lunes, 21 de noviembre de 2016

MR. TOPACIO, ASTRONAUTA DEL ESPACIO



   MR. TOPACIO, UN ASTRONAUTA DEL ESPACIO
   VERSIÓN ESPECIAL DEDICA A LUNA   

     


          UN VIAJE ESPACIAL HACIA EL AMOR

-Aquí el puente de mando del “InterpriseLove”. Les habla el comandante Topacio. Base lunar Alfa, conteste… Conteste…Conteste…

Nadie contestaba en la base lunar Alfa, pero Mr. Topacio, astronauta del espacio no se inmutó, ni siquiera enarcó una ceja. La imperturbabilidad es lo único que puede mantener vivo a un astronauta ante cualquier contingencia imprevista. Solía repetirles una y otra vez a su tripulación.

Era admirado porque el monitor biológico integral, conocido como el tonto del MBI, nunca dio un aviso de ritmo cardiaco alterado. Ni una sola pulsación por encima del límite de la imperturbabilidad. Ni siquiera la belleza del Cosmos profundo e infinito; ni siquiera la sorpresiva y contundente explosión de una Supernova (y había visto muchas) lograron nunca que el MBI, implantado bajo su piel, diera un aviso, ni de clase verde-green, el más suave de los avisos.


-Aquí el comandante Topacio, al mando de la nave intelestelar “InterpriseLove” de clase uno, llamando a base lunar Alfa, contesten… Repito, contesten.

-Aquí base lunar Alfa. Le habla el comodoro Spit. Lamentamos no haber podido comunicar antes, pero algo extraño está sucediendo sobre la superficie lunar.

-Especifique anomalías.

-Nos estamos deslizando sobre la superficie lunar… Repito la estación Alfa se está deslizando suavemente, muy suavemente, sobre la superficie lunar.

-¿Han bebido ustedes, Spit?

-Negativo, mi comandante. Aquí nadie bebe estando de servicio. El movimiento se ha iniciado hace unos minutos. Es tan suave –como el deslizamiento acariciante sobre la piel de una mujer- que nos costó darnos cuenta.

-Concrete daños en la base lunar Alfa.

-Ninguno hasta el momento, comandante. El deslizamiento es tan suave que resulta agradable, muy agradable…Uuuummmm….

-¿A qué creen que se debe?

-Negativo. La computadora Hal 8000 dice no poseer datos suficientes. Ninguna hipótesis puede ser aceptable en este momento.

-¿Un corrimiento de tierra?

-Querrá usted decir de luna.

-Déjese de chungas.

-Negativo, mi comandante, el sismógrafo permanece inalterable… Un momento… Un momento…


-Se ha disparado una alarma.

-Especifique.

-La temperatura está subiendo, mi comandante. 20 grados Celsius, 21…22

-Prepare evacuación inmediata.

-Uuuum. Aún no, mi comandante. Esto es agradable, muy agradable… Uuumm….

-Acate mis órdenes, Spit, o me veré obligado a formarle un consejo de guerra… Un momento… Un momento…


-Está ocurriendo un fenómeno extraño sobre la superficie lunar. Su blanco natural está pasando a azul…azul celeste. Computadora de a bordo, ampliar dos al cuadrado…No solo eso. Dos manchas acaban de aparecer. Parecen dos ojos. Uno de ellos se cierra y se abre… ¡Cielo santo! ¡Me está guiñando un ojo! Una mancha roja… parece la boca sensual de una mujer. Los labios se abren sensualmente invitando al beso…

-¿Ha bebido, mi comandante?

-Se lo juro Spit, está ocurriendo. Informe temperatura en el interior de la base Alfa.

-Subiendo…30 grados Celsius, 31,32…

-Evacuación inmediata.

-No sea cenizo, mi comandante, esto es muy agradable…Uuuumm

-Se lo repito, evacuación inmediata. Es una orden.

Mr. Topacio no podía creer lo que estaba viendo. El rostro azulado de la luna tenía ojos y boca… y le estaba guiñando un ojo y le estaba lanzando un beso y la cara de la luna ya no era la cara de la luna sino el rostro de una hermosísima mujer que no dejaba de mirarle seductoramente.

A pesar de ello el tonto del MBI no dio ninguna señal de alarma. El latido cardiaco de Topacio era impecable. Este ordenó a su tripulación se pusiera en estado de alerta, pero todos permanecían sobre el puente de mando, embobados, observando el fenómeno. No hubo estado de alerta ni maniobra. Pronto el comandante Topacio quedó prendado del rostro lunar y la nave “InterpriseLove” siguió la ruta marcada.

La base lunar Alfa fue evacuada, contra la voluntad de sus habitantes que permanecieron en órbita lunar a la espera de la llegada de la nave intelestelar, que se produjo 24 horas más tarde, tiempo durante el cual ni la tripulación de la nave ni los orbitantes alfianos dejaron un solo segundo de observar la luna azulada que les guiñaba el ojo y les tiraba besos sensuales. Sobre su suave piel continuaba deslizándose la estación Alfa, ahora vacía y silenciosa.

·             *   *
  Mr. Topacio no perdió el tiempo. Ordenó a la computadora de a bordo que pusiera en órbita la nave y a la tripulación que procediera al rescate de los orbitantes alfianos. Él, por su parte, se embutió en una escafandra y activó una de las naves de reconocimiento. El miedo hubiera hecho mella en otro corazón más intrépido, no así en el de Topacio, que había visto arder Orión y se había encendido un puro con las chispas de una supernova.

La nave de reconocimiento despegó de la “InterpriseLove” e inició un suave descenso hacia la superficie lunar. Topacio estaba atento a los fenómenos que se iban produciendo allá abajo. El radar le dio las coordenadas de dos cráteres que se estaban rellenando y erosionando hasta adquirir la forma y contextura de unos pechos femeninos. Un ligero hilillo de magma se petrificó, asumiendo la forma de unos pezones.

Topacio comenzó a ensalivar más de la cuenta. El monitor MBI disparó su alarma por primera vez desde que fuera implantado bajo su piel en el primer viaje espacial.

-Ensalivación anormal…Ensalivación anormal.

Topacio no le hizo caso. El monte Olimpo se partió en dos y resbaló hacia abajo. La luna tenía ahora piernas, unas piernas azuladas, perfectamente torneadas. El monte de Venus se abrió y el humillo de una fumarola comenzó a ascender lentamente sobre el vacio atmosférico. Pero no fue eso lo que comenzó a preocupar seriamente al comandante Topacio, sino una voz suave, muy suaaavee, dulce, muy duuulce, sensual, muy seeennsuaaal, que comenzó a escuchar en los cascos de su escafandra. Tenía un acento agradable, muy agraaadaaableee, que el astronauta tardó en identificar –tanto tiempo llevaba lejos de casa, en los espacios intelestelares- sin duda se trataba del típico y acariciador acento mexicano. Pero fueron las palabras que oyó las que dispararon otra vez la alarma del monitor MBI.

-Ritmo cardiaco inadecuado… ritmo cardiaco inadecuado…

No es que el monitor MBI fuera tonto, como puede inducir a pensar sus repeticiones idiotas de la misma frase, sino al contrario, la inteligencia artificial conocida como MBI, era tan inteligente que se daba perfecta cuenta que a un idiota humano hay que repetirle muchas veces las cosas hasta que consigue entenderlas.

Topacio no hizo caso, cerró los ojos y dejó que la voz sensual de una mujer mexicana le acariciara el oído interno.



¿Qué haría sin ti amor?
Si tuviera de mi lado el sol
tal vez no te podría ver,
pero no lo está.
Tu eres toda mi luz,
eres aquella ave blanca, que se aventuró
a volar por los parajes obscuros;

Mr. Topacio, por primera vez en su larguísima y profesional trayectoria astronáutica, perdió completamente el control.

-Alarma…Alarma…Infarto de miocardio… Infarto de miocardio…

-Calla idiota. Esto es otra cosa muy distinta.

-¿Qué le sucede Mr. Topacio? Parece claramente un infarto. Su corazón ha superado las 500 pulsaciones y subiendo. 501,502…

-¡Calla, idiota! Esto es otra cosa.

Y Topacio se golpeó el pecho, donde estaba incrustado el tonto del MBI, hasta hacerse daño. ¿Cómo explicar que aquello era otra cosa, indescifrable para una inteligencia artificial? Las flechas de Cupido, las saetas de San Valentín, los cometas ardientes de la puerta de Orión, habían impactado en el imperturbable corazón de Mr. Topacio. Había ensuciado su limpia trayectoria de imperturbabilidad, ya nadie podría decir nunca que el comandante Topacio era el único habitante del espacio sin una sola alarma en su historial MBI. Sería degradado, sería el hazmerreir de todo el mundo. Pero eso no le importaba, porque la voz de una mujer mexicana, dulce y sensual, seguía susurrando a su oído.

El mar llora de no poderse acordar
de cuándo fue que se alzó la mirada en las crestas
por vez primera.

En eso, yo le puedo ayudar.
Sabes, ¿cuándo fue la primera ola de mar?
Ayer, cuando te besé.

El comandante Topacio abrió los ojos. Estaba aterrizando sobre el valle de las Tormentas. La nave lo hizo suavemente, como programada a distancia. Se deslizó sobre la superficie lunar, como sobre la suave y cálida piel de una mujer.  Aquella voz seductora, infinitamente seductora, continuaba susurrando en su oído interno. 

Mr. Topacio no podía escuchar la tonta voz del MBI.

-Alarma total, alarma total, constantes vitales en el límite. Velocidad de la sangre 2G,al cuadrado de 3, elevado a la enésima potencia. Ritmo cardiaco subiendo y acelerando.2000,2001. Descompresión dentro de la escafandra, respiración acelerada, a dos match ball de potencia. Descompresión producida por los pinchazos en el traje espacial del vello erizado.  Se está produciendo un fallo total de todos los sistemas. Alarma verde, alarma roja, alarma azul…

Mr. Topacio nunca supo que una voz de mujer mexicana había anunciado a la nave InterpriseLove que en cuestión de minutos se iba a producir una explosión que acabaría con el sistema solar. Tampoco supo que un monolito apareció repentinamente cerca de la nave, se abrió, como una puerta estelar y tragó a toda la tripulación.

Por primera vez en la galaxia se produjo la explosión de una supernova, causada no por un sol, ni siquiera por un planeta, sino por un simple y humilde satélite.

La luz se expandió por la galaxia al tiempo que una voz machacona iba repitiendo una y otra vez:

-Alarma total…Alarma total… Temperatura Dos millones de grados Celsius y subiendo. Alarma total… Alarma total….


No hay comentarios:

Publicar un comentario