lunes, 23 de febrero de 2015

MONÓLOGOS IMPROVISADOS I

MONÓLOGOS IMPROVISADOS




NOTA INTRODUCTORIA/ El viernes por la tarde decidí salir porque las paredes del apartamento me estaban estrujando. Aproveché para entrar en una agencia de viajes y mirar las posibilidades de pasar estas navidades en algún lugar que no sea emborrachándome entre cuatro paredes. Desde que soy un enfermo mental público, y no privado y discreto, como era antes, en lo único que pienso es en hacer cosas, cualquier cosa, que me impida hacer tonterías.

Mientras caminaba por el centro de la ciudad pensando en que tomarme una cerveza en un pub no iba contra las normas de mi supervivencia, al contrario. Me llamó la atención un luminoso y me acerqué. Era un pub y además anunciaban noches de monólogos todos los viernes. Tuve que pensar un poco hasta darme cuenta de que era viernes todo el día. Tomé la decisión del guerrero impecable y entré. A veces estoy harto de ser un guerrero impecable y de tomar decisiones de guerrero, me gustaría olvidarme de ello, ser como todo el mundo y no tomar ciertas decisiones o descansar de tomar decisiones de vez en cuando. Sí, porque aquella decisión me lo hizo pasar muy mal y supongo que aún tendrá consecuencias.

Me gustó el pub, por su nombre, La Capilla -yo iba para cura- por ser amplio y porque en aquel momento no había mucha gente. Pedí una cerveza sin alcohol (estando como estoy salir a emborracharme es lo último que debería hacer) y porque allí gustaban del humor. Le pregunté al camarero si yo también podría hacer algún monólogo. Fue un impulso irresistible, no sé si de guerrero impecable o de suicida. Me dijo que podría hablar con el encargado los lunes o miércoles por la tarde. Que llegaría esa noche a eso de las diez y cuarto, pero que no sería buen momento para hablar con él.

Decidí salir a cenar en una bocatería y regresar. Pedí otra cerveza, sin alcohol, por supuesto, y para matar el tiempo saqué mi libretita y me puse a improvisar monólogos. Me dije que si el encargado o dueño del pub me sometía a prueba tenía que tener algo preparado. No había mucha gente pero los pocos que estaban me miraban raro, o era cosa mía, desde luego a los escritores siempre nos miran raro, cuando se enteran de que lo somos, claro, porque sino escribimos en público no se dan cuenta. También pensé que desde que soy un enfermo mental público alguien puede reconocerme... alguna vez... en alguna parte. Pero nada, yo a lo mío. Es curioso lo bien que se me da escribir en un lugar público, con la música bien alta, con ruido de conversaciones y risas. Hay que admitir que los escritores somos muy raros, ¡con lo bien que estaría yo escribiendo en el silencio del apartamento!

Esperaba el show, el monólogo, había decidido quedarme a pesar de mi fobia, pero había leído mal el cartel, cuando uno tiene la mente trastocada pasan estas cosas. Creí que comenzaba a las diez y media y era a las once y media. Aquello se empezó a llenar de gente y yo me sumergí aún más en mi libreta. Bajé la cabeza como una vaca, o como un toro, y me puse a pastar palabras. Observaba que me miraban raro,pero yo a lo mío. Observé que todos eran jóvenes, menos yo, que todos estaban delgados, menos yo, todos eran algo que yo no era. Había chicas jóvenes, muy guapas, deliciosas. En un momento una me preguntó si los asientos de la mesa a la que estaba sentado (la ventaja de llegar pronto) estaban ocupados. Le dije que no con mi mejor sonrisa seductora. Es maravilloso estar a un metro de una chica joven y guapa. Otras tres se sentaron en la mesa de al lado, a mi derecha, las tres deliciosas, especialmente la más cercana a mí, un metro o metro y medio como mucho. Llevaba un vestido negro desnudo en los hombros. !Qué hombros! Y comencé a ponerme enfermo. No estoy para sexo ahora, me repugna el sexo, vomitaría... pero aquella era una tentación irresistible. Y de pronto me vi luchando contra la fobia (el pub se estaba llenando hasta la bandera) y contra las chicas guapas (quiero decir intentando no mirarlas, no echándolas a patadas de mi lado) y pronto comencé a luchar contra el monologuista o shwoman.

Había cometido el error de ponerme en la mesa más cercana al escenario, la más visible. Cuando el pub estaba desierto pude escribir allí muy a gusto, con mucha luz. Ahora era el peor lugar para mi fobia. Y durante la primera parte (media hora) porque me marché en el intermedio, luché por no mirar al monologuista ni a las chicas guapas que estaban a mi derecha y a mi izquierda. No sé hasta dónde pude controlar, cuando los enfermos mentales perdemos el control podemos hacer muchas tonterías, pero si nadie nos dice nada no deben de ser muy graves. A mí no me dijeron nada.

El monólogo fue un ejemplo práctico de la teoría que he desarrollado para el monólogo humorístico. El humorista toma contacto con el público, intenta atraérselo, va preparando el show, la historia o historietas, los chistes... Una mención a Cataluña, unas canciones conocidas (si sabes cantar), en fin, se lo montó bien... aunque buscaba excesivamente la aprobación del público, lo entiendo porque todos eran jóvenes, aquello estaba repleto y no era cuestión de salir corriendo por encima de las cabezas de los espectadores hasta la puerta. ¿De qué se les habla a los jóvenes? De sexo, un poco chabacano, de wassap, del conflicto hombres-mujeres... No estuvo mal, muy bien estructurado, jugando un poco con el público de vez en cuando, tocando un tema y luego otro, un lenguaje coloquial, a veces un poco chabacano, pero qué le vamos a hacer, tampoco se pasó mucho.

Durante el show descubrí que yo no podría subirme al escenario un viernes por la noche, delante de aquel público, iba a terminar mal, mal porque saldría corriendo en un ataque de fobia, y mal porque mi humor es demasiado intelectual y se aburrirían como ostras. Entonces decidí que no me arriesgaría a pedirle al encargado que me dejara actuar un viernes por la noche, le pediría otra noche durante la semana, para hacer un experimento, una especie de taller de humor, yo improvisaría monólogos e invitaría, si alguien se acercaba, a subir al escenario y a trabajar un poco el humor. Y eso es lo que he decidido. Hoy es domingo, escribo solo en mi apartamento, mañana lunes, por la tarde, me acercaré a la Capilla antes de enfrentarme al toro. Lo más fácil es que el encargado no quiera saber de mí, si es amable me invitará a una copa y sino lo es me la pagaré yo para superar la decepción. Lo más fácil es que suceda eso y se acabó el problema, tomé la decisión del guerrero impecable y ya está, las fuerzas poderosas hicieron lo que quisieron... pero, ¿y si me dice que sí? La j... Charles Boyer, porque entonces si que voy a tener problemas, y no solo porque alguna chica guapa, con los hombros desnudos, se siente delante del escenario, que no sucederá, sino porque me voy a meter un un lío pistonudo, como decía mi padre cuando algo era “pistonudo”, hoy dirían aquello de un lío de “c...”.

¿Por qué me complico tanto la vida, con lo sencillo que sería estar solo en el apartamento, sin que nadie me vea,sin que sepan de mi existencia? La estrategia número 2 tiene estas complicaciones. Me estoy metiendo en unos follones impresionantes para nada. Pero no puedo evitar hacerlo. Como le dice don Juan a Castaneda, todos, guerreros o personas normales, tenemos un dedalito de suerte a lo largo de la vida,la diferencia entre la persona normal y el guerrero es que una persona normal ni se entera de que el dedalito de suerte ha pasado a su lado mientras él se ocupa de otras cosas (como decía John Lennon, la vida es aquello que hacemos mientras pasa a nuestro lado, o algo por el estilo) y el guerrero está tan atento a ese dedalito que cuando aparece lo toma al vuelo.




No creo que La Capilla sea mi dedalito de suerte, pero ¿y si lo fuera? Un guerrero está siempre atento. Al menos escribí unos monólogos que les voy a presentar. Me imaginé subiendo al escenario, mirando a la concurrencia, e intenté no ser demasiado intelectualoide, aunque me temo que no lo conseguí. También pude ver preciosas y vitales chicas. Si alguna vez, en los meses próximos, pasan por Manzanares, en Ciudad Real, España, acérquense a La Capilla, si es un viernes verán el show y chicas que quitan el hipo (chicos que quitan el hipo, para las chicas, no soy machista, es que ser puntillista quita mucho tiempo), y si es otro día de la semana puede que me encuentren a mí haciendo el idiota, solo puede, no se asusten. No puedo dejar que sea Brunelli quien interprete estos monólogos, seré yo, con todas las consecuencias. Me imagino subiendo al escenario, tropezando, perdiendo las gafas, pidiendo perdón y al fin, entre risas, improvisando estos monólogos.

MONÓLOGOS IMPROVISADOS

PRIMER MONÓLOGO /EL HUMORISTA

Esto es lo que escribí:

Buenas noches a todaos. No, esto no es el cine y no estamos en Cinemascope ni en Todao. Es una palabreja que me acabo de inventar porque ahora todo el mundo quiere quedar bien con las damas, la igualdad, abajo el machismo. Escuchamos a políticos aquello de vascas y vascos, españolas y españoles, cuando toda la vida españoles abarcaba a todos, a todas, a españolas y españoles. No es que lo vea mal, pero un trabajo exhaustivo del diccionario en este sentido sería algo tronchante. Pero eso lo dejaremos para otro día. Simplemente quiero que sepan que cuando les diga “todaos quietos” quiero decir todas y todos, no sea que alguna señorita me quiera meter mano. Es una broma porque a mí solo me mete mano la señora Hacienda, y con cuidado porque soy un desharrapado y tengo pulgas. 

Hoy es mi debut como humorista en este maravilloso pub, en La Capilla, también es mi debut en Manzanares, en la Mancha, en España, en Europa, en el mundo y en la galaxia. Soy un novato, así que por favor si van a tirarme tomates congelados o huevos duros avísenme antes para que me quiete las gafas que me han costado un pastón. Avísenme también si se me caen los palos del sombrajo porque ahora no llevo gafas y no veo ni torta, soy como rompetechos. Tengan un poco de comprensión, un poco de por favor, no es fácil subir al escenario con un público dispuesto a morderte el cuello como un vampiro hambriento. No lo digo por ustedes, hablo hipotéticamente, bueno, en realidad lo digo por todos, porque “todas” podéis morderme el cuello como auténticas vampiras. Solo tenéis que subir aquí al escenario y morder aquí...

ESTO ES LO QUE TAL VEZ DEBERÍA IMPROVISAR, PORQUE LO ANTERIOR ES MUY LARGO Y NO DARÍA RESULTADO

Hola. Este es mi debut como monologuista en un escenario. He coordinado talleres de humor en Internet, esponsorizado por la escuela de escritores Alonso Quijano de Alcázar y he escrito novelas y relatos humorístico y creado personajes, pero ante un público nunca había estado antes. Bien, me presentaré, me llamo Jorgito. Este es el nombre que le he puesto al humorista del que les voy a contar su vida y milagros en sucesivos monólogos. Pero antes querrán saber qué es esto del humor. A mí también me gustaría saberlo, ji-jí. Yo lo comparo a buscar una luz en la oscuridad, la luz al final del túnel de que nos hablan los políticos. Es como buscar una aguja en un pajar en tiempos de crisis económica... Todas las agujas ya se las han llevado los que han estado antes...

Hacer humor en estos tiempos, trágicos tiempos, tiempos de crisis, era como intentar hacer el amor en mis tiempos, peor que ir a la guerra desarmado y a pecho descubierto, o te corrían los grises o te corrías tú con tu imaginación. A pesar de ello lo vamos a intentar. Confieso sin rubor que cuando veía el Intermedio, ahora no lo veo porque no tengo televisiòn en mi apartamento de divorciado, en vez de reírme a mandíbula batiente, lo que hacia era llorar como un niño enfadado, enrabietado. No puedo ver tampoco los telediarios porque me enfado mucho, y eso que soy humorista. Pueden pensar que soy un humorista muy raro, un monologuista lunático, y tal vez tengan razón, aunque debo decirles que la idea del humorista como una persona alegre, dicharachera, extrovertida que se pasa la vida riendo y haciendo reír a los demás es una leyenda urbana. En realidad somos tipos muy serios, tristes, depresivos, que intentan reír por fuera para no llorar por dentro.
MONÓLOGO ESCRITO- ALGUNAS FRASES O PÁRRAFOS ANTES ESCRITOS NO SON IMPORIVISADOS, DEBERÍA PODARLOS PORQUE SOBRAN.

El objetivo de un humorista, en mi humilde opinión, no es hacer reír, para eso nos bastaría con hacer cosquillas. Un humorista debe contar una historia, contar su historia y que el público reaccione como quiera, si llora es que no es humorista sino un Shakespeare redivido. 

El humor es solo una cuestión de perspectiva, según se mires eres un humorista o te estás ahogando; eres un corrupto o estás en el paro. No hay términos medios. 

No voy a seguir hablando del humor porque este es mi debut y no quiero terminar mal. De hecho ya he empezado mal porque no les he contado ningún chiste,, y espero acabar peor de lo que empecé porque la vida del humorista es muy desgraciada. Los chistes están muy bien, pero yo prefiero contar historias, soy un narrador. Por eso me he transformado en Jorgito, el humorista, y les voy a contar su vida con pelos y señales. El episodio de cómo entré en política es muy divertido, pero lo dejaremos para el próximo monólogo. Ahora quiero terminar cuanto antes porque estoy temblando. Toda profesión tiene sus riesgos y el mayor riesgo del humorista es no hacer reír. Es mejor bajar del escenario y hacer cosquillas que contemplar desde aquí el silencio y los murmullos del público no satisfecho. Lo bueno del humorista aficionado es que como no cobra el público no puede reclamar el importe de sus entradas. Eso sí, puede darle una tunda al pobre humorista y salir satisfechos y riéndose. Porque el humor es muy malo, muy cabrón, muy vengativo, como lo verán en próximos episodios, por eso yo procuro siempre parodiarme antes, reírme de mí mismo, pegarme de latigazos, para que cuando me meta con alguien se consuele pensando que antes me he hecho sangre a mí mismo.

Y ahora, para terminar mal, buscando los dos huevos duros de los hermanos Marx, concretamente de Groucho, que remataba un diálogo en una película con aquellos de “y dos huevos duros”, les contaré un chiste malísimo. Uno de esos tan creativos de se sube el telón, se baja el telón y díganme de qué película se trata. Hay que ser gracioso y creativo para que estos chistes funcionen. Yo hoy estoy muy triste, así que haré un chiste triste.

Se abre el telón, se ve a un indio atizando una hoguera en pleno campo. La madera debe ser verde y estar húmeda porque sale mucho humo. Entra un campesino con una ristra de chorizos. Entra un humorista hambriento y le intenta quitar la ristra de chorizos al campesino. En la pelea el humorista va retrocediendo hasta quemarse el culo con la hoguera de la que no deja de salir humo.

¿Cómo se llama la película? El humo-ristra y la vida. 


EL GRAN TEATRO ERÓTICO DEL MUNDO (3 ESCENA)

ESCENA TERCERA QUE SIGUE A LA SEGUNDA, LEAN ANTES LA SEGUNDA QUE LA TERCERA

Se abre el telón. Estamos viendo el salón-comedor de un piso corriente, con agua corriente y todo lo demás, quiero decir. Decoración corriente, comprada en Ikea o en una tienda de barrio. Vemos a nuestro hombre, el de la escena anterior, el que le tocó sin disimulo el trasero a la dama en la escena anterior. Está sentado a la mesa, con una bata que le ha debido prestar la buena mujer abierta de arriba abajo. Se le ven los calzoncillos de hombre mayor y barrigudo, se le ven los pelos de las piernas. ¡Por Dios que las señoras espectadoras no miren! Se está sirviendo un café cuando aparece ella, la dama, con una bata abierta, se le ven las braguitas, se le ven las tetitas… ¡Que los señores miren todo lo que quieran! 



-¿Mi niño quiere tostadas? Tengo mantequilla y mermelada de frambuesa.

-Si te pones así de generosa me podrías hacer un par de huevos fritos con beicon, si tienes beicon, porque huevos seguro que tienes.

-No, mi amor los huevos los tienes tú, y de gallo grande, si los gallos tienen huevos, que no lo sé, porque nunca fui de pueblo.

La dama ha dejado una bandeja sobre la mesa y se dedica a magrearle los huevos al caballero, con placer de este, que suspira, bosteza y se estira.

-Sigue, sigue, mi amor. Por cierto que huevos solo tienen las gallinas, salvo las gallinitas como tú, que tienen unos huevos muy grandes que se le convierten en pechos.

El caballero magrea los pechos de la señora y los espectadores creen estar viendo una película porno, pero no es así porque: a) el caballero la tiene pequeña, aunque no se le vea, de momento; b) la dama no se ha depilado el sexo, como ocurre en las películas porno, para que se le vea bien, sin que estorbe el bosque, y c)… no vamos a entreteneros ahora con estas tonterías. Dejan de acariciarse y magrearse para hablar, porque aunque muchos crean que sí no se pueden hacer estas dos cosas a la vez, simultáneamente.

-Todo para mi niño bonito, que ha trabajado mucho esta noche.

Y la dama hace un ruido por la boca parecido a “cuchi-cuchi” o algo parecido, con los labios fruncidos. Desaparece del salón, en dirección a la cocina, que no se ve, ni tiene por qué verse, porque estamos en una representación teatral y los huevos y el beicon crujiente lo tendrá un ayudante del director que está esperando con el plato humeante detrás del decorado. El hombre aprovecha para rascarse sin disimulo la barriga e introduce la mano bajo los calzoncillos y se rasca a conciencia y luego parece que le pica el culo y luego… ¡So guarro! ¡Que te están viendo, hombre!

Entretenemos a los espectadores con un vídeo. Baja la pantalla del techo, que este teatro es muy moderno, y se enciende y vemos un escritorio de ordenador. Una mano invisible maneja un ratón invisible, como el del hombre invisible, quiero decir como el ratón del hombre invisible, no sé si me entienden, si les hago gracia o no. Lo que en realidad vemos es la flechita, lo demás lo intuimos. Estamos en una página web de contactos, arriba podemos leer en letras grandes, que las puedan ver todos los espectadores ADMINISTRADOR. La flecha entra en la cuenta de nuestro hombre que se hace llamar HOMOSEPARATUS y sabemos que es su cuenta porque la bandeja de correo interno está casi vacía, ni una de las infinitas damas dispuestas a que los hombretones les hagan cosquillas se ha dignado mirar su perfil ni mucho menos mandarle un correo interno diciéndole algo así como “¿Es que no hay machos muy machos por aquí para una hembra ardiendo? ¿Un bombero que apague este fuego?”

La flechita, o sea, la mano del administrador abre los pocos correos que tiene, tal ven en respuesta a los suyos, que deben ser muy numerosos, mucho, para que una dama, la que ahora está preparando los huevos con beicon haya podido caer en sus redes tupidas, de Spiderman de pacotilla. Por los altavoces del teatro se escucha una risita sardónica. Se supone que es del administrador y los espectadores, especialmente las espectadoras, sonríen y se animan a echar una risita sarcástica. Se reirían a mandíbula batiente si no fuera por la mañana y todos y todas y tod@es no estuvieran dormidos y bostezantes… ¡Qué digo! En realidad esta es la sesión de las 22,30 en el teatro Alfil enrocado de la capital. Es de noche. Será mañana en el escenario, pero esto es una representación teatral, no la vida real, en la vida real no pasan estas cosas. ¡En qué estaré yo pensando!

En la parte superior derecha, quiero decir izquierda, según miran los espectadores, se ve un colt, un supercolt reluciente. La flechita cliquea en la punta del colt y aparece una muesca luminosa, en color verde, pongamos por caso. Se escucha la misma risita del administrador.

Sale, entra en la cuenta de nuestra mujer y en la parta superior aparece una cueva, grande, ande o no ande, la cueva siempre grande. Y entonces aparece un oso, grande, grandote, que está delante de la puerta de la cueva y se pone a llamar como Pedrito Picapiedra. Y la puerta se abre y el oso entra. Y entonces, al lado de la puerta aparece un osito pequeño, como de gominota que se ilumina y se pone a dar saltitos. Escuchamos otra vez la risita sardónica del administrador.
Y entonces, sin más “cirimonias” se apaga el vídeo, sube la pantalla y aparece nuestra deliciosa damita con una bandeja en la que, entre otras cosas, hay un plato con dos huevos fritos y beicon, crujiente, uuuummmm, ñám, ñám, qué rico. Y lo pone delante del hombretón, su osote favorito. Y también trae una cestita con rodajas de pan crujiente, ¡cómo huele!

Por supuesto que aún no hemos dicho que nuestros personajes son los de la escena anterior y que esta bien podría ser la mañana del sábado, tras una noche del viernes apoteósica. Porque al parecer todos en las páginas de contactos quedan los fines de semana, porque durante la semana curran, o sea que son currantes, porque los ejecutivos y los yupis y los adinerados solo tienen que alzar el teléfono de horquilla, como los de antes, y llamar a madame Lulú y por allí aparecen tres o trescientas chicas desmpampanantes, aún más que las chicas de las páginas de contactos que están muy buenas, buenísimas. Creo que excepto yo, Homoseparatus, el autor de esta pieza teatral, todo el mundo está bueno en las páginas de contactos. Será por eso que aún no he conseguido una cita. Vamos chicas, a qué esperáis, cuando sea famoso como un oso podréis salir en los reality shows diendo que me disteis la primera cita. ¡Y cómo lo pasamos! Bueno y si no lo pasamos por lo menos cómo nos reímos, como diría el genial Gila. 

No hemos dicho que debe ser muy temprano, porque por la supuesta ventana que hay a la izquierda del espectador apenas entra un hilillo de luz de la calle, no debe ni estar amaneciendo, o tal vez sea que los productores no tienen mucha “guita” y lo han arreglado con una linterna comprada en los chinos. No hemos dicho aún muchas cosas, pero las diremos.

La dama se sienta al lado del hombre y comienza a picotear los huevos, quiero decir los huevos fritos, no los otros, no sean ustedes mal pensados, por favor. El hombre le da un pellizco cariñoso en el muslo.

-Yo también he trabajado, cariño. ¿O no? Tengo que reponer fuerzas.

Risita del hombre.

-Nunca imaginé que lo fuéramos a pasar tan bien.

Risita de la mujer, que tiene un trozo de crujiente beicon en la boca. Los espectadores ensalivan, tiene que estar riquísimo.

-Es que estábamos muy hambrientos, jeje. ¿Por qué dices que no imaginabas que lo íbamos a pasar tan bien? ¿Crees que soy una reprimida?

Y aquí lo dejamos porque la escena se alarga. Los espectadores que vayan a por palomitas y refrescos, o a por un chocolate con churros, que aunque es de noche, la escena ha generado ganas de chocolate con churros en todos, para mojar el churro en el chocolate o introducir el churro por el donus y comerse todo lo que esté al alcance.

Continuará.

EL GRAN TEATRO ERÓTICO DEL MUNDO I






TEATRO VIRTUAL Y REGOCIJANTE

LA PÁGINA DE CONTACTOS SEXUALES

Comedia en tres actos, treinta escenas y doscientos cuadros, escrita, dirigida, decorada, musicada y lo que haga falta, por un tal Slictik


ACTO PRIMERO-ESCENA PRIMERA-PRIMER CUADRO

Se abre el telón y los focos comienzan a iluminar un escenario que parece más bien el escritorio de un ordenador.Al fondo un gran telón en blanco donde se proyectan imágenes de un escritorio de ordenador en movimiento. Las imágenes son tan grandes, lo mismo que las letras que hasta el espectador de la última fila lo ve todo a la perfección mientras se come las palomitas. El escenario es una especie de casa grande, decorada con todos los aditamentos de un escritorio de ordenador, carpetas, accesos directos, el consabido vídeo, el archivo de música MPS. Mientras se abre el telón se escucha la música de Windows Vista o Windows 7 o lo que corresponda ahora, Windows visto y no visto.

En la pantalla del fondo se ve cómo una flechita recorre el escritorio, encuentra Google, lo cliquea, marca en el buscador "páginas de contactos sexuales" y aparecen unas cuentas. Cliquea en una de ellas y en el escritorio aparece el nombre (no voy a hacer publicidad) y un cuadradito para registrarse. Buscas "hombres" "Mujeres". La flecha cliquea mujeres y rellena otro campo, da a aceptar y sale un formulario a rellenar. No voy a dar muchos detalles porque esto lo están viendo todos los espectadores, hasta los de la última fila. Las preguntas son tales como si eres hetero u homo, tus preferencias sexuales, sexo oral, por delante y por detrás y etc.

El foco que ilumina este telón se atenúa y a la izquierda del escenario, según se mira, aparece una mesa de despacho que no se había visto antes porque estaba en la sombra. El foco ilumina con intensidad gradual a un señor mayor que está sentado a la mesa y con el teléfono fijo en la oreja. Para quien no lo sepan es el Sr. Madorno, dueño de una página porno. Y ahora todos atentos porque bien oiréis lo que dirá.


SR. MADORNO, AL TELÉFONO:
-Oye, me han dicho que esa página de contactos sexuales está funcionando muy bien. No sé cómo se lo montan, pero parece que dan algo que no dan los demás. Entérate y mira a ver si nos merece la pena hacerles una oferta. Creo que sería el complemento ideal para nuestra página porno, nuestra productora pornográfica, nuestra revista exclusiva, y toda nuestra industria.

Aquí se oye la otra voz al teléfono por megafonía, es decir por el sistema de sonido del teatro. No vamos a hacerles la cabr... a los espectadores de no dejarles escuchar lo que dice el interlocutor del Sr. Madorno. Se trata de una voz de hombre, joven, pero muy melíflua, muy pelota, muy repungante, en una palabra.

-Sí, Sr. Madorno, se hará lo que usted diga. Lo estudiaremos a fondo todo el equipo. ¿Quiere que me inscriba y lo compruebe sobre el terreno?

-Pues claro, Sigfredo, pues claro, amigo, cómo no se me había ocurrido. Y además haga un perfil para mí. Voy a probar yo también, a ver si da resultado.

-A sus órdenes, Sr., ahora mismo empezamos.

Se apaga el foco, con suavidad, mientras al otro lado del escenario, creo que al derecho, no me acuerdo bien, se va encendiendo otro foco. Delante de un portatil, en un dormitorio cutre, los detalles aparecen en holograma, un anciano de 60 años (hoy los que tenemos 60 ya somos ancianos para el sexo y así nos va), gordito, con barriga, calvo y hecho un adefesio en calzoncillos o gayumbos, mueve el ratón (el del ordenador, no el otro) y teclea. Todo lo que hace lo vemos en la pantalla del fondo con todo detalle.

-Jejé, estos c... se van a enterar. Llevo seis meses,pagando religiosamente las cuotas, porque sin cuotas te dejan registrarte y poner tu perfil pero luego no puedes mandar mensajes a las "chorbas" si no eres "Premium" y para eso hay que pagar una pasta gansa. Y si te responden las chorbas no puedes contestar porque no eres "Premium" solo "Member". La madre que los parió a todos. Todo en el mundo se mueve por dinero, sobre todo el sexo. Pues bien, pago religiosamente y mando mensajes a diestro y siniestro... y nada, ni una. Cambio el perfil y nada... ni una pues ahora se van a enterar.




Edad: 20 años.
Peso: 80 kilos.
Altura: 1,85.
Pelo: melena negra azabache.
Ojos: Azules como el mar.
Medidas: Casi un metro (espero que se refieran a torso y no a lo otro o esta vez me pongo las botas).
Profesión: Ejecutivo, yupi, director de banco.
Nacionalidad: Sueco afincado en España.

BUSCA
Mujeres, edad comprendida entre 20 y 50. 
Radio de acción: el mundo, tengo jet privado.

PARA

Una noche... dos noches... tres noches... una semana... un mes... un a... No eso no, que es como estar casado y se pierde la libido.

PREFERENCIAS SEXUALES

Vaginal, anal, sexo oral, juguetitos, disfraces, juegos de rol, sado, bondag, lo que sea.

FETICHISMOS

Braguitas, sujetadores, tacones, ligueros... Soy masturbador, utilizo el vibrador como D'Artagnán,, puedo colocar unas bolas chinas como nadie y hago lo que sea.

Esta vez se van a j... todos... las niñas saldrán corriendo en cuanto me vean, pero por estas que me van a ver... Voy a tener un éxito apoteósico. No te j... los jóvenes se lo pueden buscar en las discotecas sin problemas, esto debería ser para nosotros, los viejos, barrigones y sin futuro, que al menos nos den una oportunidad.

Se va apagando el foco. En el telón del fondo se ve cómo la flechita cliquea en el aspa y la página se esfuma. Entonce se oye a nuestro personaje.

-Osti, tú, que soy idiota. ¡Pero qué idiota soy! ¿Cómo van a creer que soy yupi y tengo un jet privado y necesito una página de contactos para encontrar a las chorbas... Es que soy idiota, nadie se lo va a creer. Los viejos y gordos no tenemos futuro, la humanidad se extinguiría si la reproducción de la especie dependiera de nosotros.

Se enciende ligeramente el foco de la izquierda. Se ve al Sr. Madroño rellenando un cheque. Suena el teléfono, lo levanta.

-¿Siii?
-Oiga jefe, ¿de qué edades le gustan? Aquí pone de 18 a 120.
-J¡Hospitalera! ¿Crees tú que alguna de 120 se ha podido inscribir.
-Nunca se sabe, en la página de contactos hay de todo. 
-Vale, pon algo razonable, de 18 a 50. Hay maduritas que quitan el hipo. 


Se va apagando el foco, también el del otro lado, donde nuestro personaje se está dando cabezazos contra la pared. Por último se apaga la pantalla del fondo. Todo queda a oscuras. Se corre el telón... (es un decir, ustedes ya me entienden). Se oyen tosecitas y risas, algunas aplausas.

FIN DE LA ESCENA PRIMERA Y DEL PRIMER CUADRO DEL PRIMER ACTO DE ESTA COMEDIA ESCACHARRANTE.

MIS ANUNCIOS EN LAS PÁGINAS DE CONTACTOS I

MIS ANUNCIOS EN LAS PÁGINAS DE CONTACTOS-UNA FORMA DE REÍR PARA NO LLORAR




Les aseguro que son reales, reales como la vida misma. Están puestos por esta mano que tiembla en una página de contactos. Nada, nothing, multiplícate por cero, ese ha sido mi resultado. Ni una cita para tomar café, nada, la nada más absoluta y hambrienta. Pero como decía el bueno de Gila en uno de sus monólogos, ganar no ganamos la guerra, ¡pero cómo nos reímos!

LEMA: COMER NO ME COMERÉ UNA ROSCA, PERO CÓMO ME RÍO... CUANDO NO LLORO

ANUNCIOS DEL HOMBRE INVISIBLE

EL HOMBRE INVISIBLE I

-¿Cómo vas a conocerme si no me concedes una cita?

EL HOMBRE INVISIBLE


EL HOMBRE INVISIBLE II

-No te preocupes, preciosa, si no me la ves, la notarás cuando esté dentro.



ANUNCIOS DEL HOMBRE DESESPERADO QUE NO CONSIGUE UNA CITA I

-Aún no he conseguido una cita, ni para tomar café, copa y puro. Pago el café y la copa a la primera que me conceda una cita... el puro, por supuesto, corre de mi cuenta. Además le regalaré una rosa y seré su esclavo sexual, por una noche; por dos si se porta bien conmigo; por tres si me tratas muy bien y... Bueno no adelantemos acontecimientos.

ANUNCIOS DE UN PROLETARIO DEL SEXO

-Bellas damas, no desperdiciéis vuestras reglas. Si nadie te quiere, yo te quiero.

Un proletario del sexo en plena crisis económica.

ANUNCIOS DE UN MÍSTICO DEL SEXO I

-A cambio de sexo, de un poco de sexo, de una pizca de sexo, doy amor, amor eterno, romántico, espiritual, maravilloso. No es tan difícil dar un poco de sexo y menos a cambio de un amor tan profundo como el océano y tan profundo como el Cosmos.

Un místico, muy místico, del sexo.

ANUNCIOS DE UN DEPORTISTA DEL SEXO I

Puedo correr los cien lisos en cinco minutos y una décima, y eso sin prisa, que cuanto más tarde en llegar a la meta, mejor. En este deporte lo importante no es llegar pronto a la meta, sino llegar y mantenerse en ella haciendo el tonto todo lo que se pueda. Puedo hacer pesas con mi pareja, por mucho que pese, mi músculo puede con todo. Puedo correr la maratón detrás de cualquier mujer, cuanto más me guste más rápido voy y más records consigo. Siempre conseguiré alcanzar a cualquiera, porque ella se cansará antes que yo, el problema vendrá cuando me pida que le demuestre que no estoy cansado. Salto con pértiga hasta la ventana de tu casa, sin romper cristales ni hacer ruido. Soy contorsionista y acróbata de circo, uno de mis pluriempleos y tengo el record del mundo de salto de salto de altura con la jabalina enhiesta. Medalla de plata en 3000 obstáculos con intercambio de pareja. La otra pareja era de hecho y no de derecho, por eso iban más sueltos, más rápidos, con menos papeles en la mochila.

Un deportista del sexo a su servicio.

ANUNCIOS DE UN NOSTRADAMUS DEL SEXO I

-Por carnaval aquella que no me monte se sentirá fatal.

Nostradamus del sexo, profeta interesado en que se cumplan sus profecías.

ANUNCIOS DE UN COMERCIANTE ERÓTICO EN REBAJAS I

-Cuando terminen las rebajas dejaré de venderme rebajado y no permitiré que me humillen ni me pisoteen. Me pondré duro, muy duro, durísimo. Señoras, aprovechen, que saben muy bien que lo duro dura poco.

BUSCO VAGINA GRANDE

Busco vagina grande, para aparcar mi troncomovil.

UNO DE MI PUEBLO

EL HOMBRE DE LA GABARDINA

Hola preciosas. Me tuve que marchar de esta página porque no me dabais ni una cita, ni una. Ahora, si habéis cambiado de opinión me encontrareis en el parque del Este, todas las noches, en las zonas más oscuras. Soy el tipo que lleva una gabardina como en las películas de Colombo, pero más nueva y limpia. Un beso. Os espero.

EL HOMBRE DE LA GABARDINA

RELATOS ERÓTICOS VIRTUALES II

RELATOS ERÓTICOS VIRTUALES II



UN DIVORCIADO AL ATAQUE

EL ROMANTICISMO EN LA RED

Sí, soy el mismo divorciado idiota del relato anterior. Y es que hay algunos que no escarmientan, erre que erre, soy como un torito bravo al que hubieran puesto delante un capote rojo y grana, solo que en este caso se trata de la minifalda roja de Caperucita roja o encarnada, por la vergüenza, si es que las rojas de las páginas de contacto tienen vergüenza, lo que dudo.

Soy idiota y no escarmiento, pero hasta el más lerdo toma precauciones cuando le engañan. Si te engañan una vez puede que no sea culpa tuya, si te engañan dos veces es culpa tuya, aunque tal vez tengas alguna disculpa... si la buscas mucho, si te engañan tres veces eres rematadamente tonto, y si no tienes remedio, al menos trata de llevar tu tontería con una cierta dignidad.

Me dije que como un ludópata incorregible, al menos debería poner un tope máximo al dinero que me voy a jugar a la ruleta, a la ruleta rusa, por ejemplo, dos balas y si no te metes una en la sien, lo dejas. Bueno, también se puede jugar al p.. o al bacarrá, o a... en un buen siempre encuentras juegos suficientes para jugarte la pasta. Abrí una libreta, como una cartilla de ahorros, y me dije, te vas a jugar esto, y luego que juegue su padre. Regatearé si es preciso, pero de ahí no paso, pondré solo una ficha en cada tirada de la ruleta, solo una. Diseñé una estrategia, me puse mi smoking de las ocasiones, mi pajarita, mis zapatitos de charol y me lancé al ruedo, bueno al tapete.





Calculé riesgos, hice estadísticas. De cada cien contactos uno me responderá, de cada uno que me responda, uno aceptará conocerme y tomar un café conmigo, de cada mil que tomen café conmigo, una aceptará llevarme a la cama, porque no seré yo quien lleve a nadie a la cama, no soy tan tonto, serán ellas las que me conduzcan al lecho por el camino que quieran. Y allí ya será cuenta mía lo que haga o lo que no haga.

Y comencé por el principio. Primero fui prudente, solo contactaré con aquellas que pongan en su perfil que lo que desean es una aventura de una noche, una noche loca. Nada de romanticismos. Luego, como las respuestas no llegaban, me volví loco y contacté con todas las que pude, cada día una buena remesa. Y esperé...y esperé... y esperé... Internet es como un universo en expansión, a velocidad de vértigo, pero me equivoqué. Si hubiera puesto un perfil falso, una foto de un musculitos joven y arrogante, tal vez ellas no resistirían a la tentación de contestarme el primero. Pero fui horado, sincero, idiota. Y ellas debieron ponerme el último de la cola, cuando ya no le quede otro con quien probar. Y si yo era su único contacto, cosa que dudo, esperarían un tiempo prudencial...por si llegaba un mejor partido.

Ni un solo contacto nativo respondió. Las mujeres de este país, o no son tontas, y quieren carne fresca o buscan juventud, o son unas remilgadas de mucho cuidado. Las primeras respuestas llegaron y eran todas extranjeras, inglesas, americanas, francesas, belgas, holandesas... Ni una italiana, curioso, o portuguesa, o... Una chica inglesa, de London-Londres. Un par de fotos de una chica joven, con buena delantera, buenas piernas y un culito... bueno el culito vino en una segunda entrega, en la primera enseñaba piernas y se adivinaban unos buenos pechos sin sujetador bajo el top o como se diga. El traductor hace milagros... aunque el verdadero milagro lo haces tú si quieres entender algo. Tal vez fuera el traductor, porque algo no encajaba, una chica que en realidad quiere una aventura seria y romántica pero que te dice que te va a follar hasta en la Torre de Londres. Tal vez sea el traductor, seguro, pero es que me puse como la grana con aquellas expresiones, y grana y oro me quedé. ¿Quieres una aventura seria y dices esas cosas, y enseñas ese delicioso culito, de espaldas, enseñando parte de la braguita? ¿Me estás poniendo cachondo antes de enamorarme? Buena estrategia. D. parecía una anglicana, puritana y tonta, suponiendo que así sean las anglicanas, que lo dudo. O como son las baptistas-adventistas del último día, que ignoro en realidad cómo son y cómo se lo montan. Algo no encajaba y no tuve que pensar mucho para descubrirlo. Una chica romántica y sensible rara vez escogerá a un vejestorio como yo, salvo que no tenga ojos en la cara o le guste la fruta madura, cosa que en la fruta se entiende, pero en los hombres no, seamos claros y honrados. Y por cada parrafito diciendo que busca un hombre serio y que si yo soy serio y no la engañaré como a una pardilla, le sigue otro que me pone la cara como un tomate, que si me va a comer el nabo, que si no aguanta más, que si la excitación le sube y le baja hasta encontrarse entre los muslos, que si... Esto es cosa del traductor de Google, dices pene o miembro y te traduce polla, polla loca, como la novela de Henry Miller. Dices labios de arriba y te pone labios de abajo y dices sexo y te pone chochito, coño y ordinarieces semejantes.

Y su ansia viva, que diría el admirado Mota, hace que al tercer correo, con más fotos guarras, te diga que quiere venir a verte, ya, ipso facto, sin esperar más. Y tu le dices, ven mi amor, que aquí te espero, comiendo un huevo, patatas fritas y un caramelo, y el pene enhiesto ( a saber cómo lo traducirá el desvergonzado del traductor de Google). Y ella, a vuelta de correo, a bote pronto, te dice que es estudiante y no tiene dinero para el avión...pues que venga nadando, leche, y que cruce el canal de la Mancha, como haría yo si estuviera claro que iba a catar ese culito rico. Y tú contestas que los divorciados estamos más tiesos que la mojama, y no precisamente abajo, sino en la cuenta bancaria. Y decides no poner una ficha en el tapete de la ruleta, porque todo está más claro que el agua, blanco y en botella... semen. Y también porque ya invertiste un par de fichas en otra chica, un bombón, del que te enamoraste locamente a las primeras de cambio, pero que no te lo comiste porque te dejó tirado en el aeropuerto, con un ramo de rosas, y una vez y dos veces. Y ni siquiera tuviste ánimo de regalárselo a una nativa. Los tiraste directamente a la papelera. Pero todo esto lo ocultas porque te da una vergüenza del carajo. ¡Eres tan tímido y vergonzoso! Como una novicia, como un divorciado timorato. Y esta es una historia para otra ocasión.

Y miras tu libreta y restas. Ana-María y Cia te llevaron un pico, no mucho, en el sexo gratis telefónico, el bombón se llevó un par de fichas y dos ramos de rosas, y... dos tonterías a... son... te quedan... Y culito rico, con el que sueñas de día y de noche, empalmado como un tren dispuesto a horadar un túnel, y delantera oculta bajo un top, sin sujetador ( al menos se lo podía haber quitado para la foto si el ansia viva era tan viva) insiste y te cuenta que su casero, viejo rijoso Londinense, quiere que le pague el alquiler que le debe en carne. Que le mandes el importe. Aquí culito rico ha cometido un error imperdonable. Quiere que le mandes dinero para el alquiler, pero no para el avión, no para que ese culito rico se ponga a tiro de nabo-enhiesto. Respondes con discreción, por si te equivocaras y al cabo de un tiempo pudieras darle un tiento. Divorciado sigue tieso como una mojama. Te olvidas de ella.




Junto con D. respondieron a tus requerimientos una docena de guiris o extranjeras, que no suecas, ni una. Tú te apresuraste a cantar una loa de sus cuerpos y almas. El ansia viva, romántica, porque ellas eran muy románticas, te impelió a invitarlas a tu cutre apartamento; la tiesez de la crisis económica te impedía a ti volar hacia ellas, cosa que hubieras hecho de tener alas, o con los brazos; lo intentaste desde la ventana, pero no te elevaste un palmo, lo que sí conseguiste elevar fue tu nabo, como traduce el bueno de Google, que tú pusiste muy claro eso del pene o miembro viril. Ellas enseguida estuvieron dispuestas, pero empezaron los problemas, no “moning”, ¿y si pudieras enviarme para el equipaje que el billete ya lo tengo? ¡Pero cómo os tengo que decir que estoy tieso!

A la diosa K... que no Kafka, hasta la escribiste un poema, y eso que te mandó un montón de fotos y ninguna coincidía con la otra. Una preciosa chica americana en un descapotable que te quitó el hipo de por vida; en la India, con Kim de la India, digo con la estatua de un elefante, y en tanga leopardo y... El almacén del timador o timadora de turno era bastante cutre, mezclaba tantos perfiles y tantas fotos recogidas en Google images que todo rechinaba, hasta los dientes, apretados cuando te dolían los testículos o gónadas ( cómo traducirá eso el enano infiltrado del traductor de Google, ¿como “huevos”, como “te duelen los huevos”?).

La diosa K... te acaba pidiendo dinero. Contestas que no entiendes cómo con semejante descapotable puede tener necesidad de dinero. ¿Y tu que esperabas que viniera a verte en su jet privado? Preguntas de dónde ha sacado las fotos. Ella se hunde con todo su equipaje. Te dice que necesita dar de comer a su hija y que es de Nigeria, no americana. Ya estamos con la mafia nigeriana, con la mafia africana. ¡Cuántas veces te las encontrarás a lo largo de tu andadura! ¿Será cierto que son todas africanas? De no serlo, ¿por qué será que lo dicen? ¿Piensan que los occidentales en crisis seguimos teniendo el concepto de la mujer africana esclava sexual? ¿Y si fuera realmente una chica nigeriana que gasta sus ahorros en intentar dar el timo del romance virtual en el locutorio más próximo a su chabola para alimentar a su bebé? Se te caería el corazón a los pies si fuera cierto, hasta renunciarías a tu arroz a la cubana con dos huevos y salchicha, para mandarle algo de pasta. Pero piensas que lo más probable es que se trate de la mafia nigeriana, todos sentados en sus sillas paticojas en una oficina cutre del centro de Nairobi...digo no, que es la capital de Kenia...creo, y la de Nigeria era Lagos pero ahora es Abuja. He tenido que mirar la wiki de las narices. ¡Cómo me hacen trabajar para nada!

La diosa K... desaparece de tu vida, con su descapotable y su jet privado y todos tus sueños románticos de casarte con una millonaria que está como... como... (no me quedan palabras para describir su cuerpo, sus cuerpos) todos esos sueños, repito, porque uno es un romántico empedernido aunque sea un separado de mierda, tirados por el retrete, junto con las lentejas que se te quemaron hoy.

¡Maldita sea! ¿Piensan que soy tonto? Lo piensan y lo eres. Porque Adele H. en la que habías puesto tus esperanzas, una mujer con cuerpo robusto, tanto como el tuyo, no diría que gordita, porque eso es un insulto en una mujer y una realidad evidente en un hombre, o sea yo, y con una mentalidad del siglo pasado-antepasado-y-ante-ante-ante-pasado, que buscaba una relación seria, romántica y que deseaba le prometieras amor eterno antes de conoceros, imaginado solo ese cuerpo robusto entre tus brazos, esa mujer que está harta de mangantes con el nabo enhiesto que solo buscan el refocile y la lujuria, esa mujer que promete, porque nadie cuelga unas fotos falsas de una mujer con un cuerpo tan robusto si pretende timarte, ni te dice esas cosas que te hacen pensar en una anabaptista del séptimo día, con el gurka hasta las orejas...esa mujer, repito, con la lengua fuera, agotado de tanto teclear, de tanto ratoncito de las narices subiendo y bajando fotos, que prometía tanto, ahora te canta una milonga y te cuenta una de esas delirantes historias humorísticas que ni tú mismo has podido imaginar nunca. Que tiene dos millones de dólares. Que su novio, el mal nacido, se llevó el dinero de su padre, una especie de empresario o encargado de plataformas de petroleo, con las orejas llenas de billetes que pretende esconder en el fondo de su cabeza. Ella, Adele H., que no es tonta, se quedó con ese pico de dos millones de dólares y quiere regalarte un veinte por ciento, que son... a la mierda la calculadora de Windows, no puede ser verdad, se ha vuelto loca. A cambio tienes que... mejor dejarlo. Me rasco la calva de divorciado casposo y elucubro quién está detrás de esa foto de gordita de buen ver y mejor tocar durante mucho rato, con la que has tenido sueños eróticos después de repasar las fotos de todas tus “contactas” románticas. Y si será hombre o mujer y qué estrategia delirante ha diseñado, como una basta red para cazar elefantes rosas-idiotas como yo. Me pierdo, se me va la cabeza. Y harto, hasta los mismísimos, respondo que a la mierda el dinero, que yo no busco dinero, que busco sexo, SEXO, para que me entiendas SEXO-SEXO, nada de romanticismos ni promesas de amor eterno a una foto y a dos millones de dólares de cuento de hadas. Y que si quiere venir a follar conmigo que te iré a esperar al aeropuerto... esta vez sin flores ( lo pienso no lo escribo). Y me salta con algo que me tumba de espaldas... tiene que pagar el hotel y necesita unos mil dólares. ¿Pero no tienes dos millones de dólares, alma cándida, no puedes tomar un fajito, que ni se nota, y pagar el hotel, y pagar el avión, y pagar el taxi desde el aeropuerto, y venir a verme y desnudarte en mi dormitorio y enseñarme esas carnes prietas donde yo me perderé a gusto una noche, dos noches, tres noches... como un globo dos globos -¡menudos globos se te adivinan!- porque estoy tan hambriento que me comería... bueno dejémoslo. Dejémoslo todo.




¡Maldito imbécil! Pierdes más tiempo que un corrupto recogiendo dádivas sin compromisos para el futuro. Eres un verdadero idiota. Menos mal que vas a escribir estas historias y todos se van a desternillar de la risa. Menos mal, porque mientras se rían el mundo será mejor e Internet no será una selva plagada de terribles y a veces idiotas depredadores virtuales. Y repasas tu almacén de fotos y te pones como una moto y te vas a la cama y te abrazas con la almohada y copulas con la copulativa, con la “y” que te sale por las orejas, como te salen por las orejas las fotos de Google images recopiladas por mafias del romance virtual y de la cretinez congénita. Y sufres un orgasmito de la señorita Pepis. Y te preguntas si no habrá otra forma de conseguir sexo, para un divorciado solitario y triste, que el puto dinero o prometiendo amor eterno a una mujer tras otra, hasta que una te haga caso y en la noche de bodas te castigue sin sexo porque no has sido suficiententemente romántico. El sexo es la caja de Pandora. Cuando alguien lo abra todos los males se extenderán por el mundo y llegará el Apocalipsis. Y sueñas que tú serás quien abra esa maldita caja tabú desde el principio de los tiempos hasta el final de los tiempos y antes de que llegue tu fin te habrás follado a todas tus “contactas” virtuales y morirás con la sonrisa copulativa “y” en la boca mientras el mundo se convierte en una orgía dantesca y todos palman-empalman de ataques al corazón. Porque no se puede follar tanto, que no, que ya lo decía mi abuelita a quien Dios tenga en su gloria, que por el pito muere el pez y por el chochito la hez depravada.

Continuará.