sábado, 19 de marzo de 2022

LA VENGANZA DE KATHY VI

 




La comida fue deliciosa. Sin poder evitarlo hice un elogio, tal vez un poco desmesurado de Dolores. Fue un error porque Alice me describió los platos que mejor le quedaban y remató invitándome a cenar una noche en su apartamento. Alegué que la cena iba a ser complicada porque antes o después regresaríamos al orden draconiano que imperaba antes del asesinato del director. Se rió con ganas. Con el doctor Sun al frente no regresaríamos al orden. En todo caso los pacientes acabarían de nuevo en las celdas de aislamiento con el menor pretexto. Además yo había cenado y dormido en casa de Heather y en la de Dolores. ¿Por qué no en la suya? Me daría una copia de la llave de su apartamento en cuanto regresáramos, porque había salido con lo puesto. Ante estas razones acepté encantado, pensando en cómo sería una noche en el lecho de Alice y en la posibilidad de despistar a Kathy, puesto que no tenía claro de que le hubiera pasado algo tan grave como la muerte. Luego reflexioné en cómo daría disculpas a Heather y a Dolores. Algo saldría. Empecé a plantearme si yo sería un guapo mozo mucho más guapo de lo que imaginaba para tener tanto éxito con las mujeres en Crazyworld. ¿Tal vez mis dotes de gigoló estaban ayudando? Esa era otra. No me imaginé dedicado a tan entretenida profesión en el pasado. Aproveché para preguntarle sobre una pregunta que se me había quedado en el buche, la de si existían clases sociales en Crazyworld. Por suerte habíamos dejado los turnos para entablar una conversación amigable durante la comida.

-Lo único que sé de los sueldos que ganan otros es lo que me han dicho en conversaciones amigables o de los rumores que corren, pero de los rumores te puede hablar Dolores con más propiedad. Parece que a todos, al firmar el contrato, nos hizo firmar un acuerdo de confidencialidad, al menos a mí sí. No sé si se trata de una broma, aunque me extrañaría porque Mr. Arkadin no es un humorista nato ni creo que sepa siquiera lo que es el humor. Por supuesto que hay diferencias salariales importantes. Creo que el director, que esté en el infierno, era el que más ganaba. No entiendo por qué, no hacía nada, aparte de perseguir mujeres y pedirle al doctor Sun que le contara los secretos de sus pacientes. Mucho menos entiendo la razón de que Mr. Arkadín lo contratara y menos de director. Era una nulidad absoluta. Imagino que fuera de Crazyworld debió de llevar una vida bastante arrastrada, si no llevó a la bancarrota a algunas empresas o arruinó a algunos inversores sería porque no le dejaron. No me preguntes en qué trabajó, ni lo que hizo, ni lo que fue. Es un misterio. También lo es si Mr. Arkadín y él se conocían de antes del casting, porque seguro que hubo un casting para el puesto de director. Puede, y es una idea mía, tal vez muy delirante, que fuera un conseguidor. Me refiero a que le conseguía las mujeres que venían con Mr. Arkadín a la cabaña del bosque. Tú le has conocido y sabes que como hombre no valía nada, no tenía físico ni era un seductor de libro, y su labia era un chorreo de sandeces. Se pasaba los días mandando llamar a las mujeres a su despacho, por cualquier motivo. A veces recorría Crazyworld mirando aquí y allá, por si se le había escapado alguna mujer que mereciera la pena. Disimulaba tan mal que daba risa verle. A mí me llamó también a su despacho en los primeros meses después de que esto se pusiera en marcha. Quiso seducirme con una estrategia tan ridícula que me reí en su cara. Entonces se enfadó y me amenazó con esto y aquello. Continué riéndome. Entonces intentó forzarme, llevándome a rastras al cuarto acondicionado como dormitorio que tenía tras el despacho. Por suerte para mí era un alfañique que no hubiera podido sujetar ni a un niño. Me defendí como una gata, le arañé, le di un puñetazo en un ojo y le rematé con un rodillazo en las ingles. No volvió a llamarme.

-Oye, Alice, ¿Tú crees que ha sido una mujer la que se lo cargó?

-No se me ocurre nadie que hubiera perdido el tiempo con ese payaso. Es cierto que algunas debiluchas cedieron ante su acoso, pero precisamente por eso no las veo yo en plan de apuñalamiento sanguinario. Y en cuanto a la doctora Patricia, el que un cabrón viole a tu hija es un buen motivo, aunque no la veo apuñalando con saña. Si yo fuera ella me haría con un veneno de efectos retardantes para que sufriera lo suyo antes de diñarla. Para mí que semejante saña en el apuñalamiento es más propio de alguien que necesitaba disimular y que pensaran en alguna mujer. El director era un payaso que solo metía miedo a los caguicas…

-Perdona, se me ocurre una pregunta importante. ¿Tenía algún sicario que pudiera utilizar para sus desmanes, fueran los que fuesen? Me refiero a los guardias de seguridad o incluso a algún celador. Me estoy acordando ahora de un celador cabrón, que me trató muy mal cuando tuvo que llevarme a la consulta del doctor Sun. ¿Cómo se llamaba? Lo tengo en la punta de la lengua…

-¿Te refieres a Albert? Sí es un cabrón, pero inofensivo, es un faltón, pero lengua es lo único que tiene, en cuanto le plantas cara se acoquina. Ya te he dicho que el director era un payaso ridículo, nadie hacía caso de sus amenazas, porque en cuanto llamaba a seguridad para que nos metieran en vereda, todos se burlaban de él y no le hacían ni puto caso. Aquí hay pocos castigos que puedan dar miedo, el mayor es estar encerrados sin poder salir y en eso el director no pintaba monigote.

Así de esta guisa dimos buena cuenta de la comida, enfrascados en una amena conversación, que me impidió darme cuenta de que había acabado la botella de vino que la buena de Dolores había introducido en la mochila junto con algo de comida picante para mí. Alice se limitó a beber una sangría que iba en un termo, junto con otros refrescos que ocupaban una pequeña caja que parecía una nevera portátil. Fui consciente del efecto que me había producido el vino cuando se me acabaron los temas y comencé a poner ojitos de querer. Alice debió darse cuenta porque se echó a reír y me preguntó si me apetecía hacer algo especial.

-El vino me ha dado un poco de somnolencia. Me vendría bien una pequeña siesta.

-No seas tonto, palomino. Tú lo que quieres es otra cosa. Ayúdame a recoger y nos vamos pitando a la cabaña.

domingo, 13 de marzo de 2022

EL VERDUGO DEL KARMA XI

 

RELATOS ESOTÉRICOS XI

7032022

JUICIOS KÁRMICOS CONTINUACIÓN

No anduvo mucho, en realidad se quedó a unos pasos de la puerta. La impresión que debió de recibir le dejó paralizado. A todos nos pasa la primera vez que entramos en la sala especial, la dedicada a los juicios contra los genocidas, cuya deuda kármica es tan vasta y laberíntica e involucra a tantas almas que no son precisamente juicios sencillos. No ocurre como en las apelaciones en los juicios kármicos individuales, donde un individuo no está conforme con la sentencia dictada contra actos realizados en su vida terrena o quiere discutir la acusación particular de alguna víctima a la que aún le parece poco su condena kármica y quiere otra condena mayor, mucho mayor. Son juicios bastante sencillos. Una vez que ambos han pasado por la recapitulación de sus vidas -con ayuda del casco virtual o kármico o akásico, que de todas estas formas se llama y cada verdugo le da su propio nombre, acorde con su personalidad y sentido del humor- muestran su disconformidad, el verdugo por su excesiva condena kármica y la víctima por lo corta que se ha quedado. Como estas posturas suelen ser irreductibles, no queda otra que celebrar un juicio rápido ante un tribunal unipersonal que rara vez preside un alto cargo, como un Anciano de los Días, por ejemplo. Suelen delegar en autoridades más bajas, más burocráticas, y solo en caso de apelación por quebrantamiento de alguna ley o reglamento kármico, interviene un Anciano de los Días, que en un juicio muy rápido y contundente suele dictar una sentencia mucho más onerosa para ambos de las que se han dictado con anterioridad. El fallo suele contener la famosa frase: si la recapitulación de sus vidas pasadas no les parece suficiente para aceptar con ecuanimidad la carga kármica correspondiente, es claro que su evolución espiritual aún deja mucho que desear, por lo que algunas vidas dramáticas, en consonancia con su karma, les vendrán muy bien para espabilar de una vez.

En cambio los juicios kármicos por genocidio suelen ser tan largos y complejos y hay involucrado tanto sufrimiento que siempre los preside un tribunal formado por los tres Ancianos de los Días que están de turno en ese momento. Es el primero de los juicios y si existiera apelación, ésta sería ante el Padre Universal quien deberá juzgar si la actitud del genocida es tan recalcitrante que procede una sentencia de aniquilación de su personalidad o consciencia o existen pruebas favorables, tan contundentes, que resulta insólito que entidades tan evolucionadas y con una jerarquía tan elevada puedan cometer semejante error. Como ustedes comprenderán, con los medios que existen en estos tribunales, no hay manera de que alguna prueba, a favor o en contra, se pueda traspapelar o resultar tan confusa que pueda inducir a confusión a un tribunal de Ancianos de los Días. Bien pudiera ocurrir- aunque es harto improbable y hasta imposible- que un Anciano estuviera ese día algo dormido y poco atento, pero tres a la vez, eso es imposible, como ya he dicho antes.

Los juicios kármicos por genocidio son más frecuentes de lo que deberían ser en planetas relativamente evolucionados. El caso del planeta Tierra es muy especial. Hay tantos juicios kármicos por genocidio que uno se pregunta si los genocidas del universo han sido trasplantados todos ahí, mi planeta de nacimiento, para mi desgracia,  y por eso la proporción es tan desproporcionada –permítaseme la redundancia- que puede llegar a cien juicios terrestres por uno del resto del universo. Lo que sin duda es muy, pero que muy desproporcionado. Esta estadística, así como otras, son muy conocidas en los archivos akásicos y en el resto de estamentos jerarquizados del más allá o mundos paralelos como algunos lo llaman, que viene a ser un intento de sinónimo menos feroz, pero bastante ridículo puesto que la realidad es la misma en todas partes, solo que la invisible resulta más desconocida en el más acá que en el más allá, porque los habitantes del más acá acostumbran a ser unos incrédulos de tomo y lomo. Permítaseme una pequeña anécdota. En los primeros tiempos de mi función como verdugo del karma, yo acostumbraba a presentar mi currículum, un día sí y otro también, solicitando algún puesto superior, menos simple y más agradable  que esta mierda de profesión de verdugo del karma. Lo hacía ante el burócrata de turno, que se reía en mis barbas cuando leía mi disculpa de que no tenía la culpa –perdón por el pareado- de haber nacido en un planeta tan delincuente y genocida. Así no había manera de conseguir los méritos apropiados para otros puestos más elevados y agradables. Tantas fueron las risas que suprimí la frasecita, primero, y luego el currículum. Dejé de esperar que la suerte me fuera favorable y hasta descubrí que ser verdugo del karma tiene su aquel, como el de bufón de una corte real, que se puede reír de todo el mundo, sin que le corten la cabeza, porque para eso es el bufón.

Regresando a mi somera descripción del juicio kármico por genocidio, debo decir que aquilatar el karma por genocidio solo está al alcance de un Anciano de los Días, mejor si son tres. Porque aquí no se trata del sufrimiento causado a una víctima en particular por un desgraciado sin sensibilidad ni conciencia, esto es mucho más serio. El sufrimiento causado a miles y miles y hasta millones de almas por un genocida sin entrañas no es moco de pavo. Los Ancianos de los Días son muy duros con esta clase de sufrimiento. Tanto que a pesar de mi fama de bufón dicharachero que utiliza las peculiaridades de su planeta de origen para hacer chistes y chascarrillos a cuanto burócrata ocioso me encuentro por estos pasillos, lo cierto es que nunca se me ocurrió contar ningún chiste a los Ancianos de los Dias, a pesar de que suelen tener un gran sentido del humor, cuando no están de servicio. Y mucho menos sobre genocidas terrestres. Eso me hubiera proporcionado una orden de aniquilación que hubiera tenido que apelar, sí o sí. Y a pesar de la fama de bondadoso que tiene el Padre Universal, prefiero no saber si eso me habría librado de la aniquilación total.

Ni siquiera sería un juicio fácil si consistiera únicamente en medir el karma del genocida. No habría si no que sumar el sufrimiento causado. Tantas víctimas, a tanto sufrimiento cada una, dan un total de… Solo habría que pesar en la balanza el sufrimiento de cada víctima y restar la consciencia del acto del genocida sus atenuantes. Lo complicado viene cuando está claro que un genocida no puede matar o hacer sufrir a tantas víctimas él solito. No existe avión que pueda portar tantas bombas como para que pilotado por un solo genocida alcance a producir millones y millones de víctimas. Es cierto que en la época nuclear del planeta Tierra con una sola bomba atómica se generaba un número incalculable de muertos, pero ni aún así un genocida puede matar solo a tantas almas. Aparte de que no se sabe de genocidas que supieran pilotar aviones. Con esto quiero decir que todo genocida, por muy genocida que sea y se precie, necesita de la colaboración, la complicidad, la omisión de ayuda por parte de otros, de muchos, de millones diría yo. Y es aquí donde el tribunal debe aquilatar mucho. El karma del genocida suele estar bastante claro, tan solo hay que analizar lo consciente que fue durante todo el proceso de genocidio, las agravantes y atenuantes, la herencia genética, hasta dónde llegó una demencia genética o aguijoneada por los pelotas y asesores de turno y si existe algún atenuante para su falta de empatía.

Lo laberíntico de estos juicios son la cantidad ingente de testigos –todas las víctimas- como de coadyuvantes, cómplices, colaboradores necesarios, asesores sin conciencia, pelotas asquerosos, o simplemente pecadores por omisión, los que podían haber hecho algo y no hicieron nada. Adjudicar a cada cual su correspondiente karma resulta muy lioso. Porque aunque no se le quite ni un ápice de karma al genocida, no es lo mismo ser un colaborador necesario, pongamos por caso, o un asesor malintencionado, que un pelota ridículo y estrafalario o que un pobrecito cobardica a quien el miedo impidió levantar siquiera el dedo para protestar. Para soportar estos juicios hay que tener mucho estómago para no echar la bilis a cada instante. Razón por la cual estamos solos en las tribunas para espectadores.

El iniciado no ha tenido problema para elegir el asiento que más le gustaba. En lo más alto, justo el asiento de la derecha del pasillo central. No se engañen, no ha estado todo el tiempo impactado, sin mover una ceja, mientras yo les endilgaba este largo discurso. Les recuerdo que aquí el tiempo no existe, por lo que lo que para él ha sido un instante en su consciencia, para ustedes ha sido un largo periodo de tiempo, aburrido, que sin duda les habrá hecho bostezar. Porque no existe el tiempo es también la razón por la que estamos a punto de presenciar en directo, en el momento actual, un juicio que para el iniciado ocurrió justo después de la muerte del genocida, hace ya muchas décadas de su tiempo actual en el mundo físico de donde procede. Todos los espectadores que acudirán, si es que acuden, lo harán en su momento presente en el mundo de la vigilia, y para todos ellos será como si contemplaran el juicio en directo, no en grabación. Como ya habrá tiempo para descripciones, me limitaré a darles una somera imagen de esta gigantesca y solemnísima sala de juicios. Una especie de hemiciclo con asientos, un pasillo central, una zona para acusados y testigos, y una tarima muy alta donde están los jueces, los Ancianos de los Días, que debido a su altísima presencia no necesitan una tarima elevada para destacar por encima de todos los asistentes para quienes su elevadísima consciencia y jerarquía les hace parecer gigantes o titanes con los pies en un extremo del universo y la cabeza en el otro. Hay una cúpula elevadísima, acristalada, que deja pasar una luz tan hermosa y pura que no puede ser otra que la del amor, aunque es cierto que no todos la ven igual, algún que otro genocida, la mayoría ni ven la luz del amor ni ven tan altos a los jueces, ni ven nada que no sea lo que quieren ver.

Me siento al lado del Iniciado y éste me habla como si el tiempo transcurrido entre su entrada a la sala y mi aposentamiento a su lado fuera un tiempo corriente, unos segundos. Ustedes saben que no, que me ha llevado un largo tiempo este discursito introductorio.

-¿Por qué estamos solos?

-Hay que tener mucho estómago para soportar estos juicios. Las declaraciones de los genocidas y sus adláteres harán vomitar al más templado. Y en cuanto a los testigos, la exposición “in persona” de sus sufrimientos hundirían en el abismo de la desesperación al más inquebrantable. Será un juicio muy largo y muy duro. Si quieres podemos levantarnos y salir. No es obligatorio permanecer aquí todo el tiempo. Estamos en una visita guiada, turística. Si en algún momento te supera solo tienes que decírmelo y nos vamos.

-Entiendo lo que quieres decirme, pero quiero permanecer aquí todo el tiempo y ver con mis propios ojos las disculpas que va utilizar el genocida en su defensa. Hitler es el prototipo de los genocidas, pero hay otros, algunos tan demoniacos como él o más. ¿Podría ver también esos juicios?

-Podrías. Solo sería preciso salir otra vez por la puerta y volver a entrar pensando en el genocida de turno. Pero no te lo aconsejo. Si eres capaz de soportar este juicio sin salir corriendo confesaré humildemente que te juzgué mal.

-Lo aguantaré. Te apuesto lo que quieras.

viernes, 4 de marzo de 2022

CARTA DE MILAREPA CONTRA PUTIN

 


CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET AL AUTOR LIBRO III

CARTA DE MILAREPA CONTRA PUTIN



Querido amigo y hermano en el Todo: Aunque esta carta va dirigida al Sr. Putin, te la envío a ti para que se la hagas llegar. Ya sé que te cuesta mucho moverte, incluso para bajar las escaleras desde tu dormitorio a la planta baja tienes que pensártelo dos veces y a veces tres, pero eso es algo causado por tu vagancia y no por problemas serios de salud, que no los tienes. Más problemas te causa hacer pública esta misiva por las consecuencias que pueda atraer sobre tu cabeza, tales como un envenenamiento por plutonio, wolframio o a saber qué material radioactivo pueden emplear esta vez, o simplemente con que entren en tu ordenador y te lo desmantelen ya te habrán producido un severo daño. Claro que tendrá que ser un daño muy severo porque tu ordenador ya lleva haciendo cosas raras desde hace un tiempo y ni el Sr. Putin ni sus adláteres conocían de tu existencia. Ahora esperas y deseas que sigan ignorándote, pero tal como están las cosas en la Red y en el mundo, puede pasar cualquier cosa, hasta que se aperciban de tu existencia y te maten como a un mosquito o una hormiguita, que todo podría ocurrir.

Mejor eso, piensas, que ir en persona hasta el Kremlin o donde se esconda ahora, y hacer una reverencia y pedirle al intérprete –porque tú no sabes ruso- que traduzca: Por favor señor Putin, no mate al mensajero, en todo caso métase con o mátese a Milarepa que siempre me pone en estos bretes sin pedirme permiso y sin que yo pueda antes ni comerlo, ni beberlo, que al menos algo sacaría en limpio. También piensas que llevabas mucho tiempo sin saber de mí, desde que interrumpiste aquella serie de cartas sobre la pandemia. Sí, porque las interrumpiste tú, que yo aún tenía algunas cosillas que decir al respecto. Desde que desapareció tu gatito Zapi has caído en una depresión incurable y has tocado el abismo de la desesperación. Lo querías tanto que el apego –mira que te llevo diciendo mucho tiempo que todo apego, aunque sea a una personita tan cariñosa como Zapi es malo y genera sufrimiento- te hizo pensar en mí. Si Milarepa me escribiera otra carta, una muy espiritual, metiéndose a fondo con esta podrida sociedad en la que vives, puede que a alguien se le ocurriría matarte y asunto concluido, ya no sufrirías más. Ahora que ya has subido a la Red la narración de tus juveniles intentos de suicidio, en cumplimiento de un juramento sagrado, podrías morir tan ricamente y nadie se daría por aludido. Hubo un tiempo en el que pensaste que esa trágica narración de tus desgracias sería como una bomba o un misil nuclear en tu entorno. Todo el mundo se llevaría las manos a la cabeza y te llamaría loco y te causarían muchos problemas… Pues ya has visto que no, no ha pasado nada, nada de nada. Así que ahora no me vengas con monsergas de que te van a envenenar con plutonio o pandemonio, porque tampoco va a ocurrir nada. Subirás esta carta o misiva a tu blog y santas pascuas, en lugar de ir en persona, arrodillarte ante el Sr. Putin, entregarle la carta manuscrita y suplicarle que retire sus tropas de Ucrania, que acabe la guerra y que forme una comisión mundial, globalizada, para mejorar el mundo, que buena falta le hace.

¡Ya te gustaría a ti que ocurriera algo, que te envenenaran con el dichoso plutonio y así irías a buscar a Zapi al cielo de los gatitos! Llevas desde su desaparición rezando todas las noches esa dichosa oración: Que Dios te bendiga Zapi y te lleve al cielo de los gatitos; gracias por haberme acompañado en el camino; te quiero mucho y siempre te querré. Sí, estás tan hundido en la miseria que una muerte, aunque sea por plutonio, que debe ser lenta y muy dolorosa, te supondría un gran alivio. Así te evitaría suicidarte, que no lo puedes hacer porque un día juraste que no lo volverías a intentar nunca jamás. Entre la desaparición de Zapi y la invasión de Ucrania el poco deseo de vivir se va apagando como la llamita de una vela falta de oxígeno. Morir ahora estaría bien, piensas, y más si es de forma rápida e indolora, un ictus rapidito, o mejor, morir en sueños y no enterarte de nada. Esta mierda de sociedad en la que vives ya no merece la pena, que no, que es un asco, no hay quien aguante tanta mierda. Mejor morir y que esos idiotas que se creen diosecillos intenten apoderarse del mundo y de más allá de Orión, si les da tiempo. No creo que sean conscientes de que son mortales y se van a morir también en unos días, no tantos como piensan, porque de otra forma ni se les ocurriría pensar en masacrar al prójimo, al vecino, en mandar tanques y helicópteros y aviones y barcos y soldados que también tienen padre y madre, esposa, hijos y a los que quieren, no así a los que tienen que matar, que si fuera así no los matarían.

Vaya nochecita que llevas, no has pegado ojo, menos mal que ahora con el Spotify lo pasas muy bien creando listas y más listas, de música clásica, moderna, electrónica, celta, que si meditaciones por aquí, que si cuencos tibetanos por allá, que si canciones y poesía, que si solo poesía…Sí, confieso que es entretenido, pero son las cinco de la mañana y no has pegado ojo. Tal vez sea porque has visto los telediarios, los helicópteros y los tanques de los que hablas, y has escuchado los lamentos en ucraniano de los que se tienen que ir de sus casas y encima dando gracias porque no les caiga un misil mientras van en bicicleta o penetre en su casa como un gigantesco pepino de acero. También has escuchado en la radio a ucranianos en España hablando de sus seres queridos en Ucrania y se te ha partido el alma, si es que no la tenías ya partida, como el culo. Porque eso es lo que piensas que este planeta es el culo del universo, el infierno del que hablan. Y entre los demonios debe haber uno que se llame Putin, seguro. Porque solo un demonio puede pensar en poner a maniobrar a un espantoso ejército y luego lanzarlo a masacrar a víctimas inocentes acusándolas de nazis, neonazis o genocidas, o lo que sea, como si fuera un niño jugando con piezas de Lego. Llevas unos días viendo documentales sobre el Sr. Putin y no sabes por qué los ves, al fin y al cabo podrías ver otras cosas más divertidas, pero no, tiene que ser sobre Putin. Hasta se te ocurrió imaginar que si tuvieras poderes mentales le freirías las neuronas con mensajes telepáticos de paz para el mundo, para todos los hombres de buena voluntad, como hace tu personaje en tu relato de Terror en las mentes y el telépata loco o si pudieras viajar con tu cuerpo astral o tu doble, aparecerías en el Kremlin, que ya conoces muy bien por los documentales que has visto y llegarías hasta el mismísimo Putin, al que ya conoces muy bien por los mismos documentales y le dirías cuatro cosas, y más de cuatro también. Decían esos documentales que ese señor es un demonio con sus enemigos, que no perdona ni una. La venganza parece ser uno de sus pecados capitales. También se debe creer un diosecillo a juzgar por cómo caminaba por un edificio enorme, repleto de gente, tal vez en una de sus tomas de posesión como presidente de Rusia, entre los que estaban algunos actores de Hollywood muy conocidos, o puede que vieras mal o alucinaras o puede que fuera otro documental y los mezclaras, que eres capaz de eso y de más.

Todo el mundo le tiene miedo, por eso nadie dice nada, y cuando salen a la palestra los presidentes de otros gobiernos, solo dicen blá-blá y que la legalidad internacional. que nadie cumple desde tiempo inmemorial y que tal vez ni siquiera exista y os estén engañando. Tienen miedo, mucho miedo, no sé si a Putin o a quedarse sin gas y sin petróleo, o a que las bolsas quiebren y se desfonden o a que falte el dinero. Porque a lo único que realmente temen es a eso, a quedarse sin dinero. Lo demás les trae al pairo. Vives en una sociedad que adora al becerro de oro y le reza y le adora, y hace sacrificios humanos con tal de que el becerrito, el idolito haga caer monedas de oro sobre sus duras cabecitas. El gran problema que tenéis en esa sociedad que tú desearías abandonar cuanto antes y sin despedirte, es el de la confusión de valores en la pirámide o zigurat de valores, una especie de torre de Babel en la que nadie se aclara y no por las lenguas, que unos hablan ruso y otros ucraniano y otros cualquiera de los millones de idiomas que tenéis para entenderos y que no os sirven para nada, porque parecéis sordos hablando a mudos y mudos hablando a sordos y ciegos hablando por doquier sin saber que no hay nadie en leguas a la redonda, si no por los valores, que los que deberían estar arriba en la cúspide de la pirámide están abajo, si es que están y los que deberían estar abajo del todo están en la punta de la cúspide. El valor supremo es el oro, o el dinero, o el dólar o el rublo o la madre que parió a todas las monedas capitalistas y menos capitalistas. No hay valores y así se derrumba la pirámide, porque en la cúspide está el oro que pesa mucho y los misiles y tanques y demás armamento, que pesa mucho y que está al lado del oro, porque sin armamento no hay oro. En lo alto debería estar el amor y la libertad, un escalón inferior, la generosidad, la solidaridad, la empatía, el afecto, la amistad, el cariño… Y abajo del todo. el oro y si pudiera ser fuera de la pirámide, en las minas, que allí está bien y no hace daño a nadie.

Vaya mierda de sociedad que tenéis, sin valores, con el oro o las monedas, o los valores en bolsa –que vaya mierda de valores especulativos son esos- volando de acá para allá, y llegan los fondos buitre y se lo llevan a saber dónde. Mira, los millonarios actuales deberían llevaros a todos a Marte o a Poseidón, o donde sea, donde no hubiera oro, solo arenas rojas y cada cual que tomara cuantos granitos de arena necesitara, así seríais todos ricos y nadie se pelearía por el oro, la moneda o los cambalaches que habéis inventado para sustituir a los valores invisibles, que por eso nadie cree en ellos, porque nadie los ve. Ya pueden observar el amor de dos o más corazones entregándose unos a otros, quitándoselos del pecho y entregándoselos a los amados, que morirían ipso facto si el otro no les diera el suyo para su pecho. Es lo bueno que tiene el amor, que es tan generoso que lo sacas del pecho en cuanto ves a alguien. Menos mal que a los demás les pasa lo mismo y en cuanto ven un pecho sin corazón se sacan el suyo y se lo entregan, y así sucesivamente. Menos mal porque si no todos estarías muertos y no por misiles, tanques, ametralladoras, balas trazadoras, bombas desde aviones, bichitos de guerras bacteriológicas o lo que sea. Parece mentira que en plena pandemia de bichitos que no se sabe de dónde han salido, pero que muchos creen que de laboratorios de guerra bacteriológica –tal es la confianza que tienen en sus dirigentes- les parezcan pocos los muertos, los confinamientos, los sufrimientos, y la mierda de un futuro que parece visto a través de cristales tintados de mierda, y ahora busquen más con cualquier motivo, que todo vale, que si quiero regresar al imperio, que si allí hay nazis y en mi casa no, que si esto, que si lo otro, que si lo demás allá. Porque esto no va a quedar así, ya veréis. En cuanto mueran todos los ucranianos empezarán con los siguientes, y en cuanto las medidas no sirvan ni para atrapar pajarillos acabaran pensando que todos tienen misilazos entre las piernas de sus Estados y por qué no disparo yo primero, que el que da primero da dos veces y etc etc.

Nada, querido amigo y hermano en el Todo, que hasta yo, el espiritual Milarepa, he perdido el control, los papeles y digo exabruptos y lanzo culebras y sapos por mi boca de profeta. Que me tenéis hasta… No me extraña que tú quieras morir y que no te importe publicar esto y que luego te envenenen con polonio, plutonio, radio o lo que sea o que alguien saque la cabeza del ordenador por la noche y te dispare a la cabeza un rayo laser o cualquier otro invento, ondas sonoras, electromagnetismo o chicles envenenados, que aquí vale todo. Después de perder a Zapi, la única compañía que te quedaba, ya no te importa morir y que sea el Sr. Putin tu matador o cualquier otro. Que esto es una mierda, una auténtica mierda. Al menos si mi carta sirviera para ayudar a los ucranianos y evitara muertes y todos se dieran golpes en el pecho diciendo lo de mea culpa, mea culpa, mea grandísima culpa, y todos mearan bien y luego se reunieran, reconociendo sus culpas y errores y pensaran en cómo hacer una sociedad mejor y amarse más… Pero no porque aquí lo único que interesa es el puto oro de los… Bueno, perdóname y vete a la cama, que ya he terminado. Que son casi las seis de la mañana y tú sin pegar ojo, como tantos. No te preocupes que mañana seguirá la guerra y pasado y al otro. Y luego a contar muertos como patatas en el huerto y a ver cómo salimos de este lodazal y a ver si por lo menos evitamos la guerra nuclear y algunos siguen vivos para que les pille el cambio climático por sorpresa. Que a vosotros todo os pilla por sorpresa, hasta la granizada que lleva anunciándose durante veinticuatro horas de nubes negras, que hasta habéis tenido que encender la luz. En fin, amigo, que menos mal que te pillo desesperado y con ganas de morir, que si no ni te hubieras levantado de la cama si no es para ir a mear, que tienes la próstata hecha un asco. Mira mejor que reces el mea culpa que esa oración a Zapi, que el pobre está conmigo y no deja de maullar porque en vez de olvidarle y dejar que se refocile en el cielo de los gatitos te acuerdas de él todas las noches y no dejas de rezarle, como si fuera un santo. Mejor harás en pensar en cómo convencer al Sr. Putín, en rezar por los ucranianos y por los rusos, que con un demonio como el Sr. Putin habrá para todos. No, si a lo mejor en el fondo es una gran persona. Más te vale, porque con las veces que le has llamado demonio, como se entere, que no lo cuentas chaval. Aunque eso es lo que tú quieres, bandido, que sin Zapi no eres nadie y que ya han pasado tantas cosas malas en los últimos años, que mira, por mucho que duela morir, mejor muerto que vivo en esta mierda de planeta que tenéis.

Un abrazo fraternal y que la paz profunda os acompañe a todos en el camino, incluso al Sr. Putin… Eso sí, si retira sus tropas, deja de matar y se reúne con los líderes mundiales a ver si mejoran esto, aunque sea una pizca, porque si no os quedan dos telediarios para el apocalipsis.

lunes, 21 de febrero de 2022

LA VENGANZA DE KATHY V

 




-Bien, así me gusta. Tengo muchas preguntas que hacerte. Empezaremos por la primera. Por lo que sé muchos de los profesionales que ahora trabajan aquí –los pacientes al parecer han sido secuestrados contra su voluntad- fueron escogidos por Mr. Arkadin, aparte de por su profesionalidad, porque estaban solos, sin familia o con poca familia, imagino que habrá algún huérfano y más de un marginado. Algunos aceptaron porque tenían que alimentar a su familia, como Dolores. Pero a ti no te imagino huérfana, sola, con la imperiosa necesidad de ganar más dinero de lo habitual. ¿Por qué te dejaste captar, Alice?

-Jé. Parece que te llama la atención. Pues bien, la razón principal fue el dinero, como creo que nos ha sucedido a todos. Mr. Arkadin paga muy bien. No, no soy huérfana, tengo padres, hermanos, una familia. Necesitaba dinero, mucho dinero, quería ser actriz, irme a Hollywood, prepararme estudiando, conseguir pequeños papeles e ir progresando. Para eso se necesita mucho dinero.

-Pero tuvo que resultarte sospechoso todo esto. ¿Sabías que no podrías volver a salir?

-Claro que no, de haberlo sabido no hubiera aceptado. ¿Para qué me iba a servir el dinero si luego no podía emplearlo para lo que lo quería? Pensé que estaría dos o tres años, así ganaría suficiente dinero y luego me podría ir.

-No entiendo cómo Mr. Arkadin pudo contratarte sabiendo que tenías familia, que te echarían de menos, que denunciarían tu desaparición…

-Bueno, debió informarse muy bien, en mi caso como en los otros. Imagino que tenía un escuadrón de detectives siguiendo nuestros pasos y enterándose de todo. La relación con mis padres y hermanos no era buena, de vez en cuando me marchaba y pasaba un tiempo, a veces mucho, por ahí, trabajando, buscando oportunidades. No les decía nada y no sabían nada de mí hasta que volvía. Estaban acostumbrados a mis desapariciones. No harían nada en mucho tiempo. Además Mr. Arkadín seguro que borró nuestras huellas, tiene medios más que suficientes. En mi caso pudo haber mandado una postal desde Europa o cualquier otro truco. Mis padres se conformarían, siempre se conforman.

-¿No te parece muy raro todo esto? ¿No te parece desmesurado el esfuerzo y el dinero gastado solo para mantener encerrados a unos enfermos por mucha fortuna que tengan sus familias? No he tenido mucho tiempo para pensarlo, pero hay muchas cosas que no encajan.

-Claro, creo que todos hemos pensado lo mismo. Yo misma me he llegado a plantear la posibilidad de que seamos parte de un experimento. Ese malnacido de Cabezaprivilegiada puede haber convencido a Mr. Arkadin de llevar a cabo alguno de sus locos experimentos. ¿No lo hizo con Kathy?

-Oye, ¿cómo sabes tú eso?

-Cuando llegué había aquí muy poca gente. Estaban Kathy y Jimmy que fueron de los primeros, luego empezaron a llegar los restantes. Kathy y yo éramos de la misma edad y entonces había aquí pocas mujeres. Nos hicimos amigas y hablábamos mucho en el jardín. Ella parecía una jovencita adorable, encantadora y necesitaba hablar con alguien. Tuvo momentos de debilidad y me contó lo que le hicieron en el laboratorio y lo de su clítoris, claro. Como soy mujer no pude comprobarlo pero los hombres con los que se acostó no dejaban de hablar de ello. Se hacían cruces… Permíteme que te diga algo. No te lo tomes a mal. Ten cuidado con Kathy. Es una psicópata. Puede ser una mujer muy dulce, adorable, pero hay algo bestial en su interior. No me extraña sabiendo lo que ha tenido que sufrir la pobre. No sé el poder que tendrá su clítoris, imagino que mucho. Intenta no volver a probarlo. Los demás hombres de Crazyworld no parecen interesarle mucho, los usa y luego se olvida de ellos. Pero contigo es distinto. He visto como te miraba. Hazme caso, ten mucho cuidado.

-Te agradezco que seas tan sincera conmigo. Sí yo también he pensado que es una mujer extraña. ¿Ha hecho algo que te haga pensar que podría matar a alguien?

-Cuando Crazyworld se fue llenando, ella dejó de hablar conmigo y se dedicó a los hombres. No ocurrió nada especial hasta que me acosté con uno de los guardias de seguridad. Sí, aquí tienes mucho tiempo libre, aparte de trabajar casi todo está permitido, salvo escaparte, claro. Kathy se lo tomó muy a mal y durante un tiempo me persiguió con bromas pesadas, sustos y todo tipo de trampas. No sé si se le pasó por la cabeza matarme. Por suerte para mí no se le ocurrió otra cosa que acostarse con Jimmy el Pecas. Fue un error tan descomunal que mi valoración de su inteligencia cayó por los suelos y nunca se levantó. Reconozco que es astuta, a veces, pero de ahí no pasa. Pasó de ser mi perseguidora a ser perseguida por Jimmy. Ambos se enzarzaron en una guerra sin cuartel. Ahora se puede decir que están en una especie de tregua bastante frágil. Te puedes imaginar cómo fue la guerra.

-¿Crees que algún día podremos escapar de Crazyworld? Me llama la atención que a los guardias de seguridad no se les haya ocurrido marcharse y dejar que el resto haga lo mismo.

-Eso es porque eres nuevo y aún desconoces cómo funciona Crazyworld. Se podría decir que los guardias de seguridad son el primer círculo de seguridad. Están dentro, con nosotros y son tan prisioneros como el resto. No escapan porque no pueden. También lo probaron en cuanto supieron que esto era para siempre. Al principio hubo muchos intentos de fuga. Todo el mundo pensó que era más listo que Mr. Arkadin y que es posible fugarse de cualquier prisión, tenga la seguridad que tenga, pero pronto aprendieron que Crazyworld está tan bien diseñado que me rio yo de las mejores prisiones de alta seguridad. Los guardias de seguridad no tienen las llaves de las puertas del perímetro, solo las abren los robots con códigos que al parecer vienen de fuera. Saltar el muro electrificado es jugársela. No se puede cortar la corriente ni provocar un cortocircuito. Al parecer viene también de fuera y está a prueba de cortocircuitos. Los robots son el segundo círculo de seguridad. Están siempre vigilantes, incluso de día, aunque no se les vea. A los perros se les suelta de noche, pero podrían hacerlo de día también. Esa es una hipótesis mía porque nunca ha ocurrido. ¿Te imaginas a los robots dando órdenes a los perros? Pues eso hacen. Como te acabo de decir al principio hubo muchos intentos de fuga y se pusieron a prueba todos los círculos de seguridad. Por eso lo sé. ¿Perros entrenados para obedecer órdenes de robots? Parece increíble. ¿Verdad? Si fallara todo eso imagino que hay un tercer círculo de seguridad, es solo una hipótesis, porque nadie ha logrado saltar la valla. Puede que haya más guardias de seguridad fuera, cámaras vigilando todo el perímetro e incluso un ejército de mercenarios. Con Mr. Arkadín se puede esperar cualquier cosa.

-¿Entonces yo fui recogido por robots al llamar a la puerta?

-No lo sé. Si no te lo ha contado Kathy, que es la única que lo sabe, no creo que nadie más pueda hacerlo, salvo que la acompañara algún guardia de seguridad. Podrías preguntarle también a Heather si estaba de guardia esa noche. Lo que es seguro es que alguien desde fuera dio órdenes a algún robot, que abriría acompañado de algún perro y al verte en el suelo pedirían ayuda a la enfermería donde estaba Kathy. Lo cierto es que allí te llevaron y los demás nos enteramos por la mañana. No tenemos periódicos, ni radio, ni se nos permite la conexión a Internet salvo a páginas censuradas previamente, todo lo demás está bloqueado. El correo electrónico también. Solo podemos escribirnos entre nosotros y para eso mejor vernos y hablar. Bueno, ahora me toca a mí. He hablado demasiado para las pobres respuestas que has dado a mis preguntas.

Al parecer –según pude saber en respuesta a mi última pregunta- el bosque que estábamos recorriendo era tan extenso que nadie en Crazyworld lo había recorrido entero y los que lo habían intentado se habían perdido y tuvieron que ser rescatados desde el aire por un helicóptero de fuera del perímetro. Según la hipótesis de Alice o bien éramos vigilados por drones –un concepto nuevo para mí que me tuvo que explicar- o bien todos llevábamos algún chip injertado, como los perros –también me lo tuvo que aclarar- no encontraba otra explicación al rápido rescate. Jimmy fue el primero o de los primeros en ser rescatado. Se le había metido en su cabezota la idea de que si uno recorría todo el bosque sin duda llegaría a salir de él hasta dar con una zona que no tuviera muro. Por mucho dinero que tuviera Mr. Arkadin, hacer un muro que rodeara todo el bosque tenía que costar una pasta. Lo cierto es que ni él ni nadie había llegado a saber si la hipótesis del Pecas era cierta o no. El bosque estaba repleto de árboles de distintas especies, la mayoría muy altas. Existían zonas de secuoyas que permitían un caminar fácil entre ellas, aunque la mayoría del bosque era muy tupido. La maleza crecía libre. Nadie sabía de jardineros o forestales encargados de cuidarlo como un jardín. Los pocos caminos transitables lo eran porque alguien cuidaba de desbrozarlos cada cierto tiempo. Ese alguien era Jimmy, por supuesto, pero también algún que otro residente aficionado a las excursiones y deseoso de olvidarse de la prisión en la que habitaba. Incluso algún que otro paciente gustaba de recorrer el bosque, no mucho, para pintar caras o palabras obscenas en el tronco de los árboles o recolectar setas que debían entregar en la cocina para que los conocedores dieran el visto bueno antes de preparárselas para alguna comida. Cada cual desbrozaba sus propios caminos y los señalaba con sus códigos particulares. Cuando Alice me dijo eso caí en la cuenta de que ella también se detenía cada cierto tiempo para ver algo que nadie más que ella podía ver. Estuve tentado de preguntarle por su código. No lo hice, bien porque no me lo iba a decir, bien porque había asumido que estaríamos juntos durante toda la búsqueda y regresaríamos también juntos antes de que se hiciera de noche.

Caminábamos despacio, porque el sendero no era como para hacer deporte, hablando tranquilamente, aunque también hubiéramos podido hacerlo a mayor velocidad. El turno de preguntas de Alice lo ocupó sobre todo en saber de mis andanzas amorosas, ya que el resto no podían ser contestadas porque yo era amnésico. Esa fue su primera pregunta. Dudaba de que yo lo fuera. Podía estar disimulando por algún motivo oculto que yo me encargué de disipar puesto que no tenía el menor sentido a la luz de la lógica, ni incluso a la oscuridad del caos delirante. ¿Para qué iba yo a engañar a todo el mundo haciéndome el amnésico? Si iba a permanecer allí el resto de mi vida no tenía sentido hacerme el tonto, antes o después cometería deslices o me aburriría de ser un desmemoriado o el doctor Sun se pondría serio conmigo y recobraría la memoria antes de seguir soportando sus test o sus sesiones de hipnosis. Eso la convenció. En cuanto a mis andanzas amorosas quería saber todos los detalles. Le dije que yo era todo un caballero y no hablaba de la intimidad de las damas. Di algunos detalles que no me parecieron importantes, tales como que en efecto, había pasado una noche con Heather en su apartamento y del regalo de un gatito por parte de Kathy, ya que no podía ser otra persona. Me dijo que era una mala señal. Yo estaba enfilado y eso era un aviso serio. Pensé que tal vez lo pensara por el color del gato o gata. El negro era signo de mal agüero. Me sorprendió que yo recordara eso. De Dolores le dije lo de su sabrosa comida mexicana y de inmediato ella me confesó que era una excelente cocinera, comida italiana o china –había tenido una amiga de esa nacionalidad que la enseñó a cocinar- sobre todo. Eso me puso sobre aviso. En cualquier momento me invitaría a su apartamento y tendría que colgarme otra llave del cuello, bien en forma de tarjeta, la de Heather, o metálica como la de Dolores. Apunté la pregunta para cuando me volviera a tocar el turno. ¿Existían clases en Crazyworld? ¿Mejores apartamentos y otras prerrogativas según el trabajo de cada uno?

De esta guisa y ritmo caminamos lo que me pareció un buen rato. No sabría decir cuánto tiempo porque me fijé en que yo no llevaba reloj de pulsera –tendría que preguntar también por mi reloj, si es que lo llevaba al llegar- y tampoco Alice, no se lo vi en las muñecas. Cuando ella satisfizo su curiosidad morbosa aproveché el tiempo para enterarme de algunas cosillas que me habían llamado la atención y que no se me ocurrieron hasta recapitular con aquella caminata ecológica. Estuve a punto de preguntar detalles propios de amnésico, tales como en qué día estábamos, en qué estación, si era lunes o martes, si nevaba o llovía y en qué épocas… No lo hice porque a lo mejor descubría algo que no me gustaba. Supuse que estábamos al final de la primavera y principios del verano, por el calor, ya que me habían dado ropa de verano. Porque el cielo estaba despejado, aunque se vislumbraban algunas nubecillas que tal vez pudieran dar lugar a una tormenta de verano, si estábamos en verano, o primaveral si en realidad aún no habíamos salido de la primavera. Todas las preguntas se me quedaron en el gaznate porque habíamos llegado a una especie de claro, rodeado de un montón de enormes secoyas. Me quedé pasmado cuando observé bancos de madera pegados a los árboles y mesas del mismo material, troncos adaptados como sillas y algún que otro detalle que me hizo pensar en una especie de parque o lugar de asueto. Enseguida pregunté cómo era posible que existiera todo eso y no un camino ancho y preparado para excursionistas. Me dijo que en efecto, lo hubo, pero a la vista de los follones que se habían montado entre pacientes y trabajadores por reservar el parquecito para sus expansiones, el director dio orden a los jardineros de que no cuidaran el camino, que al cabo de un tiempo se convirtió en bosque salvaje. Muchos se desesperaron y no regresaron. Otros hicieron sus propios caminos con códigos pero era raro ver juntos a más de uno, o dos o tres. Las excursiones grupales desaparecieron. Alice escogió un árbol, una mesa y un banco y nos preparamos para comer lo que Dolores nos había preparado. En efecto mis tripas ya habían comenzado a rugir, pero enfrascado en la conversación no me había dado cuenta.

lunes, 14 de febrero de 2022

VARIACIONES CLIMÁTICAS VI

 




Al parecer la alarma ha sonado por un nuevo virus y todos los filtros, defensas y lo que sea, se han activado. Yo he quedado enclaustrado con un grupo de científicos, perdón “cientificaos” porque también hay mujeres, bastantes, aunque no hay paridad total. No se ponen de acuerdo en si el virus procede de un animal, parece que no volador, sino sería otra vez la gripe aviar, o incluso de alguna planta, porque al parecer las plantas pueden tener también virus, algo novedoso, porque bacterias sí se sabía que había, y sino recuerden las bacterias de los alimentos que producen diarrea. Incluso se habla de minerales que generan extraños virus. Su discusión me ha llevado a la risa tonta, que es la peor de las risas. Los, digo “laos” “cientificaos” se han enfadado mucho, casi hasta darme de sopapos. Que si yo era un inconsciente por reírme mientras se estaba iniciando el apocalipsis, que si tal o que si cual. He tenido que sacar a relucir mi carácter, que lo tengo, a pesar de ser un repartidor de bocatas, y les he dicho de todo, entre otras cosas que yo prefería que el apocalipsis me pillara riendo a mandíbula batiente en lugar de llorando a lágrima viva. Si voy a morir, como todos “vosotraos”, les rematé, prefiero morir riendo que llorando. Cada uno es como es, y yo soy así.

Creo que me han entendido, a pesar de que todos hablan inglés y yo no (¡Uy! Perdón, ya he desvelado otro secreto de Estado). Supongo que se debe a que el spanglish, en el año 2051, es cosa corriente, tal vez debido a que hay muchos latinos, porque no les gusta que les llamen hispanos, y muchos castellano parlantes, porque no les gusta que les llamen “españolaes”. Pero sobre todo hay muchos spanglish, así que todos me entienden bien o casi bien. No sé si en spanglish existen los plurales inclusivos, porque no hablo spanglish, tampoco, solo hablo español, perdón castellano, y eso que tengo una gran cultura. Sí, a pesar de ser un repartidor de bocatas, he leído mucho y estoy a punto de escribir también mucho, aunque no tanto como un escritor aficionado, muy prolífico, que llenó el espacio virtual con sus textos allá por las dos primeras décadas del siglo XXI, en el que aún seguimos estando, luego dejó de hacerlo, creo que porque estiró la pata y que me perdone el interfecto, que sé que me va a perdonar porque tenía mucho sentido del humor. Al parecer tenía un adorable gatito, llamado Zapi, al que metía en todos sus textos, viniera a cuento o no. Les voy a confesar algo que no es secreto de Estado. Yo también tengo un gato, llamado Zapi, que es posible sea nieto, tataranieto o Tarantino de aquel gato mítico. Si bien aquel autor dijo que su gato estaba operado, yo no me lo creo y aunque me lo creyera, las ciencias han adelantado que es una barbaridad y estoy seguro de que aquel Zapi tuvo hijos y estos más hijos. Yo me hice con uno de ellos, al que he tenido que abandonar en mi pueblo para venir aquí. Espero que por mucho que se haya asilvestrado me siga queriendo. Un instante para una lagrimita…

Sirva este interludio para intentar controlarme un poco y dejar de temblar. A mí el miedo me produce temblores, en cambio a otros, hambre. “Laos” “cientificaos” no dejan de pedirme bocatas. He repartido los que me quedaban entre las científicas, adorables, e incluso he puesto extra de todo lo más rico, pero se han enfadado mucho –¡vaya por Dios! Que si pretendía que engordaran, etc-. Yo lo único que pretendía era quedar bien con ellas, incluso seducirlas, porque como ya dije amo a todas las mujeres y aquí me siento muy solo porque no he podido traer a mi familia, si la tuviera, a mi pareja, si la tuviera, a mis amigos, si los tuviera, a Zapi, que lo tengo, pero que no hubiera podido soportar el viaje.

Déjenme que les diga que el lenguaje inclusivo alarga los discursos, algo que no importa, estamos acostumbrados, pero sí nos importa a los escritores, que tendríamos que escribir señoras y señores cuando hablamos de un grupo multigénero, por ejemplo, y eso alargaría mucho las novelas, que ya son largas, incluso demasiado. Digo esto para darme unos segundos, a ver si dejo de temblar y puedo ir a la cocina para preparar más bocatas para los científicos que se han quedado sin ellos porque los he repartido todos entre las científicas. De eso les hablaré cuando deje de temblar.

Continuará.

jueves, 10 de febrero de 2022

MICRORRELATOS III

 






CUMPLEAÑOS FELIZ

Se despertó con la boca reseca y un espantoso dolor de cabeza. Tardó en hacerse una idea de dónde se encontraba. Lo consiguió después de que le saliera un chinchón en la testa al intentar ponerse en pie. Recordó la juerga de la noche anterior y la tremenda cogorza que cogieron todos para celebrar su cumpleaños.

Intentó moverse pero estaba como encajonado, aquello olía mal y no encontraba la llave de la luz. Cuando después de intentarlo todo tuvo que admitir que se encontraba en un sepulcro se le erizaron los pelos del cogote. Con la desesperación del que lucha por su vida logró correr la lápida y salir a un deslumbrante sol mañana. Allí le esperaban todos sus amigos, con matasuegras en la boca y botellas de licor en las manos. Incluso habían contratado una orquestina compuesta por tamborilero y dulzainero. Alguien le ofreció la botella de orujo y entonces recordó que la noche anterior los cafres de sus amigos le llevaron a hombros, jugando al entierro de la sardina y terminaron sepultándole en una tumba vacía del pequeño cementerio de la localidad.

Imperturbable como un buda, rompió la botella de licor que le habían ofrecido sobre la cabeza de Romualdo, el autor confeso de la espantosa broma.

EL PERISCOPIO DEL FBI

En el gigantesco cementerio está sonando una orquesta de jazz traída expresamente de New Orleans. El espiritual negro tiene un ritmo endiablado y los pies de los asistentes al sepelio se están moviendo con disimulo. Una lápida en algún lugar se mueve apenas unos centímetros y por la rendija asoma una especie de periscopio.

En el fondo de la tumba John Smith, agente especial del FBI, aplica el ojo al periscopio, al tiempo que susurra por el intercomunicador: Están todos, tomen nota, el gordo Carnicero-Joe, el pequeño Cucaracha-Jim… Cuando termina de recitar el largo santoral cierra la comunicación y no puede evitar escupir en el suelo de la tumba, al tiempo que maldice en silencio: ¡Maldita sea mi estampa! Siempre me tocan los peores trabajos. ¡Ni que los sortearan a dedo!

LAS PRISAS DEL HOMBRE MODERNO.

El viejecito se enjugó una lágrima furtiva y salió corriendo del cementerio en una de cuyas tumbas acababa de enterrar a su amada esposa. Jadeando llegó hasta el coche y arrancó como si lo persiguieran los demonios. Apretó el acelerador con tantas ganas que el coche derrapó y a punto estuvo de chocar contra el furgón funerario. Entró en la ciudad como una exhalación entre pitidos y maldiciones de los tranquilos domingueros que abandonaban la urbe. Le faltaban apenas un par de kilómetros para llegar a la meta cuando estampó el coche contra el único árbol de la calle. Salió indemne e intentó parar un taxi que pasó de largo, mientras en una ventana una mujer chillaba histérica. El taxista ni le vio por lo que jadeó con más ganas y continuó corriendo.

Entró como una exhalación en el apartamento donde le esperaba su amante, una jovencita desnuda sobre la cama, un cigarrillo en la boca. El viejito se puso enseguida a la faena pero el corazón falló estrepitosamente. ¡Las prisas del hombre moderno!

martes, 1 de febrero de 2022

UN DÍA EN LA VIDA DE UNA FAMILIA VANTIANA XVII

 


-Querido Arminido, deberías dar paso a nuestra tertuliana y experta la doctora Artemoisa, para que nos hablara de los caeros y nos adelantara un poco lo que nos vamos a encontrar cuando lleguemos al bosque de los kooris. Aún no le has permitido abrir la boca, no sé si porque es mujer, porque te cae mal o porque no te gustan los animales.

-Todo se andará. De hecho ha llegado su momento. Por lo que encantado le cedo la palabra, no sin antes matizar que ya han hablado otras mujeres en este programa, que me gustan las mujeres y me gustan los animales, aunque no tengo mascotas. Ella me cae bien, como no podía ser menos, me gusta, y aprovecho para invitarla a cenar un día de estos.

-Jajá, Arminido, lo tuyo no tiene cura. Que hable Artemoisa y deja que se explaye.

-Gracias Arminido, lo de la cena ya se andará. Gracias Alierina, por defender a una congénere. No sé qué pensaran los holovidentes al respecto, que lo digan por Omostrón. Espero que luego Arminido nos haga saber qué están diciendo nuestros holovidentes, que parece tenga miedo de las críticas. Me permitiréis que antes de hablar de los caeros y luego de los kooris haga una pequeña introducción sobre la fauna de este planeta. Como sabéis Omega es un planeta de formación suave, casi hecho a medida, de ahí la teoría de la terraformación extraomeguiana, que se expone con gran extensión y todo cúmulo de detalles en los documentales que “H” pone a nuestra disposición. Allí se habla también de la fauna anterior al advenimiento del omeguiano inteligente, que unos consideran descendiente de una especie concreta de monos y otros creado específicamente por naves sembradoras de vida inteligente que pasaron por el cuadrante hace eones, sembrando todo tipo de vida, más o menos inteligente, porque toda vida es inteligente “per se”. “H” se inclina por esta última hipótesis en base a las razones que esgrime en sus documentales. De una u otra forma lo cierto es que la fauna de los primeros tiempos del planeta era de un tamaño desmesurado, lo mismo que la flora. Se supone que los ejemplares grandes, tanto de fauna como de flora, tienen más posibilidades de sobrevivir a los avatares de la evolución que las criaturas diminutas. No estoy de acuerdo como pueden comprobar si solicitan a la biblioteca de “H” mis libros y documentales. Lo cierto es que las grandes criaturas que poblaron la corteza de nuestro planeta, se extinguieron, por las razones que fuere. Se alimentaban de la enorme y gigantesca población de árboles y toda clase de plantas que brotaban de la corteza de Omega, un planeta ideal para toda clase de vida.

“No me voy a extender sobre la fauna y la flora de aquellos tiempos porque está muy bien expuesto en los hologramas de “H”, donde estos animales y plantas están recreados con un fantástico realismo que pueden ver también en el museo de historia natural existente en el palacio de “H”. Por cierto que yo también me apunto a la visita que estáis programando. Quiero hablar directamente con nuestra querida IA y hacerle un montón de preguntas al respecto. Pero antes hablemos de los caeros, una especie tan resistente como sociable. Se dice que son herederos de una especie gigantesca y brutal que dominó Omega en los primeros tiempos de la vida animal. Este planeta posee unas características muy especiales, como hemos visto cuando se podía viajar por todo el cuadrante, antes de que “H” nos pusiera en cuarentena y prohibiera salidas y entradas. La hipótesis de nuestra inteligencia artificial es que Omega fue terraformado y sembrada la vida por las primeras naves sembradoras de la galaxia. Algo que no parece tan inverosímil teniendo en cuenta lo acreditado que está la llegada de la nave en la que viajaba quien luego sería llamado El Mesías de Omega. Teniendo en cuenta cómo son los planetas habitados del Cuadrante parece que con Omega se esmeraron, tal vez porque todo cabrón tiene un momento de debilidad o porque estaban muy cansados en su largo periplo y celebraron una fiesta en la que se pusieron hasta el culo de sus bebidas alcohólicas, artificiales, químicas, que producían en sus organismos de sembradores, extraños, raros, un efecto especialmente placentero. Así debió salir aquel proyecto de planeta, donde se evitó en lo posible la evolución caótica y demoledora que parece necesaria, imprescindible, para que un planeta alcance la madurez y pueda ser habitado.

“El caeros es un buen ejemplo del mimo y cuidado con que terraformaron este planeta. Es un animal suave, dulce, tranquilo, hasta cariñoso, y al mismo tiempo lleva en sus genes el instinto más brutal, capaz de romper, despedazar, aniquilar a sus enemigos con una saña insólita. La visita a la manada de caeros ha sido demasiado breve para que hayan podido percibir las dos caras del caeros, su cariño infinito hacia sus crías y su saña con los depredadores que las atacan, algo muy poco frecuente en estos tiempos, aunque pueden verlo en los documentales de “H”.  Su vida gregaria es bastante simple, comen toda clase de vegetales, incluso los más indigestos, cuidan en manada de sus crías, se rascan mutuamente por la noche, antes de dormir y dejan pasar el tiempo como si no existiera, viven en un eterno presente. Son las hembras las que viven gregariamente con sus crías, los machos se limitan a seguir al rebaño y comer lo mismo ellas, defendiéndolas cuando llega la oscuridad, formando un círculo defensivo a su alrededor. Los machos se alternan, mientras unos vigilan, otros duermen y a mitad de la noche cambian de turno. Procuran no acercarse al rebaño, dejando siempre una distancia de seguridad que nosotros no percibimos pero que para ellos parece estar muy claro. Solo durante los ciclos de celo las hembras dejan aproximarse a los machos. Estos no pelean entre sí para hacerse con el harén, se limitan a pasear tranquilamente entre ellas, lanzando berridos lastimeros. Son las hembras las que eligen, sin llegar nunca a pelear por un macho concreto, parece existir un sutil acuerdo entre ellas. Cada una tiene sus gustos, que curiosamente, no coinciden, al menos no del todo. Los machos son menos numerosos que las hembras. Debe haber en ello una razón genética, aunque tal vez también se deba a que la tarea defensiva de éstos tuvo que producir muchas bajas en los tiempos en que sus depredadores eran más numerosos y terribles de lo que son ahora. Las caeros comparten a los machos de una forma tan ordenada que podría parecer ridícula. En la primera etapa del celo cada grupo de hembras escoge a su macho preferido, lo atraen con berridos dulces y establecen unos turnos en los que el macho nada tiene que decir. Sus coitos son prolongados, a veces durante un día entero no dejan de repetir una y otra vez el curioso ritual que no deben perderse visualizando los documentales de “H”. Pueden tener una docena de coitos en un solo día, tan largos que los machos tienen que descansar mientras montan a las hembras, quedándose encaramados s sus grupas, con la cabeza descansando, puede incluso que duerman. El macho queda tan exhausto que procura alejarse para dormir sin ser molestado, aunque si la hembra tiene un celo especialmente intenso puede buscarle y obligarle a repetir algún coito más durante la noche. Al día siguiente otra hembra se hace cargo del macho y así sucesivamente, todo depende del número de machos disponibles para las hembras en celo. Por suerte el celo no dura para siempre, porque de otra forma los machos se hubieran extinguido hace ya tiempo.

“Terminado el celo los machos se quedan atrás, descansando. Forman un círculo defensivo para evitar el ataque de los depredadores y se pasan días y días descansando. Las hembras siguen su camino, más atentas que de costumbre, defendiendo a las crías del anterior celo en el centro del rebaño. No voy a comentarles mucho más porque estaríamos aquí varios días. Además el Sr. Artotis puede hablarles luego de su experiencia en la domesticación de caeros. Si quieren ver la diferencia entre caeros salvajes y domésticos, nada mejor que una excursión a las Montañas Negras, allí los granjeros rebeldes han aprendido el arte de la domesticación del caeros durante siglos. Los utilizan para el transporte y la agricultura. También como mascotas, especialmente para los niños. Es curioso pero estos animales sienten una rara atracción hacia los niños como si fueran crías especiales. En cuanto a los salvajes están en su hábitat natural, las montañas y los bosques donde la nieve es algo habitual a lo largo de todo el año. Apenas son molestados por los granjeros, salvo cuando necesitan carne. Prefieren matar caeros salvajes que los propios, y no solo porque luego tendrían que domesticar otros, lo que supone un arduo trabajo, sobre todo lo hacen porque acaban sintiendo un gran cariño hacia ellos.

“Antes de terminar mi exposición me gustaría adelantarles lo que nos vamos a encontrar en el bosque de los kooris. Estos son unos monitos muy extraños. Casi diminutos. Su característica más llamativa es su instinto lúdico. Se pasan la mayor parte del tiempo jugando, incluso cuando comen. Creo que hasta en sueños juegan. De ahí nace su creatividad para el juego. Al menos esa es mi teoría que espero confirmar algún día. Por cierto que a mí me gustaría acompañarles en esa expedición a las Montañas Negras de la que han hablado antes, si es posible, algo que dudo. Debo avisar a los expedicionarios que van a establecer contacto con ellos en unos minutos sobre el instinto lúdico de los kooris. Son bromistas por naturaleza y les encantan las bromas pesadas, sobre todo. Disfrutan tanto con ellas que cuando les visitan intrusos se ceban con ellos hasta el punto de que pueden correr algunos riesgos. Seguro que de esto podrá hablarles mejor Rosindra. Si alguno no se siente preparado para soportarlas es mejor que se quede en el vehículo. Los kooris viven en los árboles donde hacen sus nidos familiares. La familia es su sociedad básica. No son gregarios como los caeros, aunque las relaciones entre familias así podrían darlo a entender, especialmente entre familias que habitan árboles cercanos. Es la razón por la que no se permite la adopción como mascota de un solo koori, debe ser adoptada la familia completa o de otra forma el koori acabará muriendo de tristeza. No tengo datos sobre los kooris adoptados en todo el planeta, pero me temo que son muy pocos. Su sentido del juego exige un sentido del humor muy elevado y una paciencia infinita. Y aquí termina mi exposición. Gracias Arminido y si es posible me gustaría que la producción del programa se pusiera a la busca de una estadística de los kooris adoptados, si es que hay alguno.