandillas que éstas apenas le veían el pelo, a pesar de llevar una larga melena, y nunca sabían si estaba con una o con otra pandilla, haciendo esto o lo otro. Se dice que fue detenido tantas veces que los policías se confundían al ver otras denuncias de sus compañeros y le dejaban en libertad, pensando que estaba en otra comisaría, arrestado por otra denuncia. Dice la leyenda urbana que los jueces empezaron a hartarse de las denuncias que le situaban al mismo tiempo en una docena de comisarías después de haber cometido un centenar de delitos en varios lugares de la ciudad, a la vez y al mismo tiempo. Finalmente todos, jueces, policías, autoridades y todos los organismos competentes decidieron que era mejor dejarle vivir a su aire, puesto que se constató mediante una estadística fiable que cometía muchos menos delitos cuando le dejaban en paz que cuando le arrestaban y denunciaban todos los días y que en realidad era un buen chico que solo trataba de alcanzar su sueño: convertirse en un trovador moderno, aunque para ello tuviera que robar guitarras, baterías, garajes para componer y ensayar y todo tipo de ropas extravagantes que encontraba casi milagrosamente en tugurios de mala muerte, porque ninguna prenda de ropa era suficientemente extravagante para él.

 Pero vamos a interrumpir esta rápida biografía para escuchar una de las canciones que más me gustan del trovador. Otros críticos y biógrafos no están de acuerdo, pero a mí me la suda. Siempre he disfrutado con esta canción que es la balada más romántica y conmovedora que he escuchado nunca. El Madison se calla como si hubiera pasado un ángel y comienzan a escucharse los primeros acordes:


MIENTRAS VAMOS CAMINO DEL INFIERNO


El camino que lleva al infierno
fue elegido por ellos
y la luz, al otro lado del túnel,
se les impuso desde el mundo de los sueños.

Se cansaron de decirnos
que todo lo hacían por nuestro bien
pero pronto comprendimos
que eran sus bolsillos
los que estaban llenos.


Vamos, baby,
acurrúcate a mi lado,
que el infierno nos sorprenda
estrechamente unidos.

Vamos, baby,
no tengas miedo,
que las llamas del fuego
que ellos provocaron
no te quemarán tanto
como las llamas de mi amor.



Las palabras caían de sus bocas
como dulce rocío,
pero eran hiel en nuestras almas.
Nos prometieron un paraíso gratis
y nos llevaron al infierno
por una autopista de peaje.

Vamos, baby,
no tengas miedo,
que mi boca es dulce miel
en tus cándidos lábios
y mis palabras de amor
nunca se volverán hiel
en tus entrañas.


Vótame y tendrás gratis
todo el placer que puedas contener
en el profundo agujero de tu corazón.

Les votamos, a ellos,
y la mentira resbaló
por los túneles viscosos
de las cloacas de nuestro ser.

Vamos, baby,
no tengas miedo,
que el calor de mi cuerpo
fundirá todos los agujeros
de tu corazón.

Vamos, baby,
no tengas miedo,
que juntos iremos al infierno,
enroscados como dos desnudas serpientes.
Y allí haremos el amor,
sobre las brasas y el humo
que brotaron de bocas mentirosas,
de aquellos demonios
que llamaron un día a nuestras puertas,
prometiéndonos el paraiso gratis
si poníamos nuestras vidas
en sus manos.



¡Oh baby, baby!
no tengas miedo,
que mis brazos te acunan,
mientras caemos al infierno.


Coro

Oh Ooooh Ooh

Uh Uuuuh Uuh



sábado, 1 de junio de 2019

MANIFIESTOS DE LA MENTE ENMASCARADA.COM III






POR UNA NUEVA ÉTICA POLÍTICA/CONTINUACIÓN

MANIFIESTOS DE LA MENTE ENMASCARADA.COM

Como decíamos ayer, debo continuar con este largo preámbulo antes de llegar al decálogo, que sin duda es lo más interesante de este manifiesto. Matizadas algunas cosillas esenciales y puesto el chaleco antibalas, por prudencia, sigo diciendo que tal vez “algunos” políticos no anden demasiado descaminados al percibir el terreno político como resbaladizo, como un territorio de arenas pantanosas donde te puedes ahogar si vas solo, si no tienes a nadie que te eche un cable o una rama sólida de un árbol cercano, donde debes olvidarte de la estrategia del común de los mortales para buscar nuevas estrategias de supervivencia. Un político no es político si no tiene votos suficientes en el bolsillo. Algo tan elemental condiciona la condición de político y la vida de cualquier político, no solo de “algunos”. Así es nuestra democracia, fundamentalmente votos y matemáticas. Lo que no quiere decir que esta democracia no pueda ser mejorada, una especie de dogma que “algunos” políticos y ciudadanos parecen creer a pies juntillas. No estoy de acuerdo, pero este será el tema de otro manifiesto, Dios mediante, si las cosas no se tuercen, porque en política todo puede torcerse y quien habla de política parece sufrir la maldición de las cosas que siempre se tuercen.

La necesidad imperiosa de votos para ser político, no digamos ya para acceder al gobierno de una nación, país, federación de naciones, o lo que sea, condiciona, no solo la vida del político, sino su pensamiento, sus emociones, sus palabras, todo. Y como todos los ciudadanos somos libres de votar a quien se quiera –lo que diferencia una democracia de una dictadura- el político debe convencernos de que le votemos a él y no a otros. Y es aquí donde comienza toda degeneración política que se precie. En la vida corriente se supone que un ciudadano diría lo que piensa y siente realmente, si están conformes, bien, y si no me importa un comino. Puedes ser honrado, consecuente, seguir tu propia ética, que si no están conformes te vas a casita y Santas Pascuas. En política no, el universo ciudadano es como un gran océano, siempre revuelto, y donde nunca sabes por dónde andan los peces-votos, aunque lleves GPS. Hay que estar siempre moviéndose, tirando la caña aquí y allá, poniendo un cebo u otro según piquen o no los pececillos o los tiburones, que de todo hay en la viña del señor. Así no hay ética que resista el embate de las olas. No se trata de decir la verdad, de no mentir, de no manipular, de ser honrado, de estar al servicio de todos los ciudadanos y no de “algunos”, de ser un servidor, porque como dice el evangelio, quien quiera ser el líder entre vosotros, primero tiene que ser vuestro servidor. Eso no sirve, porque si no “pescas” votos no eres político y te tienes que ir a casita y no puedes trabajar por el bien común, la res pública, y mejorar la vida de la humanidad. Así de sencillo y de dramático. Para conseguir votos “algunos” políticos son capaces de casi todo, como dijo aquel escritor de “algunos” escritores, que son capaces de casi todo por conseguir una buena historia para su próxima novela. No me considero entre ellos, soy de los que escriben novelas basándome en mi delirante imaginación, lo que no me impide atrapar, aquí y allá, cosas reales como la vida misma que puedo transformar y añadir a ciertos párrafos. Y aquí debo cortar para proseguir en otro capítulo, porque me enrollo más que las persianas. O como dijo aquel: y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho. En mi caso más tarde, porque me gusta la cama más que una avellana a una ardillita. Y me ha salido un pareado sin querer. ¡Toma ya!

viernes, 24 de mayo de 2019

MANIFIESTOS DE LA MENTE ENMASCARADA.COM II












POR UNA NUEVA ÉTICA POLÍTICA




MANIFIESTOS DE LA MENTE ENMASCARADA.COM




Vivimos tiempos difíciles. Se nota, entre otras cosas, en que quien quiere hablar de política debe buscar y rebuscar en el diccionario de la RAE las palabras más suaves, menos ofensivas, más concretas y ajustadas a lo que se quiere expresar. En tiempos menos difíciles, si es que los hay, uno se puede permitir el lujo de de hablar con más naturalidad, de forma más coloquial, sin demasiado miedo o riesgo a que alguno, o muchos, se reboten. Es por eso que empiezo matizando que cuando hablo de una nueva ética política no quiero decir que en política no exista la ética o que ésta sea “tan poco ética” que deba ser desechada sin más y construida desde cero. Por supuesto que hay una ética política y la mayoría de los políticos tienen una ética, aunque luego habrá que ver si se ajusta a los tiempos que estamos viviendo y si sus principios pueden pasar el filtro de la humanidad más elemental.




El lenguaje es abstracción, generalización. Si hablo de manzanos, estoy generalizando, porque en realidad no existen manzanos, existe un manzano concreto, en un lugar determinado, con una altura, con unas características que lo hacen único e individual. Lo mismo ocurre con los políticos, debo generalizar porque cada vez que hablo de políticos no puedo hacer una lista exhaustiva, con nombres y apellidos, de cada político y de cómo es cada uno. En mis tiempos de funcionario, ahora estoy jubilado, tuve que escuchar muchas cosas sobre los funcionarios, en general, la mayoría de ellas no muy positivas. Reconozco que me sentía molesto, pero no me quejaba porque sabía que estaban generalizando. Hablar sin generalizar, de forma concreta, sin abstraer para llegar a la esencia de las cosas, supondría pasarse semanas para hilvanar un párrafo. El lenguaje está hecho para entendernos en el menor tiempo posible, la transmisión de un mensaje perfecto nos llevaría años, siglos, tal vez toda la eternidad. Y como todos sabemos y nos recordó la famosa película, “nadie es perfecto”. Es por eso que he decidido emplear la expresión “algunos políticos”. La definición de la RAE de “alguno” es la siguiente “indica un número no elevado o no relevante de las personas o cosas designadas por el sustantivo al que modifica”. Real Academia Española © Todos los derechos reservados. Subrayo lo de número no elevado no relevante, porque con ello me ahorro muchos quebraderos de cabeza.




Puede que sea una impresión personal y subjetiva, pero me ha parecido detectar en “algunos” políticos un pensamiento, tal vez subconsciente, según el cual el político debería tener más manga ancha que el común de los mortales en cuestiones éticas que se plantean en el terreno político. Esta impresión nace de que “algunos” políticos nunca rectifican o explican por qué ayer dijeron una cosa, blanco y hoy dicen otra cosa, negro, o donde dije digo, digo Diego. Como si no existieran las malditas hemerotecas o grabaciones que pueden ser sacadas a la luz para pillarte en un renuncio. A mi entender indica que “algunos” políticos consideran que el terreno político es demasiado resbaladizo y pantanoso para que la ética normal y corriente del ciudadano de a pie les sirva para sobrevivir en semejante terreno. Y aquí corto el manifiesto para una segunda y tercera parte y tal vez cuarta o incluso quinta. Tras este largo preámbulo les anuncio que vendrá un decálogo ético, por si algún lector se ha interesado en este manifiesto, algo que dudo, pero es mi deber difundir los manifiestos de La mente enmascarada.com porque los ciudadanos también deberíamos dar la cara en política. Continuará.

lunes, 29 de abril de 2019

LOS MANIFIESTOS DE LA MENTE ENMASCARADA.COM








MANIFIESTOS DE LA MENTE ENMASCARADA.COM

Cuando allá por los años noventa me conecté o enchufé por primera vez a la Red, a Internet, me sentí tan perdido como una hormiga en una cacharrería, que seguro que está más perdida que un elefante. Los de mi generación no nacimos con un Ipod en lugar de chupete, nos lo tuvimos que currar y sudamos tinta de calamar para poder manejarnos con el ordenador. Entonces tenía tanto miedo de Internet como si fuera una selva y yo un bóvido tonto, presto a ser depredado por cualquier depredador que pasara por allí. Hoy día lo sigo teniendo, pero es otra cosa, ya nada te asusta, tienes experiencia suficiente como para saber que si no puedes entrar en tu correo electrónico es que se ha colado un hacker.

De los hackers-mates hablo en una de mis sagas humorísticas, así como de mi vida en el chat, donde nada más entrar alguien dijo que había un pelo en la sopa. Era algo que no podían saber porque no tenía cámara web ni sabía que era eso. El que se me estuviera cayendo el pelo era algo íntimo, muy íntimo. Confieso que yo era tan ingenuo, tan, tan cándido, que ahora mismo me estoy poniendo colorado como un tomate al recordarlo. Con decirles que incluso llegué a pensar que el correo electrónico era cosa del demonio, pura brujería, porque solo tenía que escribir una carta y sin necesidad de ponerle un sello podría llegar a todos los habitantes del planeta. Aquí me pongo las botas, pensé, voy a mandar mis textos a todo el mundo y no podrán evitarlo. ¡Santa ingenuidad! Tuvieron que decirme que eso ya estaba inventado y se llamaba spam.

Al recibír como spam los manifiestos de la mente enmascarada.com, supuse que se trataba de un locuelo ingenuo como yo, que pensaba que podía cambiar el mundo con sus panfletos, manifiestos y demás morralla. La Mente enmascarada.com no existía como tal página web ni como nada, era un invento de mi remitente. Leyendo sus manifiestos, panfletos o como se les quiera llamar, me asusté un poco, bueno, bastante. Fue por eso que los dejé archivados en alguna parte. Ahora, por casualidad, porque el destino quiere perderme, los acabo de encontrar, y me he dicho: ¿Y si los actualizo? ¿Y si digo que son míos? ¿Y si los publico en el periódico digital de mi amigo?

Tengo miedo. Me tiemblan las piernas, que diría el bueno de Rambo. Voy a terminar encausado por decir cosas que en realidad no digo yo, sino que dijo un anónimo enmascarado que debió creerse El Zorro, El Coyote, Batman, o cualquier otro superhéroe enmascarado. Es por eso que advierto que no soy responsable de estos manifiestos…bueno un poco, lo mismo que los que transmiten las famosas fakes news, que no tienen ninguna responsabilidad porque no las han escrito, solo las transmiten. Por cierto que como no sé inglés el “fakes” me sonaba obsceno hasta que descubrí que era aún más obsceno de lo que pensaba. En fin, Serafín, que me tiro a la piscina, aunque no tenga agua. No sé si empezar por el manifiesto “Por una nueva ética en la política” o por “Por una nueva ética en las relaciones sociales” o por “El paleto y la ecología” o tal vez “El movimiento se demuestra andando”. Todos son arriesgados, pero el de la ética en la política tal vez sea más arriesgado que ninguno. Pues vale, comenzaré por darme un tiro en la cabeza y luego me lo daré en los pies.

domingo, 21 de abril de 2019

LUIS QUIXOTE Y PACO SANCHO XI



CAPÍTULO III

DE CÓMO PACO SANCHO FUE NOMBRADO DELEGADO DEL GOBIERNO EN LO QUE CREYERON UNA ÍNSULA Y RESULTÓ SER LA FINCA DE UN POTENTADO BROMISTA

CONTINUACIÓN

Dice el cronista de esta historia, Cide Hamete Benengeli, que la misma se desarrolla por los años sesenta de esta era, es decir cuando España gobernaba una dictadura y nuestros personajes habían regresado de USA, la tierra de los sueños, la cuna de la civilización hippie, la fuente y surtidor del capitalismo. En aquellos tiempos no existían inventos tan prodigiosos, sin duda nacidos de la malevolencia de algún mago malo, muy malo, como el teléfono móvil que se puede llevar a todas partes para que allí donde estemos podamos ser incordiados y a su vez incordiar a todo el mundo. Es por eso que de acuerdo a la documentación que poseo debo enmendar la plana al cronista y convertirme en historiador serio y sesudo. En realidad esta historia no se sabe muy bien cuándo se desarrolla, aunque sí dónde. El bueno pero confuso Cide debió poner la fecha por poner algo, porque toda historia debe ser fechada, es decir situada en el tiempo, y también en el espacio, para que todo el mundo tenga un motivo para creerla, porque si ocurrió aquí y hace dos, tres décadas o las que fueren precisas, la gente se deja convencer más fácilmente que si se dijera, por ejemplo, que estos hechos ocurren no se sabe dónde ni cuándo, entonces todo el mundo piensa en cuentos para niños y consejas de abuelas. Debo poner en solfa la versión de Benengeli y situar esta historia justo cuando se popularizó el llamado móvil, que nunca fue tan móvil como lo fuimos nosotros, no tenía patas ni ruedas y se conformaba con ir a donde lo lleváramos. No voy a dar años ni décadas para no tener que enmendarme luego, si sienten tanta curiosidad pueden consultar la Red y hacerse una idea de la fecha en que comenzó y prosiguió esta historia, que no será tan errónea como las fechas que se dan para el nacimiento, vida y muerte de los personajes históricos de hace siglos e incluso más actuales, porque la horquilla puede variar tanto que hasta se come la vida de los biografiados, puesto que unos dicen que nacieron donde otros que murieron.

Y dicho esto, debo proseguir la historia diciendo que Paco Sancho, tras haber echado unas lagrimitas de persona sensible, recordó que su amigo el ventero tenía a su vez otro amigo, el de la tienda de artesanía y recuerdos, quien a su vez conocía a un personaje importante. Ni corto ni perezoso buscó su teléfono móvil en sus alforjas y tras encontrarlo lo activó y marcó el número de su buen amigo el artesano, quien contestó tan rápido como si hubiera estado esperando su llamada. De ahí el preámbulo, introducción, prefacio proemio, exordio, prolegómeno o prólogo a mitad de capítulo, porque había que explicar un desfase grave en la crónica de Cide Hamete Benengeli. Esta fue la conversación documentada como si Paco Sancho hubiera activado el botón de grabación sin darse cuenta, porque era bastante lerdo en el uso de artilugios modernos.

-¿Eres tú, amigo Sancho? Llevo días esperando tu llamada, querido amigo. Alguien me dijo que habíais vuelto por estas tierras, tú y tu inseparable Quixote, y como no me llamabas supuse que te habías olvidado de mí.

-No, no es así, amigo Juanito, pensaba hacerlo nada más tomar tierra en un puerto del norte, pero estos artilugios, a quien Dios confunda, no son lo mío, solo cuando me llaman a duras penas consigo devolver la llamada.

Paco Sancho estaba mintiendo, algo que nunca le pareció mal cuando podía librarse de entuertos a través de la mentira, el engaño o haciéndose el despistado. Su amigo Juanito o Juan Perez de Viedma, aristócrata venido a menos, como bien lo dice la partícula “de” algo parecido a la “von” alemana que el mismísimo Beethoven intentó hacer pasar por noble, lo sabía muy bien, pero hizo como que se lo tragaba.

-No te preocupes, Sanchico, que sé muy bien lo manazas que eres. ¿Cuándo vendrás a verme y a disfrutar de unas buenas migas con vinillo de la tierra?

-Ahora mismico lo haría si pudiera. Que unos “civiles” nos han pillado a Luis Quixote y a mí en una carretera secundaria adelantando a un tractor y nos han multado, nos han quitado los puntos y han precintado nuestras caballerías. Y aquí nos han dejado tirados, sin poder movernos ni patrás ni palante. ¿No tenías tú un amigo potentado metido a político? Necesitamos que alguien poderoso nos eche una mano y podamos seguir camino, al menos hasta el siguiente pueblo.

-Así es Sanchico, por suerte mi amigo potentado ahora ocupa el puesto de gerifalte máximo de la Dirección General de Tráfico y además se encuentra en una finca celebrando con los amiguetes no sé qué acontecimiento feliz. Dime dónde estáis y hablaré con él para que os eche un cable.

Sanchico se lo dijo y quiso la coincidencia que la finca no estuviera muy lejos. Juanito Perez de Viedma le aseguró que iba a llamar a su conocido en cuanto colgara, pero antes le hizo prometer que le visitaría en cuanto saliera del paso. Lo que juró y perjuró Sancho haciéndole saber la inmensa deuda que tendría con él de por vida. Colgó su amigo, aconsejándole que no se moviera de allí ni un pasico y allí quedaron, Luis Quixote apoyado en el tronco de una encina, con la mirada perdida en el cielo, como si por el aire pudiera aparecer su amada Dulcinea, en un carro tirado por caballos alados, y Paco Sancho, también mirando al cielo, suplicando que todo saliera bien o quedarían allí tirados de por vida. Sancho no era muy religioso que digamos, pero cuando se enfrentaba a las tragedias de la vida, que no pueden ser superadas sino a través de milagros, podía rezar y suplicar como una beatona y prometer lo que fuera. En aquella tragedia en concreto prometió y juró ponerse a dieta durante una quincena, no comiendo más que los frutos de la tierra, es decir, verduras, pisto manchego, frutas y ensaladas. Eso sí, no se atrevió a jurar que no bebería vinillo de la tierra, sabedor que sería la única forma de trasegar a palo seco aquellos alimentos, sabrosos como el pisto, pero poca cosa para un tragón como él, que podía comerse un buen plato de pisto, pero como acompañamiento a duelos y quebrantos, caldereta manchega, jamón y queso y los sabrosos platos de caza de la tierra.


Mientras prometía y juraba no dejaba de caminar por el arcén hacia un lado y hacia otro, sin alejarse mucho de sus caballerías. Paco Sancho se sentía raro, como nunca lo estuviera en su vida, le hormigueaban los pies, las manos, le picaba la cabeza, y sus ideas iban y venían sin aquietarse en parte alguna. Le parecía un milagro haber hablado con su amigo Juanillo sin trabucarse y con resultados muy positivos, de hecho lo había hecho mucho mejor que de haber estado en su habitual sentido, es decir, quieto, tranquilo, con dificultad para pensar y tratar con personas. No sabía a qué podía deberse aquel agitado estado de ánimo en que se encontraba, ni se le pasaba por la cabeza la posibilidad de que las malditas hierbas de Quixote hubieran caído en su comida y se las hubiera trasegado o embaulado sin encomendarse a Dios ni al diablo. A veces se encontraba bien, ligero como un pájaro, otras se notaba pesado y con ganas de vomitar, lo que hizo un par de veces en la cuneta. Esperaba que su amigo cumpliera su palabra y enviara pronto refuerzos al rescate que sin poder evitarlo se los representaba como antiguos hijosdalgo, marqueses o condes, vestidos a la antigua usanza, que llegaban hasta ellos en una linda comitiva de caballerías bien enjaezadas, carros con bellas damas, criados, palafreneros y todo lo que hubiera en las comitivas antiguas que no había leído tanto como su amo. Entre la realidad y la fantasía, a veces se dejaba llevar por una y otras veces por la otra, a veces luchaba por mantenerse a este lado y otras se dejaba llevar al otro sin oponer resistencia. Pensaba en las ínsulas de las que le había hablado su amo y se veía gobernando a cristianos y paganos mucho mejor de lo que lo hacían los políticos, lo que no era difícil, aunque no caía en ello. A veces caía en un vacío estático y se quedaba de pie, sin mover un dedo, con la mirada perdida en cualquier parte. Cualquiera que les hubiera visto, a él y a su amo, perdidos en distancias infinitas, habría dicho aquello de “¡vaya cuelgue que tienen esos pájaros”, por ejemplo. Pero no pasaba nadie por aquella desierta carretera y siguió desierta durante un tiempo que aquellos dos pájaros nunca pudieron contabilizar.

Al cabo de un tiempo, fuera el que fuese, apareció por la derecha una comitiva compuesta de algunos vehículos de alta gama, una grúa suficientemente grande para llevar a dos Harley Davidson, mucho más para una y un ciclomotor o vespino. Les acompañaban algunos motoristas, un descapotable donde reían varias damas y dos guardias civiles motorizados, uno por delante y otro por detrás. En cuanto llegaron se detuvieron frente a las dos estatuas humanas y de un mercedes bajó un bien trajeado hombre de mediana edad, canoso y con pinta de marqués, conde o grande de España. Se dirigió a los dos hombres y se puso a hablar con ellos, como si pudieran entenderle. No fue así, Paco Sancho había entrado en una especie de trance y aunque sus ojos podían ver la comitiva, su mente los había transformado en gentes de otra época, dueños de una gran ínsula de la que él sería gobernante, porque el fuerte brazo de su amo así se lo conseguiría, como se lo había prometido. Entre su mente delirante y sus emociones completamente descolocadas e ingobernables no podía articular una palabra, a pesar de intentarlo con gran voluntad. En cuanto Luis Quixote su mirada no percibía las cosas de este mundo sino de otro, interior e inescrutable.

El gran señor, que no grande porque no era muy alto, ni muy robusto, ni muy nada, tan gris como su traje, viendo el panorama se acercó a la grúa y pidió a los empleados que procedieran a subir las motos con cuidado, porque parecía que iban a desmoronarse y volverse polvo en cualquier momento. En cuanto a los dos hombres que no se movían pidió ayuda a cuatro hombres jóvenes y fortachones, bien vestidos, con gafas de sol muy oscuras y auriculares en las orejas, lo que les catalogaba, para cualquier entendido, como guardaespaldas o matones. Despojaron a Paco Sancho y Luis Quixote de sus pertenencias, que fueron guardadas en el maletero de un todo terreno y dos a dos se los llevaron en volandas. Más fácil lo tuvieron los que se encargaron de Quixote que parecía una pluma al viento, pero al final ambos estuvieron sentados en la parte de atrás de un gran descapotable conducido por un melenudo y su novia, supuestamente, quienes dieron unos cuantos gritos apaches, manifestando lo felices que se sentían de haber hallado semejante tesoro, con el que se divertirían a lo grande esa noche. El resto de la comitiva se acercó al señor del mercedes y hablaron largo y tendido de la fiesta que les esperaba y de la diversión caída del cielo que daría momentos de gloria.

En cuanto las motos estuvieron en el camión grúa y todo el mundo preparado para regresar a la finca los guardias civiles motorizados cortaron la circulación, por si acaso, porque no pasaba nadie, y todos dieron la vuelta con harta dificultad porque el ancho de la carretera era el que era. Entre sonidos de claxon, gritos por las ventanillas abiertas y frenazos y acelerones la comitiva se puso en marcha y de esta forma nuestros personajes, con las miradas perdidas en horizontes perdidos y los pocos pelos que aún tenían en su cabeza sacudidos por una ventolera repentina que aún era peor en el descapotable, fueron acercados a una gran finca vallada, entre mucho arbolado y césped bien cuidado, y en mitad de ella un enorme caserón con torreones, como imitando los castillos medievales o más bien las mansiones de los potentados de nuestro Siglo de Oro. Desde lo alto de una almena sonó algo así como un cuerno de caza o una trompeta, que ambas posibilidades les parecieron aceptables a Quixote y Sancho, que con aquel sonido empezaron a despertar de su letargo, no así de su delirio que se acentuó.