martes, 18 de junio de 2024

DICCIONARIO ECONÓMICO VII




 ANUNCIOS SIN PALABRAS

-Me ofrezco para todo, por un bocata diario.

Desesperado por la crisis

MEDIDAS Y CONTRAMEDIDAS

Exijo acabar con las autonomías, las carreteras, el AVE, la aviación, los parlamentos, los políticos y con todo el que se me ponga a tiro. 

Español cabreado, reclutado por el partido nazi, ese que obligaba a ponerse de pie en señal de respeto a su fuhrer. 

RECORTES

SANITARIOS

Propongo reciclar los sanitarios o excusados y hacer las necesidades en un agujero en el suelo. Por lo menos nos ahorramos unos cinco mil millones para la prima de riesgo. No es algo tan infercto, yo lo hacía de niño en el corral de los abuelos.

Un partidario del recorte sanitario.

MÁS RECORTES SANITARIOS DE LOS OTROS

-Hemos recortado quirófanos, carritos de medicinas, enfermeras, suprimido el 50% de hospitales de la Seguridad Social. Rogamos a los pacientes no se pongan malitos durante la crisis o nos veremos obligados a encargar un virus fulminante que termine con los pacientes antes de llegar a urgencias.

Un gerente de hospital dispuesto a cumplir con los recortes hasta las últimas consecuencias.

PRIMA DE RIESGO

-¿Qué prima de riesgo tiene el amor?

MILAREPA. MENSAJES ESPIRITUALES PARA UN MUNDO EN CRISIS

-¿Al morir nos llevamos con nosotros los archivos tóxicos de los bancos?

Milarepa

MÁS SOBRE BANCOS

Si la banca debe de ser salvada a toda costa, ¿podemos dejar que los seres humanos se hundan sin enfrentarnos a un grave deber de conciencia?

Un rescatado del Titanic.

ECONOMÍA Y ASTRONOMÍA

-No he visto peores agujeros negros que los del sistema financiero.

Astrónomo descubridor de un gran agujero negro en la galaxia Epsylon.

LA JUBILACIÓN

Un invento obsoleto puesto en marcha por la sociedad del bienestar. Como escuché de niño, cuando el demonio se aburre, espanta las moscas con el rabo. Mi abuelo murió de una insolación en el campo, era agricultor. Tenía 95 años, y ni un solo día dejó de levantarse a las cuatro de la mañana. Yo no pienso jubilarme nunca. Que les quede claro.  Ya era hora de que alguien  tuviera un par de ceones para terminar con esta farsa.

Presidente de la CEIO en rueda de prensa.

LIQUIDEZ

 Es como una señora millonaria que se pierde en el desierto del Sahara con un gran saco lleno de tarjetas de crédito. Se encuentra con un beduino malo que no respeta la sagrada hospitalidad y le pide una moneda de oro muy pesada, a cambio de un trago de agua.

MORALEJA: Si no tienes liquidez en el desierto te mueres de sed.

AGENCIAS DE CALIFICACIÓN.

Los listillos de la clase que se llenan los bolsillos con el dinero de los tontos a cambio de decirles cómo tienen que invertirlo. Son tan listos que podrían convencer a una muchedumbre de tontos de que los burros vuelan. Lo malo es que una muchedumbre de tontos puede sugestionar a un listo y éste acaba viendo burros volando.



martes, 11 de junio de 2024

DIARIO DE UN GIGOLÓ VIII


Nadie se atrevió. Como llegaría a saber con el tiempo, Paco tenía fama de calar a la primera al personal y nunca apostaba si el otro le iba a salir respondón o le complicaba la vida. No tuve tiempo para fijarme en la señorita Julia, supe que se había ido cuando un compañero se acercó para decirme que me encargara yo de poner la música porque a Antoñito, el supuesto “pincha” porque allí servían todos, se lo había llevado “la pianista” como al parecer la llamaban por allí.

No quise saber más, me sentí bastante dolido de la actitud de aquella mujer que primero me lisonjeaba y seducía y luego se iba con otro, como si yo le importara un comino. Mi veta rencorosa me hizo maldecir en voz baja y me juré que aquella pianista promiscua y beatona me las iba a pagar todas juntas. Eché un vistazo a los discos de vinilo que se apretujaban unos contra otros, sin orden ni concierto, en una caja de cartón y elegí la música que me pareció menos mala.

Al cabo de un rato Paco se acercó y me felicitó.

-Parece que les gusta tu música. Desde mañana te encargarás de pincharla. Puedes traer la que tengas en casa, te recompensaré de alguna manera y si alguno de tus discos se pierde o se rompe te daré para que compres uno nuevo. Y toma, esto es para que compres alguno de tu gusto.

Y me soltó dos o tres billetes verdes.

-Y no te hagas mala sangre por la elección de la señorita Julia para calentarle la cama esta noche, es una mujer muy rarita, hay que saber llevarla. Se hace de esperar pero cuando te echa el ojo no decepciona.

Paco no había estudiado psicología pero tenía un excelente ojo. Me había calado sin necesidad de hacer preguntas. Decidí poner un poco de rock porque la parroquia parecía un poco soñolienta y aún no era hora de cerrar. Que yo supiera no llevábamos comisión por las copas, pero no me apetecía esconderme tras la barra y echar una cabezadita, no esta noche al menos, quería documentarme todo lo posible sobre lo que me iba a esperar en aquel barco en el que acababa de ser contratado como marinero. Al cabo de unos minutos me sobresaltó el ruido de mesas y sillas arrastrándose. Al fondo del local unos jóvenes apartaban sillas y mesas para hacer una pequeña pista de baile, Se pusieron a bailara con gran entusiasmo. Paco se acercó de nuevo frotándose las manos.

-Estoy pensando en poner una pequeña pista de baila. ¿Qué te parece la idea?

-No me parece mal, aunque la juventud no suele tener mucho dinero y sería negativo para el negocio que se asustaran los que sí lo tienen, como la señorita Julia, por ejemplo. Habría que buscar una fórmula, hacer un tabique o reservados. Ignoro de qué espacio se podría disponer.

-Creo que me vas a traer suerte, no sé por qué, pero lo huelo. Lo consultaré con la almohada.

-También deberías consultarlo con un arquitecto, ellos saben de estas cosas.

-“Equiliqua”. Tienes buena cabeza, chico.

Y se alejó tarareando al tiempo que movía los pies con cierta gracia. ¿Le gustaría el rock a aquel “carroza”? Decidí probar de registro y cambié la música, a ver qué tal resultaban las baladas. Como suele ocurrir en estos casos bailan las parejas ya formadas y el resto se queda a dos velas, son pocos los que se lanzan a buscar pareja y no la consiguen. Una chica agraciada se acercó a la barra.-¿Te gustaría bailar conmigo?

-Como gustar sí que me gustaría, pero no sé si el patrón querrá darme permiso.

-Yo se lo pido.

Y allá que se fue, atrevida. Regresó muy contenta.

-El patrón ha dicho que eso es cosa tuya, ji,jí.

domingo, 2 de junio de 2024

LA CANTANTE DE LA TROPICANA IV




LA CANTANTE DE LA TROPICANA IV








Antes de irme de vacaciones quiero encontrar un leitmotiv para Sally. Con su permiso me gustaría convertirla en una cantante de salsa ya que parece gustarle tanto el movimiento. De paso que da su primer recital con dos versiones de la vieja canción salsera «te quiero o quiero» aprovecho para presentarla al público en la sala de fiestas Tropicana de la Habana donde ha estado, que lo sé de buena tinta, a pesar de su disculpa de estar laborando en otros menesteres. La primera versión de la canción tiene mucho movimiento de manos y mucho ardor al ritmo de una música que es puro movimiento. El cuerpo de la cantante Sally danza hasta desfallecer y es que está cantando y danzando para un espectador escondido en la penumbra del fondo. No puede vérsele pero la manos de Sally se mueven hacia allí y todo su cuerpo es oleaje en una sola dirección. Enlaza la segunda canción con una mirada lánguida hacia el horizonte y las aguas cristalinas. Sus pestañan se dejan caer lánguidamente en un movimiento melancólico que entristece al espectador del fondo al que le gustaba jugar con ironías y desplantes. Debo decir que un servidor estaba allí por casualidad. Estaba buscando al profesor y al detective que se habían pasado de rosca al prolongar su estancia en el Caribe. Caí por Tropicana en un impulso del subconsciente y allí descubro a la morena cantante Sally que tiene una voz alegre, lánguida y aterciopelada a veces, y un cuerpo hecho para la danza. Desde luego si fuera productor musical me la traería a Europa pero bastante tengo con subir en el avión a patadas a estos dos juerguistas. El profesor dice que no es verdad que él no es juerguista y la culpa de todo la tiene el detective que está fumando en pipa, me mira y se encoge de hombros pensando: la salsa cubana es irresistible.

No he podido evitar sonreírme al leer la primera estrofa del poema. Soy morena, soy alegre, atrevida y pirulí. Mi santa es así, morena, alegre, movidita como una peonza e imparable en el camino de la vida ni con un placaje de rugby. Slictik es todo lo contrario por eso le gusta esa vitalidad. Por eso le gusta este poema de Sally. Es un retrato la mar de divertido y alegre, nada que ver con mis autorretratos, por supuesto. ¿Qué pensamos los amigos de Sally? Con esta fotografía ya me hago una idea, ya. Deliciosa la personalidad de Sally, pero solo una pega, o paráis de moveros, tanto mi santa como tú o me bajo del tiovivo.

Las caricias, la ternura, el contacto de dos cuerpos desnudos es una de las formas de comunicación más profundas y apasionantes de la especie humana. Existe ternura entre la madre y el hijo, pero sus caricias son de un género diferente. Estoy dispuesto a mandar al profesor que investigue pero estoy convencido así a bote pronto que la madurez de una persona se mide en el número e intensidad de las caricias que ha recibido y prodigado. Las caricias de dos cuerpos desnudos es sin duda la mejor manera de llegar a sus almas e incluso a la experiencia mística. Los orientales tienen la filosofía tántrica que explica esto. Los occidentales tenemos la religión judeo-cristina que nos ha privado del cuerpo como ente diabólico. Me quedo con el tantrismo.

¿Qué será, será el amor que todos venderían sus fortunas por un beso de sus labios? Desde luego si hay paraíso allí reinará el amor y si hay infierno a él serán castigados los que no sepan amar. Amar por toda la eternidad es un hermoso sueño. Que Sally siga soñando esos hermosos sueños. Tal vez la realidad se contagie algún día. Mientras hay sueños hay esperanza.

La soledad es inmensa como el universo donde dicen que sólo habitamos los terrestres. Un planeta perdido en el Cosmos habitado por una raza que se siente sola y desearía encontrar hermanos mayores que cogieran su manita y le llevaran a la isla del paraiso donde habitan los dioses. La soledad es inmensa porque las noches son frías, es el calor del otro lo que más se echa de menos en la inmensa soledad del Cosmos. Un viaje por el infinito en una nave estelar monoplaza eso me parece a veces la vida pero siempre está el otro. Hay que tender puentes, hay que buscar respuestas, hay que tender la mano, ahí está el otro. Cuando él llega el universo se puebla aunque estemos solos en un planeta perdido en cualquier parte.

El profesor e Hipo están cantando la canción de Sally debajo de una mesa en el rincón. Algún bromista ha debido de echar ginebra pura a la horchata y están borrachos como cubas. No paran de cantar y de manifestar a quien quiera oirles que este rincón no lo dejan ni a tiros. Se tambalean peligrosamente. Si hay alguna enfermera que vaya preparando un cubo de agua helada.

Con un manifiesto así se puede esperar todo lo bueno e incluso lo mejor de los versos de Sally. Dice que se inspira solo en el amor y en la vida, supongo que aún le parecerá poco. Seguro que con esos buenos sentimientos la inspiración se mantendrá y crecerá como un torrente.

Se ha escrito mucho sobre la mujer fatal pero es el primer poema que leo dedicado a un hombre fatal. Supongo que debe haberlos y supongo que hacen tantos estragos en el corazón femenino como la mujer fatal en el masculino. Creo que estamos poco acostumbrados a oir hablar de hombres fatales. Tal vez porque la mujer suele ser un poco reservada en este aspecto. Sally rompe el silencio y lo hace muy bien. El hombre que se mofa de las mujeres y las cosifica recibirá su castigo. Algún día encontrará su mujer fatal y su corazón se romperá en pedacitos. Lo tendrá bien merecido. Quien juega a romper corazones no se librará de que rompan el suyo.

Amores y engaños se entrelazan en las palabras que entrelazan nuestras vidas. Las palabras llenan el aire como el polen al primer viento. En ellas se entralazan amores y desamores, engaños y soledades. Hacen mucho daño. Son un mal presagio, auguran sendas diferentes. Creo que es el poema de Sally que más me gusta hasta ahora, al menos formalmente y el tema me llega, palabras que entrelazan amores y desengaños. Así es la vida. Un abrazo.

Amanece en un día primaveral. Sopla suave la brisa sobre trigos y amapolas. En el lecho de la tierra se desnuda un corazón. Está esperando el amor en primavera. Puede que no tenga que esperar mucho.

Nubes negras en los cielos de Sally. Tenía ganas de verla en un poema de tema duro, en uno de esos temas que a todos nos duelen. Aunque la musicalidad del piano sigue sonando al fondo las nubes negras traen desacordes emocionales y dolor. Llueven versos doloridos y el piano sigue sonando al fondo aunque ahora habla de tristeza. Un abrazo y no me hagas mucho caso normalmente cuando me hago caso a mí mismo me equivoco ¿imagina lo que se pueden equivocar los demás cuando me hacen caso?

slictik

Nívea mirada

Autor: Cecilia Santisteban Sánchez

En la estrangulada noche con sabor a sándalos posé para ti. Parapetada en la esquina del desafío mis pétalos cayeron en marcha onírica hacia el horizonte. Los colores del arco iris desdibujados, lenguas irritantes de calamidad, versos que languidecían en la franja del olvido.

Albores de miedo en roídos almohadones de esperanzas cobijaron tu nívea mirada. Tus enjutos párpados adosados al mutismo inerte del tiempo.

©sally04

miércoles, 22 de mayo de 2024

EL ESQUIROL LOCO

        NOTA INTRODUCTORIA/ Al regresar a casa, tras una larga estancia en una residencia geriátrica, para recuperarme de un grave incidente de salud, me encontré con muchas cajas amontonadas por la empresa de limpieza que contraté para hacer limpiar la casa. Les advertí que no tiraran ningún libro ni cuaderno, libreta o papel. Y ahora, haciendo yo limpieza para desprenderme de todo lo que ya no me sirve (mejor me hubiera ido de haber seguido el desapego budista) me encuentro con este poema defensivo para el piquete de una huelga que yo no quise seguir porque ellos no me habían apoyado en caso muy dramático de acoso. Ya he subido otro texto de una obra de teatro inacabada sobre el drama del acoso psicológico. Han pasado muchos años. Ya estoy jubilado y viviendo una nueva vida que me ha sido concedido por la gracia de las fuerzas poderosas que controlan y dirigen el universo. No guardo rencor. No tengo nada que perdonar, pero lo que viví entonces no puede ser quemado por el fuego, como lo serán estos papeles. Fue una tragedia bufa, pero fue mi tragedia. La vida es a veces muy dura, pero lo sería menos si hubiera más buenas personas de las que hay en este mundo de nuestros pecados.



              EL ESQUIROL LOCO

Por un poco de dinero

Hasta el más cobarde

Mueve el culo

Como un sambero.

 

Por ayudar a un compañero

Expedientado y acosado

Muy, muy pocos movieron un dedo.

 

Señores del piquete:

Veo entre vosotros

A quienes me dijeron

Que no se puede

Luchar contra el poder.

¿No se puede

Para conservar la dignidad

De un compañero?

¿Se puede

Para conseguir un poco de cinero?

 

No digo que vuestra huelga

Sea injusta. Que no lo es.

¿Pero dónde estuvisteis vosotros,

Señores del piquete,

Cuando fui expedientado

Y acosado durante años?

 

Veo a quien grita en voz alta,

Que él tomaba café

Con quien le salía de los …

Mesones.

Curiosamente tomaba café

Con el jefe acosador,

Mientras el acosado

Vivía un infierno.

 

¿Y ahora tiene la desvergüenza

De chillarme desde el piequete?

¿Quiere que le apoye

Por un poco de dinero,

Cuando él no movió un dedo

Por un poco de dignidad?

 

¿Qué pretenden ustedes,

Señores del piquete,

Que el loco les apoye

En sus justas razones?

 

¿Acaso no me lolamaron loco

Por los pasillos de este edificio?

Quienes lo hicieron

Ahora est`´an en huelga.

¿Quieren que les apoye un loco?

¡Los creía más cuerdos!

 

¿Qué este no es el momento

De reivindicar el paado,

Si no de unir en una piña

A la clase obrera?

Claro que no es el momento,

El momento estuvo

Cuando alguien fue acosado

Por defender que el reparto de trabajo

Lo hiciera el jefe

Y no los señores del piquete.

Sí, porque entre dichos señores

Están quienes repartían sin protestar

Y protestaban cuando yo repartía.

Estas son razones de un loco,

Dirán ustedes,

Señores del piquete.

Y tienen razón.

Porque si todo el mundo

Me ha llamado loco

Y nadie ha protestado,

La verdad es evidente.

 

Naturalmente,

Soy un loco.

¿Pero ahora quieren

Que les apoye un loco,

En sus justas reivindicaciones?

¡Los creía más cuerdos!

 

¿Qué el resto de compañeros

No tienen la culpa?

Naturalmente.

Si ellos se hacen eco de mi voz,

Yo me haré eco de la suya.

¿Por qué voy a apoyar

Por un poco de dinero

A quienes consideran

Que la defensa de la dignidad

De un compañero acosado

No merece la pena

Y unas moneditas

Por muy justas que sean

Sí les dan razones

Para enfrentarse al poder?

 

Seguiré entrando por esa puerta

Con la cabeza muy alta.

Y si no me dejan entrar

Tendrán que hacerlo por la fuerza.

No me avergüenzo

De ser un esquirol loco,

Como antes no me avergoncé

De ser un acosado loco

Y mañana no me avergonzaré

De ser un escritor loco

Que defiende sus razones

En su blog de Internet.

 

Por cierto, yo no les molestaré si ustedes no me molestan. Si lo hacen podrán seguir la divertida historia del esquirol loco en mi blog.

Crearé el personaje humorístico del esquirol loco y contaré mi historia, con humor, para que todos nos divirtamos. ¿Queréis que os apoye, señores del piquete? Aún estáis a tiempo de apoyarme. Si reconocéis públicamente el trato mezquino y miserable que sufrió un compañero, yo no tendré inconveniente en declararme en huelga mañana mismo. ¿Me apoyaréis vosotros o solo debo apoyaros yo, señores razonables y cuerdos del piquete?

Suyo afectmo.

El esquirol loco.


miércoles, 15 de mayo de 2024

TEATRO HUMORÍSTICO III

 


      
    


             TEATRO

 ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA GUERRA PSICOLÓGICA

DRAMA BUFO EN UN PRÓLOGO Y TRES ACTOS

 

                  ACTO I

 

          ESCENA PRIMERA

 

ACOTACIÓN DEL AUTOR

 

Cuando se alza el telón, de haberlo, o se enciende el primer foco, vemos al bufón subconsciente, vestido con la misma ropa que en el prólogo. Su típico gorrito tiene pegado a la borla un juego de pequeñas campanitas que suenan cuando se mueve.  

Está sentado sobre un tablón del andamio, escuchando con una sonrisa los primeros compases de la novena sinfonía de Beethoven. El foco de luz roja que se ha encendido le busca por todo el escenario. Cuando lo encuentra  se fija en él y de allí no se mueve.

El bufón se pone en pie, saluda a los espectadores y da una carrerilla por el tablón. Luego toma carrerilla, da un salto de saltimbanqui y cae de pie sobre el suelo del escenario. Es un salto arriesgado por lo que se recomienda que el actor que lo interprete tenga algunas cualidades circenses.

Una vez allí, hace una profunda reverencia, muy exagerada, que casi hace que su frente toque los pies.  La música se detiene y se hace un profundo silencio.

Conforme el bufón subconsciente declama su parrafada otros focos de luz blanca se centran en la gran pantalla de video que va descendiendo desde el techo. En momentos muy concretos de su intervención, que se acotarán, las paredes de la oficina burocrática, donde se desarrolla este drama bufo, irán descendiendo del techo, o ascendiendo del suelo, según el montaje. Lo mismo sucederá con el mobiliario, que será iluminado por el foco correspondiente.

 

PRESENTACIÓN BUFONESCA

 

Antes de que se inicie esta tragedia bufa permítanme que les haga una pequeña presentación. No será muy larga. Intenten no moverse en sus butacas.

Como ven hay una pantalla de video a mis espaldas. En ella contemplarán algunas escenas grabadas por cámara oculta. Imagínense que las he grabado yo, el bufón subconsciente, y olvídense de la lógica realista a la que están tan acostumbrados. Esta es una pieza teatral de vanguardia, experimental, surrealista, bufonesca… Por lo tanto no le pidan imposibles. La ficción tiene sus reglas y si no les gustan levántense de sus butacas, salgan a la calle y allí empápense de realidad. No les aseguro la ganancia, pero cada cual es libre de satisfacer sus gustos como mejor le plazca.

 

Esta pieza, según me ha contado el autor, pretende mostrarles, con los colores más vivos, la terrible mezquindad que supone cualquier clase de acoso psicológico. No se preocupen, su perspectiva no estará sesgada por ningún dogmatismo previo. En ella tendrán voz todos los intervinientes en el drama bufo del acoso y hasta ustedes, los espectadores imparciales, podrán subir al escenario y expresar su opinión si así lo consideran conveniente. Intentaremos ponernos en la piel de unos y otros y ver qué sienten en sus vísceras y observan con sus ojitos.

 

ACOTACIÓN DEL AUTOR

La pantalla de video se ilumina mientras el bufón continúa hablando. Comienza a exhibirse un video grabado previamente. La primera escena está rodada en un plató que simula una caverna primitiva. En ella dos trogloditas se dan de porrazos con dos buenos garrotes… de goma, naturalmente… para que los actores no resulten lesionados. El director es un poco sádico (ahora que no puede escucharnos) pero no llega a tanto como para poner auténticos garrotes en manos de los actores.

 

Como están viendo a mis espaldas (si algún espectador no ve bien, me apartaré unos pasos para que nadie se quede sin su correspondiente razón de video) las primeras guerras eran muy elementales.  Los contendientes se daban hasta decir basta y el vencedor era aplaudido por los espectadores neutrales, quienes le aceptaban como nuevo jefe de la tribu.

 

En la escena puede verse, efectivamente, como los espectadores trogloditas aplauden a la manera moderna. La incongruencia está expresamente buscada por el autor, no se preocupen. A continuación aparecen imágenes de bombardeos, aviación, disparos de tanques, bombas que estallan por doquier.

 

La guerra fue evolucionando hasta llegar a la guerra moderna. Bombas inteligentes, portaviones, aviones invisibles, armas químicas, biológicas, etc etc. Sin embargo la guerra del futuro, que está llamando a nuestras puertas, no necesitará de la tecnología para nada. Porque la guerra del futuro, créanselo o no, será la guerra psicológica. El acoso, en todas sus formas, inundará nuestras vidas y las armas físicas serán relegadas al olvido.

 

Comienzan ahora a bajar cuatro paredes que forman un wáter o servicio o excusado.  En la pantalla de video puede verse a un hombre, más bien obeso, que permanece sentado en el retrete. Dejo a la libre voluntad del director la posibilidad de que el hombre baje con los paredes y el retrete o que aparezca en el mismo tras un breve apagón del foco que ilumina el retrete.  La pared que da al patio de butacas permanecerá levantada unos segundos para que los espectadores puedan ver que efectivamente hay un hombre en el retrete. En el video se ve la misma escena, en estilo más cinematográfico, diferentes planos, perspectivas, zoom etc.

La guerra psicológica no utiliza más armas que la lengua viperina, las miradas aviesas, los gestos más o menos evidentes y los desplantes, pero les aseguro que es casi tan mortífera como las armas convencionales o más, mucho más. Los soldados del otro lado, normalmente uno o dos como mucho, frente a un ejército de docena o docenas, acaban por refugiarse en las trincheras más esperpénticas de la historia bélica: los retretes.

No se impacienten, no vamos a ponernos del lado de las víctimas o las supuestas víctimas, al menos de momento; ni vamos a rendirnos con armas y bagajes ante sus caritas de niños buenos. No, todos tendrán voz y voto en esta farsa o tragedia bufa. Tan sólo permítanme una penúltima reflexión: ¿no les parecen un poco desproporcionados estos ejércitos contendientes? Por un lado uno y por el otro muchos, docenas o hasta centenas en algunos casos o incluso millares, si me apuran un poco. Eso debería hacerles meditar un poco.

 

La guerra psicológica suele comenzar de la manera más tonta. Alguien se rebela, no se sabe muy bien porqué, y antes de que transcurran algunos días está enfrentado a un verdadero ejército. Incluso en muchos casos no es necesaria ni siquiera la rebelión, sencillamente alguien le cae mal a unos cuantos, éstos comienzan a acosarle, los otros permanecen como espectadores neutrales y acaban por unirse a los acosadores. Tal vez pensando que la soledad es muy mala y que donde mejor está uno es en medio del rebaño, muy calentito y protegido.

 

Bueno… No importa. Comience como comience la guerra psicológica, lo que a nosotros nos interesan son sus efectos, sus causas y sus protagonistas.  Y ahora mientras observan en el vídeo cómo el protagonista de esta historia viaja en coche hacia su trabajo, soñoliento, legañoso y un tanto miedica (le tiemblan las piernas como a Rambo) me permitirán que me retire un instante, mientras el decorado y el mobiliario terminan por colocarse en su sitio y podemos dar inicio a la siguiente escena.

miércoles, 8 de mayo de 2024

EL HOMBRE-SUEÑO III

                                                             CAPÌTULO III

 


                               

 

No me importa que me apoden “hombre sueño” a mis espaldas. De hecho ni siquiera me apercibo cuando lo hacen en mi cara -al menos eso creen ellos- y en los últimos años he llegado a ser un especimen digno de estudio, una atracción de la ciudad donde habitan mis huesos -que no mi mente- al mismo nivel, poco más o menos, que la catedral o las procesiones de Semana Santa, pongamos por caso.


A ustedes-vosotros, los residentes en el mundo de la realidad cotidiana, les interesa saber por encima de todo dónde asienta sus pies cada pedazo de carne humana con el que se las tienen que haber. De otra manera estarian más perdidos que una mente del mundo invisible incapaz de recordar su presunto pasado. Por ello les voy a situar encima del pedazo de suelo que hollan mis pies cuando no pasan a la postura horizontal por la fuerza o la plena y soberana voluntad de su dueño.


Me encuentro,como ya habran adivinado ustedes, en uno de esos edificios tan parecidos en su estructura a un hospital como una gota de agua a otra, si bien existe una clara diferencia entre ambos. Del lugar donde me encuentro no conozco a nadie que haya salido curado, también es verdad que no son muchos los que atraviesan su puerta trasera con los pies por delante y de ellos la mayoría a causa de la única enfermedad consustancial al ser humano, la muerte.


Sí, sí, ya lo sé, me enrollo como las persianas, diran ustedes utilizando un precioso vulgarismo.En efecto, simplemente quería comentarles que me encuentro en un manicomio, loquerío o centro psiquiatrico como quieran denominarlo y soy uno de sus huespedes más conscpicuos: el hombre sueño. Que por qué me llamo así. Sí, amigos, esa es la historia que quiero contarles.


Novoy a remontarme a la infancia, no le interesa a nadie exceptuando a mi doctorcito que no hace mas que preguntarme por mis padres, muertos siendo yo poco más que un bebé, a quienes no recuerdo mejor que la ropita o los juguetes que seguramente tuve a tan corta edad. El hecho escueto  es que yo siempre fui soñador, fantasioso, imaginativo, disconforme con la realidad que me tocó vivir desde que tuve uso de razón -expresión que implica reconocer a los bebés la razón aunque no la usen o más bien no les dejen usarla-. Pero esta capacidad para la imagenieria y el sueño se acentuó hasta llegar a límites patológicos -estas son palabras de mi doctorcito, no mias -cuando tuve la buena fortuna de encontrar acomodo entre la gran caterva de sirvientes del Estado -ente monstruoso de infinitos apéndices desconectados de la cabeza rectora, razón por la cual los funcionarios se esconden en las zonas pantanosas donde el papel timbrado y sellado les sirve de acomodo como a las ratas la suciedad de las alcantarillas-.


Todo el que haya vivido-esa no es la palabra, me disculparán que no busque otra- sentado en una silla cualquiera frente a una mesa o algo parecido de cualquier oficina del pais o el extranjero como decian mis abuelos comprenderá que el paso al que mi naturaleza me conducía era facil de dar en semejante entorno.

 


sábado, 4 de mayo de 2024

LA CANTANTE DE LA TROPICANA III




LA CANTANTE DE LA TROPICANA III










Autor: Cecilia Santisteban Sánchez

Me detiene,
travesías por calles sin cerrojos,
puentes polvorientos de miedo,
miedos de acero.

Me detiene
el agónico mar de silencios,
silencios de salitre
en huesos con brillo.

Me detiene
pasos de escombros sin dueño,
escombros del tiempo
en amores sin rostros.
©sally04

Se acercan las Navidades, fechas entrañables para todo el mundo, incluidos los detectives. El nuestro se pregunta cómo pasará estas Navidades. Seguro que espiando a la cantante de la Tropicana. No son malas navidades, no, para sí las hubiera querido todos estos años pasados en los que ocupó la nochevieja vigilando a un par de matrimonios ligeros de cascos, los dos. Los maridos le encargaron que vigilara a sus esposas y estas que vigilara a sus esposos. Con tanta esposa suelta decidió esposarse al buffet o barra libre del hotel donde las parejas se engañaban mutuamente. Hizo un par de fotos para cumplir y el resto de la noche lo pasó comiendo y bebiendo como un cosaco hambriento en plena Siberia. Lo malo es que tenía la tv muy cerca y tuvo que tragarse el programa de fin de año.

Esta vez el panorama se presenta mucho más entrañable. Seguro que la cantante pasará las fiestas con su familia, recordando al viejo año que se va. De vez en cuando se asomará a la ventana para contemplar la luna navideña y él podrá disfrutar de su rostro silueteado contra la noche. Pondrá unos adornillos a los prismáticos y por un momento se hará a la idea de estar bajo el árbol navideño. Tal vez pueda acercarse y robar algunos manjares y una botella de buen ron. Desde luego estas fiestas no se presentan nada mal. Incluso puede que la cantante de la Tropicana alegre la noche con algún villancico. Y para redondear no es lo mismo un clima caribeño-tropical que estar hundido en la nieve en Suecia, vigilando a un idiota que dejó a su linda mujer mediterránea para irse tras una sueca gorda, que las hay, a celebrar la Navidad. Y es que nadie está conforme con nada. Al menos él no se queja… de momento.


SLICTIK